Nosotros somos hijos de la libertad y de la cultura

En este podcast grabado en el estudio de Habana Radio, Cubadebate tuvo el privilegio de contar con la presencia del Dr. Eusebio Leal para tratar un tema tan importante como el uso de los símbolos nacionales. Una cuestión que el Historiador de la Ciudad ha tratado en recientes declaraciones y textos publicados en nuestra página y otros medios de prensa. También, como no podía ser de otra manera cuando se conversa con hombres de su magnitud, abordamos otros tópicos tan polémicos como necesarios.

¬ŅQu√© ha motivado sus recientes reflexiones? Podr√≠a profundizar sobre cu√°les son sus principales preocupaciones sobre la comercializaci√≥n de los s√≠mbolos nacionales y en general el uso inadecuado de los mismos.

Eusebio Leal durante un conversatorio en el Pabellón Cuba el pasado jueves 25 de agosto. Foto: Alexis Rodríguez.
Eusebio Leal durante un conversatorio en el Pabellón Cuba el pasado jueves 25 de agosto. Foto: Alexis Rodríguez.

Si cualquiera de nosotros pasa por una tienda donde venden artículos domésticos, por ejemplo, artículos del hogar, objetos para la limpieza y el aseo, productos para la cocina, una de esas tiendas que tienen de todo, y ve en el medio que también están vendiendo la bandera, es una equiparación que a mí no me resulta grata.

Al triunfo de la Revolución se creó un sistema de tiendas que fue auspiciado por el Partido que se llamó El Cartel Revolucionario y nacieron por la urgencia que tenían las organizaciones políticas y de masas de tener retratos de Martí, de los mártires, la bandera, el himno en partitura. Esas tiendas constituían una respuesta a una necesidad.

Pero hoy no existen y los cubanos y personas admiradoras de Cuba pueden tener la necesidad de adquirir una bandera, la partitura o la grabación del himno nacional.

Cada a√Īo de la Revoluci√≥n se hac√≠a, por los grandes m√ļsicos cubanos, un himno. Recuerdo el del Primero de Mayo, el de la milicia, el de los milicianos de artiller√≠a, el del tercer y cuarto aniversario y otros como La Internacional.

Dónde puedes conseguir un disco con La Internacional que es un himno bello, creo que es el más subversivo que recorrió la Tierra después de La Marsellesa. Es el himno de los trabajadores que cantamos el Primero de Mayo, pero es imposible obtenerlo en un disco.

Sin embargo, existe una vulgarización de los símbolos nacionales a propósito con una idea absolutamente comercial por parte de personas que tergiversan un poco la necesidad y convierten en comercio lo que no es comerciable.

Lo que m√°s me repugna es ver la bandera cubana como he tomado el ejemplo convertida en un delantal o verla convertida en una ropa interior o en un zapato.

Imitando las malas costumbres de un comercio brutal que entra en el pa√≠s no solo desde los Estados Unidos, sino desde cualquier otro lugar. Traen de all√≠ m√ļltiples cosas que son de una vulgaridad extraordinaria y creo que no se puede responder a la vulgaridad con otra. Hay que responder con una acertada posici√≥n que creo est√° contenida dentro de una ley vigente. Hasta que esa ley no se modifique, todo lo que se haga con la bandera y los s√≠mbolos nacionales es, por su naturaleza, ilegal.

Ahora bien, las leyes son leyes, son pétreas. Su interpretación es acorde con la voluntad o con el espíritu del legislador al redactar el texto. Pero yo he usado con orgullo en la solapa de mi traje un pin con la bandera de Cuba. Técnicamente parecería lo mismo, pero no, es una posición respetuosa. La he usado en Naciones Unidas. La he paseado orgullosamente por las calles de Nueva York y de Washington y quisiera tener aquel pin que en ese momento me lo prestaron porque aquí no era fácil conseguirlo.

Había también un sistema de tiendas del Partido, El distintivo, en el cual podías comprar pines de Playa Girón, de todo. La gente iba, coleccionistas de todas partes del mundo. Era una tienda del Departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central (del PCC).

No estoy en contra del orgullo que siente un deportista cuando levanta su bandera en el p√≥dium. No puedo estar en contra de eso, aunque no est√© escrito as√≠ en la ley: ‚Äúlos deportistas podr√°n llevar la bandera en tal lugar‚ÄĚ.

Tengo la vieja bandera que era de mi mam√° y la coloco en el balc√≥n de mi casa en la fiestas nacionales, nadie nunca se ha opuesto a eso, ni hay por qu√© oponerse. Ahora, la bandera no se puede usar de cortina de pared, ni se puede usar para cubrir una mesa, no. La bandera tiene su cuidado como lo tiene nuestra propia ropa, cosas que nosotros queremos, T√ļ no tomas tu camisa con la que te vas a vestir y la tiras en la cocina. Todo tiene un cuidado, la bandera tiene su culto propio y es el s√≠mbolo de una naci√≥n, le pertenece a todos y a ninguno. Le pertenece a la naci√≥n. Nos representa a todos al igual que el escudo que lo llevan las Fuerzas Armadas en su sombrero.

De ninguna manera se puede usar el escudo nacional para otro fin, est√° en la Sala del Tribunal, est√° en los lugares donde est√° el Presidente de la Rep√ļblica. Existen estados donde hay una bandera hasta del presidente, cuando est√° presente en su residencia est√° la bandera presidencial colocada con el escudo. A veces es la bandera con el escudo como ocurre en algunos pa√≠ses. Por ejemplo en la Federaci√≥n Rusa, cuando est√° el Presidente la bandera lleva inserto el escudo.

Entonces , hay un tratamiento especial para ella. Eso es lo que considero. Como intelectual y ser pensante estoy en contra de toda vulgarización . Y siempre adoptaré las políticas que el gobierno asuma en esta dirección.

Para poder cambiar la ley hace falta el voto de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Me consta que se ha trabajado en un proyecto de actualizaci√≥n de la ley que ha sido realizado y consensuado. Sin embargo, se llev√≥ a la Asamblea y hab√≠an criterios diversos. Se pens√≥ que lo m√°s conveniente es, como siempre hace la direcci√≥n de la Revoluci√≥n, que se consulte porque hay distintos criterios. En √ļltima instancia, los legisladores representamos al pueblo. Como diputado yo represento a la naci√≥n, a mis electores y al pueblo. Cuando llegue el tema a la Asamblea ser√° discutido y como ese es el escenario, all√≠ dar√© mi opini√≥n y mi criterio.

Descargue en PDF (52Kb): Ley No. 42 de los Símbolos Nacionales

Hay otro tema con respecto al uso de banderas foráneas como la de Estados Unidos y el Reino Unido en prendas de vestir, que se ha convertido en moda…

banderas-calle-habanaHablemos claro, la bandera americana se la ponen en ese mercado de ropa. A veces aparece uno con un pul√≥ver de la brit√°nica u otra. En todas partes del mundo en la universidades hay pul√≥veres, su√©teres que llevan el anagrama del pa√≠s, llevan un bordado del escudo. Tambi√©n los ni√Īos en la escuela, lo he visto en San Jos√©, Costa Rica, en escuelas de Cuba, que recuerdan la presencia de Maceo. Llevan un monograma en el hombro con la bandera de Cuba con el rostro de Maceo, yo no puedo objetar eso, es en el espacio escolar.

Cuando me refer√≠a a la vulgaridad, que es lo que usted me est√° preguntando, veo por la calle personas, incluso con un f√≠sico desproporcionado o desagradable, que llevan colocado el bander√≥n y yo dir√≠a como Mart√≠ cuando llega a Nueva York y va a ver bailar a la bailarina espa√Īola, que era una maravilla, Charito Otero. Cuando llega Mart√≠ dice: ‚Äúhan hecho bien en quitar el bander√≥n de la acera; porque si est√° la bandera, no s√©, yo no puedo entrar‚ÄĚ. A Mart√≠ tanto le impon√≠a ver el bander√≥n colocado afuera de la naci√≥n que en ese momento oprim√≠a con sus leyes y sus mecanismos al pueblo de Cuba. El pueblo cubano iba a continuar luchando por su libertad y esgrimiendo su bandera contra esa otra. Su propia bandera hab√≠a nacido del ingenio y lavada, como dijo Mart√≠, con sangre de otras influencias, con la sangre de m√ļltiples sacrificios.

Entonces, no se puede combatir esa vulgaridad con otra vulgaridad. Yo no inundar√≠a la Cuba de banderas cubanas, la pondr√≠a en los lugares oficiales, como en la escuela, que es un orgullo ponerla. Dondequiera que haya una instituci√≥n p√ļblica est√° la bandera. No tiene por qu√© estar en un rinc√≥n, en un rinc√≥n metida para cumplir una consigna. No tiene por qu√© estar metida, como la he visto yo, en el vest√≠bulo de una cocina de un restaurant, porque se pide que haya un rinc√≥n patri√≥tico ¬Ņc√≥mo que un rinc√≥n? La patria no ocupa un rinc√≥n. Tiene que estar en el centro. No estoy de acuerdo con el rinc√≥n ni con el bustico de yeso, ni nada de eso. Creo que hay que elevar el esp√≠ritu hacia otras cosas. No estoy en contra de que se coloque, c√≥mo no se va a poder colocar la bandera.

Los mismos que llevan eso (banderas extranjeras en la ropa o en accesorios) a veces no tienen en su cabeza un compromiso real. Es un desconocimiento, una frivolidad, una superficialidad, una falta de cultura. No quiero ofender a nadie porque no me es lícito ofender a nadie.

Por lo menos aprend√≠ de Fidel Castro, de nuestro l√≠der Fidel, que no se puede combatir con ep√≠teto ni con groser√≠a. Jam√°s he escuchado a Fidel decir una palabrota en p√ļblico, ni en ning√ļn lugar, mas repele eso, le molesta, le mortifica la vulgaridad.

Te repito, no ofendo a nadie, esas personas a veces no tienen ni conciencia de lo que está pasando. Ves un bici-taxi con una bandera americana como si fuera una avanzada de lo que supuestamente vendría. No han venido, no porque no han querido, sino porque no han podido, porque un pueblo entero sí con conciencia ha estado armado hasta los dientes para defender cada palmo del suelo de Cuba, detrás de su bandera.

No creo que colocando s√≠mbolos externos, populariz√°ndolos, se visualice compromiso. Cuando Fidel encabez√≥ la gran batalla, la Batalla de Ideas, explic√≥ ese cambio por completo del dise√Īo de los actos p√ļblicos: no se aplaud√≠a se llevaba la bandera cubana. Y recuerdo que explicaba que despu√©s todo el mundo se llevara esa banderita como recuerdo.

Yo tengo la bandera que llevó él en un memorable Primero de Mayo, cuando terminó le tomé la bandera de la mano con gentileza. La banderita con el palo, tomé esa banderita y la conservé. La tuvo él en sus manos.

Recuerdo las palabras de M√°ximo G√≥mez en la batalla de Palo Seco, viendo lo que se arm√≥ all√≠ dec√≠a: ‚Äúeso de cargar a la desbandada y triunfar es un privilegio exclusivo de los cubanos‚ÄĚ. Pero a la desbandada se pudo ganar en Palo Seco, pero no se puede ganar hoy.

Hay que saber usar los medios sofisticados que existen. El tiempo de la vida es muy breve, el tiempo de crear pensamiento es muy breve. Cuando pones en el televisor una novela anodina y vulgar le est√°s robando una parte de su tiempo a los que la est√°n viendo y los est√°s formando en groser√≠as, superficialidades, en un retrato equ√≠voco y marginal del pueblo cubano. Hay que buscar siempre la vanguardia. Siempre hay vanguardias en la sociedad y nosotros tenemos que estar afiliados permanentemente a las vanguardias, que son, como dec√≠a Lenin, selectas y escogidas, las que hacen las revoluciones abri√©ndole el paso a los pueblos. En cuestiones de patria cuando se es conservador, es en lo √ļnico que se es m√°s revolucionario.

Usted ha hecho referencia a un tema sobre el que muchos lectores han escrito comentarios en Cubadebate, que es la posibilidad de obtener un broche o una bandera. Pero muchos se quejan de que es pr√°cticamente imposible conseguir algo as√≠. Incluso cuando se desea llevar los s√≠mbolos patrios con honor, con respeto. ¬ŅQu√© cree usted que se podr√≠a hacer para cambiar esta situaci√≥n?

Bueno hay que tomar la idea inicial de la Revoluci√≥n y crear esa posibilidad. Cu√°ntos m√°rtires tiene la Revoluci√≥n y qu√© dificultad hay para hallar un retrato para el Comit√© de Base, para colocarlo en el Comit√© de Defensa, para ponerlo en tu casa si fuiste amigo de ese compa√Īero. Existe una dificultad enorme. Eso no se puede vender en una tienda donde se vende el aceite y el jab√≥n para ba√Īarse.venta-Bandera-cubana

Se debe tener imaginaci√≥n y crear un peque√Īo sistema de tiendas donde est√© lo que vienen a buscar de todas partes, como un pin bonito y bello y no una torpeza est√©tica. Donde conseguir esa bandera que no cueste en divisa porque todo el mundo no puede disponer para comprarla. Son temas que tienen que tener una respuesta para que todo el mundo pueda comprar su bandera y tenerla ¬ŅC√≥mo no se va a poder poner en el balc√≥n de la casa, bien puesta? Y se explica c√≥mo se hace. Otra cosa, al lado de la bandera nacional no puedes colocar cualquier bandera. Tiene que ser la bandera de otro estado soberano.

Estamos viviendo en un contexto histórico trascendental por el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos. Incrementará la influencia de EE.UU. en la Isla en la medida que aumente la llegada de ciudadanos de ese país y es inevitable la intromisión, quizás invasión, simbólico-cultural en estos tiempos que son también de globalización. Por supuesto, el uso de los símbolos nacionales es una manera de defender nuestra identidad, nuestra cultura. Quisiera escuchar una reflexión de usted sobre el tema que estamos tratando pero vinculado al contexto que le menciono.

Ah√≠ est√° la pregunta shakesperiana de ‚Äúser o no ser, to be or not to be‚ÄĚ. El aislamiento o la relaci√≥n; la subversi√≥n o la relaci√≥n. Escuchaste el discurso del General de Ej√©rcito en la Cumbre de los No Alineados, siguen las pr√°cticas subversivas y el intento por demoler el sistema internacional y pol√≠tico, ya todo eso est√° escrito.

Mi predecesor, Emilio Roig de Leuchsenring, escribi√≥ un arsenal de ideas para fundamentar la proyecci√≥n antimperialista de nuestra historia. Cuanto hice hasta hoy y har√© es para eso. Donde primero hay que estar formado es dentro, porque nadie da lo que no tiene. Se debe tener una formaci√≥n para poder tener un ant√≠doto. Tienes que vivir, tienes que tomar el agua hervida para no coger par√°sito, y lo haces normalmente, tienes que lavarte las manos por razones higi√©nicas a cada momento, y m√°s cuando los cubanos tenemos esta costumbre de estar dando la mano cada momento. Entonces, ¬Ņqu√© quiere decir esto? Que los ant√≠dotos est√°n en la conciencia de los individuos, vamos a formar a la gente con el estilo y la simpat√≠a propia de los cubanos. Esta batalla es una batalla que se da en el campo de la cultura.

En Estados Unidos hay un culto a la bandera. Llegas a sus ciudades y observas las banderas puestas en lugares que impresionan. No ves a la gente por la calle con el pantalón, de eso nada, solamente ves payasadas en las convenciones de los partidos, pero en la vida cotidiana no. En las casas donde hay veteranos que han luchado está colocada en la puerta el asta de una bandera, y en las tumbas de los que han luchado también.

Vamos a hacer un examen de conciencia y preguntar por qu√© en el cementerio de La Habana no est√° la bandera en la tumba de M√°ximo G√≥mez, y por qu√© en la tumba de Emilia Teurbe Tol√≥n, que hizo la bandera cubana, tampoco. Eso es un fen√≥meno propio de una gran ciudad que es La Habana, vas a Santiago y no es as√≠. En Santa Ifigenia se puede observar la imagen extraordinaria de respeto que reina all√≠ en las tumbas de los muertos, despu√©s que t√ļ ves la bandera cubana cubriendo el t√ļmulo de Mart√≠, y la ves al lado de la tumba de C√©spedes y de Frank Pa√≠s, t√ļ no concibes ver la bandera cubana en un pantal√≥n, ni en un delantal. No puede ser, esa es la cuesti√≥n. Hay que tener una armaz√≥n moral y cultural.

Esta batalla es de uno a uno, si tenemos relación y estamos clamando porque vengan, somos 11 millones de habitantes, con tendencia a envejecer, debemos estar muy preocupados por la formación de nuestra juventud, su desarrollo, su capacidad.

Tenemos que preguntar por qué tantos jóvenes emigran y tratar de darle a estas cuestiones una explicación científica, económica y moral.

Tenemos que explicarnos eso, porque van a llegar miles de turistas y estamos pidiendo que Obama levante las medidas para que vengan m√°s, para que la batalla se generalice, esto es un pacto entre la Revoluci√≥n y su pueblo. El pueblo es la Revoluci√≥n y su pacto es defenderla. Pero si yo me re√ļno con usted, y despu√©s de eso tengo que hacer un informe escrito a mi superior diciendo lo que yo le dije, lo que √©l me dijo y lo que le respond√≠, estamos perdidos. Nos hace falta todas las secretarias, todos los bur√≥cratas y todos los polic√≠as del mundo para sacar un informe final.

Aquí hay que tener un uso responsable de la libertad, nosotros somos hijos de la libertad y como somos hijos de la libertad tenemos que ser hijos también de la cultura y de la capacidad para defenderla. Si damos esas respuestas superficiales estamos perdidos.

Lo que tenemos que preguntarnos es si las organizaciones responden a eso. No me digas que la organización nació para la eternidad, porque yo soy historiador, no me digas que la organización representa a toda la juventud cubana, dime que representa a una vanguardia de la juventud y que va a conquistar a la juventud. Voy a conquistarla en la universidad, en la escuela, en la calle, y ese espíritu de conquista, de captación, tiene que ser juvenil, moderno.

Me alegr√© mucho cuando estaba muy enfermo y fui al evento en la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z. Sal√≠ admirado porque veo los ojos de los j√≥venes √°vidos de cultura, de conocimiento, de confrontaci√≥n, de saber, de esperanza. Vi en los j√≥venes de la brigada un justo relevo generacional de la vanguardia intelectual, o mejor dicho, de lo que aspiramos que sea una vanguardia intelectual, porque yo no quiero intelectuales que est√©n hablando continuamente de dinero y de problemas y de casa en la playa. Quiero intelectuales como los que he conocido en estos a√Īos de lucha, como Alfredo (Guevara), como la doctora (Graziella) Pogolotti, como Roberto (Fern√°ndez Retamar), como los que vi en el gran pugilato de las ideas antes de la Revoluci√≥n y despu√©s de la Revoluci√≥n.

El esp√≠ritu de los j√≥venes de la brigada es el esp√≠ritu de los hermanos Sa√≠z. Ser√≠a bueno que se conozcan un poco m√°s a los hermanos Sa√≠z. Si se leyera m√°s, si se tuvieran sus textos a la mano para leerlos, ense√Īarlos en la escuela, otro gallo cantar√≠a. Porque qu√© brillantes fueron, qu√© grandes fueron, en un peque√Īo pueblo pinare√Īo ¬°Qu√© orgullo da cuando uno ve d√≥nde nacieron y c√≥mo se criaron!

Conoc√≠ a su padre, el doctor Sa√≠z, me pareci√≥ una persona tremenda, era un educador. Ah√≠ te das cuenta: nacieron de una familia de una gran educaci√≥n en un peque√Īo pueblo. Salieron de donde mismo sali√≥ Rafael Morales y Gonz√°lez, Moralito. Por citar a los que m√°s cerca he tenido y a los ejemplos que m√°s me han conmovido.

Pasé hoy por el monumento de los estudiantes del 71. Yo me llamo el custodio de los santos lugares. Martí dijo que ese monumento se convirtió un día para Cuba en un manantial de sangre. Pasé y estaba la reja caída, faltaba la bandera. Estoy loco por salir de aquí, para ir para allá, colocar la bandera que ellos se merecen, colocar la verja y poner flores antes del 27 de noviembre, que hay que colocarlas de vez en cuando para que ese gesto extraordinario no sea olvidado.

Ahí está todo, el sentimiento patriótico que es como una perla que uno tiene en el alma, se deposita en el alma por los padres, el maestro y la sociedad.

Usted ha hecho referencia un tema importante que es la juventud, acusada muchas veces de estar perdida…

Eso es un criterio reaccionario, absolutamente reaccionario. Cada edad estuvo precedida por otra, los j√≥venes se deben a su tiempo. Cuando era ni√Īo pensaba como ni√Īo, cuando hombre pens√© como hombre. No le puedes pedir a los j√≥venes de hoy que piensen como los del 52. Las circunstancias son diferentes, su mundo es distinto y sus armas de lucha son diferentes. Sus sacrificios tiene otro marco.

Hoy se enorgullecer√≠a la gran generaci√≥n de un grupo de personas ilustradas que no sab√≠an que estaban haciendo una revoluci√≥n intelectual y creando una sociedad elitista en La Habana que se llamaba el Liceo y la Sociedad Pro Arte Musical, ¬Ņa qui√©n formaron ah√≠?, a Argeliers Le√≥n, a Marta Arjona, a Mar√≠a Teresa Linares, Alicia Alonso. Como todav√≠a oyes a los cubanos hablar de los grandes conciertos que se dieron en el teatro Amadeo Rold√°n, c√≥mo se financiaba aquello, c√≥mo se logr√≥. Hicieron una labor extraordinaria en aquel momento y se form√≥ una vanguardia cultural importante.

Alicia Alonso celebraba el otro d√≠a, y no pude ir por cierto, el evento del acto que hizo la FEU en su momento para desagraviar al ballet agredido por las medidas incultas de la tiran√≠a y ¬Ņd√≥nde se hizo? Frente a la escalinata de la Facultad, donde est√°n los grandes laureles. All√≠ fue aquello. Recuerdo el teatro universitario que era una maravilla y los estudiantes con sus clubs como Mella, bati√©ndose en su propio estadio. Ah√≠ tienen un ejemplo de cultura, de belleza, de hombr√≠a, de car√°cter.

Personas como Julio Antonio trascienden el tiempo, son eternamente j√≥venes. Solamente esas personas tienen el don de la juventud porque trascendieron la vida. No me imagino al Che con ochenta a√Īos, tampoco a Camilo. Se quedaron para siempre j√≥venes, porque trascendieron la vida con una obra.

Entonces no creo que la juventud est√© perdida, la juventud tiene que ser apost√≥lica, tiene que ser la sal, la levadura del pan. Se dice ¬Ņqu√© ser√≠a el pan sin levadura?, no crece. ¬ŅQu√© ser√≠a sin sal? No tiene sabor. Entonces tenemos que ser la sal y la levadura en la sociedad. Ese es el papel de los j√≥venes, siempre rebeldes. Se transforman en un determinado momento. Como la adolescencia, que se dice que es as√≠ porque adolecen de algo important√≠simo, que se llama la experiencia de la vida, pero todo el mundo tiene que equivocarse con su propia cabeza. No puedo estarle eternamente diciendo t√ļ est√°s equivocado. F√≠jate que en la farmacia hay cosas que tienen ya puesta una calavera y dos tibias. ¬ŅT√ļ quieres probarlo? Ya otros lo probaron. No obstante, vive tu experiencia. Vive, pasa la fiebre, y despu√©s, escoge tu camino.

Otro tema relacionado con los s√≠mbolos nacionales es el uso de los espacios p√ļblicos, que obviamente no son s√≠mbolos patrios, pero s√≠ representan tambi√©n nuestra cultura, nuestra historia‚ĶHubo diversos criterios sobre la filmaci√≥n de la saga R√°pido y Furioso ¬ŅQu√© usted cree acerca de esto?

Carros-rapido-y-furioso-en-Cuba.-Foto-Cubaism21Aqu√≠ se han hecho pel√≠culas financiadas por otros pa√≠ses y con actores cubanos. Se han filmado cintas que abordan cuestiones de nuestra realidad, y algunas son crueles, tan duras con la realidad de Cuba. Yo me pregunto ¬Ņera m√°s peligroso y m√°s pernicioso que tomaran La Habana como un escenario para filmar una pel√≠cula internacional, lo cual ni me va ni me viene, o que una pel√≠cula hecha por los que form√© y cri√© para honrarme, para enardecerme, aparezca de pronto criticando y ridiculizando lo que hice? Cuando luch√© por la libertad de √Āfrica o cuando di de comer a otros en el mundo. Tambi√©n se cometen graves errores pero al mismo tiempo se hacen cosas maravillosas y siempre hay que buscar en el discurso un equilibrio.

La pel√≠cula Suite Habana (2003) tuvo muchos cr√≠ticos. Yo felicit√© a Fernando (P√©rez) porque mi interpretaci√≥n fue otra. Mi interpretaci√≥n fue que en medio de esa pobreza real que existe en Cuba, que est√° aqu√≠ en la Habana, en Centro Habana, Habana Vieja, Cerro, Diez de Octubre‚Ķ, y que hay que verla, porque hay que ver lo que es sentirse prisionero de un cuarto apuntalado, en un lugar donde no hay agua, en un sitio donde se vive en una promiscuidad, pero en la pel√≠cula en medio de todo eso est√° el elogio a la dignidad humana. El que va a bailar a pesar de que le falta el encaje, el que va a estudiar m√ļsica, el padre que con una luz mortecina le da de comer a un ni√Īo. Es el elogio a la dignidad humana. A m√≠ no me ofende eso. Me ofende lo otro en la azotea de una casa. No pude continuar viendo la pel√≠cula, me llen√≥ de tristeza. En lo otro estoy de acuerdo contigo.

Suite Habana se asemeja a lo que vivimos en otra cinta preciosa: Conducta. Hay quien no quiere verla porque no quiere aceptar la critica que la película conlleva, la marginalidad que muestra, pero ¡qué clase de lección de formación la de esa película!

Ahora bien, es l√≠cito que las personas tengan criterio. Yo no tengo porque estar de acuerdo con todo ni aqu√≠ ni en ning√ļn lado. Hay cosas con las que uno no est√° de acuerdo y tiene el derecho. Tampoco nos podemos convertir en un grupo conservador. Hay que luchar, hay que salir, hay que ver el mundo, no se puede vivir en una campana de cristal.

Siempre he pensado, la pol√≠tica es que los turistas no vengan a la Habana, que vayan a los cayos, eso fue un discurso de un momento pero se sab√≠a que la bloqueada Cuba ten√≠a una capital que era el s√≠mbolo de la resistencia del pueblo cubano, que no es esa ciudad reaccionaria que no produce maestros que no da polic√≠as. Esta es la ciudad de la milicia gloriosa, es la ciudad de los cortadores de ca√Īas, de los alfabetizadores, es la ciudad de la Declaraci√≥n de La Habana, la de la Plaza de Revoluci√≥n el d√≠a de la muerte de Che y rodilla en tierra, la ciudad de la Operaci√≥n Tributo.

Si nosotros hasta ahora en 54 a√Īos no hemos sembrado y no tenemos esperanza que el √°rbol de fruto, estamos perdidos. Hay que tener confianza en lo que hemos hecho. No podemos vivir pensando que hay que salir con un machete todos los d√≠as a arrancar cabezas. Sinceramente no lo creo.

Si vuelvo a nacer quiero ser cubano y si vuelvo a nacer quiero hacerlo en el tiempo que me toc√≥ vivir y ser disc√≠pulo de Fidel. Pero no soy su alumno, soy su disc√≠pulo. Fidel fue mi maestro, fue el que me llev√≥ al seno del Partido Comunista siendo yo cristiano devoto; porque Fidel tuvo una visi√≥n amplia del mundo con todos de verdad. Se adelant√≥ a su tiempo, por eso yo soy fidelista, porque creo en su visi√≥n amplia, en su sentido de participaci√≥n. Los que piensan lo contario no lo conocen‚Ķ ni tampoco a Ra√ļl.

He tenido la suerte como persona, como compa√Īero, como militante, como hombre del pueblo y como trabajador, de servir a los dos grandes dirigentes de la Revoluci√≥n. Excepto al Che y a Camilo los conoc√≠ a todos. Fundamentalmente a las mujeres de la Revoluci√≥n. Cada una con su car√°cter, con su perfil, cada una en la profundidad de sus ideas. Conoc√≠ a Celia, a quien llor√© como a una madre, a Hayd√©e que me salv√≥ en momentos dif√≠ciles. Tan l√ļcida, tan iluminada. Era una criatura extra√Īa. A Melba. A Vilma.

Y a todos esos grandes j√≥venes. No olvidemos que Fidel ten√≠a 33 a√Īos cuando llega al triunfo de la Revoluci√≥n, la misma edad que ten√≠a Maceo en Baragu√°. Entonces qui√©n me va a hablar a m√≠ de que los j√≥venes no pueden, de que nunca est√°n preparados. Cintio mientras se hizo m√°s viejo fue m√°s l√ļcido, m√°s radicalmente revolucionario. Y hay algunos que envejecen desde que est√°n en la cuna. Hay viejos mentales, que no se quitar√°n el mameluco hasta el final de su vida. Y hay j√≥venes que lo ser√°n hasta la muerte.

El precio de esta bandera es 15 CUC, Eusebio Leal considera que la ense√Īa nacional debe comecializarse a precios m√°s bajo para que el pueblo pueda tenerla y no en los mismos espacios donde se vende todo tipo de productos. Foto: L. Eduardo Dom√≠nguez/ Cubadebate.

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Eusebio Leal opina que la bandera no debe venderse junto a otros productos, sino en tiendas especiales. Foto: L. Eduardo Domínguez/ Cubadebate.

 

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