Poesía para una ciudad creativa (+ video)

«…Santiago es un magnifico desquite

Santiago es un magnifico color.

 […]

Santiago se me antoja fabuloso,

Santiago se me antoja imprescindible.

                                                                        […]  

Santiago yo te amé desde que existes,

 Santiago yo te amé y te conozco…»Â 

(Santiago, Canción, versión, 1995,

Del cancionero de Amaury Pérez Vidal) 

 

“…hemos cruzado la ciudad/ hemos celebrado su alta memoria…”

Raúl Ibarra Parladé

A fines de noviembre de 2019, medios de prensa como los periódicos Sierra Maestra de Santiago de Cuba, Juventud Rebelde, Trabajadores, la Agencia Cubana de Noticias, entre otras plataformas informativas, daban a conocer los pormenores del lanzamiento oficial de la campaña de comunicación “Superando sueños”, a propósito de los 505 años de fundación de la séptima villa cubana, un 25 de julio de 1515, por el conquistador español Diego Velázquez de Cuéllar, primer gobernador de Cuba. El acontecimiento este 2020, como los anteriores aniversarios cerrados, recordándose el fresco aún, en la memoria colectiva, medio milenio de la denominada Capital del Caribe, ha devino proceso dinamizador del accionar de sus habitantes, para con esta fecha de gran significación.

El desarrollo de las diferentes etapas de la campaña, estructurada desde una visión político-social, presupone una continuidad –y superación– de las experiencias desarrolladas para el aniversario del 2015, que estuvo animado por la máxima “500 años de historia y cultura.” Precisamente en la historia, la cultura, así como la tradición de esta urbe sureña, que le han granjeado reconocimiento y excepcionalidad dentro y fuera de la nación, están los elementos articuladores para el trabajo integrador de cara al venidero onomástico. Es notorio que, en el contexto conmemorativo, lo que más acapara la atención es el carnaval: proyecto cultural de mucho arraigo en el imaginario y prácticas socioculturales de la población, donde se realza la fecha fundacional, expresada, simbólicamente, en la cabalgata del santo patrono, Santiago Apóstol, por el área del desfile, representado por el actor de las tablas Dagoberto Gaínza. No obstante, esta fiesta es solo es una parte, primordial, del correlato popular e institucional que demanda una celebración de esta envergadura, donde las manifestaciones artísticas y literarias aportan inestimablemente al hecho, incluso con años de antelación.  

El caso específico de la literatura es ejemplar en propuestas, dentro del concierto creativo, a los efectos de homenajear una ciudad que ostenta los títulos Muy noble y muy leal; Hospitalaria de las Américas; Municipio benemérito de las Américas, Héroe de la República de Cuba y la Orden Antonio Maceo. Ello se debe, en gran medida, a que el universo de las letras santiagueras se prestigia de tener un importante catálogo de autores, que de una manera u otra, posicionados en sus respectivos géneros, lograron (logran) sinterizar la idea de la misma, descrita por el poeta espirituano (santiaguero por elección) Reinaldo García Blanco como “Delirante y mística. Estridente y aguda. Escandalosa y recatada,” en su testimonio Santiago de Cuba: ciudad para héroes, publicado en la Revista SiC No. 46 de 2010.

Mostrar obras y exponentes que hayan expresado la imagen de esta ciudad, a la que se le ha escrito con profusión, rebasaría los límites e intereses de estas líneas. Mas los interesados en escudriñar lo acontecido en esa riquísima zona cultural pueden acceder al panorama consultando diversos materiales bibliográficos. Una presumible guía de lectura(s) o búsqueda(s) tendría como punto de partida, atendiendo a la forma en que organiza, crítica y coherentemente, la información, es el libro referencial Santiago Literario (Editorial Oriente-Fundación Caguayo, 2013), coordinado por el poeta León Estrada, que brinda la oportunidad de saber cuánto se ha hecho, en materia literaria, en el trascurso de los primeros cinco siglos.

Fue gracias a la sostenida labor investigativa de León Estrada, que en 2005, se tuviera listo el Diccionario de escritores santiagueros por el sello Ediciones Santiago. Y en igual año, bajo el mismo sello editorial, el título Para cantarle a una ciudad: Santiago de Cuba, que reúne textos poéticos –y canciones– de 53 autores, de ellos, 29 santiagueros, de estilos y estéticas diferentes, dedicados a la ciudad, en ocasión de su aniversario490. Dos antologías con similares intenciones, a saber por la editora de este libro, la poeta Teresa Melo, ya habían visto la luz con anterioridad.

Desde los estudios académicos es revelador el artículo Ciudad letrada: Santiago de Cuba en su discurso literario,[1] del Doctor en Ciencias Literarias, Ronald A. Ramírez Castellanos, que, circunscrito a los años coloniales decimonónicos hasta la etapa republicana prerrevolucionaria, analiza algunas de las principales figuras y obras de ese periodo, de grandes aportaciones, en las que se aprecian, en la opinión de este estudioso, “un sentido identitario, una imagen de la ciudad, un interesante diálogo con la realidad social y política de la localidad y del país …” Ramírez Castellanos presta atención al género poético, y describe cómo dentro del discurso lírico local está presente la ciudad como tema principal: sucesos, realidades (incluso las más descarnadas), historia local, costumbres, entorno y paisaje natural, personalidades legendarias e ilustres. Nadie dudaría que hoy día estos siguen siendo tópicos a tratar.

La bibliografía citada pone de relieve el lugar destacadísimo que ocupan los poetas por su larga data “cantándole” a la ciudad; a ello súmesele obras de bardos foráneos, que, por su trascendencia, forman parte del patrimonio literario local y nacional.  Son de negros en cuba, del español Federico García Lorca, es una pieza significativa dentro de este mosaico: “Cuando llegue la luna llena/ iré a Santiago de Cuba, /iré a Santiago, /en un coche de agua negra. /Iré a Santiago. […]/ Mar de papel y plata de monedas/ Iré a Santiago. […]/ Siempre dije que yo iría a Santiago/ en un coche de agua negra. / Iré a Santiago...”[2]  

Son de negros… es el testimonio lírico cubano Lorquiano de más calidad, aseveraría el intelectual Juan Marinello en la ponencia El poeta llegó a Santiago, que la periodista e historiadora Nydia Sarabia tuvo a bien reproducir en su libro Días cubanos de Lorca (Editorial Cultura Popular, 2007),  interesada en exponer especificidades de esta composición, donde la musicalidad y “la suma trepidante de lo cubano en sus claras y complejas intencionales de color y ritmo,” apunta Marinello, sean algunos de los factores más significativos que permiten colocar a Santiago en otra dimensión poética. Estos, cabe señalar, han propiciado que los versos del granadino puedan escucharse en arreglos musicales de agrupaciones corales o declamados, como lo hizo, por mucho tiempo, Luis Carbonell.[3] Ambas expresiones artísticas ilustran los múltiples caminos que se entrecruzan, en aras de sensibilizar al público amante o no de la poesía.

A su vez, constan las motivaciones de poetas de otras provincias cubanas, por registrar en versos sus apreciaciones sobre Santiago. Varios ejemplos dan cuentas de ello, pero el poema Santiago de Cuba, del poeta y periodista matancero Manuel Navarro Luna, escuchado por varias generaciones, fundamentalmente en tribunas políticas por sus connotaciones patrióticas, se nos hace muy cercano: “¡Es Santiago de Cuba!/¡No os asombréis de nada!/¡Por allí anda la madre de los héroes!/¡Por allí anda Mariana!/¡Estaréis ciegos/si no veis ni sentís su firme y profunda mirada…!/ […]¡La Patria viva, eterna,/no entierra nunca a sus propias entrañas…!/¡Es Santiago de Cuba!/¡No os asombréis de nada!/ …”

Por su parte, el volumen Santiago de Cuba. Arpa de troncos vivos (Editorial Oriente-Oficina del Conservador de la Ciudad, 2000), publicado en homenaje al aniversario 485 de la fundación de la villa presenta, conjuntamente con fotos, fragmentos de textos poéticos de Pablo Armando Fernández: Santiago, tus pregoneros/también contigo se van […]; Alfredo Prieto: La ciudad muestra sus blasones/en los que florece la palabra amor […]; Ariel James: Hemos llegado a la ciudad: / la ciudad se esconde debajo de las piedras […]; Jesús Cos Causse: Mirad el barracón y las cadenas en llamas. /Mirad el palenque alerta para la guerra; Marino Wilson: Y eres/para nunca asombro del paso incontenible de los tiempos/la siempre mujer en estado de gestación […]; Teresa Melo: Y el poema está suelto/ sobre los edificios de la ciudad […]; León Estrada: […] mi ciudad/ es la costumbre y el sabor extraño.

No menos importante, en el libro referido, son las impresiones del Premio Nacional de Literatura 1999 César López Núñez que acota: “La ciudad/ se ha hecho, pero no se explica, sólo se intenta”. Y sobre ella, cual epítome del territorio, argumentó en el trabajo de Armando Chávez, para la revista Opus Habana, César López, navegante del tiempo que: “es una ciudad cargada de historia, de mucha potencia generadora, misteriosa, endemoniada. Me inquietó mucho desde mi niñez; por eso, quizás, dedico tanto tiempo a la ciudad. […] En lo que constituye mi obra hasta ahora, Santiago sí es el núcleo generador…” Estas inquietudes es lo que el lector puede encontrar en la tetralogía Primer…, Segundo…, Tercer… y Cuarto Libro de la Ciudad, respectivamente.

Otra personalidad a enfatizar es la del villaclareño Waldo Leyva Portal, quien desarrolló un activismo loable en los quehaceres culturales y literarios de esta localidad desde la primera mitad de los años 60’ hasta los 80’ del pasado siglo XX. En su estancia en la tierra de José María Heredia recibe todo su influjo espiritual para escribir el poema, de amplia difusión, Para una definición de la ciudad: “Si encuentras alguna piedra/que no haya sido lanzada contra el enemigo/ si descubres una calle por/ donde no haya pasado/nunca un héroe/ si desde el Tivolí no se ve el mar/si hay alguna ventana/ que no se haya abierto nunca a las guitarras/si no encuentras ninguna puerta abierta/ puedes decir entonces que Santiago no existe.” En el fotorreportaje Santiago. Ciudad de heroísmos y puertas abiertas, publicado en el periódico Granma digital del primero de enero de 2019, el propio Waldo Leyva lo pone a dialogar con imágenes de sitios emblemáticos de la ciudad, tomadas por el fotógrafo Juvenal Balan. Críticos, como la ensayista Daysi Cué Fernández, coinciden en señalar a Para una definición… como la carta –por excelencia– de presentación de Santiago de Cuba.

Pero, convengamos, atendiendo al conjunto de textos anteriormente esbozados, que existen, a gusto de los lectores, muchas cartas poéticas de presentación de y sobre Santiago. En estas coordenadas sería pertinente incluir al libro Santiago de Cuba: Ciudad cantada (Editorial Oriente, 2013), conocido igualmente como Ciudad cantada, el cual tiene diversos valores que lo hacen singular y meritorio de una atención más pormenorizada. Es un poemario de 62 páginas, destinado a niños y jóvenes, “por donde transcurre la historia de Santiago desde el siglo XVI hasta el XX. Un homenaje a la ciudad,” según valoración de su autor, el poeta, escritor para niños y narrador José Orpí Galí, miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, nacido, casualidad o predestinación, un 28 de enero de 1953, justo en el año del centenario de nuestro Apóstol José Martí.  

En él se cumple la máxima martiana de que “La Poesía no ha de perseguirse. Ella ha de perseguir al poeta.” Más de 50 años escribiendo para todos los públicos dan razones suficientes para afirmar que esta persecución le ha permitido ubicarse entre las voces más destacadas de la poética santiaguera contemporánea. Menciones, reconocimientos y premios del alcance del José María Heredia de la UNEAC, 1999; Premio de la Ciudad en cinco ocasiones; Premio Nosside Caribe, en 2003; el Premio Beca Dador (poesía), en 2006, y el Premio Ciudad del Che, en poesía, en 2008, corroboran el planteamiento anterior. En mayo de 2018, en reconocimiento a su consagrada trayectoria dedicada a los niños, y por su labor como promotor cultural, recibió la Distinción José Soler Puig, que entrega el Centro de Promoción Literaria homónimo, durante la 27 edición de la Feria Provincial del Libro en Santiago de Cuba.

Para Orpí Galí el público infanto-juvenil es muy importante, y no es raro verlo participando en talleres de creación literaria de las casas de cultura, concursos y eventos, en los cuales aporta su maestría y se retroalimenta con lo que hace este grupo social. Para este público ha escrito, además de Ciudad cantada, los títulos: El libro de los asombros (Editorial Oriente, 2010) y Para despertar el duende (Ediciones Santiago, 2013), que fuera finalista del Premio Herminio Almendros en el año 2000, y Puertas a la música (Ediciones Santiago, 2014); libros que en Santiago tuvieron una amplia recepción y comercialización en la red de librerías –y otros espacios–, y que se infieren agotados, según monitoreos en las citadas instituciones.  

Cabe destacar, acerca de lo anterior, que la última vez que Ciudad cantada estuvo en circulación, fue durante la celebración de los natalicios de Antonio Maceo y Ernesto Guevara, respectivamente, el 14 de junio de 2018, en la sede de la Fundación Caguayo, donde los gestores de la actividad obsequiaron los ejemplares a niños y niñas de los proyectos artísticos invitados a la velada. Padres, instructores de arte, personas de la comunidad de Vista Alegre, entre otros, felicitaron la iniciativa y ponderaron los valores culturales-educativos del libro y la conveniencia de una futura reimpresión, para acercarlo al entorno escolar, como material complementario para el estudio –y asimilación– de la historia local. Criterios muy atinados, que venían a corroborar la función formativa que puede tener la literatura infantil, “además de instruir y enseñar, la de contribuir, con el insuperable poder estético, al crecimiento humano.”[4]

La lectura de este poemario, en el que se advierte una producción colectiva del conocimiento, propone una exploración (otra) al acervo histórico territorial. En este sentido es importante mencionar que contó con la participación de la Doctora Olga Portuondo Zúñiga, historiadora de la ciudad, promotora del proyecto y asesora de textos, en cuya persona se pone de manifiesto lo expresado en el comentario final del libro Tres siglos de historiografía santiaguera (Oficina del Conservador de la Ciudad, 2001), que en Santiago “Nunca ha existido distanciamiento entre los historiadores y los artistas […], bien sea por amistad o mediante el trabajo de dichos intelectuales,” O sea, la historia regional nutrida de todas las humanidades, fórmula creadora para encontrar en la poesía, como en otras ocasiones, las conexiones más íntimas con la historia. Fueron imprescindibles en la nómina creativa editorial que gestó este producto bellamente trabajado, la poeta Teresa Melo Rodríguez, apasionada por estos proyectos (edición, composición, diseño y asesoría de textos) y la artista de la plástica Vivian Lozano Caballero (asesoría de imágenes).

Desde el punto de vista estilístico, Ciudad cantada se concibió en forma de romance, género de la tradición literaria española, con el que se contaban –y cantaban– los temas históricos, religiosos, novelescos y líricos, introducido en Cuba en la época de la conquista-colonización por los saldados, de “imaginación saturada de romances castellanos,” refería la profesora en Lengua española y literatura Carolina Poncet y de Cárdenas, en El romance en Cuba (1914). La intencionalidad de Orpí por recuperar este tipo de composición, intuye un tributo a lo que favoreció la génesis de las letras en la isla. Y si varios especialistas arguyen sucumbió, ante la preferencia de otras corrientes poéticas, el romance (cubano): costumbrista, de leyendas campesinas, geográfico, patriótico, supo pervivir en la pluma de encumbrados escritores, contribuyendo, con sus defectos y virtudes, a enaltecer los sentimientos patrios y a pensar la identidad nacional. En Ciudad cantada la identidad no queda inferida, subyacente, sino declarada desde el prisma local (la patria chica), por lo tanto en él lo cubano es “sello singular y propio/ con que perfuma su encanto.”

En los cinco poemas del libro, bordados en sutil tejido de la memoria: siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX, predominan la combinación de los metros de ocho, 10 y 12 versos. Incluso el poeta, según demanda del capítulo histórico o escenas a tratar, hace uso de la libertad escritural y llega a trabajar estrofas de 15 a 20 versos, como sucede con el romance dedicado al siglo XIX, que contiene mucha información debido a las características del período, dígase, la influencia francesa, economía cafetalera, urbanización, guerra de independencia, crecimiento demográfico, entre otros.

De manera general, se familiarizan con el tipo de los romances históricos, o sea, los que tratan asuntos pertenecientes a la historia local-nacional y poseen una visible trama narrativa en la que se distinguen, para ejemplificar, la estructura del poema Siglo XVI, los siguientes elementos: un marco (personajes, lugares y momentos de la acción): “En un hermoso paisaje/[….]/vivían los aborígenes/en sus singulares casas./Pacíficos y tranquilos,/ coa en ristre trabajaban…”; una situación inicial (conflicto o problema): “Muchas cosas cambiarían/con la llegada de España, /Colón, las tres carabelas/ y el encuentro de las razas”; una complicación (desarrollo del conflicto presentado): “Velázquez funda la villa,/última entre siete plazas [….] El oro y su fundición/hacia ella se trasladan./ Se crean las encomiendas-época activa y esclava-…”; y una resolución, que será parcial, hasta la conclusión –resolución final– del poemario: “Santiago, rebelde ayer/hoy se muestra hospitalaria/heroica será por siempre/ porque su luz es la patria.”

Esta trama en versos, grosso modo, atraviesa etapas complejas que van desde la conquista-colonización hasta los días actuales de la revolución en el poder. Y es estimable que la poesía, con su carga de imágenes, sea el soporte para ello, porque su empleo, sea o no en las aulas, en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la historia puede lograr que los educandos se sientan atraídos por dicha ciencia. Olga Portuondo, distinguida pedagoga, ve en lo anterior un propósito realizable con el libro y en sus palabras introductorias al mismo, destaca la importancia de trasmitir en verso la historia de Santiago de Cuba, fundamento que encuentra resonancia en los aspectos esenciales de la creación literaria infantil y juvenil, que “el público infantil necesita de la poderosa sugestión del ritmo regular que proporciona la medida versal, […] la reforzada sonoridad que crea la rima, para atraer la atención de los niños y estimular la comprensión y el disfrute de lo leído.”[5]

Los niños, al cual no debe subestimársele como público y creadores, estuvieron presentes, activamente en la fase preparatoria de Ciudad cantada. De manera excepcional participaron en él niños y niñas, con un promedio de edad, en aquel entonces, de 10 años, que dejaron su impronta poética visual, a través de unos 21 dibujos y pinturas, en cuyas elaboraciones se percibe el laboreo del taller, haciendo uso idóneo de técnicas y materiales de diferentes como lápices de colores, tinta china, acuarela, esgrafiado, tempera, acrílico, crayola, el collage, estarcido, aguada al café. El resultado final, catalogado por la doctora Portuondo de dibujos excelentes y originales, armoniza con los poemas que cada uno de estos infantes tuvieron en sus manos para (re)interpretarlos.

La experiencia en la educación artística de Vivian Lozano fue decisiva durante los seis meses que llevó a la concreción de la galería, cuyo recorrido comienza con la pintura titulada “Santiago Apóstol,” que aparece en la cubierta del libro, de la autoría de Julio Gerald Ricardo Ruiz (con 11 años en 2013). La pintura recrea el poema, a modo de introito, sobre la génesis del nombre de la villa y la transcendencia del hecho: “Su apelativo le nace/tras la conquista española/gracias a Santiago Apóstol/que con presteza la nombra. /Hereda su lanza firme/junto al fulgor de la aurora/y montado en su caballo/hacia el futuro galopa.” En lo sucesivo, se observaran algunos cuadros-hitos de la historia y cultura santiaguera: la música, la religiosidad, los sitios patrimoniales, las fiestas, la ciudad con sus espacios arquitectónicos emblemáticos, sucesos y hechos relevantes, curiosidades, entre otros temas. La capacidad espontánea que tuvieron estos niños para representar los textos de Orpí es la confirmación que la poesía y la pintura constituyen manifestaciones emparentadas, cuya relación es horizontal, democrática. 

Ciudad cantada no está concebido como un compendio histórico de la A a la Z. Sin embargo, se articula de manera tal con la realidad histórica recreada, que logra captar lo real maravilloso de Santiago y su gente. Los temas que, por razones de síntesis y espacio, quedaron por tratar sugieren la posibilidad, ahora mismo, de ser un libro del cual puede esperarse una segunda entrega con la incorporación de los primeros 20 años del siglo XXI, donde la ciudad, sujeta a no pocos desafíos sanitarios, económicos o de otra índole, ha devenido en paradigma para la nación, a raíz de las profundas transformaciones que remueven  todos y cada uno de los resortes (físicos y espirituales) que la sostienen. Probablemente su autor, “vital e interactuante con la literatura de su Santiago natal, y […] con la de la isla”,[6] coquetee con un conjunto de poemas al respecto. Ojalá así sea.  

Finalmente, el pasado mes de abril se supo la buena nueva, que Santiago de Cuba, junto a La Habana, se prepara para insertarse en la Red de Ciudades Creativas de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). El motivo escogido fue la música. Quizás, en lo adelante, se tenga presente en asociar a Santiago a la red temática de ciudad creativa en literatura, esa idea sería tentadora para los que hacen del arte de la palabra, y específicamente la poesía, su apostolado.

Notas y referencias bibliográficas

[1] Ronald Antonio Ramírez Castellanos. Ciudad letrada: Santiago de Cuba en su discurso literario. Disponible en http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0253-92762015000200012

[2] Este poema, así como Santiago de Cuba de Manuel Navarro Luna, están disponible en Santiagoenmi https://santiagoenmi.wordpress.com  /santi/about ago-en-la-poesia/ 

[3] Audio disponible en La Jiribilla http://www.lajiribilla.co.cu/2008/n378_08/poesia.html.

[4] Ramón Luis Herrera Rojas (Coordinador). Panorama de la literatura infantil juvenil. Editorial Universitaria Félix Varela, 2018, p.13.

[5] Ídem, p.10

[6] Sobre José Fernando Orpí Galí en Santiago Literario, p.270

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