Rumba sin perder la ruta (+Post)

Diálogo, intercambio y el precepto de que la rumba resulta un testimonio cultural y participativo han sido el centro del Festival Internacional la Ruta de la Rumba, que cada año reúne a noveles y consagradas agrupaciones, delegados internacionales e investigadores “empecinados” en abrirle paso a este género, reconocido en el año 2016 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

No hacía falta el título para confirmar su extraordinario valor y sus matices interculturales, pero desde entonces el compromiso con visibilizarla y hacerla perdurable es mayor. Por eso ha sido Timbalaye, proyecto comunitario que devino promotor internacional de nuestra cultura, un genuino impulsor que ha sabido aunar voluntades y conquistar éxitos.

Este año la cita se dedica a las expresiones danzarias del folclor cubano y, en su parada en Ciego de Ávila, retumbaron los tambores y los aplausos al ritmo cadencioso de Afrocaribe, Rumbávila Fusión, y el ballet folclórico Osokpuán Irabbo.

La sonoridad impecable de estas agrupaciones lograda con las claves y las tumbadoras, y la jerga de movimientos combinados con quiebres de cintura y ondulación de hombros validaron la propuesta, que supo armonizar tradición y contemporaneidad.

Ulises Mora, presidente de Timbalaye, reconoció que la Ruta de la Rumba constituye un termómetro para medir el trabajo que se hace en provincia y ha generado un gran número de seguidores, así como el apoyo de organizaciones como la Asociación Hermanos Saíz, la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, la Fundación Fernando Ortiz y el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural.

“Seleccionamos nueve provincias para esta gira, que comenzó en la Isla de la Juventud y terminará en Guantánamo. Poco a poco hemos logrado pasos en el afán de consagrar este género como una manifestación imperecedera de la cultura popular. De nuestra última visita a la fecha he sentido un salto de calidad importante en las agrupaciones, que muestran voces muy afinadas que contrastan y realzan cada tema”, dijo Mora.

De fuertes honduras populares, la rumba es una manifestación genuinamente popular que rehúye a cualquier estigma para mostrar su versión más contemporánea fusionada con otros géneros como el son, la cumbia, la conga y hasta las mezclas electrónicas. Vale la intención de Timbalaye de hacerla crecer aquí y extender su disfrute fuera de nuestras fronteras.

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