Conocí a Yulier en medio de este paso por la sección de literatura de la AHS, y desde el inicio me atrapó el placer y el ahínco con que se entrega a cuanto hace. Bastó una mañana, donde el café hacía lo suyo, para debatir todo el mega proyecto Pensar en haiku, del cual es coordinador desde la célula de Songo La Maya, en la filial santiaguera. La pasión con que me explicaba qué era aquello de tres versos y me hacía entender la contundencia de semejante brevedad, fue llenándome de a poco de un ávido deseo por conocer a fondo el tema. El Escriba se viste de lujo hoy al tratar este género literario que el Basho regaló al mundo.
¿Qué peculiaridades presenta el haiku como expresión poética que lo hace emanar esa sensación de paz en tan pocos versos?
Es cierto, el haiku como expresión poética de inquietud universal ha venido ganando en admiradores desde la perspectiva de la creación como de la propia lectura. Tres versos que al conectarse con la naturaleza nos transmiten en gran medida esa sensación de paz. Esto se debe a que nuestro breve poema es movido por una energía fundamental que se llama KIGO (Palabra de estación). Entonces definimos que no es el hombre sino el discurso de la naturaleza quien habla. El poeta solo presta su voz. Vemos así que no hay oportunidad a la profunda subjetividad del creador ni a los desastres de la naturaleza, el odio, la guerra. Los desencuentros. SABI: otro de los principios del poema nipón, refiere a la elegancia y quietud. El Maestro Basho, (1644- 1694) creador del Haiku, fue un Monje Budista. Con él no solo la poesía clásica alcanza el mayor impulso de su tiempo (siglo XVII) sino que está marcada en gran medida por la contemplación viva del universo. Basho tuvo un maestro Zen.
Cumbre que a ratos
se disipa en las nieves:
Monte lunar. Basho
¿De qué época data en Cuba la presencia del haiku en el panorama literario?
Quizás no podamos enmarcar con exactitud la presencia del haiku en Cuba. Teniendo en cuenta que lo relacionado con Martí es un ejercicio literario, de la siguiente manera: tomo una idea de un texto narrativo y respetando la idea original le doy estructura poética de tres versos de 5-7-5, y le damos lectura a la manera del haiku. Como hablamos de un ejercicio literario no podemos ubicar a Martí como creador del haiku, sino como portador desde su voz poética de una rica sustancia propia del poema culto japonés.
Mientras que en México fue el periodista y poeta José Tablada, según Paz, en Cuba fue el poeta cienfueguero Eduardo Benet de Castellón quien primero publica versos en tres líneas. Estamos hablando justo de la mitad del siglo XX, a fines del 50 e inicio del 60.
El reto (dada su utilidad y trascendencia) es tener el haiku dentro del panorama literario cubano.
Al mediodía
el cenit es sombrero
de azules chispas.
Jesús Orta Ruiz
Por ende, no podemos hablar hoy de una madurez literaria cubana en el haiku. Falta mucho por andar. Para Japón, un poema antiguo. Para España, un poema viejo. Para Cuba, una novedad literaria de impacto sostenido en imágenes procedentes de la naturaleza.

¿Goza hoy en día de aceptación y se cultiva fructíferamente el género en nuestro país?
Existe una dinámica que nos hace movernos a los extremos, pues del Maestro Nipón aprendimos que: «Haiku es lo que está sucediendo en este lugar, en este momento». Siendo así no hay lugar a la hipocresía: la dinámica es que ha sido rechazado y aceptado, despreciado y acogido. Marginado y promovido. Como resultado de esa promoción podemos hablar de una joven forma poética capaz de conmovernos en solo tres versos.
Dada la economía de recursos y métrica en este género, ¿considera usted la consagración de los haijines de alguna forma superior a la necesaria en otros géneros literarios?
No existe el superlativo ni la superioridad dentro de la naturaleza poética que nos conduce al haiku: se trata de “La poesía japonesa más sencilla y breve del planeta”. Dada su sencillez es que se vuelve poesía una imagen, un sonido, una sensación al tacto o al gusto. Eso, una jugosa información venida sin grandes esfuerzos, sin una consagración al ejercicio de escribir y de armar versos.
En mi caso personal, sufrí mucho: buscaba al haiku desde la poesía y no desde la voz interna que te dice; “deja que todo fluya”.
¿Hay haiku en la literatura martiana? Coméntanos un poco sobre tu tesis de “Martí en Japón, Japón en Martí”.
En estos momentos, (con el debido permiso y sin traicionar a la sencillez del haiku) a camisa quitada muevo la cabeza en gesto afirmativo. Sí. Pero atención: Ya veíamos al inicio de la manera en que podemos encontrar un poquito del poema de Basho en la escritura martiana. De modo indirecto, pues el hombre de La Edad de Oro se sintió atraído por las artes y cultura japonesas de modo general. No fue al azar la traducción del artículo «Pintores japoneses», no es al azar que en «El hombre y sus casas» tampoco le sería ajena la casa japonesa. Como tampoco es mera casualidad encontrarnos dentro de su lenguaje narrativo, momentos como:
Rumbo al abra.
La luna asoma. Roja,
Bajo una nube. (ejercicio literario)
Veamos:
Si desde la óptica que ofrece la tradición literaria de Japón seguimos el rastro de la escritura martiana tendremos rápido manos llenas:
- Economía verbal, dado el alto poder de síntesis y concreción de una idea, donde del poeta de arma metafórica y riguroso sentido de la palabra brota también una sencillez despojada del yo:
“De la raíz al cielo azul, la selva verde”.
- Frases sostenidas a fuerza de imagen y asombro dentro de la naturaleza, elegancia y quietud/ Sabi*7:
“Vemos, afuera, el sereno paisaje”.
- Fugacidad, destello de un instante único e irrepetible. Palabra de estación/ Kigo*8:
“El sol brilla sobre la lluvia fresca”
- Yuxtaposición, palabra cortante/ Kiru*9:
“Gota a gota, un agua que se va cuajando en las piedras”
- Misterio y profundidad/ Yûgen*10:
“… y ahora, en la madrugada, el mar está cantando”.
Pensar en haiku es un megaproyecto que llega a la Asociación Hermanos Saíz de Santiago de Cuba a fines del pasado año, fue acogido por la sección de literatura de nuestra institución y recién acaba de finalizar la V edición del certamen literario La Luna Roja y la primera de su festival internacional. Coméntanos acerca de sus objetivos y fundamentos.

DIFUNDIR EL HAIKU SIN FRONTERA, esa es la idea del proyecto (phk) y de cada una de sus acciones.
Muy agradecido por el aporte de a AHS que cuenta y contará en la historia de los inicios del haiku en Santiago de Cuba, de cuya oportunidad se benefician principalmente los más jóvenes del movimiento, quienes tienen un reto por delante: llegar a la AHS, y es muy lindo que sea esa una meta que hoy están alimentando en su bisoña carrera de haijines.
El primer Festival acoge al concurso y se convierten en escenario virtual donde confluyen los principales haijines del país y una muy buena representación de los principales cultores del poema breve en lengua hispana: España. No solo con los redactores de la famosa revista HELA y varios de los miembros del movimiento de Albacete, sino que asisten estas personas como lectores de sus poemas y voceros del Festival. Poetas de relevante connotación también de Argentina, México, Colombia y Perú.
El resultado no es la presencia de estas personas, sino la acogida internacional de nuestra idea. Una oportuna actualización de la energía del haiku donde además hubo una representación de Japón.
Uno de sus mayores impactos fue el protagonismo de los jóvenes, donde entre una asistencia de 50 juveniles de España y 13 de Argentina, miembros de La Rama Verde, obtienen los tres primeros premios del concurso.
El compromiso de los eventos recientes y del proyecto ha sido y seguirá siendo PENSAR EN HAIKU.

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