Mella, sus tempestades y las nuestras

Narraba Ra煤l Roa[1] la c贸lera de Villena tras el asesinato de Julio Antonio Mella. La letra del manifiesto del Partido Comunista redactado por Rub茅n el propio 10 de enero lo confirma. El texto circul贸 clandestinamente en f谩bricas y talleres. Se le unir谩 otro documento. Redactado a nombre de la Universidad Popular Jos茅 Mart铆, clamaba por el rescate de los principios revolucionarios de 1923 y exhortaba al pueblo a portar un cresp贸n de luto durante toda una semana. En M茅xico, el himno del proletariado y cientos de trabajadores e intelectuales acompa帽aron los restos del joven hasta el pante贸n de Dolores.

La D茅cada Cr铆tica pr贸xima a su ocaso se desprend铆a de un capital pol铆tico irreemplazable. El duelo, sin embargo, devino en tiempo de meditaci贸n. La fase sangrienta de lo que el propio Julio Antonio en El Machete denominara 芦el terror blanco禄 apenas estaba inici谩ndose. Precipitados en un nuevo per铆odo, los dilemas ideol贸gicos y culturales a los que fundamentalmente tuvo que enfrentarse adquirieron otros matices. La revoluci贸n continu贸 madurando en el autoreconocimiento espiritual y聽 el nacionalismo radical proveniente de los a帽os veinte pero sinti贸 la ausencia de su liderazgo y cosmovisi贸n. Transportada en la conciencia c铆vica de un grupo minoritario, como todas las revoluciones corr铆a el riesgo de agotarse en sus propios hechos. La secuencia hist贸rica de los a帽os 30虁 confirmar谩 esa preocupaci贸n.聽

La aventura pol铆tica de Julio Antonio prolong贸, a pesar de las incomprensiones y los olvidos fabricados, una profunda significaci贸n. Instal贸 una complejidad de opiniones y an谩lisis que se derramaron sobre el pensamiento social interpelando los esquemas neocoloniales y las relaciones econ贸micas subalternas. Por otra parte, convid贸 en el imaginario generacional, un sentimiento vern谩culo que afect贸 el estado de conservatizaci贸n de la vida en el pa铆s y ampli贸 el acumulado de argumentaciones socialistas, las nociones democr谩ticas, la participaci贸n pol铆tica, el rol del Estado, las fases de la lucha popular, la comunicaci贸n en el campo ideol贸gico y otras numerosas categor铆as.

L贸gicamente, Mella estuvo dispuesto a atravesar la extensa ci茅naga de las subjetividades. Manej贸 desde 谩ngulos plurales las representaciones en torno al poder, las redes humanas y las dominaciones. Extendi贸 una disputa entre los sentidos establecidos y las lecturas heterodoxas de la realidad. A su vez incit贸 al establecimiento de din谩micas desiguales por su alcance, intenci贸n y eslabones de actuaci贸n; pero capaces de examinar la totalidad de formas en que valores pret茅ritos y emergentes se enfrentaban dentro de lo que comprendemos hoy como el espacio de la cultura popular.

En el centro de la tempestad fund贸 el Directorio de la Federaci贸n de Estudiantes de la Universidad de La Habana en 1922 de la que luego ser谩 presidente. Toc贸 las campanas de la revoluci贸n universitaria. Alma Mater, Juventud, la Universidad Popular Jos茅 Mart铆, la Liga Antimperialista, el primer Partido Comunista; gravitan en su 贸rbita fecundante. Proyectos de los que brotan conflictos seriec铆simos que hacen 煤til y atrayente su legado pr谩ctico e intelectual.

En un texto fabuloso escrito en diciembre de 1927, Julio Antonio sintetiza la lucha estudiantil latinoamericana. Lo define como 芦un hondo movimiento social que libra en el terreno educacional una batalla de la gran guerra de clases en que est谩 empe帽ada la humanidad禄[2]. El estado vegetante de la democracia burguesa y sus formas simb贸licas en la entrada del pasado siglo, advierten para 茅l, que los actos sociales de la revoluci贸n universitaria son indicios terminantes de la futura revoluci贸n pol铆tica. 聽El v铆nculo con las capas populares y sus problemas, establece entonces como prioridad, el desarrollo de nuevas fuerzas e ideas que incluyan otras relaciones humanas y pugnen con la cultura heredada.

El concepto socialista de la reforma universitaria que Mella formula, razona la utilidad de la educaci贸n superior como 芦emancipaci贸n definitiva de la cultura y de sus instituciones禄[3]. Es decir, la ciencia y la moral rompiendo las ataduras de la enajenaci贸n y agitando conciencias frente al r茅gimen pol铆tico desde una configuraci贸n integral. En esencia trata de superar la fragmentaci贸n. No resta importancia a los hechos sociales. La divisi贸n sociol贸gica en clases es un problema que razona ligado a 聽la forma y el ritmo en que se pueden provocar las transformaciones. 聽

El congreso estudiantil de 1923 ampli贸 bruscamente el contenido de aquella Universidad. En solo meses pas贸 de los reclamos por la libertad de c谩tedra, el cogobierno, la autonom铆a; a una experiencia de completamiento del paisaje pol铆tico de la primera etapa de la Rep煤blica neocolonial burguesa instituida en 1902. La creaci贸n de la Universidad Obrera abrir谩 un campo insuficientemente inexplorado de la lucha popular en este per铆odo. Mella lo descifra correctamente. Se desplaza en trayectoria contraria a la polarizaci贸n existente entre fracciones que combaten a Machado, pero que se muestran incapaces de vencer los obst谩culos del sectarismo, las limitaciones objetivas del anarcosindicalismo y la disfunci贸n de no advertir partiendo de una l贸gica hist贸rica general, la crisis que atraviesa la conquista del Estado- naci贸n como proyecto nacional.

Acusado de vocaci贸n dictatorial y sectarismo, el que hubo de ser constituyente se aparta de las luchas universitarias hacia 1924. La FEU- dos a帽os despu茅s de su fundaci贸n- le ha dado la espalda. La inmovilizaci贸n con prontitud se convertir谩 en absorci贸n por el sistema. La lucha estudiantil pierde fuerza. Enfrentado a las autoridades docentes Mella es expulsado de La Colina. No pide justicia a sus vengadores, los emplaza para el d铆a en que puedan ser vencidos[4].

Confinado en una prisi贸n machadista por supuestos actos de terrorismo librar谩 una seria batalla contra la muerte. La decisi贸n de declarase en huelga de hambre amontonar谩 titulares period铆sticos el 6 diciembre de 1925. Aceleradamente la protesta cobra forma y adquiere fuerza. Volantes, cartas y pronunciamientos, respaldan al convaleciente luchador. Al cabo la huelga confirmar谩 su personalidad pol铆tica pero detonar谩 las contradicciones con el Partido Comunista.

Opuestos Bali帽o y Barreiro los d铆as iniciales de enero del a帽o entrante ser谩n escenario del juicio pol铆tico. Violaci贸n disciplinaria, acci贸n individualista, vulneraci贸n de la l铆nea de masas; se abre paso el voto de censura. El Partido acordar谩 la expulsi贸n del joven militante. Una Resoluci贸n sobre Cuba acordada el 28 de enero de 1927 por el Secretariado Pol铆tico del Comit茅 Ejecutivo de la Internacional Comunista orientar谩 la readmisi贸n del revolucionario. Influyente, el malestar social y las voces internacionales han exigido la reconsideraci贸n de la medida. Resultantes tal vez de la inexperiencia, la decisi贸n y el procedimiento anunciaban el sombr铆o fantasma del stalinismo.

Ser谩 la primera marca visible de una relaci贸n tensada por horizontes diferentes en torno a la interpretaci贸n del marxismo y la praxis de las ideas socialistas. Pero tambi茅n un ejemplo de c贸mo se puede viajar al centro de las m谩s amargas confrontaciones, a los l铆mites de una discusi贸n;聽 sin abandonar los enfoques principales ni renunciar jam谩s, por provocaci贸n de otros, al lugar en el que se gana un espacio.

La certeza de 鈥淗asta la vista en Cuba Libre鈥 despidi贸 a Julio Antonio en el viaje que lo llevar铆a hasta M茅xico. Es 1926 y atr谩s queda cercada por la dictadura una parte de s铆. Obligado a doblegarse ante la opini贸n continental durante la huelga de hambre, el tirano criminaliz贸 a煤n m谩s la protesta social. Desli贸 la Asamblea Universitaria, la FEU y las asociaciones estudiantiles. Devuelta la hegemon铆a al Claustro General y al Consejo Universitario el r茅gimen disciplinario retorn贸 al recinto docente. Divididos y agotados, los dirigentes de la FEU esbozaron medrosamente sus protestas.聽聽

En tierra azteca, vinculado con el movimiento obrero y comunista Mella promueve las doctrinas anticapitalistas. Por esos a帽os maduran sus razonamientos sobre la lucha de clases, el papel del proletariado y la misi贸n del partido. Detonar谩n algunas fricciones con la c煤pula聽 de la organizaci贸n comunista mexicana que lo acusa de 芦tendencias trotskistas禄. All铆 organiza la inmigraci贸n y prepara un desembarco armado que se ver谩 frustrado por su asesinato. A la par padece la ferocidad de la miseria, as铆 lo prueba su epistolario o el tr谩gico nacimiento de su primera hija, la imposibilidad del padre de brindarle entierro digno. Con una sepultura clandestina, saltando la verja del cementerio; Julio Antonio desgarra un pedazo de su sensibilidad.聽

Junto a Leonardo Fern谩ndez S谩nchez y Rafael Sa铆nz, Mella particip贸 en el Congreso Mundial contra el Imperialismo y la Opresi贸n Colonial en febrero de 1927, celebrado en Bruselas. Marcar谩 luego una estancia breve en la Uni贸n Sovi茅tica.聽 Est谩n maduras las pautas del aparto del Comintern de Stalin. Como resultado de las Tesis del V Pleno del Comit茅 Ejecutivo Ampliado del Internacional Comunista en 1925 ha iniciado una veloz bolchevizaci贸n de los partidos comunistas. Para Am茅rica Latina supondr谩 un retroceso en la asimilaci贸n creativa del marxismo.

La interacci贸n con estas hip贸tesis sociopol铆ticas que disputar谩n- en algunos casos ya lo hac铆an- espacios de confirmaci贸n del otro lado del Atl谩ntico, profundiza el encuadre te贸rico del dirigente comunista. La hegemon铆a estalinista, la dogmatizaci贸n burocr谩tica y el empobrecimiento te贸rico ya florec铆an en el mundo que le toc贸 vivir. Incrementaron la complejidad de la lucha pol铆tica y la actividad revolucionaria en general. Al pertenecer a la primera generaci贸n que ambicion贸 universalizar聽 en Latinoam茅rica una aproximaci贸n original a estas nociones, supo ubicar pol茅micas muy completas sobre las distorsiones que se ir谩n sucediendo.

Apoy贸 a Sandino que luchaba contra la invasi贸n norteamericana a Nicaragua. Combati贸 contra el nacionalismo populista de Haya de la Torre. Atendi贸 聽cuestiones esenciales de la dominaci贸n norte帽a. Alert贸 el car谩cter reemergente de la cultura establecida. Insisti贸 en aplicar los enfoques cient铆ficos marxistas a todos los problemas. Reiter贸 que frente a聽 la influencia acentuada del imperialismo en las factor铆as de la Am茅rica nuestra, no se puede derrocar un tirano y poner otro disimulado. 芦Hay que cambiar junto con los hombres los sistemas 禄[5]

En la redacci贸n de El Machete se producir谩 el encuentro con Tina Modotti. La penetrante fot贸grafa legar谩 las im谩genes de los desnudos de su amor y tambi茅n las punzantes fotograf铆as de su cad谩ver. 鈥溌achado me ha mandado matar! 隆Muero por la Revoluci贸n!鈥 ser谩n sus 煤ltimas palabras cuando desfallece en la camilla del hospital de la Cruz Roja donde es operado. Jos茅 Agust铆n L贸pez Vali帽as y dos disparos por la espalda cumplen la orden del tirano.

Son las dos de la madrugada y el m茅dico confirma la tr谩gica muerte. Baltazar Dromundo, escritor mexicano y amigo del revolucionario, cubre con un saco su cuerpo semidesnudo. No es viable dilatar este recuento. El verdadero combate entre la vida y聽 la聽 muerte est谩 apenas comenzando para Mella.

Juan Marinello y otros revolucionarios se reencontrar谩n en 1933 con los restos mortales de Julio Antonio. Es otro relato impresionante. Cuentan que a煤n crec铆a como una selva su pelo, los impacta sujetar su ment贸n, les asombra el cr谩neo que resguard贸 tantas ideas prominentes. En Cuba, Fulgencio Batista impide con el respaldo del embajador norteamericano, el acto organizado para velar las cenizas. Incriminado oportunistamente, la violenta jornada agrietar谩 las ya espinosas relaciones de Guiteras con el Partido Comunista. Los viejos comunistas reconocer谩n luego su error. Ser谩 demasiado tarde. La experiencia revolucionaria de aquella d茅cada se encuentra sentenciada.

La franja cronol贸gica de una vida intensa rebasa siempre una introversi贸n. Entre sus 18 y sus 26 a帽os Mella combin贸 la labor pedag贸gica y la impronta intelectual. La maduraci贸n ideol贸gica que desemboca en la聽 formaci贸n comunista con la lucha temprana contra el descarrilamiento de la revoluci贸n continental. Estuvo obligado a la rebeld铆a para poder ser durante su breve vida. 芦Fue de聽 manicato a comunista sin dejar de ser afortunadamente manicato.禄[6]

Distancian 90 a帽os de su tempo hist贸rico. Un virus silencioso avanza simplificando y deconstruyendo la memoria cultural. Descubro, alarmado, el efecto cancer铆geno de sustituir pensamiento por consigna. Reproducciones mim茅ticas que se institucionalizan y abortan por definici贸n cualquier intento com煤n, sistem谩tico, org谩nico, responsable, de bucear creativamente en las fuentes m谩s complejas de la historia. Me interrogo sobre el conocimiento real acerca de su impronta, las razones que llevan a cientos de j贸venes cubanos a homenajearlo cada nuevo 10 de enero.

Redescubrir a Mella supone un necesario esfuerzo intelectual por las generaciones presentes y futuras. Subversivo hacia el orden imperante, negado a contemplar la reproducci贸n esperable de la vida social, leg贸 un ejemplo imposible de ignorar. Procur贸 explicarse, hallarse en sus m煤ltiples dilemas, convocar a los otros desde una voluntad constante de di谩logo p煤blico a partir de lo que escrib铆a y de una movilizaci贸n cada vez m谩s original que respalda con los hechos. Seguro de s铆 aspir贸 a no ser contado solo por las actas de congresos y reuniones. Fan谩tico de la raz贸n entendi贸 como pocos que los procesos revolucionarios dependen de los seres pensantes y no de los conducidos. Confirm贸 por ende el ir贸nico privilegio de una vida breve, urgente, desobediente, convulsa y caprichosa.

Incomprensible para quien no siente la Revoluci贸n o solo ha aprendido a simularla, personifica un recurso pol铆tico que no podemos dilapidar. Un trazo original que conjuga discusiones sobre el socialismo que pretendemos construir, los ritmos de la transici贸n y las relaciones que se generan a partir de 茅l, el modelo de universidad nacional y el despliegue del levantamiento latinoamericano. Como centralidad propone deponer m茅todos tradicionales e instrumentales insuficientes que colocan en ventaja a los signos conservadores que repolitizan el tejido espiritual de la Naci贸n.

No es justo recordarlo solo en la pasividad de las veladas. Las sacudidas ideol贸gicas son m谩s 煤tiles, quebrantan la calma en los balcones desde los que acostumbrados contemplamos el paisaje. La tradici贸n no maniobra a favor nuestro si coreamos su lectura formal. Sin magnetismo y desactualizada profundiza el desconocimiento que acopian el dogma, las im谩genes vac铆as y las jergas desinfladas de sentido, que solo le parecen atractivas a los mismos que Mella en su momento calificara como falsos maestros. Consignas, emblemas, estandartes, que eternizan la silueta del l铆der pero al no atrapar su fuerza, congelan su ideario en la densa frialdad del inmovilismo.

La certeza de que todo tiempo futuro tiene que ser mejor, carente de acci贸n puede degenerativamente enfermarnos de espejismos. La otra perspectiva, la de Mella, aunque m谩s dif铆cil se sit煤a ampliamente m谩s revolucionaria. Tenemos que superar la mera reforma, nutrir de contenido social y popular la lucha ideol贸gica, revertir la degradaci贸n del argumento anticapitalista, dotar a la pol铆tica de contenido intelectual, volver al centro de fuerza de la revoluci贸n social, alimentar su potencia. No es casual que sus cenizas reposen a los pies de la Escalinata. Son advertencia para las d茅biles memorias. All铆 deber铆amos peregrinar alguna vez todos los cubanos j贸venes. De retorno a la ciudad, descendiendo los ochenta y ocho pelda帽os de la Escalinata, recordar las convocantes palabras del 煤nico hijo que yace junto al Alma Mater.

REFERENCIAS BIBLIOGR脕FICAS

[1] 聽Roa, R. (2008). El fuego de la semilla en el surco. La Habana: Ciencias Sociales.

[2] Julio Antonio Mella: Los estudiantes y la lucha social. Disponible en Julio Antonio Mella. (2018). La Habana: Ocean Sur.

[3] _______________: El concepto socialista de la Reforma Universitaria. Disponible en Julio Antonio Mella. (2018). La Habana: Ocean Sur.

[4] ______________: Al Consejo Universitario de la Universidad de La Habana. Disponible en Julio Antonio Mella. (2018). La Habana: Ocean Sur.

[5] ______________: Imperialismo, tiran铆a, soviet. Disponible en Julio Antonio Mella. (2018). La Habana: Ocean Sur.

[6] Mart铆nez Heredia, F. (2012). La revoluci贸n cubana del 30. Ensayos. La Habana: Ciencias Sociales.

 

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