Moldear la joya debajo de las palabras

A pocos d√≠as de culminar el aciago a√Īo 2020, la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z entreg√≥ sus becas y premios correspondientes a un dif√≠cil ciclo vital, tanto para los hacedores del arte como para sus consumidores. Fue all√≠ donde por primera vez escuch√© nombrar a Lioneski Buquet Rodr√≠guez y a su proyecto, ganador de la Beca La Noche, La br√ļjula en el viento. Desde entonces me propuse entrevistarlo y conocer un poco m√°s de las hojas de ruta de este joven escritor. Gracias a las redes sociales, el contacto fue posible en medio de otra cuarentena que, por suerte, hemos aprendido a vivir creativamente.

¬ŅExiste el llamado de la vocaci√≥n? ¬ŅQu√© experiencias vitales conformaron al escritor que eres?

Bueno, si así se le puede llamar a sentir la necesidad de meter mis palabras en el mundo de la literatura, entonces digamos que existe un llamado de la vocación, o al menos de la creación.

Yo las llamar√≠a granos de arena cayendo espor√°dicamente en ese reloj que es la vida. Mis experiencias han ido llegando as√≠, de forma espor√°dica, con a√Īos de diferencia entre una y otra.

Cuando apenas rondaba los 12 √≥ 13 a√Īos tuve la suerte de tener un maestro, Luis √Āvila de Armas, que con su forma de educar me despert√≥ el vicio de la lectura; as√≠ fue como entr√© por primera vez en una biblioteca. Luego, a los 17, de la mano de una amiga en el preuniversitario, empiezo a verle la cara a la d√©cima, pero solo como lectura. Ya a partir de los veintitantos desempolvo de la memoria la estructura b√°sica de la d√©cima, en aquel entonces con todos los errores inconscientes de quien empieza.

En cuanto a experiencias vitales, sin lugar a dudas haberme acercado a mis 27 a√Īos al taller de literatura de la AHS hizo la diferencia en las tem√°ticas y g√©neros, adem√°s de pulir esos errores que antes mencionaba. Creo que esa fue una de las vitales, acercarme m√°s a un mundo completamente desconocido para m√≠: conocer a j√≥venes como yo, a otros ya consagrados, compartir espacios de lecturas, reflexi√≥n (con caf√©, t√© o trago de por medio).

cortesía del entrevistado

Otra de esas llamadas experiencias: la suerte de ser seleccionado para el curso de técnicas narrativas del Centro Onelio. Yo, la verdad, no me consideraba un narrador. Sobre la experiencia del Onelio hay tanto que decir, pero tanto… Y después para acabar de convencerme de que tengo algo de narrador, soy uno de los ganadores de la beca Caballo de Coral que convocan para los egresados del curso.

Hay una frase que se ha convertido en una gu√≠a personal. Nos la dijo Eduardo Heras Le√≥n en una de sus conferencias en el curso: ‚ÄúMuchachos, hay que leer‚ÄĚ. En una ocasi√≥n me preguntaron qu√© soy, si poeta o narrador. Mi respuesta va de la mano de Eduardo: yo soy mejor lector. Te agregar√≠a que cada lectura que descubro pasa a formar parte de esas experiencias.

Dentro del filtro de experiencias humanas, ¬Ņcu√°les son las que particularizas en tu creaci√≥n y transformas en materia art√≠stica?

El hacer diario, las menos importantes porque constituyen, la mayoría de las veces, un reto a la hora de llevarlas a un producto literario. Eso en la narrativa. Ya en la poesía, el discursar va encausado a un soliloquio sobre mi forma de ver el mundo (incluidas las sombras y luces del hombre, por supuesto), busco provocar al lector, moverlo hacia una dirección y preguntarle qué piensa.

¬ŅPor qu√© eliges la poes√≠a? ¬ŅQu√© tipos de lenguajes espirituales piensas que la poes√≠a es capaz de comunicar a los otros?

La elecci√≥n de la poes√≠a como g√©nero para escribir no creo que haya sido un hecho voluntario de mi parte. En la biblioteca a la que comenc√© a ir, puedo decirlo con alguna certeza, lo √ļnico que le√≠a era narrativa, sobre todo aventuras, pero nada de poes√≠a. Quiz√°s fuera luego esa etapa de primera juventud la que me exigi√≥ rellenar el espacio vac√≠o de la poes√≠a.

Recuerdo que a las primeras sesiones que asist√≠ del taller de literatura de la AHS, el escritor Eduardo Pino, quien dirig√≠a el taller, lleg√≥ a decirme que en alg√ļn momento iba a incursionar en otros g√©neros. Yo, de iluso, le dije que eso nunca pasar√≠a. Y pas√≥. Explor√© el soneto, la prosa po√©tica, y pronto lleg√≥ el cuento. En la poes√≠a me sent√≠a en mi √°rea de confort.

En mi opinión personal, la poesía es capaz de comunicar lo que el escritor sea capaz de escribir. La poesía es un catalizador de la diversa y siempre compleja sensibilidad humana. Un mismo poema puede hacer que una persona recuerde momentos felices de su vida, al punto de sobreponerse a circunstancias actuales y, por otra parte, ese mismo poema en otra persona puede desencadenar todo lo contrario, o simplemente nada.

cortesía del entrevistado

Dentro de la creaci√≥n po√©tica apuestas tambi√©n por la poes√≠a escrita para ni√Īos, ¬Ņpor qu√©?, ¬Ņlos ni√Īos cubanos leen poes√≠a, est√°n √°vidos de consumirla?

Puedo decirte que el primer impulso en la poes√≠a para ni√Īos fue como de pie forzado. Cuando asist√≠ por vez primera al taller de literatura infantil Compay Grillo que dirige F√©lix S√°nchez, fui solo un espectador. Pero F√©lix (que es como otro ni√Īo, pero con unos a√Īos de m√°s, capaz de contagiarte esa fiebre por la creaci√≥n) provoc√≥ que me salieran all√≠ mismo y de un tir√≥n las primeras d√©cimas. Suerte que ese primer roce infantil trajera consigo el llegar al Encuentro Provincial de Talleres Literarios de 2007. En las sesiones del taller fui abriendo el diapas√≥n a escribir de cuanto tema se me ocurriese pero, como te dije, solo empezaba.

En una ocasi√≥n reun√≠ lo que a mi parecer era poes√≠a infantil y se lo entregu√© a F√©lix para saber su opini√≥n. Creo que sus sugerencias esa vez me bajaron de una nube tormentosa que toda persona que empieza debe evitar: la presunci√≥n. Tom√© conciencia de que escribir conlleva esa gran parte de martillo y cincel de la que F√©lix nos insist√≠a. Un martillo y cincel para moldear la joya debajo de las palabras. De m√°s est√° decir que el manuscrito ten√≠a notas por los cuatro costados. √Čl apenas se limitaba a sugerir con un tacto tremendo.

El segundo impulso hacia la poes√≠a infantil lleg√≥ de la mano (m√°s bien de los versos) de uno de los conocidos libros Chamaquili, de Alexis D√≠az Pimienta, otra vez en el taller Compay Grillo. Para serte sincero, me hab√≠a le√≠do otros libros de narrativa y poes√≠a infantil, pero Chamaquili fue ese aluvi√≥n del ser ni√Īo.

En pocas palabras: en la poesía infantil encontré el sendero para liberar/compartir esas ocurrencias que por x o por y guardé para mí. Además, Félix nos retaba constantemente a ser originales.

Hoy por hoy me desempe√Īo como librero, y en ese corto tiempo he aprendido que los ni√Īos cubanos leen poes√≠a; por su f√°cil lectura me atrever√≠a a decir que m√°s que otros g√©neros. Pero hay obst√°culos. Por un lado la escasa disponibilidad de textos en provincia de las editoriales nacionales (e incluso de otras editoriales, ligeramente saciada esa escasez en las ferias del libro), y por otro lado los adultos que andan con los ni√Īos de la mano.

Los padres siempre est√°n mediando para bien (y para mal, por qu√© no) en la adquisici√≥n de libros para los ni√Īos. En las experiencias que he tenido, el ni√Īo se acerca e interesa por un libro y en ocasiones la respuesta del padre es ‚Äúa ti no te gusta leer‚ÄĚ, quiz√°s d√°ndole m√°s protagonismo a la realidad social, al materialismo que tanto frena que el ni√Īo conozca cosas diferentes, enriquecedoras para su imaginaci√≥n (con eso no niego que siempre hay un peque√Īo que mete la cuchareta y dice que s√≠ le gusta tal o m√°s cu√°l libro, pero son los menos). Todo depende entonces de que ese padre haya tenido en su infancia esas cosas diferentes, enriquecedoras, que ahora precisa el menor. Si lo lleva de la mano, ¬Ņpor qu√© no llevarlo tambi√©n de la mente?

En diciembre de 2020 obtuviste la Beca La Noche por un proyecto de poes√≠a para ni√Īos. Cu√©ntame un poco de este proyecto‚Ķ

cortesía del entrevistado

El proyecto de libro tiene por t√≠tulo La br√ļjula en el viento y, por decirlo de alguna manera, ha tenido las opiniones de buenos amigos. No pod√≠a ser de otra cuando, sin darme cuenta, estaba entrando en ese espacio tantas veces visitado por la poes√≠a infantil que es el mar y todo lo que crece alrededor.

Lo primero que me trac√© fue emplear un lenguaje sencillo, directo, franco. Me enfrasqu√© en presentar el libro como un viaje infantil por el mar de la imaginaci√≥n desde el mismo instante de zarpar, siempre desde las fantas√≠as y ocurrencias del ni√Īo, tocadas por situaciones de familia como pudieran ser la enfermedad, la muerte, la pobreza, entre otros que var√≠an el tono del texto.

Cuando me propuse trabajar en el proyecto ya ten√≠a la mayor√≠a de los textos, muchos compartidos con F√©lix S√°nchez y el taller. Algunos poemas los le√≠a en actividades infantiles de la Casa de Cultura. El escritor Arl√©n Regueiro tambi√©n fue de apoyo. Pero luego tuve la suerte de hablar la idea con Niurki P√©rez Garc√≠a. ¬ŅQu√© podr√≠a decirte? La explosi√≥n de creatividad fue total. Me sugiri√≥ que, como todo viaje, tuviese sus escalas. Me propuso incluir adivinanzas (de hecho, tuve que leerme un estudio sobre las adivinanzas en Cuba, cuando jam√°s pas√≥ por mi cabeza esa idea), y para el final una historia de piratas. Lo tom√© como un reto m√°s que como una obligaci√≥n y creo haberlo hecho decorosamente.

En la fundamentaci√≥n del proyecto se√Īal√© que el prop√≥sito es lograr la complicidad entre el lector y el libro. No conceb√≠ la idea de verlo solo como el objeto libro, tambi√©n tengo la ambici√≥n de que el ni√Īo lo tome como un mapa de juegos.

Asum√≠ uno de los consejos de Niurki: ‚Äúpiensa desde la percepci√≥n del ni√Īo, √©l se cansa de un poema detr√°s del otro; hay que darle momentos de descanso en la lectura, dinamizar su relaci√≥n con el libro‚ÄĚ.

¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo? ¬ŅCu√°les son los temas que te acompa√Īan?

El proceso creativo arranca por resortes diversos. Lo mismo puede ser por un hecho que me llame la atenci√≥n, un poema o libro, o algo del pasado que me ande rondando en la cabeza. Antes no daba tiempo a que la idea adquiriera forma propia en la mente. Creo que a√ļn me sucede, pero a menor escala. Ahora juego un poco con la idea, le tomo la temperatura a ver hasta d√≥nde puede seducirme. Luego a escribir, escribir sin detenerme en elementos de estructura (aunque inconscientemente se tiene activada la funci√≥n de corrector). Solo va quedando entonces el martillo y el cincel que te mencion√©.

Es difícil que ese proceso creativo no esté bajo el fuego constante de la realidad individual y circundante. Quien pueda leer en un futuro las cosas que uno escribe nunca se creerá que ese día tenía diez mil preocupaciones en la cabeza. El producto de ese instante es lo que cuenta.

Los temas son los que salen de todas partes, de esa cualidad que no se aparta ni un segundo del escritor: la observación. Mis temas surgen de esa gran fábrica indetenible que es la vida: el trabajador, las necesidades, las relaciones de pareja, inconformidades con el comportamiento humano.  

En tu creaci√≥n, transitas de la poes√≠a al relato, ¬Ņes este tr√°nsito un proceso consciente en el que debes hallar nuevas herramientas al servicio de un g√©nero determinado, o crees en la literatura como un corpus total, en el que pueden reciclarse formas de creaci√≥n sin pensar desde un principio en el g√©nero escogido?

Moverme de un género a otro es algo que no establezco conscientemente. Si tengo ganas de escribir un soneto, una décima, un cuento, o si este es para adulto o infantil, voy sin dudarlo a por las palabras.

Me inclino a pensar en la literatura como el corpus al que haces alusión. En ocasiones estoy escribiendo a la vez un poema, un cuento y algo infantil, y nada se interrelaciona entre sí (puede sonar a desorden, pero la mayoría de las veces soy indisciplinado en terminar una cosa y empezar otra). Pero con el paso del tiempo he aprendido a enfocarme en los proyectos, eso me permite explotar al máximo las ideas.

¬ŅExiste el fatalismo geogr√°fico creativo? ¬ŅC√≥mo se puede luchar, desde esfuerzos individuales puntuales, para desterrarlo no solo de la conciencia de los creadores sino tambi√©n desde la mirada nacional a este fen√≥meno?

Lamentablemente existe. Soy de un municipio a veinte kil√≥metros de la cabecera de provincia. Me resultaba imposible asistir a muchos eventos literarios por el horario, el transporte, por todas esas fronteras que nos hacen decirnos a nosotros mismos ‚Äúbasta‚ÄĚ. El problema lo veo hasta ah√≠. A partir de este punto da lo mismo estar en Guant√°namo que en La Habana o en la luna. Si se va a crear, se crea y ya est√°. Quien me escuche quiz√°s piense, ‚Äúbueno, pero si se crea donde sea, entonces ¬Ņqu√© hay con los veinte kil√≥metros?‚ÄĚ Es que para ciertos espacios no basta con crear, hay que estar para conocer y hacerte visible.

Para desterrar el fatalismo geográfico no basta con crear, hay que promover espacios dirigidos a demostrar quiénes somos y qué valemos, iniciativas que pueden estar concebidas de antemano o no. Pero lograr esos espacios o eventos conlleva una alta cuota de empuje, tesón y entrega. Y es que a veces todo empieza (o empieza a golpe de cumplir con el mero hecho de hacer para darla por cumplida) y pronto va perdiendo el brillo o no llega a deslumbrar.

Cuando escribes, ¬Ņcu√°les son tus herramientas fundamentales para concretar un proyecto?

El empe√Īo. Entre todas el empe√Īo, porque lleva incorporadas la creatividad, la entrega, la sensibilidad‚Ķ el paquete completo de lo que no debe faltar en un escritor. La originalidad tambi√©n. A todos nos mueve la idea de que eso que vamos a crear, antes de tener cualquiera otra condici√≥n, sea original en la forma de tratar un tema.

En tu experiencia, ¬Ņcu√°n dif√≠cil es publicar dentro y fuera de Cuba?

Mi experiencia no es tan amplia como para dar un juicio certero. Para este a√Īo tengo en proceso de publicaci√≥n tres libros, dos de ellos resultado de concursos y uno aprobado por plan editorial. Y quiero detenerme en los primeros que mencion√©. He escuchado a muchos escritores que ven la opci√≥n de concurso como la m√°s viable porque en la mayor√≠a de los casos incluye la publicaci√≥n de la obra ganadora. Sin embargo, tambi√©n llegan las opiniones de las editoriales de la misma AHS, por ejemplo, que demandan manuscritos para evaluar en sus planes de publicaci√≥n. Con todo y las dificultades que existen en cuanto a insumos, existe una intenci√≥n de promover la obra, siempre que tenga calidad literaria.

Fuera de Cuba he escuchado de buenos ejemplos, y de otros que dejan mucho que desear. Pero inclinarme a un lado o a otro sería como adentrarse en terreno desconocido.

Las redes sociales: ¬Ņherramientas del escritor, nuevas maneras de comunicar el arte? ¬ŅDe qu√© manera han fungido para ti?

Creo que en 2020 se evidenció con más fuerza que nunca antes la utilidad de las redes sociales en la comunicación del arte por parte de los creadores. Indiscutiblemente son una herramienta que, bien empleada, te visibiliza.

Esa es una parte del asunto; ya la otra es la posibilidad de acceso a las redes sociales (enti√©ndase que no siempre se cuenta con la tecnolog√≠a ni el presupuesto m√≠nimo para hacerlo) y, por citar un ejemplo, en ocasiones hay que pedirle favores a otros para enviar v√≠a email a un concurso. Resulta novedoso cuando hoy se crea un grupo de WhatsApp para intercambiar contenidos entre miembros de un taller literario, o puedes conocer de convocatorias, las √ļltimas novedades literarias y descargas de libros.

¬ŅExiste la retroalimentaci√≥n lector-escritor, escritor-lector?, ¬Ņo acaso nos conformamos, los propios creadores, con la elemental retroalimentaci√≥n escritor-escritor, colega-colega?

Te voy a responder en base a las experiencias de amigos con libros publicados: s√≠ existe la retroalimentaci√≥n en uno y otro sentido. En varias ocasiones he visto personas que te reconocen del libro tal o ‚Äúmascual‚ÄĚ, que le gust√≥, que cu√°ndo sale otro.

Te hablaba del taller Compay Grillo, pues en varias ocasiones los talleristas hemos realizado lecturas a grupos de ni√Īos, y resulta curioso que muchos escritores sientan expectaci√≥n de qu√© pensar√° el p√ļblico de su obra.

No es menos cierto que la retroalimentación entre los mismos escritores permite, hasta cierto punto, pulir una obra. Muchos se quedan en esa relación. Lo que debemos entender es que el libro es para el lector, y esa opinión no debe faltar.

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