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Doimeadiós entre la risa y el llanto

Por: Lázaro J. González González

Dice que con cuatro o cinco años, cuando vivía en Holguín, ya quería ser actor y a los siete entró a la radio donde participó en una telenovela. Pero aún Osvaldo Doimeadiós no podía limitarse a ser humorista ni dramático. Lo curioso es que hoy tampoco puede hablarse de él como actor dramático o comediante, pues siempre ha salido airoso de ambos senderos.

Quienes lo hayan visto travestirse en Margot o en cualquier otro de sus hilarantes personajes, no puede reconocerlo en la trágica, descarnada e infeliz Josefina la viajera porque son caracteres tan opuestos que no parece posible ser llevados a escena por una misma persona.

Sin embargo, Doimeadiós lo consigue: alternar la risa con el llanto, la gravedad con el divertimento. Lo peor es que fuera de escena -en una conversación como la que tuvo recientemente con Magda Resyk, en el espacio Encuentro con...- parece un hombre serio.

Empezó en el humor en 1987, mientras estaba en el ISA. Algunos le dijeron entonces que para qué estaba  haciendo humor, que eso era un género menor y el prometía ser muy buen actor, pero, quizá por rebeldía, lo hizo.

Mi primer grupo, Sala- Manca, nació en medio de la gestación de la AHS, donde sí encontramos amparo  para todo lo que estábamos y deseábamos hacer. Eso conllevó también a la creación del primer Centro Promotor del Humor, en el cine Acapulco, centro que debió disolverse durante el período especial hasta 2005 que logramos reabrirlo.

El humor debe hacerse con profundidad y responsabilidad. No puede dañar a Cuba, porque es parte de ella. Lo cubano, como lo humorístico, es celebración de la vida y debe celebrarse siempre.

Acerca de la situación actual de este género en Cuba, comenta que hoy, de buena calidad, existen sólo cosas aisladas en el teatro, en la televisión y menos en la radio, salvo Alegrías de Sobremesa. En ello influye el poco pago por los guiones de humor. Eso es algo que sí da risa pues es un género que amerita un mejor sustento debido a que se gasta muy rápido y, por tanto, se necesita mucha creatividad y rapidez.

También, agregó,  la televisión debe respetar más los programas de humor, que son los que nuestro pueblo necesita más, para liberarse de los problemas cotidianos y  a la vez acercarse a nuestra realidad.

Sobre su acercamiento a la dirección teatral, con el espectáculo La divina moneda, estrenado en 2002,  Doimeadiós comentó que le gusta dirigir actores pero lo que más le interesa, desde que salió del ISA, es actuar. Esa carrera no la quiere abandonar nunca.

Por otra parte, reconoce que confía en los directores que han sido actores y considera que los actores son como niños a los que debe ponérseles trampas para jugar.

Con respecto a su trabajo en Teatro El Público, agrupación a la cual pertenece desde hace décadas y con la cual ha protagonizado puestas memorables como Josefina la viajera y Santa Cecilia, señaló que le gratifica apoyar a los jóvenes actores que se forman en el grupo y le gusta la docencia pero desde la perspectiva del actor.

Voy a los ensayos con la misma intensidad que en el estreno, eso intento transmitirle a los muchachos, porque el teatro se hace ahora, no se puede dejar para luego.

 

© Asociación Hermanos Saíz. 2011.