Me considero un escritor para todas las edades. Acercamiento a Alejandro Huerta Sánchez

Con apenas 19 años, Alejandro Huerta Sánchez (Pinar del río, 1998) lanza su primer libro de cuentos para niños y jóvenes. Fantasmas en el bolsillo es el nombre de este cuaderno que acaba de ser publicado por la Editorial Guantanamera, en España. Escritas en capítulos cortos —muy sintéticos—, estas historias revelan la capacidad de su autor a la hora de captar la esencia de ciertos conflictos y tribulaciones, que ocurren al interior de la familia y que muchas veces pasan inadvertidos, o son silenciados por sus víctimas por temor o vergüenza. Escritura que logra conmover y que se vale de un lenguaje diáfano, aunque intencionado,para narrar lo tremebundo y lo afable.

“Para mí son historias de niños para adultos” así dice Alejandro sobre su primogénito, obra con la que comienza a emular dentro del movimiento de escritores más emergente en la Isla, y espera hallar sitio ahora que la suerte está echada.

Tu libro Fantasmas en el bolsillo recién fue publicado por la Editorial Guantanamera, en España. ¿Podrías comentar cómo asumes esta experiencia, partiendo de que eres un escritor muy joven aún?

Fantasmas en el bolsillo era el experimento con el que quería mostrarme como autor publicado. La editorial no demoró más de una semana en ofrecer respuesta sobre la publicación. Por primera vez mi felicidad transcendió al punto de ser una felicidad sostenida. Desde los doce años, edad en la que comencé a escribir mis primeras historias, me preocupaba demasiado por publicar, era irresistible pensar en una franquicia como esa. Lo que no pensé nunca es que fuera a llegar tan pronto.

¿Qué puede encontrar el lector en esta primera entrega narrativa de Alejandro Huerta Sánchez?

Una historia para niños tan común como su autor, pero que tiene mucho más que decir a los adultos. Estructurada en capítulos cortos y sintéticos, las conocidas viñetas literarias; cuenta la historia de un niño agobiado ante la violencia de un padre que se vuelve un monstruo cuando bebe y en lugar de ofrecerle la protección, el amor y seguridad que debiera, le infunde miedo, un estado de alerta, de angustia constante. “De papá no tengo casi nada que decir. Solo que lo quiero mucho, a pesar de todo”. Y de una madre desprotegida, sumisa, a la que se le agotan o desconoce qué caminos tomar. Intento fotografiar con palabras un fenómeno social tan destructivo con ciertas dosis de ternura, dejando siempre una puerta abierta a la esperanza. Aunque no sean fantasmas de película, sí son los del diario vivir.

¿De qué se nutre el escritor que eres para tramar estos cuentos, sus personajes?

Me nutro de las circunstancias y de la propia experiencia, de lo que soy capaz de percibir con los cinco sentidos. Es ahí, cuando se está en pleno proceso creativo que se agradecen ese cúmulo de lecturas en nuestro cerebro, afloran las ideas de forma sorpresiva. Es un menjunje de ideas, situaciones y escenas de las que me sirvo y que pueden provenir de distintos lugares. También intento mirarme por dentro y transcribir a golpe de teclas todo cuanto pueda resultar interesante.

¿Por qué encauzar tu primer cuaderno hacia niños y jóvenes como público lector?

Desde los inicios me había confinado a escribir para los niños, conforme fui creciendo esta convicción cambió y ahora lo hago también para los adultos. Aunque, como te había dicho antes, no solo Fantasmas en el bolsillo, sino todos mis textos para niños, tienen más que decir a los mayores. Para mí son historias de niños para adultos. En honor a eso me pareció justo debutar como autor publicado con una obra infantil. Pero me considero un escritor para todas las edades.

Atendiendo a tu incipiente carrera me atrevo a preguntar, ¿existe —o tienes— un concepto de “Literatura para niños y jóvenes”?

Soy del equipo al que no le gustan las etiquetas. Lo único que se consigue con esta denominación es excluir a niños y adolescentes de otro tipo de lecturas afines y favorables para estas edades, que por estar catalogadas como “para adultos”, se ven privados de disfrutar. Mi opinión personal es que se pueden catalogar como “Literatura Infantil” aquellos textos que vayan dirigidos exclusivamente a niños que aún no saben leer o están aprendiendo. Pero llegados a determinada edad, no hay límites para leer.

Haber sido publicado por una editorial foránea es un acontecimiento importante para cualquier autor inédito. Más allá de eso, ¿aspiras publicar en Cuba? ¿Qué ha impedido —de acuerdo a tus vivencias como escritor— que pueda leerse un libro de tu autoría en la Isla?

Por supuesto que deseo publicar en territorio nacional. Hasta que eso no ocurra no me sentiré completamente pleno. Antes de enviar Fantasmas en el bolsillo a la Editorial Guantanamera, lo había presentado a un concurso nacional, pero no resultó ganador. Le escribí a varias editoriales cubanas, luego contacté con Guantanamera y me dieron respuesta primero. En ese tiempo de espera hasta jugué con la posibilidad de auto-publicarme. Ya había conversado con un ilustrador y un amigo haría el diseño de portada. Me resulta gracioso pensar en eso ahora. La verdad es que aún no he lidiado con editoriales cubanas, pero dentro de poco te diré.

¿Te preocupa o desagrada alguna cuestión de la creación en la arena nacional, dirigida a los lectores más jóvenes?

No me desagrada pero sí me preocupa, no solo como creador sino como lector. Yo creo que las editoriales deben ser más protagónicas en la promoción y difusión de la lectura, adecuarse a los medios y utilizarlos a beneficio. Ser más objetivas en las notas de contraportada de las obras; en mi caso he descartado la lectura de un libro porque donde debería estar una sinopsis de la historia hay un texto que colma la obra de halagos y portentos. Prefiero ser, como lector, quien emita ese criterio cuando termine su lectura.

Propiciar las presentaciones de libros en universidades, preuniversitarios, secundarias, barrios, en fin, lugares no convencionales. No limitarse a presentarlos en sedes de la UNEAC o la AHS donde el público mayoritario son intelectuales, colegas y no el público objetivo. Al menos no creo que allí estén los lectores para los que escribo. Se pueden hacer muchas cosas en pos del libro, con los autores, ideas creativas que muestren el libro y la lectura desde otra perspectiva.

En fin, los autores como las editoriales, deberían trabajar en conjunto y no reducirse a un limitado marco.

Las redes sociales juegan en estos tiempos un papel importante en el trabajo de muchos escritores. En tu caso personal, ¿qué rol ejerce esta plataforma en tu bregar creativo?

Hace aproximadamente cinco meses que abrí un canal de YouTube con el propósito de comentar lecturas y recomendar libros a través de video reseñas. El canal está inactivo desde hace unas semanas porque lo estoy reestructurando. Por lo general estoy activo en las principales redes sociales, sugiriendo lecturas e interactuando con otros. Es muy rico el universo de posibilidades y alternativas que nos permiten las redes, pero sobre todo compartir contenido y ver con inmediatez la reacción de los internautas. Sin contar que son, al menos para mí, el medio más importante de promoción.

¿Qué estas gestando en estos momentos en cuanto a escritura?

Por lo general trabajo en dos proyectos a la vez. Recién terminé un cuaderno de poemas que está en la dura y a veces tediosa etapa de corrección. También me encuentro enfrascado en una novela para niños queprovisionalmente he titulado “Hugo” y estoy documentándome para otra novela juvenil que llevo deseando escribir desde hace un buen tiempo. Por lo demás anotando ideas y nuevos argumentos para futuros proyectos.

Luego de haber lanzado Fantasmas en el bolsillo, y apelando a tu juicio crítico, ¿qué cambiarías de tu libro hoy, ahora, mientras respondes esta entrevista?

Creo que a todos los autores nos pasa luego de tener nuestros libros publicados. Fantasmas en el bolsillo es un libro en el que aún se podría trabajar. Pero es más fuerte lo que representa por ser el primero, que prefiero no pensar en eso y sí en las alegrías que me reporta. Pero sí, hay detalles, textos, incluso hasta de la dedicatoria modificaría cosas (risas) Pero en general estoy muy agradecido.

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  • Tuve la oportunida de leer el libro pues Alejandro Huerta es un gran amigo mio. Quede fascinado con este libro, escrito con un lenguaje simple y sencillo, pero que transmite al lector un gran mensaje.

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