 Alas con Sangre
Por: Michael de la Cruz Gómez
Quedarse en un oscuro rincón del mundo
No es cosa de cobardes
Hay que tener coraje para ver los veleros alejarse
Y morder la arena desierta de la playa 1
Sobre un portón, en la calle Pepe Torres, aparece el cartel que transforma la antigua morada de un gobernador de la Cuba colonial, en la sede de la agrupación teatral holguinera Alasbuenas. La construcción, restaurada por el empeño de sus propios integrantes, exhibe hoy una programación que cautiva a un número importante de espectadores, hecho que la convierte en referente necesario para el movimiento teatral en Holguín.
Teatro Alasbuenas juguetea con la ironía implícita en su propio nombre, lo que le ha permitido poner en escena historias de príncipes, hadas y seres encantados, dirigidas a los niños: En busca de Cenicienta, Las noches del cafetal, Los músicos de Bremen. En otras obras reflejan la realidad al desnudo y las angustias existenciales del ser humano de todos los tiempos desde una dramaturgia sencilla: Cigüeñas en el trópico, Baile sin máscaras, Todos los hombres son iguales.
Yunior García ha sido uno de los protagonistas de la debatida existencia de esta agrupación, no solo por integrarse a ella desde su graduación en la Escuela Nacional de Teatro, sino por asumir la dirección de algunos de sus montajes y proponer, como material de trabajo fundamental, los textos producidos por él en el Seminario de Dramaturgia del Instituto Superior de Arte. Así lo evidencia Sangre, un texto que en medio de los polémicos debates en torno a la novísima dramaturgia cubana logró materializar una propuesta escénica que cautivó al público en varias regiones de la Isla.
El rumor ha recorrido la isla de boca en boca
Desde los lugares más recónditos
Han llegado los fieles
Los herejes (…)
Todos alzan su cántico a las aguas púrpuras
Ahogadas de silencio2
Sangre presenta una estructura que destaca el valor individual de las escenas, de ahí que los conflictos sean expuestos, desarrollados y alcancen su punto climático en cada uno de los cuadros. El autor crea una desconexión aparente entre las distintas unidades del texto y recurre a un estilo cortado donde los sucesos confluyen en un espacio común, similar a la desembocadura de los tantos ríos que arrastran las suciedades de cualquier ciudad de la Isla. Este recurso produce en el lector-espectador una sensación perceptiva comparable con las secuencias de imágenes captadas por el lente de un fotógrafo, y es precisamente ahí donde el texto se hace rico, en la producción de sentidos que operan sobre el receptor a manera de flashazos y donde el azar actúa como único mecanismo de conexión en la historia.
Saúl regresa a su casa luego de tres años de ausencia, quiere encontrar a su madre enferma y necesita la contribución de su hermano Isaac. Sara ha quedado embarazada en un acto de violación. Su esposo David se opone al embarazo a pesar de su infertilidad. Pelean. Sara golpea su vientre hasta provocarse el aborto. Raquel y Deborah permanecen en la sala de espera de un centro penitenciario. Deborah se declara gravemente enferma y pide a su cuñada que se haga cargo del niño. Judit entra al cuarto de baño de Pablo y lo encuentra semidesnudo. Pablo le pide que se marche pero la joven insiste en permanecer a su lado. Isaac y Deborah se encuentran en un lugar desconocido, tal vez la muerte. Deborah busca a su hijo. Isaac confiesa haber matado a su propia madre.
Esta construcción dramatúrgica en forma de collar nos remite a Por gusto, un texto escrito por Abel González Melo y del que Sangre hereda el tratamiento a los personajes y la organización de la fábula.
Los personajes en la obra tienen un impulso irresistible hacia la sangre, aún cuando quieran escapar a su contacto. Isaac se opone a que transfundan a su madre, sin embargo lleva en la frente la huella de su propia sangre. Sara golpea su vientre hasta que su vestido se mancha de rojo. David ansía la sangre del violador de su esposa … sueño que corto su cuello con un cuchillo blanco. Una herida honda, profunda. Veo su sangre salir a chorros y me siento feliz.3 La sangre es el llamado que los convoca, los reúne. Son seres contaminados por su propia existencia, cansados de vagar, de intentar resolverse a sí mismos. Sin embargo, estos personajes muestran un afán de reconciliación o resignación con la realidad que los atrapa: David abraza a su esposa para impedir que deshaga su embarazo, Pablo le dice a Judit que no quiere dejar de verla y Raquel termina interesándose por la salud de Deborah.
El río (…) amaneció lleno de sangre
La prensa no ha dicho una palabra
Dicen que es la sangre de los que aún tienen esperanza
Y de los que ya la perdieron para siempre4
Cuatro plataformas de madera son suficientes para el desarrollo de la acción. Así lo ha dispuesto Yunior García en condición de director escénico. Estas plataformas, ubicadas en el centro del escenario, reducen el ángulo visual de los espectadores y denota el interés del director en la mirada fija, penetrante. Las plataformas adoptan diferentes niveles y permiten la recreación de los espacios referidos en el texto –un taller de carpintería, el salón de espera de un centro penitenciario, un cuarto de baño, la consulta de una psicóloga, el interior de una casa- pero la síntesis del espacio no tuvo consonancia con el resto de los elementos escénicos empleados en el montaje. La poca economía de recursos determinó la realización de constantes cambios de escenografía que interrumpieron el curso de la acción a pesar de la agilidad de los actores.
Los intérpretes, como en un rito de encarnación y desprendimiento, se desnudan constantemente frente a los espectadores para vestir al personaje. Cada uno de ellos interpreta dos roles utilizando accesorios, en ocasiones redundantes, que los definen en uno u otro personaje.
Elier Álvarez asume con naturalidad y maestría a Isaac, el hermano defensor de la fe en Jehová, y a David, el militar infértil que decide abandonar a su esposa para unirse a otro hombre. Yasser Velázquez realizó discretas interpretaciones de Saúl, el violador, y de Pablo, el homosexual enfermo de sida enamorado de la joven Judit. Yamilet Pérez defendió dignamente a Deborah, la dama que vestida de blanco grita su inconformidad, a la vez que llenó de gracia y soltura a Judit. Ileana Casanellas realizó excelentes interpretaciones de Raquel, la psicóloga burlada por el desenfado de la joven, y de una Sara que conmovió a todo el público asistente.
La puesta en escena, en consonancia con el texto, propone varios puntos de mira para el diálogo certero con el espectador. Es así como los debates en torno a la ética religiosa, la imposibilidad de concebir hijos, la pérdida de la fe, la identidad sexual y la realidad política de la Isla se convierten en temas que atraen la atención del público durante todo el espectáculo.
Teatro Alasbuenas es la única agrupación holguinera que sostiene un trabajo para niños y adultos, convirtiéndose así en puente de enlace entre el Teatro Guiñol de Holguín y el Conjunto Dramático; hoy devenido en los proyectos Félix Varona y Trébol Teatro. Manuel Rodríguez, el director general de la compañía, se sabe defensor de un colectivo que apuesta por la producción de un teatro a las buenas o a las malas.
1 Fragmento de la Diáspora en Sangre, de Yunior García Aguilera.
2 Fragmento del coro de transeúntes en Sangre, de Yunior García Aguilera.
3 Texto pronunciado por David en Sangre. Escena III
4 Fragmento de la Diáspora en Sangre, de Yunior García Aguilera.
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