Nunca vi bailar a Alicia Alonso

Estuve a menos de tres metros de Alicia Alonso. La vi llegar apoyada de su compa√Īero Pedro Sim√≥n. Mir√©, contempl√© a Alicia Alonso. C√≥mo son sus manos, c√≥mo recibe al p√ļblico aun en su manera m√°s cotidiana. Ella nunca imaginar√≠a que alguien la espiaba, c√≥mo se sentaba, c√≥mo se mov√≠a, qui√©n la admiraba.

Alicia se par√≥ de inmediato con los primeros acordes de nuestro Himno Nacional, y lo cant√≥ en√©rgicamente. Cada nota vibraba en lo m√°s profundo de ella. All√≠ estaba Alicia, con su elegancia y la sencillez de una gran artista. Se emocion√≥ tambi√©n cuando Zule Guerra cantaba. Mov√≠a las manos con cada nota del piano. Disfrutaba la m√ļsica, la ejecuci√≥n de los muchachos. Daba gusto ver la manera de aplaudir de Alicia, c√≥mo colocaba una mano sobre la otra.

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Alicia recibió las rosas rojas y las tocó, las reconoció con sus manos, pétalo a pétalo. Reconocía las texturas sin temor a las espinas. Luego olió las rosas en sus dedos.

Yo que nunca vi bailar a Alicia Alonso y jamás he visto una función del Ballet Nacional de Cuba lo viví, lo sentí de cerca. Esta mujer sigue bailando para las cuatro letras que definen a un país, dando lo mejor de ella para todas las generaciones de cubanos.

Alicia_Alonso_1955Imaginé la vida de Alicia, cómo perdía la visión de sus ojos, cómo ganaba la visión del mundo y el arte. No fue fácil, pero supo imponer el talento, dejar en la memoria de la gente cada movimiento. Cuando se habla de Alicia Alonso en cualquier parte, se reconoce un pedazo de Cuba.

La imagin√© cada ma√Īana haciendo ejercicios f√≠sicos, super√°ndose en cada jornada, la imagin√© perfeccionando cada paso y cada gesto, la imagin√© buscando la mejor sonrisa, y postura de las manos, la imagin√© resisti√©ndose a las tentaciones, sabiendo que cada cosa, cada acto, cada respuesta, ten√≠a y tiene un precio. Nos recordaba siempre para qui√©n ponemos a disposici√≥n el arte. Imagin√© cada vuelo de Alicia.

Eduardo Torres Cuevas, refiri√©ndose a ella, dijo que Alicia es todo un modo de apreciar la cultura que naci√≥ en aquellos primeros a√Īos de la Revoluci√≥n. Y dijo tambi√©n que fue Alicia quien nos enamor√≥ del ballet.

Ballet-Nacional-CubaEra la tarde del 18 de octubre. En el memorial José Martí se entregaba el sello 30 Aniversario de la Asociación Hermanos Saíz a seis Maestros de Juventudes. Yo estuve bien cerca de Alicia Alonso, quise aproximarme a ella al finalizar el acto, pero me quedé muy cerca por donde iba a salir. La vi dando un paso y otro hasta despedirse.

Me reprim√≠ la emoci√≥n y repet√≠ lo que dec√≠a Torres Cuevas: ¬ęNuestra cultura es extraordinaria, hay que conocerla, hay que divulgarla¬Ľ. Y ah√≠ sigue Alicia, al frente de muchos espejos: proyect√°ndose.

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