Ovaciones para una mujer que espera…

Con una gran ovaci√≥n fue aclamado el regreso a la escena vueltabajera de Lienzo de una mujer que espera, escrito, dirigido y actuado por Jorge Luis Lugo. Con esta obra, Teatro Rumbo cierra la jornada de acciones (conferencias y presentaciones teatrales), que desarroll√≥ durante el mes de noviembre y diciembre, con motivo de sus 55 a√Īos de existencia creativa.

Premio Caricato de Actuaci√≥n Masculina (2012), entre otros; Lienzo de una mujer que espera es un mon√≥logo, un soliloquio, como tal vez pueda defin√≠rsele, que se estren√≥ en 2001 con el nombre de Lienzo 5×1, en el marco del pinare√Īo Festival ‚ÄúEspacio Vital‚ÄĚ.

Desde entonces, esta obra ha permanecido en el repertorio activo y m√°s reconocido de Teatro Rumbo. Su protagonista, Esperancita, una se√Īora muy singular entrada en a√Īos, se busca la vida vendiendo ilegalmente cucuruchos man√≠ y en un desesperado intento, reclama a su esposo Felipe, muerto en una traves√≠a mar√≠tima en los 90, un sinn√ļmero de cosas que van desde la necesidad de compa√Ī√≠a hasta un sustento econ√≥mico que nunca ha llegado. Esperancita clama, padece lo que no tiene, lo que debe luchar amargamente para lograr algo y lo que sabe que nunca tendr√° o vendr√°. Sin embargo, permanece batallando, y eso es lo que cuenta.

Lienzo‚Ķ, como resultado creativo, tiene la cualidad de apropiarse de la vertiente vern√°cula, del gusto hacia el desarrollo de temas y f√°bulas teatrales marcadas por la comicidad, latentes en imaginario y gran parte de la praxis esc√©nica desplegada por los creadores pinare√Īos; especialmente los del otrora Conjunto Dram√°tico de Pinar del R√≠o, grupo fundado en los primeros a√Īos de la Revoluci√≥n, y que podemos reconocer ahora con el nombre de Teatro Rumbo.

Es una obra en que Jorge Luis Lugo demuestra sabidur√≠a y talento al tejer un material teatral donde, a partir de la sugerencia, el juego con el absurdo, con lo rid√≠culo, con el clich√©, la iron√≠a, el doble sentido, la picard√≠a, se desata un intenso y respetuoso debate (en que el subtexto tiene mayor peso que lo que literalmente se expresa) sobre aquellas cuestiones que han marcado en el plano hist√≥rico, social, psicol√≥gico, econ√≥mico, al cubano de estos tiempos, fundamentalmente aquellos que vivieron con mayor fervor el ‚ÄúPer√≠odo Especial‚ÄĚ y la migraci√≥n de la d√©cada del 90 y en adelante.

Los hemos visto varias veces Lienzo‚Ķ, hemos podido comprobar que, aun cuando tiene m√°s de una d√©cada de concebido, no deja de ser un espect√°culo interesante para el espectador actual. La arquitectura de este representaci√≥n teatral est√° concebida de tal manera que tiene la capacidad, como el rabo del camale√≥n[1], de renovarse, estar siempre abierta a frescos cambios, sumas y supresiones de acciones y texto, en funci√≥n del momento en que se presenta, los cuales no afectan la salud de este mon√≥logo, su n√ļcleo de debate principal.

 Y ello sucede fundamentalmente porque esta puesta en escena está pensada para que sean más significativos los agudos comentarios sobre la realidad social que vive el personaje principal, Esperancita, que para seguir, aunque ello es inevitable, la biografía de esta, su naturaleza psicológica. Provocar la reflexión y la discusión sobre determinados tópicos sociales, es el centro de Lienzo…

Jorge Luis Lugo es un actor talentoso, uno de los pocos que conocemos en Vueltabajo y en una buena parte del país que puede transitar de un género a otro, del drama a la comedia, a la farsa, sin reparos y con virtuosismo.

En este caso, compone una escritura que apuesta por lo esencial en las tablas. Apenas una estatuilla religiosa de un indio, una peque√Īa mesa con un radio que parece emitir programas en directo, un marco de un cuadro, son elementos con los que va develando poco a poco el universo existencial de Esperancita.

 Desde una partitura interpretativa que hace gala de su contención, de un cuidado en la selección de las acciones físicas y gestos (su rostro es una zona muy expresiva en su corporalidad); de una dinámica escénica que no teme explorar la danza, el riesgo de una pantomima deliciosamente expresiva (escena en que su vecina le informa a Esperancita sobre el nuevo tiempo coyuntural); nos develan un trabajo actoral digno de reconocer.

La reposición de Lienzo de una mujer que espera ha sido todo un suceso teatral en Vueltabajo no sólo por la significación de esta obra, del actor que la interpreta o porque, como pocas veces, los espectadores abarrotaron las capacidades del Teatro Milanés, sino porque esta obra, más allá de su madurez como resultado artístico, mantiene su vitalidad, su frescura, su capacidad de polemizar desde la comicidad.

Es un espect√°culo serio que, bien defendido en su interpretaci√≥n, nos deleita al tiempo que nos hace pensar. Esa es la clave del √©xito de esta pieza tanto cuando se estren√≥, como en este minuto. De ah√≠ que su regreso a cerrar la jornada por el aniversario 55 de labor creativa de Teatro Rumbo, m√°s que una eventualidad atendible, es todo un suceso memorable para el teatro pinare√Īo, un cierre de oro teatral.

[1] Frase que enuncia Esperancita, protagonista de Lienzo de una mujer que espera.

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