Milo entre la tierra y el mar

Comienza un nuevo a√Īo y la primera propuesta esc√©nica que saluda al p√ļblico pinare√Īo en esta fecha es Entre el cielo y el mar, a cargo de Nelson √Ālvarez, quien celebra con dicha obra los 25 a√Īos de vida art√≠stica del Teatro de T√≠teres Titirivida.

Ya en 2019, √Ālvarez[1] y Titirivida, hab√≠an presentado Zapaticos para Rosa, una apropiaci√≥n literaria de Los Zapaticos de Rosa, de Jos√© Mart√≠. La puesta gener√≥ diversos criterios acerca del tratamiento que se ofrec√≠a a su n√ļcleo tem√°tico, las limitaciones econ√≥micas, y, en especial, a la violencia expl√≠cita en las acciones y el discurso de los personajes, sobre todo, el de la madre con relaci√≥n a su hija, la protagonista de Zapaticos para Rosa.

Tambi√©n hubo disidencias con respecto a lo dilatada que parec√≠a esta representaci√≥n y al acabado de los mu√Īecos, en los que se denotaba cierta rusticidad. No obstante, debemos reconocer que este espect√°culo fue una acuciosa discusi√≥n de zonas de la realidad social de estos tiempos.

Igualmente, se agradece en esta el rompimiento con la estética de la representación pautada en retablo a la manera más tradicional para asumir otras formas, en este caso el trabajo con los títeres y la mesa, que ya venía haciendo falta en las producciones escénicas de Titirivida.

Entre el cielo y el mar (2020), es una obra donde cobra br√≠os el aire de renovaci√≥n que se experimenta en los √ļltimos a√Īos, al menos el plano visual, en las puestas en escena de Titirivida. En ese sentido, estamos ante estructuras esc√©nicas que apuestan por expansionarse, ir por desaf√≠os creativos: se indaga en la complejidad de la producci√≥n y representaci√≥n de la teatralidad en el universo de los mu√Īecos, creando ‚Äď‚Äאּenhorabuena!‚Äď‚Äď, otra compresi√≥n y relaci√≥n del espectador con las puestas en escena del elenco teatral dirigido por Luciano Beir√°n.

De ah√≠ que en Entre el cielo y el mar, el tradicional retablo ha cedido lugar al teatro arena ‚Äď‚Äďun territorio s√≥lo amparado desde arriba por unas delgadas cortinas de gasa que penden de estructuras de madera y que fungen como las aguas del mar‚Äď‚Äď, donde los actores pasan la prueba de fuego y salen airosos, pues han demostrado que no necesitan parapetarse tras ning√ļn artificio t√©cnico; su presencia es suficiente para llenar el espacio vac√≠o y, como nunca, fundirse con los mu√Īecos, haciendo que por media hora sea real la historia de Milo (el pez volador que teme volar y debe tomar la decisi√≥n de lanzarse al aire o morir).

Nelson se ha aventurado a crear un relato teatral ‚Äď‚Äďel cual nos recuerda fundamentalmente, salvando las diferencias, a los cuentos, del Cangrejo volador, del antol√≥gico Onelio Jorge Cardoso‚Äď‚Äď que no s√≥lo se abre a los ni√Īos, sino al p√ļblico adulto.

Y desde esta dramaturgia propone una valiosa reflexi√≥n sobre fen√≥menos de la vida como la lucha contra los miedos, la remembranza a los seres queridos perdidos o la importancia de desarrollarnos. Adem√°s, como en pocas obras de teatro para ni√Īos, en Entre el cielo y el mar se apuesta por lo perform√°tico como manera de tramar la acci√≥n esc√©nica; visto en el sentido en que se privilegia el movimiento de las antes que la palabra, utilizados en momentos muy puntuales y de una manera bastante precisa.

Ello nos da cuenta de la conciencia, de las importantes inquietudes creativas que est√°n teniendo lugar en parte de los creadores pinare√Īos, en el propio Nelson √Ālvarez y c√≥mo esto se expresa en las exploraciones formales visibles Entre el cielo y el mar, que no son nada nuevo en la escena cubana ni mundial, pero que muy bien se acogen y se deben reconocer en materia de representaci√≥n teatral en un grupo como Titirivida, y m√°s en una provincia como Pinar del R√≠o, donde la tradici√≥n de la palabra como sistema ha imperado junto la acci√≥n esc√©nica, e incluso sobre esta.

Tambi√©n otros de los detalles importantes a reconocer en la puesta en escena, es la rica banda sonora y musical de aires n√≥rdicos creada (con guitarra, flauta, pandereta y caj√≥n) por los m√ļsicos Odaly Rodr√≠guez y Yohandy Gonz√°lez, quienes contribuyen, junto a un cuidado dise√Īo de luces, a narrar la f√°bula esc√©nica.

Sin embargo, nos gustar√≠a apuntar algunas fisuras que ahora mismo nos muestran todav√≠a incompleta, como la falta de madurez en la m√°s reciente puesta en escena a cargo de Nelson √Ālvarez. La dramaturgia, el relato esc√©nico que sustenta el espect√°culo, si bien busca ser n√≠tido y de marcada s√≠ntesis temporal, en esta empresa se reciente bastante, pues las escenas se muestran esbozadas, sin un necesario desarrollo, con muchas zonas indeterminadas, sin aquellas l√≥gicas complicaciones, exposiciones (propias de dramaturgia aristot√©lica que presenciamos, la cual reclama bien definidos conflictos, contradicciones, acci√≥n esc√©nica, puntos de giro, etc.) que nos hablen de la relaci√≥n de Milo con su amiga la Tortuga o los temores a volar de este pez.

En Entre el cielo y el mar tiene m√°s peso el elemento l√ļdico, el juego de los actores entre s√≠ y con los elementos escenogr√°ficos, que la propia articulaci√≥n y desarrollo del relato en torno a Milo. Algo que no pod√≠a acontecer pues el elemento l√ļdico debe estar al servicio de calzar, ser una parte org√°nica que contribuya al planteamiento de la f√°bula esc√©nica presentada y no a suplantarla o, al menos, desvirtuarla.

En este punto todav√≠a la dramaturgia esc√©nica trazada por √Ālvarez requiere una imprescindible revisi√≥n, pues el vac√≠o a nivel de discurso esc√©nico, de acci√≥n, es un obst√°culo para la compresi√≥n, fundamentalmente de los m√°s peque√Īos.

Tomada del Periódico Guerrillero

Tambi√©n estimamos que se debe ganar el acabado de las figuras: primero en el tama√Īo l√≥gico del protagonista, Milo, con relaci√≥n a los dem√°s peces, y luego, en la construcci√≥n de estos mu√Īecos, a los que en su mayor√≠a no es posible, debido a las caracter√≠sticas de la iluminaci√≥n, definir sus rasgos f√≠sicos. Algo que no ocurre con el t√≠tere que representa al protagonista; que al ser un pez de tan grandes dimensiones, se muestra reclamando resortes t√©cnicos que contribuyen a su mejor manipulaci√≥n, a darle mayor flexibilidad y belleza en el movimiento.

De la misma manera debemos dejar claro que aunque los actores de Titirivida siempre se han caracterizado por su talento en la manipulaci√≥n de mu√Īecos, ahora afrontan un trabajo esc√©nico donde la fiscalidad, el trabajo de la corporalidad, solicitan una preparaci√≥n y una presencia esc√©nica que todav√≠a no alcanzan. Por lo que les vendr√≠a bien a Carlos Ernesto Santiesteban, Maridania Blanco, Ana M. Cordero y Nelson √Ālvarez, adentrarse m√°s en el cuidado de su aparato corporal, explorar la plasticidad, apropiarse realmente de elementos de la danza moderna y contempor√°nea que les permitan asumir movimientos y acciones f√≠sicas con la fluidez que requieren algunos de los peces u otros seres marinos que intentan asumir.

Renovar sus presupuestos creativos a partir de una praxis teatral con intenciones claras de establecer niveles de di√°logo con el espectador, crear otra visualidad y disposici√≥n de la representaci√≥n teatral, comprueban que Titirivida da pasos para lograr ser uno de los grupos insignes del panorama teatral pinare√Īo.

Eso sí, creemos que en el estadio en que se encuentra Entre el cielo y el mar puede considerarse un montaje seductor (principalmente por el esfuerzo implícito en esta puesta en escena y por su cautivadora banda sonora y musical).

No obstante, todavía la puesta en escena está en un momento que reclama imprescindible madurez, pulir y pensar seriamente algunas de sus partes, principalmente en plano de la dramaturgia escénica.

Nelson √Ālvarez ha demostrado crecimiento como creador, y lo demuestra en el espect√°culo que nos ocupa. Mas, pensamos que en funci√≥n de ese l√≥gico crecimiento, en lo adelante podr√≠a procurar la gestaci√≥n de indagaciones creativas sin perder el tino de concebir el espect√°culo teatral como una unidad, donde todo es esencial y no s√≥lo algunas de sus partes.

Entre tanto, aplaudimos su gesto de entregar propuestas que buscan alejarse de zonas de confort tradicional en la concepci√≥n de puestas en escena de t√≠teres en la escena pinare√Īa.

[1] Nelson √Ālvarez es actor y director art√≠stico de algunos espect√°culos que ha presentado Teatro de T√≠teres Titirivida, tales como El pr√≠ncipe de los colibr√≠es o Zapaticos para Rosa.

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscripción

Para recibir nuestro boletín ingrese su dirección de correo electrónico

 
ÔĽŅ