Luisa María Jiménez, ¡te necesitamos!

Tomado de Cuba Ahora

No son pocas las personas que se acercan a la actriz cubana, en cualquier parte del mundo, y claman por su presencia en los escenarios y puestas en el cine y la televisión…

Que le digan “¡Tojosa!”, no le disgusta, al contrario. Quiere mucho a ese personaje de la telenovela cubana Sol de batey, a la que el público recuerda tanto a pesar del paso del tiempo. Pero cuando la llaman por su nombre completo, no solo en las calles de La Habana, sino en la ciudad italiana de Nápoles o en España, o en Estados Unidos… donde quiera que esté, eso la hace temblar.

“Hay cubanos dispersos en el mundo entero y donde quiera que he estado siempre me he encontrado con alguno que se me acerca, que me pide que actúe más, que trabaje más y me halagan y me dan las gracias por lo que he hecho. Esas son las pequeñas emociones de la vida que la hacen grande. Es lo que realmente me reconforta”.

Y la actriz Luisa María Jiménez se siente feliz. “Soy muy afortunada, creo. Y esa dicha es la que le regalo a todo el mundo”.

Si de proyectos se trata, si de emociones vividas en este 2017 se trata para hacer un balance positivo del año que recién terminó, no puede dejar de mencionar a Aurora. “Este 2017 me trajo la alegría inmensa de ser abuela. Mi hija me dio una nieta bella, se llama Aurora. Buscamos nombres que tengan significados, como lo hice yo con Amanda, porque los nombres tienen sutiles influencias en la personalidad del individuo, y a veces las personas no se percatan de eso. Estoy disfrutando mucho cada experiencia de mi vida, como esta que me da mi nieta todos los días, porque el verdadero disfrute viene por los pequeños detalles”.

Confiesa que lleva tiempo centrada en sí misma. “Tengo el corazón más abierto a escuchar que a defender y a opinar. Escuchar te permite aprender mucho, y no siempre se sabe escuchar cómo debe ser. No se trata de oír lo que nos dicen, sino ir más allá… Escuchar para los actores tiene otro sentido, otro valor, realmente. Es el sentido de por qué se dicen las cosas, cómo se dicen, y qué hay detrás de lo que nos dicen”.

—Afortunadamente “escuché” que integras el elenco de una nueva telenovela…

—Por ahora, sí. Estoy leyendo el guión y me siento motivada, así que creo que definitivamente sí me sumaré a ese proyecto, aunque no me siento ya muy cómoda en trabajos tan intensos y de tan larga duración como puede ser el de una telenovela.

“Este proyecto tiene alrededor de 80 capítulos. Noemí Cartaya la dirige, se llama El rostro de los días. Soy la madre del protagonista, aparezco a partir del capítulo 30, creo”.

—En la pasada edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, el público te aplaudió en el elenco de la película ¿Por qué lloran mis amigas?…

—Y me alegro mucho de eso, y de las buenas críticas que además hemos recibido. Es el primer largometraje de ficción de Magda González Grau. Mucha gente quería ver la película.

“Las cuatro amigas que nos encontramos después de media vida separadas somos en carne y hueso Amarilys Núñez, Yasmín Gómez y Edith Massola. Agradezco mucho esta posibilidad que nos dio Magda de compartir en este trabajo, y ella se reveló como lo que ya es, una gran directora que tiene que hacer más cine. Esta película ha sido una experiencia maravillosa”.

Nos percatamos, mientras conversamos, que justo en este 2017 celebraba junto a su hermano Néstor 40 años de trabajo. “Imagínate, la actuación ha sido mi vida. No sé hacer otra cosa, y aún así, creo que no lo hago del todo bien. Y es una vida muy dura. A veces las decepciones golpean mucho, y pienso en retirarme. Pero eso está en mi sangre. Se me salen las lágrimas cuando voy al teatro porque quiero estar ahí, el escenario me gusta, me llama. Respeto mucho al público y claro, a la ética que acompaña a la profesión”.

—¿Mantienes un ritual de preparación actoral muy personal?

—Pues así tiene que ser. Existen técnicas y métodos generales, que todos los actores podemos poner en práctica pero, sin dudas, cada uno se arma de su propia estrategia. En el teatro, por ejemplo, el actor tiene que prepararse, calentar la voz, hacer movimientos articulatorios… debe llegar tiempo antes de la actuación. Algunos hoy en día se ponen micrófonos, y eso me choca, porque uno de los talentos del actor es la voz, saberla proyectar, lograr el alcance en la sala.

“La preparación de cada actor es muy personal. Los hay que entran con un espíritu festivo a la actuación en su momento y lo hacen de maravilla. Yo no tengo esa capacidad y la mayoría tampoco. Nos preparamos física y psíquicamente para asumir un personaje. Tenemos que aunar todas las características del personaje, conocer toda la obra, y prepararnos con todos los elementos para que todo salga bien.

”Si además se tiene un buen guión, que es la base de todo, incluso actores mediocres pueden lucirse. Cuando eres un actor capaz de agarrarte de todos los recursos posibles, y tienes el buen guión, estás más cerca del éxito. Actuar es un trabajo minucioso y yo sigo esa pauta”.

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