
Festival de teatro de Camagüey: también con el arte de las palabras
Por: Ingrid González Fajardo
Mayo. Mes de armonía y de confrontación, podría ser considerado, sin duda alguna, como el mes de las tablas cubanas. Arte escénico como un torrente de emociones, fantasía de una realidad cíclica en la piel de personajes, de gente que busca el clímax actoral dejando su verdad del otro lado, en bambalinas. Esto es el teatro.
Han caído los telones del Mayo Teatral y el Festival de Teatro de Camagüey vuelve a descorrer las cortinas del espectáculo escénico.
Hasta el 5 de junio, la ciudad de los tinajones acogerá 18 montajes de producción nacional en competencia y otras tres compañías invitadas, las más significativas puestas en escena de los últimos años. Pasacalles, obras para niños y jóvenes, homenajes, premiaciones y celebración de cumpleaños colectivos serán algunas de las actividades que aderezarán la décimo tercera edición de esta gran fiesta del teatro cubano.
A decir de Omar Valiño, miembro del Consejo Organizador del festival, este encuentro con el público camagüeyano es siempre una fiesta, un regalo para el refinado gusto de los pobladores de este territorio que demuestra, exactamente, cómo está la salud del proscenio de casa.
“Hay un primer elemento sui generis en este festival y es que va a cumplir un largo ciclo de cuatro años sin hacerse en Camagüey, puesto que la edición anterior en septiembre de 2008 fue literalmente arrasada por los ciclones Ike y Paloma. Esa expectativa ya genera una atención particular y si alguna ventaja puede tener el festival- además de la presencia real de los grupos, el propio público y el encuentro teórico- es que el evento es sobre el hoy.
“La ciudad de los tinajones es el eje fundamental para medir el presente del teatro cubano, desde hace ya más de 25 años: cómo va, qué se está haciendo por La Habana y en todos los territorios del país, en el teatro para niños, para adultos y en el callejero.
“Ningún evento cubano, en relación con el teatro nacional, tiene la importancia de Camagüey porque es la muestra más acabada, más curada por el Consejo Nacional de las Artes Escénicas y más vista por la cantidad de gente que viaja para presenciar el festival”.
La nueva fiesta de las tablas contará también con la presentación de varios textos de la editorial Tablas- Alarcos, una casa especializada en artes escénicas, que ya cumple su primera década y de la cual Omar Valiño es su director.
Pero la publicación, con un espacio conquistado dentro del teatro de la Isla, existía desde mucho antes; solo que en 2000 un nuevo equipo de trabajo se incorporó a la revista Tablas, y así fue como las márgenes de esta expresión se ampliaron hasta llegar a la fundación del sello editorial de las artes escénicas.
Camagüey también será un espacio para las letras y el debate. En esta edición, varios libros de reciente revelación y un panel insertado en el evento teórico: Pensamiento y crítica en voces de teatristas cubanos, “sobre qué se ha hecho, cómo se hizo, lo que está por hacer y de qué forma se ha insertado Tablas-Alarcos en el diálogo más general del teatro y de las artes escénicas contemporáneas cubanas” son algunas de las actividades que convidan a esta publicación.
“Casualmente, puro azar, llevamos 10 productos. Ocho nuevos títulos que hemos sacado a lo largo de este 2010, algunos van a tener su primera presentación en Camagüey. Además, el Anuario de Tablas-revista en papel que resume los cuatro números del año pasado y adelanta atrasos que la publicación ha sufrido. Una suerte de libro sobre la historia del teatro cubano, en particular sobre los 50 años de Revolución y teatro.
“Y vamos a llevar algo que aprecio mucho y es nuestro resumen de trabajo de esta década: el Catálogo de Tablas-Alarcos y su Memoria Institucional, la síntesis de todo lo que hemos hecho a lo largo de estos diez años. Este soporte en multimedia será muy útil para las personas interesadas en las artes escénicas: teatristas, estudiantes, críticos y el mundo especializado tendrá ahí, un documento interactivo para saber dónde buscar determinada información”.
La mejor plaza para el mejor teatro, recurrente lema del Festival de Camagüey servirá de puente también, para una literatura especializada en artes escénicas. El quinto mes del año propone aguaceros y aires de tormenta, solo que esta vez, encuentra atisbos de grafías teatralizadas, palabras que toman cuerpo y enfrentan “otras emociones”. Bendición de un mayo muy teatral. |