Rapera alemana de 94 años se presenta en Camagüey

Esther Bejerano no alcanza el metro cincuenta de estatura y la terraza Arte Joven de la Casa del Joven Creador de Camagüey se le quedó pequeñita a esta dama que ha de medirse de la cabeza al cielo. La MC del grupo de rap alemán Microphone Mafia rompió con su música las barreras idiomáticas, los prejuicios culturales y puso a corear, a una voz y en perfecto italiano (sí, rapeaban en italiano) a cubanos y germanos.
 Fotos: Keiter Castillo
La AHS obsequió a Esther con la obra del artista plástico Leonardo Pablo, como muestra del arte joven de la provincia y recuerdo de su estancia aquí.
 
El concierto duró alrededor de una hora de la noche de este lunes, un lunes de frío casi inusual en esta parte del Caribe. Mas la temperatura en la terraza subió hasta provocar sudores, entre palmas, baile y brazos en alto acompasados al ritmo de Esther. Pocas veces como esa se ha visto a los públicos divertirse tanto con la música en vivo.

No imagine lector, lectora, que hablamos de una veinteañera de piercings y gorra de plato. Esther tiene edad suficiente para haber sobrevivido al campo de concentración de  Auschwitz y aun hoy, con 94 años, le sobran las fuerzas para permanecer horas de pie frente a un auditorio y rapear sin que le falte el aire.

Foto: Keiter Castillo

 

Ella, judía por nacimiento y Presidenta de Honor de la Liga Antifascista Alemana, cumplió en este 2017 el viejo anhelo de cantar en Cuba. La Agencia Cubana del Rap, el Instituto Cubano de la Música entre otras instituciones posibilitaron que Microphone Mafia se presentara desde el día 4 de enero en escenarios de La Habana y Villa Clara. Pero su viaje, en primer lugar, se le debe a un camagüeyano, que como ella, lucha contra las injusticias que envilecen la raza humana.

Públicos
Foto: Keiter Castillo

 

Jorge Enrique Jerez Belisario (Jorgito), periodista recién titulado y activista de vanguardia del Movimiento por la Libertad de los Cinco, conoció a Esther en julio pasado durante una gira que hizo por Alemania para presentar el documental El poder de los débiles, audiovisual del realizador alemán Tobias Kriele que lo tomó a él como protagonista.

«Ella me confesó que su sueño era venir a tocar a mi país, recuerda Jorgito, y yo le aseguré que lo íbamos a cumplir. Aparecieron conciertos en la capital y en Villa Clara, pero le dije que no podía irse de Cuba sin venir a Camagüey. Encontramos la Asociación Hermanos Saíz (AHS) que ha sido una excelente anfitriona y aquí estamos… demostrando que cuando se quiere se puede.»

Entre canción y canción, Esther leía poemas que hablaron de verdad y libertad, de la bendición de estar vivos, de la necesidad de seguir luchando… El resto de los integrantes del grupo, hombre todos, reconocieron que ella es el eslabón que los mantiene unidos.

En la víspera del concierto aun muchos se mantenían escépticos. Constantemente rondaban preguntas: «pero viene, viene de verdad?, oye, se mantiene lo de la rapera?». Ella, suave y potente, disipó las dudas con su grito de batalla al instante secundando, multiplicado en un gigante: «¡No a la guerra!»

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