“Prefiero el caos de la incertidumbre”

De seguro esta es una entrevista que debí haber hecho hace algunos años, pero los astros se alinearon terminando este 2019 para que finalmente tuviera lugar este encuentro. Los que hemos sido sus compañeros de clase sabemos del intelecto y la creatividad de Daniel Toledo Guillén. Recién egresados en la misma graduación de la Universidad de las Artes (ISA) quisiera que esta entrevista fuese vista como un testimonio de una de las voces de esta joven generación.

Me parece este un buen momento para tener una charla con este joven compositor. Engendrar un fonograma es solo uno de los pretextos para reflexionar sobre la música desde las múltiples experiencias vividas por este joven creador cubano.

  • ¿Cuáles son tus libros de cabecera, aquellos que te inspiran a crear?
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Para no ser patéticamente presuntuoso y deshonesto, parto de la idea de que desafortunadamente no soy un lector voraz, en cuanto a libros se refiere. Leo muchos artículos y noticias, pero, no tengo la paciencia para leer libros enteros de manera natural; pero, no creyendo yo en la naturaleza de lo natural, hace algunos años me he ido obligando a leer libros y aunque mediocre mi esfuerzo, he leído algunos ya.

Por el momento he tenido un bombardeo de Jorge Luis Borges, gracias a una gran amiga. Primero leí Ficciones y ahora El aleph. He encontrado en él una perfecta conjunción entre la síntesis, la poesía y el asombro. No podría decir que directamente me impulsa a crear música pero me asombra, y el asombro es el inicio de la creación y lo creado.

También me quedé impactado con Crimen y castigo de Dostoievski, fue como una explosión en mi cabeza; definitivamente me ayudó a entender mejor al mundo y a nosotros, los seres humanos.

Otro elemento importante que me da la literatura y en especial la poesía tiene que ver con los títulos de mis obras. No me gusta la música programática pero me gusta manipular un poco los estados de la audiencia a través de los títulos siempre con algún elemento poético que pueda provocar alguna reacción en el público que escucha la pieza. De manera que no se describe la música sino que se proporcionan ciertas esencias poéticas. Leer no es un simple acto utilitario, sino un paso importante para poder pensar.

  • ¿Qué razones o ideas te motivaron a componer?
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Razones: ninguna a priori. Ideas: ideas musicales, la idea transformada en música. Las razones uno las halla luego. En mi caso estas razones son muy simples, es algo en lo que puedo llegar a ser bueno, en lo que enfocarme, sabiendo que puedo cosechar frutos intelectuales y, por supuesto, materiales. Esto lo supe hace algunos años y me decidí a emplear toda mi voluntad en esta tarea.

Ahora bien, en el terreno de las ideas –que son mucho menos mundanas que las razones– es para mí un deleite poder trabajar con ideas musicales y, tanto en el proceso de composición como en la obra terminada, el comprobar que un compositor es capaz de hablar mediante la música y de transformar las ideas más simples en complejas, y viceversa, produce un placer enorme.

Entonces mis razones son egoístas y mis ideas también lo son. No voy a engañarme ni engañar a la gente diciendo que pretendo llevar luz a la humanidad es un placer para mí. Ahora bien, aquí viene el truco, luego del placer individual viene el intercambio con los otros y, si los otros reaccionan a mis ideas, piensan con mi música, entonces siento que mi misión para con la humanidad ha sido cumplida. Mi oficio es útil desde su inutilidad, pues el arte puede ser solo útil cuando es inútil.

  • ¿Qué géneros y formatos te gusta trabajar generalmente?
  • Foto: Oscar Pérez/Cortesía del entrevistado
    Foto: Oscar Pérez/Cortesía del entrevistado
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No me gustan los géneros, hasta ahora solo el Preludio, pero supongo que en algún momento tendré que hacer una sonata. El asunto con los géneros es que están preestablecidos y, aunque no ando por ahí queriendo descubrir el agua tibia, me inclino más a hacer obras sin estructuras predeterminadas; prefiero que el contenido dicte, como efecto paralelo, la forma.

De manera contraria, el Preludio, al ser atemático, me permite ser de la mejor manera en que me gusta ser: utilizando poquísimos materiales y exprimiéndoles el jugo hasta el máximo de sus posibilidades.

Sobre los formatos, me interesa todo lo relacionado con la voz. Desde obras corales, piano y voz, o ensembles con voz. Incluso si no está presente la voz, algunos gestos melódicos dentro de la música pudieran ser una remembranza de ese gusto mío por lo vocal.

Es de mi preferencia también los instrumentos solistas, y en ese camino he hecho unas cuantas piezas pensando en las posibilidades de esos instrumentos. Es como desnudarlos y ofrecerlos tal cual son. Es un ejercicio importantísimo para un compositor poder hacer una pieza para un instrumento como la flauta o el clarinete, o la guitarra, o cualquier otro, pero, con el paradigma de que sea un monólogo consigo mismo.

La orquesta es también un mundo fascinante, que también me llama mucho la atención. Creo que aunque tengo ciertas preferencias, en este momento estaría dispuesto a componer para cualquier tipo de formato dentro de la música clásica, por supuesto, la música popular es un terreno totalmente ajeno a mí.

  • ¿Cómo relacionas la dirección coral con la composición en tu quehacer artístico?
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Ya hablé de mi preferencia sobre lo vocal, y eso viene directamente relacionado con la dirección coral. Luego está la familiarización con el coro, que es una muy buena herramienta de conocimiento para un compositor y, luego de esta misma habilidad surge otra, y es el estar adaptado a trabajar con varios planos de música simultáneamente. Esto son las voces del coro pero, a otra escala, pudieran ser los instrumentos en la orquesta o en cualquier ensemble.

Por otro lado, estudiar dirección coral te prepara a lidiar con la gente en el coro y sus múltiples reacciones ante la música y el mundo en general. O se, que es una carrera muy completa, que te prepara desde muchísimos ángulos para el hecho de ser músico.

  • ¿Con qué conceptos o expresiones caracterizarías tu música?
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Mi música existe en el espacio intermedio entre nota y nota. Sin que lo anterior suene pomposo, solo quiero expresar que me es difícil sacar una conclusión clara de cómo es mi música, pues resulta bastante ambigua, y esa ambigüedad es precisamente uno de mis preceptos en cuanto a lenguaje estético se refiere: no pertenecer a una etiquete determinada, no a las formas formales, mejor el caos de la incertidumbre.

Creo, en su generalidad, que mi música podría inspirar un halo de reflexión en cuanto a que sus desarrollos generalmente son circulares y no lineales, y mi predilección por tempos lentos y atmósferas repletas de silencios y espacios. Mi música ocurre bastante en el silencio, es un elemento muy importante para mi. El silencio como no lugar, un lugar lleno de múltiples significados, donde todo es y no es. De nuevo lo ambiguo.

  • ¿Con qué tendencias o estilos te sientes afín durante el proceso creativo?
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Yo creo que no tengo predilección por una tendencia o estilo determinado, sino que encuentro lugares para mi muy importantes en todos, desde los cantos gregorianos, la complejidad del contrapunto vocal del renacimiento, el drama romántico o la música electroacústica. Hay valiosísimas enseñanzas en todos los períodos. Pero el siglo XX es el más cercano como referente para un compositor del siglo XXI, lo cual hace que uno revisite mucho esta época.

  • ¿Qué compositores han marcado tu carrera profesional?
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Precisamente en el camino hacia la profesionalidad uno debe sacar lo positivo de todos esos compositores que hemos ido estudiando en la historia de la música.

Ahora bien, como los gustos y las afinidades son también parte inherente de nosotros los humanos, no puedo por el mero hecho de lo profesional no tener particulares gustos y preferencias con ciertos compositores.

Partiría por Carlo Gesualdo, compositor italiano del renacimiento que conocí precisamente en mis estudios de dirección coral y, que sin dudas, ha marcado la manera en la que veo el coro como conjunto de voces. De él he tomado el denso contrapunto entre las voces, las melodías “raras” y muy cromáticas. Bach, quien es como Dios, es como la verdad y la virtud de Platón, en el ámbito de la composición. Su música es precisamente la síntesis entre la técnica y la expresión.

Pensaría en Beethoven, Chopin y Mahler. Este último no sé si me ha influenciado en algo pero su música me es imprescindible en mi vida.

Hablar de compositores, digamos contemporáneos, o sea, del siglo XX hasta nuestros días. Olivier Messiaen, por la profundidad, los colores y la eternidad. GyörgyLigeti, por lo estático y complejo. ArvoPärt por sus delicadas disonancias y el silencio. Steve Reich por el pulso. John Adams por trabajar la orquesta desde una óptica minimalista y al mismo tiempo casi neo-romántica tomando, precisamente, parte de la épica Wagneriana y Mahleriana.

Por último y no menos importante, Carlos Fariñas. Nuestro más importante compositor, desde mi opinión. De nuevo, de él me llama la atención, como en Bach, el balance armonioso entre una técnica solidísima y una expresividad en su música como ninguna.

  • ¿Qué tal fue la experiencia de grabar tu primera producción discográfica?
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Ha sido una experiencia tremenda para mí. Sin dudas, el momento más importante hasta ahora en mi trabajo como compositor. Un disco enteramente dedicado a tu música es un regalo grandísimo para mí como creador. No solo el disco en sí, sino también desde las personas involucradas, desde la misma discográfica Colibrí, de quien recibí muchísimo apoyo, los músicos que participaron, excelentes todos, el equipo de producción y los amigos que siempre están para ayudar en todo lo necesario; los amigos directamente involucrados en varios de estos procesos.

Ese nivel de comunión que se produjo fue la mejor experiencia profesional que he tenido hasta este momento. No faltó estrés, pero tampoco faltó el apoyo y el profesionalismo de todos los agentes causantes de este proyecto. Además, fue un excelente ejercicio para aprender a producir hechos como estos, saber mejor cómo traducir en palabras mi música ante dudas o interrogantes de los músicos. Fue y será un crecimiento como persona y compositor.

  • ¿A quién agradeces por ello?
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Primero a la AHS que organiza anualmente las becas de creación. Aprovecho para alentar a todos los creadores jóvenes sobre la grandísima oportunidad que son estos premios y las puertas que abre. Estas becas son probablemente el mejor espacio para los jóvenes artistas de recibir apoyo tanto financiero como institucional para realizar su arte, por eso recomiendo a todos los jóvenes creadoresa estar atentos a las convocatorias.

También agradecer a la disquera Colibrí y a su directora,CaroleFernández. En la producción, al maestro Juan Piñera, quien fungió como productor del disco y a quien agradezco su dedicación y consejos oportunos.

Ahora quisiera nombrar uno a uno los involucrados en este proyecto: Daniel Torres Corona, imprescindible amigo y director musical del disco. Harold Merino Bonet y Dayana García Brizuela, grandes amigos también, quienes grabaron y mezclaron el disco, bello trabajo el de ellos, y Giraldito en la masterización.

La posproducción todavía no está lista pero ya de inmediato voy agradeciendo a las personas involucradas en Colibrí, el diseñador Nelson Ponce y el Dr. Boris Alvarado, mi hermano chileno, quien realizó un trabajo admirable en las notas discográficas.

Ahora bien, es el turno de hablar sobre los músicos, diríamos “el pollo del arroz con pollo”. Todos muy talentosos y que supieron enfrentar todas las piezas con altísima profesionalidad. En primer lugar amigos que han estado siempre presente sin ningún pago más allá del agradecimiento; en esta categoría: Patricia Díaz Mora, Jorge Amado Molina, Alejandro Uría, Lesby Bautista y Simone García.

Entre los que trabajaron conmigo por primera vez y que no dudaron en participar de este proyecto están la maestra Niurka González, quien me honra profundamente al haber participado. El ensemble Vocal Luna y su directora Willmia Verrier, quienes hicieron un trabajo dignísimo interpretando piezas que poseían muchísimas dificultades. También el violista Hugo Herrera y el contratenor Eduardo Sarmientos. A todos, mil gracias.

  • Aunque una nueva etapa en tu vida que recién comienza, ¿cómo sientes que han marcado tu vida los estudios en Alemania?
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Todavía no marcan nada en específico pues solo llevo dos meses en Alemania, pero tengo la convicción que como mismo el ISA fue importantísimo para mí, los estudios aquí lo serán también.

Partiendo de que es una cultura diferente, y el aprendizaje que eso conlleva, ya es una victoria; la interacción con personas con idiosincrasias distintas es una excelente manera de comprender mejor el mundo.

Luego el aprender otro idioma también abre muchas puertas. Hasta ahora me parecen muy interesantes y de valor las dinámicas de la universidad, los profesores y los estudiantes. Es también la oportunidad de compartir con otros músicos y diferentes maneras de aproximarse a la música.

Por el momento me encuentro componiendo muchísimo para la clase de composición y futuros conciertos en la universidad. Entonces, de seguro será una experiencia académica y de vida importante.

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