Esquife

ESQUIFE Y LA REINA ROJA
La realidad cada vez m√°s din√°mica, cada vez m√°s dial√©ctica y cada vez m√°s intensa en que existimos, no deja de corroborar una y otra vez la alegor√≠a que Lewis Carrol puso en boca de la Reina Roja que dialoga con Alicia en A trav√©s del espejo cuando esta le explica que hay que correr para mantenerse en el mismo lugar, mientras se desboca a m√°s no poder en su eterna casilla. No por gusto es la Reina o Dama ‚ÄĒcomo se le conoce en el argot ajedrec√≠stico hispano‚ÄĒ, la pieza m√°s poderosa y eficaz del juego, capaz de desplazarse hacia todas partes y direcciones, quien emite tal sentencia como filosof√≠a de vida. En esta realidad en que existimos, tambi√©n posmoderna, m√°s que metas, objetivos, futuros promisorios de sino moderno, el puro y perpetuo movimiento es lo que realmente viene a definirla, es donde encuentra su verdadera medida. Hay que moverse para mantener un alveolo, una jerarqu√≠a, una visibilidad digna al menos, en la complej√≠sima colmena social, cultural, comunicacional, so pena de militar en el bando de los dinosaurios, los dodos, los copistas, faroleros, Windows ¬ī95, la Web 1.0 y el m√≥dem. Rom√°nticos fantasmas del pasado, pero espectros al fin y al cabo‚Ķ

Desde su fundaci√≥n, hace ya una d√©cada, a manos de ‚Äúpadres‚ÄĚ como Andr√©s Mir, Jorge Enrique Rodr√≠guez y otros, Esquife siempre ha buscado comulgar con el movimiento, sobre todo de ideas, criterios, pol√©micas, y otras adrenalinas intelectuales que estimulan el pensamiento en su perpetuo desplazamiento, verdadera encarnaci√≥n del perpetuum mobile. Por estos motivos, Esquife decide dar una gran zancada desde su ya cl√°sico y entra√Īable (pero ya r√≠gido y a√Īejo) redil 1.0 (www.esquife.cult.cu) hasta esquife.jimdo.com, plataforma libre, √°gil, gestada por programadores suecos, de esos que afortunadamente abogan en el Internet por la equitativa repartici√≥n de las bondades de este universo virtual. En breve, tambi√©n rescataremos el perfil Facebook y buscaremos nicho en redes sociales como Twitter, Linkedin y otras.

Esquife 2.0, como se nombrará en adelante, se asentará en esta nueva plataforma para disgregarse, multiplicarse, esparcirse en los diversos espacios de plena interactividad que brinda el actual contexto, donde la comunicación y el intercambio de información son puramente transversales; de inmediata retroalimentación y construcción colectiva de sentidos.

Aprovechamos para despegar una de los desafortunadas coyunturas que provoc√≥ uno de esos hackers, quien, al tener la nariz limpia decide ‚Äúmeter el dedo‚ÄĚ en otros lugares como las teclas de su PC y dedicarse a fastidiar a Esquife y sacarlo de circulaci√≥n en detrimento de la confianza de sus lectores y colaboradores, cuyos textos se acumulan por oleadas. As√≠ que gracias, hacker desconocido y an√≥nimo, por darnos el empuj√≥n que necesit√°bamos. Esquife 2.0 navega, se mueve una vez m√°s por las aguas de la web guiado por los mismos nortes conceptuales y con el apoyo acostumbrado de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, pero con nuevas velas. Contamos con la participaci√≥n de todos para que nunca escore.

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