Lucas y sus veinte años

En medio de labores hogareñas y con la televisión encendida para no perderme algún suceso noticioso de última hora, mis oídos reconocen una música que de repente suena en pantalla.

La composición de Ramin Djawadi, banda sonora de Game of Thrones (Juego de Tronos), me hace voltear eufórica y asombrada, pensando: ¡al fin la televisión se adecua a la agenda pública! ¡Comenzarán a transmitir la popular serie!

Pero la sorpresa fue mayor cuando vi la versión musical “muy cubana” que acompañaba la presentación de Lucas. Y como si fuera poco, una adaptación lacónica de la presentación oficial, ya no mostrando los continentes ficticios de Poniente y Essos, sino el edificio del Teatro Karl Marx, donde tuvo lugar la premiación de la vigésima edición.

Las críticas sobre la similitud con producciones foráneas vuelven a caer sobre los medios cubanos y a pocos parece importarles. Quizás sus pretensiones fue la de ganar adeptos y cautivar al público; pero reproducir la idea ha sido una de los peores desaciertos.

¿Acaso el programa que promociona el videoclip en Cuba no podía convocar realizadores para hacer una presentación más “nuestra”? ¿Por qué recurrir a patrones foráneos?

Desde su primera edición en 1998 hasta ahora, es notable el crecimiento que ha experimentado el programa y la gala de premios. Sobre esto comparto criterio con Guille Vilar cuando se refirió al papel que ha jugado Lucas en el desarrollo de la estética del video clip cubano, la promoción y la simbiosis imprescindible entre músico y realizador.

Sin embargo, aún se muestran un tanto ligeros en cuestiones viscerales como la crítica audiovisual y  la conducción.

Por otro lado está también la dicotomía persistente entre los ganadores como mejor video del año y mejor dirección; además del premio popular que casi nunca coincide con los antes mencionados; aunque este año fueron un poco más asertivos, al menos en este último aspecto.

Entre la espada y el dragón, la vigésima edición de este certamen, premió en la categoría Mejor Video del Año al clip Todavía de Francisco (Pancho) Céspedes bajo la dirección del realizador Joseph Ros, también galardonado en la categoría Dirección y Mejor video canción.

Todavía de Pancho también ganó el apartado de Mejor Fotografía entregada a Alexander González.

Sobre los más de 320 videos concursantes, se alzó el cantante Leoni Torres con el Premio de la Popularidad por su video clip Te pongo a bailar, del realizador Yeandro Tamayo Luvin quien también se fue con el galardón de Mejor video música pop. Mientras, Roberto Fonseca ganó en las categorías Video Artista Novel y Video Música Jazz, por su canción Afromambo.

El Video Balada fue para Waldo Mendoza con la canción Ángel del realizador Asiel Babastro; también ganador del Mejor video pop rock con Vuelos del grupo DeCuba.

La categoría de Video música urbana fue para el clip Si no vuelves de Gente de Zona, con la dirección de Daniel Durán y en el apartado Video música popular bailable ganó el músico Alain Pérez con su clip ADN, bajo la realización de Joseph Ros.

El Mejor video música tradicional y folclórica fue para el clip Almendra de la Orquesta Miguel Failde, dirigido también Joseph Ros. La estatuilla para el Mejor en música pop house electrónico fue para Gallo de pelea del grupo Moncada, Casabe y Buena Fue, dirigido por Omar Leyva.

Pata de conejo de D’ CoraSon, dirigido por  Omar Leyva se alzó con el Mejor video fusión, en tanto Eduardo Rodríguez triunfó con Rumbeando con Chano de Eduardo Sandoval en la categoría de Mejor video música instrumental y coral

Mejor video ópera prima fue para Regreso incierto de Ángel Lorenzo, dirigido por Leandro de la Rosa y el Mejor video coreográfico para Abre el corazón bajo la batuta de Litz Alfonso Dance Cuba ft. David Blanco

La gala, tuvo lugar el 14 de enero en el tradicional teatro Karl Marx , donde el público disfrutó de las actuaciones del multipremiado Francisco Céspedes,  la Orquesta Miguel Failde que recibió el premio a la Promoción Artística y el Septeto Santiaguero, reconocido por promover los valores del patrimonio cultural cubano.

Los videos nominados en la recién concluida edición demuestran la calidad visual, estética y tecnológica de los proyectos y la disposición al trabajo, el crecimiento y la superación.

Los veinte años de Lucas revelan el desarrollo que, junto a este proyecto, ha tenido el video clip cubano. Pese a incomprensiones y desaciertos, Lucas abre una casa para los realizadores, músicos y artistas de forma general; un lugar donde confluyen las artes y se abre paso a la imaginación.

Se impone entonces continuar trabajando en la calidad de contenidos y el discurso visual, dos piedras angulares en las que los especialistas insisten. Lograr mayor complicidad entre intérpretes, realizadores y público pues estos dos últimos en muy raros casos han coincidido cuando se trata de elegir mejores y populares producciones.

Esto demuestra una brecha aún lacerante entre contenido audiovisual y musical. Al público, necesitado de una mayor cultura crítica del género, le cuesta aceptar los presupuestos estéticos por los que se rige el jurado para la premiación y, en total contrariedad apuesta por la letra más atractiva o la melodía más “pegajosa”.

Lucas es el programa insigne del video clip en la televisión cubana y como tal debe sumar, entretener, convocar, reflexionar , criticar  sobre nuestra polémica y efervescente sociedad; todo ello desde la magia y espectacularidad que permite la realización del audiovisual.

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