notis
Oler la Rosa de Cuba
Doimeadiós entre la risa y el llanto
El último tango en La Habana
Una Nevada en sólo quince días…
Las poéticas dialógicas de Norge Espinosa
Translúcidas consideraciones a la obra Por gusto
Estudio en rosa
Si de notas vitales se trata, no más cuatro menos
Nuevo Baile sin máscaras
Mowgli, el mordido por los lobos
Un titiritero, un creador
Pinocho de Estaciones: todo corazón, siempre madera
“Los actores predican su intimidad, la parte más buena de ellos”
El niño que cabalga una estampida
Jugando
Las flores contadas por Irene Borges
¿Qué bolá?: una propuesta novedosa en el teatro musical cubano
Mefisto canta a Rachel
Un paseo con sombrilla
Alas con Sangre
Variedades Galiano: Una apología polisémica e inagotable de la vida
Tubo de Ensayo para cartografiar la nueva escena
Argos Teatro estrena
Arizona: una obra para pensar en las fronteras que nos dividen
Monse Duany: "Necesito personajes que me hagan vibrar"
Teatro del silencio: la voz más profunda de un actor
Flores en el tablado
Irene Borges, con la añoranza del lienzo y la satisfacción de la escena
Gatos cantores
hh
Premio de Interpretación en Danza Contemporánea y Folclórica Ramiro Guerra 2010
Beca Milanés
Premio de Investigación de las Artes Escénicas
Premio Aire Frío
creas
Léster Martínez García
Yerandi Basart Ramos
Irene Borges
Freddy Nuñez Estenoz
George Enrique Céspedes Aguilera
proy
Tubo de Ensayo
Consejo Nacional de
las Artes Escénicas
Revista Tablas

El último tango en La Habana

Por: Rosana Berjaga y Carlos Ríos

Sube el telón, entre luces tenues se escucha la melodía de Astor Piazolla, mientras sobre el entablado retumba el 2 x 4 de un tango. Los jóvenes entrelazan las piernas, hacen un gancho y el Teatro Mella habanero se convierte en escenario del último estreno de la compañía danzaria Neotango. Todo tango, nombre que toma este espectáculo, se inserta en el marco de la Semana del Tango, auspiciada por la Casa de las Américas, en colaboración con la Embajada de Argentina en Cuba.

Bajo la dirección de Rosa Elena Álvarez y coreografía de Carolina Balmaseda, el espectáculo transcurre en algún lugar de Buenos Aires, en un tiempo indecible, donde chulos, doncellas, caballeros y prostitutas ejecutan giros de alta complejidad en un juego de seducción.

Entre los variados aciertos de la puesta en escena estuvo la selección de prestigiosos del tango como Astor Piazzolla, Aníbal Troilo y Cacho Castaños, acordes que aportaron a Todo tango una calidad musical encomiable. A ello se suma la destreza del guitarrista argentino invitado Victor Pelligrini, quien supo cautivar a los cubanos con sus cuerdas. Su solo de guitarra, en la interpretación de una pieza propia, logró entablar un diálogo intimista con el público, quien respondió con un aplauso infinito.

Sin embargo, y pese a la acertada selección musical, la puesta en escena tuvo algunos desaciertos que restaron cierto brillo al espectáculo. Tras las expectativas dejadas por las presentaciones anteriores de Barrio Tango y Miradas, Todo tango se muestra ahora con una pobre concepción dramatúrgica del espectáculo, lo que repercutió negativamente en el diseño de luces, el vestuario y la efímera teatralidad de sus artistas. No obstante, es preciso destacar el pulido trabajo coreográfico y la sensacional e impecable ejecución de los bailarines, jóvenes egresados mayormente de los talleres de la compañía.

Mientras el tango cantado en Cuba tuvo un centenar de exponentes que dieron reconocimiento a este género en la Isla, su contraparte bailable era mucho menos conocida en nuestro territorio. Fue en 2003 que empezó a cobrar fuerza, cuando un grupo de jóvenes aficionados que, con aspectos básicos –algunos aprendidos con Maykel de Armas y Silvia Aballí, otros con videotutoriales sacados de Internet- fueron adentrándose en el baile de la seducción y la nostalgia. Años más tarde, estos muchachos fundaron la Compañía Neotango, bajo la Dirección Artística de Carolina Balmaseda y la General de Rosa Elena Álvarez.

Además del 2 x 4 tradicional del tango, se entremezclan en las coreografías de Neotango la rumba, el guaguancó y hasta el son, concediéndole a la hidalguía rioplatense la gracia caribeña. Razón por la cual no es de extrañarse que alguien piense: si en Argentina se dice Carlitos Gardel cada día canta mejor, en Cuba podemos asegurar que Neotango cada día baila mejor.

 

© Asociación Hermanos Saíz. 2011.