Los días cubanos de Agnés Varda

Agn√©s Varda (1928-2019) es llamada por muchos la abuela de la nouvelle vague (nueva ola) francesa, movimiento ligado a cineastas tan importantes como Jean-Luc Godard, Claude Chabrol, Alain Resnais, √Čric Rohmer, Jacques Rivette y Fran√ßois Truffaut, entre otros, y a filmes como Los 400 golpes, Hiroshima mon amour, Jules et Jim, Cleo de 5 a 7, Mi noche con Maud y Besos robados.

Su primera pel√≠cula, La Pointe Courte (1954), es considerada entre las precursoras estil√≠sticas de la nouvelle vague, grupo unido al nouveau roman (nueva novela) y a escritores como Margarite Duras y Alain Robbe-Grillet. Antes de adentrarse en el cine, Agn√©s hab√≠a estudiado Historia del Arte en la √Čcole du Louvre y trabajado como fot√≥grafa del Th√©√Ętre National Populaire (TNP) de Par√≠s.

Visages villages

Como muchos otros cineastas en los 60, Agn√©s fue cautivada por la Revoluci√≥n Cubana. En Par√≠s, G√©rard Philipe y Jean Paul Sarte ‚Äďquien hab√≠a calificado ‚Äúsin ideolog√≠a‚ÄĚ al proceso cubano, aunque poco despu√©s se inclin√≥ en la balanza de la geopol√≠tica mundial del lado del socialismo sovi√©tico‚Äď no paraban de entusiasmar a los j√≥venes intelectuales y artistas sobre los sucesos de la isla. Ambos hab√≠an visitado Cuba a inicios del triunfo para palpar la concreci√≥n de la ‚Äúutop√≠a de izquierdas‚ÄĚ.

Una tarde de 1960, en alg√ļn caf√© cercano a los Campos El√≠seos, un cubano, Sa√ļl Yel√≠n, el hombre que mejor logr√≥ insertar el reci√©n nacido cine del Icaic en los predios europeos, seg√ļn Juan Antonio Garc√≠a Borrero en Intrusos en el para√≠so, se reuni√≥ con cuatro j√≥venes cineastas franceses. Quer√≠an saber un poco m√°s de la Revoluci√≥n, un proceso que asociaban al hurac√°n y el az√ļcar. Todos escuchaban exhortos al cubano: Jacques Demy, Anna Karina, Lean-Luc Godard y Agn√©s Varda.

Quer√≠an venir, conocer, filmar‚Ķ como lo hab√≠a hecho el documentalista Chris Marker con ¬°Cuba s√≠! (1961) y como lo har√≠an otros tantos en la d√©cada de los sesenta. Hasta Godard, ese gran maestro del cine de todos los tiempos, sobreviviente, con casi 90 a√Īos, de la nouvelle vague, dijo que le ‚Äúinteresar√≠a mucho hacer una pel√≠cula en Cuba‚ÄĚ, pues la situaci√≥n le parec√≠a ‚Äúmuy interesante‚ÄĚ.

Aquel dialogo parisino fue el impulso para que la cineasta belga visitara Cuba y filmara en 1964 Salut les Cubains, un documental donde registra sus experiencias sobre los primeros a√Īos de la Revoluci√≥n. Articulado casi completamente desde la foto animaci√≥n, deviene una especie de √°lbum y cr√≥nica de viajes, de apuntes antropol√≥gicos de tipos, costumbres, peculiaridades y observaciones. Como es caracter√≠stico de la nouvelle vague, refleja claras referencias personales, mientras muestra una panor√°mica social, cultural y pol√≠tica de la naci√≥n en efervescencia. El cine como una especie de autoconocimiento personal desde la curiosidad del visitante que (se) interroga.

En Cuba, entrevistada para Cine Cubano, la directora de Sin techo ni ley y Jacquot de Nantes asegur√≥: ‚ÄúCreo que en Europa est√°n fascinados por lo que est√° sucediendo en Cuba. Primero, hay un sentimiento rom√°ntico, un cierto desconocimiento, de manera que la gente sabe pero no sabe exactamente lo que est√° sucediendo (‚Ķ) Hay algo exagerado en todo esto, pero es fascinador para nosotros‚ÄĚ.

La proyecci√≥n en la televisi√≥n nacional de Visages Villages (Rostros y lugares) de 2017, una de sus √ļltimas producciones, codirigida con el fot√≥grafo franc√©s JR, reconoce la importa mundial de Agn√©s Varda, fallecida el a√Īo pasado y cuya obra ha merecido importantes premios, como el Le√≥n de Oro del Festival de Venecia, y los galardones C√©sar honor√≠fico, Palma de Honor y el Oscar honor√≠fico.

Este √ļltimo documental, especie de road-movie donde Agn√©s y JR recorren villas de la campi√Īa francesa en busca de historias y personajes que JR interpreta en piezas gigantogr√°ficas posteriormente pegadas en diferentes superficies arquitect√≥nicas, mereci√≥ El Ojo de Oro en el Festival de Cannes en 2017, entre otros importantes lauros en los festivales de Toronto y Vancouver. Su obra, de estudio obligado en cualquier escuela de cine, queda como el principal testimonio de esta mujer que quiso atrapar la realidad de las personas desde una aparente sencillez.

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