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Dora Alonso con alas
RESEÑA

Por: Barbarella González Acevedo

La obra de Teatro de las Estaciones, Una niña con alas, se presentó este 22 de julio en la sala Manuel Galich de la Casa de las Américas, como parte de la jornada teatral La casa por la ventana, con el objetivo de homenajear a Dora Alonso en su centenario.

El programa del día estuvo integrado por una feria del libro, en la sede de la institución y en el edificio que acoge a la Biblioteca (calle G y 9, Vedado), el lanzamiento de la revista Conjunto No. 151/152 y del libro de Ediciones Matanzas, Un retablo en el monte, así como por proyecciones de teatro en video en la Sala Contemporánea y concluyó con la descarga audiovisual de la agrupación PMM, a las 9:00 de la noche.

Una niña con alas es, según la propia definición de Teatro de las Estaciones, un “paseo escénico por la poesía para niños de la escritora Dora Alonso”. Forma parte de una trilogía que fuera realizada por el colectivo en el 2009, dedicada a personalidades en su infancia, que comenzó con Federico de noche, hermosísimo y emotivo texto del dramaturgo, crítico y poeta Norge Espinosa, y concluyó con el montaje Por el monte carulé, dedicado a la vida y obra de Ignacio Villa Fernández, mundialmente conocido como Bola de Nieve.

Doralina de la Caridad Alonso y Pérez Corcho (1910-2001) o Dora Alonso, como es más conocida, para los pocos que queden sin saberlo, fue una reconocida escritora cubana que incursionó en géneros diversos, dedicados a los infantes. Escribió textos como El cochero azul, El valle de la pájara pintay varios libros de poemas entre ellos Los payasos y Palomar. Sus textos para teatro no carecen de poesía. Fue ella la creadora de nuestro títere nacional, Pelusín del Monte, así que estuvo asociada a la manifestación titiritera y al teatro para niños.

Una niña con alas parte del juego como recurso escénico. A nivel de dramaturgia la obra cuenta con una estructura fragmentada, donde la sucesiva recreación de estampas a partir del elemento musical, visual y textual nos permite adentrarnos en el universo mágico lírico de Dora Alonso, -cosa que también ocurría en las recreaciones de la infancia de Lorca y Bola de Nieve. En esta también presenciamos un grato juego de intertextos que nos permite dialogar con los modos de hacer de la escritora, al devolvernos una intensa mirada de su imaginario.

En la primera parte de la trilogía, Federico niño se ha quedado dormido y durante el sueño lo visitan las más espectaculares figuras y visiones que formaran parte de la obra del autor granadino. En Por el monte Carulé, las canciones de Bola permiten encontrar motivos dramáticos capaces de ilustrar la vida de este creador. Así van apareciendo uno tras otros, temas musicales que forman parte del imaginario colectivo de nuestra nación. Una niña con alas es una obra atípica en el recorrido de la trilogía, pues la pequeña con alas Dora o Doralina no aparece en escena –a pesar de que por momentos se escucha su voz-, es personaje principal, aunque referido, que se evoca todo el tiempo.

Tres actores -dos hombres y una mujer- intentan atraerla y hacerla vivir otra vez mediante la recreación de sus poemas e historias, así llevan adelante esta propuesta escénica.

En Una niña con alas notamos, como en las últimas obras del colectivo, la fuerte presencia del elemento musical. Los tres jóvenes actores con su voz protagonizan momentos de canto de marcado lirismo.

Zenén Calero se encarga una vez más de los diseños de la puesta. La propuesta visual esta vez no parte del muñeco o títere como protagonista de la historia, si bien aparecen dos figuras planas (el gallo y la gallina) y un guante (la niña negra). Infinitud de objetos teatralizados en cuanto a color, tamaño y forma de empleo por parte de los intérpretes, aparecen en este montaje y ayudan a los actores a recrear sin ilustrar, los versos de Dora Alonso. No falta la recurrencia al objeto imaginario, también persona imaginaria -Doralina-.

Una niña con alas reúne al elenco más joven de Teatro de Las Estaciones. Los actores se desempeñan con virtuosismo en sus labores interpretativas. Demuestran con esta obra, que marcó su entrada a la agrupación, que son dignos merecedores de formar parte de las memorias de los niños.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.