Pasos sobre la escalinata

Tomado de Juventud Rebelde

Subir la escalinata de la Colina Universitaria ha sido siempre trabajoso. En la práctica, no muchos se molestan en brincar tantos escalones cuando existen otras maneras más fáciles de ascender; suelen hacerlos algunos turistas y estudiantes recién ingresados en su primer día de clases, un acto simbólico que inaugura cada curso universitario.

En la cima, después de esquivar la mirada esculpida del Alma Máter, sorprende la tranquilidad habitual del entorno: jóvenes que conversan sentados en bancos, libros que caen de los brazos de un profesor…

Tal vez fue esta la misma impresi√≥n que tuvo un egresado de hace 70 a√Īos, pero en tiempos en que la prestigiosa Universidad de La Habana (UH), al igual que Cuba entera, era un hervidero de corrupci√≥n, mafiosos y garroteros.

Para septiembre de 1945, Ramón Grau San Martín ya había asumido suficiente tiempo de su presidencia como para desilusionar a sus electores. La inconformidad de la gente se traducía en manifestaciones de protesta contra los negocios sucios y las malversaciones gubernamentales.

En medio de aquella situación, se integró a la Universidad un joven proveniente del acomodado y conservador Colegio de Belén, de los jesuitas de La Habana. De él impresionaban sus seis pies de altura y el aval que traía en su expediente de bachillerato, escrito por su profesor anterior, el Padre Llorente:

¬ęFidel Castro Ruz (1942-1945). Se distingui√≥ siempre en todas las asignaturas relacionadas con las letras. Excelencia y congregante, fue un verdadero atleta, defendiendo siempre con valor y orgullo la bandera del Colegio. Ha sabido ganarse la admiraci√≥n y cari√Īo de todos. Cursar√° la carrera de Derecho y no dudamos que llenar√° con p√°ginas brillantes el libro de su vida. Fidel tiene madera y no faltar√° el artista¬Ľ.

Comenzaba la Guerra Fr√≠a en las esferas internacionales, y en la Isla, la represi√≥n del Gobierno hacia los partidarios del marxismo-leninismo. Para colmo, todos los comunistas que durante esa √©poca estudiaban en la UH cab√≠an en una habitaci√≥n. No pocos miraban con recelo al muchacho de Bir√°n. El mismo Fidel confes√≥ en una ocasi√≥n lo que opinaban sobre su persona: ¬ęhijo de un terrateniente y graduado del Colegio de Bel√©n, debe ser la cosa m√°s reaccionaria del mundo¬Ľ.

Fidel pasó sus primeros meses vinculado con el deporte y, paulatinamente, fue integrándose a la política interna de la nueva escuela, sin trascender los muros de la Colina.

A principios de 1946, en las elecciones de la Asociaci√≥n de Estudiantes de Derecho, Fidel se autopostul√≥ como candidato a delegado por la asignatura de Antropolog√≠a jur√≠dica, cuyo itinerario, en cierta ocasi√≥n, lo hizo visitar el Presidio Modelo de Isla de Pinos, sin imaginar que un d√≠a acabar√≠a entre sus muros. Tampoco pens√≥ que su campa√Īa ser√≠a el principio de una intensa vida pol√≠tica.

El modelo de autonomía universitaria heredado de Mella se veía plasmado solo en la estructura de las votaciones: los delegados de las distintas asignaturas de un curso elegían a sus similares, y cada uno de estos a su vez al presidente de la escuela (facultad); de esta forma, cada uno de los representantes de las distintas escuelas tenía un voto a la hora de decidir al presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU).

Al contarse las boletas, Fidel había aplastado a su contrincante con el 80 por ciento de los votos. A partir de ese momento, el elogiado por el Padre Llorente se involucraría en el arrollador engranaje de la política. No le quedaba más tiempo para los deportes.

Conciencia, rebeldía y balas

Un fuerte sentido de la ética y la justicia fue, durante los primeros instantes en la Universidad, lo más significativo del ideario del adolescente Fidel. Este nació de los conocimientos, durante el bachillerato, de la obra martiana y de la historia de los héroes mambises, de la admiración del joven por la Revolución Francesa, aprendida a través de los ojos del historiador y político francés Adolph Thiers y, además, de la moral cristiana adquirida en el Colegio de Belén.

Sin embargo, el pensamiento de Fidel se radicaliz√≥ como consecuencia de otras lecturas en su etapa universitaria: por las clases de la Facultad sobre Econom√≠a Pol√≠tica Capitalista comprendi√≥ lo absurdo del sistema; tambi√©n influy√≥ en √©l un texto de corte marxista, Historia de las legislaciones obreras, de Aureliano S√°nchez Arango (de quien Fidel a√Īos despu√©s valoraba que ¬ęno fue consecuente con su historia¬Ľ); un libro de Ra√ļl Roa, La historia de las doctrinas sociales, catapult√≥ al √°vido aprendiz hacia la biblioteca del Partido Socialista Popular, donde consigui√≥ El Manifiesto Comunista, de Karl Marx. Todas estas horas frente a las p√°ginas contribuyeron a convertir al joven en un socialista ut√≥pico, seg√ļn sus palabras.

Y mientras crec√≠a su fiebre por las lecturas comunistas, Mart√≠ fue elev√°ndose a√ļn m√°s ante √©l. ¬ęEn el pensamiento martiano hay cosas tan fabulosas y tan bellas, que uno puede convertirse en marxista¬Ľ partiendo de este, explic√≥ en 1985 a Frei Betto, en el libro Fidel y la religi√≥n.

Al finalizar sus vacaciones, Fidel comenz√≥ su segundo curso con su oratoria m√°s punzante que nunca. Ya era reconocido por sus discursos contestatarios, como el del acto por el aniversario 75 del fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina, que cit√≥ entre sus columnas el peri√≥dico Avance Criollo: ¬ęEste gobierno ha sido peor que los anteriores, que ha matado la fe de todo el pueblo¬Ľ.

Estaba frontalmente opuesto al Gobierno. Se declaraba abiertamente contra la posibilidad de reelección de Grau. Era el presidente del Comité Pro Democracia Dominicana en la UH y activista Pro Independencia de Puerto Rico. Todo el tiempo de los cedros, de la escritora Katiuska Blanco, revela que Fidel compartía las opiniones y se identificaba con el grupo estudiantil de Humberto Ruiz Leiro, que lo apoyaba en su candidatura como delegado de curso.

Esta agrupación se oponía a la que dirigía Manolo Castro, entonces presidente de la FEU, que junto a Rolando Masferrer Rojas, un enemigo eterno de Fidel, había creado el Movimiento Social Revolucionario (MSR). El MSR estaba aliado con el jefe del Servicio de Investigaciones Internacionales y Extraordinarias de la Policía Nacional, Mario Salabarría Aguiar, y tenía bajo sus tentáculos la Rectoría y la seguridad privada de la Universidad. Cualquier candidato que se destacara en las elecciones era blanco del chantaje o del gatillo del MSR.

En entrevista que le hiciera en Miami Antonio Rafael de la Cova, el 7 de diciembre de 1983, Salabarr√≠a cont√≥ que desde que Fidel lleg√≥ a la Colina, ¬ęlos elementos m√°s afines a √©l eran los que iban a la Universidad no para estudiar, sino para perturbar. Sus amigos all√≠ eran del mismo temperamento y de la misma proyecci√≥n. Yo me dedicaba exclusivamente a la represi√≥n pol√≠tica, la persecuci√≥n del delito pol√≠tico¬Ľ.

A pesar de que no todos los partidos de la Facultad eran progubernamentales ‚ÄĒcoment√≥ m√°s tarde el l√≠der de la Revoluci√≥n en un discurso pronunciado en 1995, en el Aula Magna de la UH‚ÄĒ, exist√≠a una gran divisi√≥n de fuerzas. Esto provoc√≥ que se le diera en 1947 la presidencia de Derecho al oponente Federico Mar√≠n, con la condici√≥n de que votara en la FEU contra el candidato favorito del Gobierno de Grau. Fidel fue elegido vicepresidente de Derecho.

Mar√≠n no cumpli√≥ su promesa y los electores unieron fuerzas para derrocarlo: ¬ęSencillamente reunimos una mayor√≠a de cuatro y lo destituimos, porque los cuatro delegados de curso, primero, segundo, tercero y quinto, logramos coincidir en la cuesti√≥n de la candidatura de la FEU¬Ľ, refiri√≥ Fidel. La escuela de Derecho se convert√≠a as√≠ en la manzana de la discordia, pues su voto decidir√≠a si la Universidad segu√≠a estando en manos de gente que apoyaba o estaba contra el Gobierno, agreg√≥.

Salabarría constituyó un eslabón decisivo en la madurez de Fidel. Tras la victoria sobre Marín, el oficial de la policía secreta amenazó a Fidel para que eligiera entre abandonar su oposición política, la Universidad, o su vida.

Y ante las sombras de la muerte, el joven de 20 a√Īos se apart√≥ a una playa a meditar. Y llor√≥, no por la incertidumbre de su decisi√≥n, sino porque sab√≠a de antemano el desenlace. Consigui√≥ una pistola Browning de 15 tiros y estaba dispuesto a disponerse a la pandilla de mafiosos √©l solo. ¬ęMe dol√≠a mucho pensar que tal vez nadie reconociera el m√©rito de aquella muerte, de que los propios enemigos ser√≠an los que escribir√≠an la versi√≥n de lo que ocurriera all√≠¬Ľ, relatar√≠a Fidel.

Justo antes de disponerse a entregar su vida, un amigo le brind√≥ apoyo y convenci√≥ a otras siete personas ‚ÄĒque Fidel ni conoc√≠a‚ÄĒ, para enfrentar a los g√°nsteres. Y as√≠, en los alrededores de la Facultad de Derecho, desafiaron a balazos a 15 o 20 pandilleros que, a pesar de estar armados, huyeron en desbandada. Desde ese d√≠a, Fidel sigui√≥ yendo a la Universidad, unas veces armado y otras no. Nunca m√°s estuvo solo.

Frentes por todos lados

El tercer curso comenzó apacible. La UH vivía una especie de tregua motivada por un presidente de la FEU neutral.

Pero pronto las calles se convirtieron en campos de batalla. Protestas y mítines por doquier. En noviembre de 1947 Fidel trasladó de Manzanillo a La Habana la campana del ingenio La Demajagua para que el Gobierno no la profanara con politiquerías para su reelección (luego otros personajes la robaron de los aposentos de la UH y se vigorizaron las manifestaciones). Frente al Palacio Presidencial se condenaba el asesinato del estudiante Carlos Martínez Junco. La escoba moral de Eduardo Chibás, para barrer a los corruptos, y la fundación del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) seducían el interés de Fidel.

Tan fuerte era el fervor juvenil que cuando el ministro de Educación, José Manuel Alemán, preparó una expedición para combatir la dictadura de Trujillo, Fidel, como presidente del Comité Pro Democracia Dominicana, también se alistó para los entrenamientos en Cayo Confites.

Mientras el recluta hacía las primeras prácticas militares de su vida, en La Habana se estaba filmando una suerte de película de cine negro: un periodista grababa el tiroteo de la conocida matanza del reparto Orfila. Allí fue asesinado, entre otros, Emilio Tro, líder de la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR), grupo rival del MSR. La masacre duró cuatro horas hasta que el ejército intervino.

El general Genovevo P√©rez arremeti√≥ contra el Gobierno civil y mantuvo cautivo durante 15 d√≠as a Grau dentro del Palacio Presidencial. Se suspendi√≥ la expedici√≥n a Santo Domingo y Fidel cruz√≥ a nado la bah√≠a de Nipe antes de que lo apresaran. Cuando regres√≥ a La Habana, muchos ya lo hab√≠an dado por muerto. Entonces empez√≥ a recibir lecciones particulares para recuperar las clases perdidas, por tanto no pod√≠a ejercer ning√ļn cargo pol√≠tico.

En 1948, Fidel propuso la idea de organizar un Congreso Latinoamericano de Estudiantes en Bogot√°, donde mismo se realizar√≠a la 9na. Conferencia de la Organizaci√≥n de Estados Americanos (OEA). Pero antes mataron a Manolo Castro, al parecer en una vendetta de la UIR. Masferrer, que ejerc√≠a como periodista, acus√≥ a Fidel y organiz√≥ contra √©l una campa√Īa difamatoria. Antes de regalar excusas, el calumniado y algunos amigos se entregaron a las autoridades. Finalmente se prob√≥ su inocencia.

Transitó Fidel por Venezuela y Panamá, y luego acabó en Bogotá. Allí se pronunciaría con una posición antimperialista. El Congreso tuvo éxito, tanto que el joven cubano se reunió con Jorge Eliécer Gaitán, líder del Partido Liberal.

Fidel confes√≥ posteriormente que su encuentro con el exalcalde de Bogot√° le brind√≥ una perspectiva de lo que constitu√≠a un programa pol√≠tico, vanguardista para el contexto latinoamericano. Incluso Gait√°n le ense√Ī√≥ el discurso que dir√≠a el d√≠a siguiente. Fidel se emocion√≥ con la oratoria del colombiano.

El 9 de abril de 1948 Gait√°n fue asesinado y Fidel presenci√≥ uno de los cap√≠tulos m√°s atroces de la historia: el Bogotazo. ¬ęMataron a Gait√°n, mataron a Gait√°n¬Ľ, se escuchaba mientras corr√≠a por las calles atiborradas de gente. En cinco minutos la rabia ciudadana ya destru√≠a establecimientos y embest√≠a contra la autoridad.

Lleg√≥ Fidel a un parque y vio a un individuo que trabajosamente intentaba romper a palazos una m√°quina de escribir. R√°pidamente se acerc√≥ y le dijo: ¬ęEsp√©rate, no te desesperes, dame ac√°¬Ľ, y en su propio frenes√≠ no se le ocurri√≥ otra cosa que lanzar el aparato al aire. Seg√ļn reconoci√≥ a√Īos despu√©s el escritor Gabriel Garc√≠a M√°rquez, amigo de Fidel durante d√©cadas y hasta el fin de sus d√≠as, coincidentemente era √©l aquel hombre que romp√≠a su m√°quina.

El estudiante sobrevivió a la masacre y regresó a Cuba. De las experiencias recientes le quedó el sabor temerario de las luchas de grupo. Sabía que Cayo Confites había sido una manipulación y el Botogazo un arrebato, una sed de venganza más que una revolución. Había aprendido que para triunfar en Cuba y lograr un verdadero cambio necesitaba del apoyo del pueblo y de una estrategia e ideología revolucionarias. Pero seguiría ascendiendo su escalinata.

La hora de convertirse en adulto

En el oto√Īo de ese a√Īo, Fidel Castro y Mirta D√≠az-Balart, la novia de Filosof√≠a y Letras, se casaron. Con dos o tres mil d√≥lares, el regalo de bodas de su padre √Āngel, Fidel disfrut√≥ de una luna de miel en Nueva York.

Tambi√©n recibi√≥ las ense√Īanzas de El Capital, porque encontr√≥ en una vieja librer√≠a la edici√≥n en ingl√©s, a pesar del anticomunismo que lat√≠a en aquella ciudad.

Cuando regres√≥ se indign√≥ con diversos sucesos, como la profanaci√≥n de los marines yanquis al monumento de Jos√© Mart√≠, o los asesinatos de los l√≠deres Justo Fuentes Clavel y Jes√ļs Men√©ndez. Era imposible permanecer tranquilo.

Narra la periodista Katiuska Blanco,¬† que el 1ro. de septiembre de 1949 naci√≥ su primer hijo, Fidel √Āngel, lo que oblig√≥ al padre a desviarse de su camino a la Facultad y as√≠ se salv√≥ de la muerte: le esperaba una emboscada de mafiosos para arrebatarle el aliento.

El activo universitario se graduó el 13 de octubre de 1950 con los títulos de Doctor en Derecho y de Licenciado en Derecho Diplomático y Derecho Administrativo. En su expediente consta que cursó 48 asignaturas: 12 con la calificación de notable y 24 con sobresaliente. Ya estaba preparado para defender cualquier causa anticonstitucional.

Así, tras el golpe de Estado de Fulgencio Batista en 1952, no solo denunció la ilegalidad del dictador, sino que con sus conocimientos y contactos de la Universidad preparó su embestida revolucionaria. Luego, las herramientas de la carrera le sirvieron para autodefenderse en el juicio del Moncada.

¬ęEn esa universidad, adonde llegu√© simplemente con esp√≠ritu rebelde y algunas ideas elementales de justicia, me hice revolucionario, me hice marxista-leninista y adquir√≠ los valores que sostengo y por los cuales he luchado a lo largo de mi vida¬Ľ, dijo el 27 de enero de 2015 en mensaje a los universitarios.

En la ma√Īana del 26 de noviembre de 2016 los estudiantes se aglomeraron en la escalinata universitaria y como leyendas que les hab√≠an susurrado, contaban an√©cdotas de un antiguo graduado. Y entre las huellas invisibles de sus pisadas en los escalones, se ve√≠an en √©l y por primera vez exclamaron: ¬ęYo soy Fidel¬Ľ. ¬†

Fuentes:

  • Discurso de Fidel Castro en el Aula Magna de la Universidad de La Habana el 4 de septiembre de 1995. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 1995.

  • Cien horas con Fidel, Ignacio Ramonet, Oficina de publicaciones del Consejo de Estado, 2006.

  • Todo el tiempo de los cedros, Katiuska Blanco, Editora Abril, 2009.

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