A propósito del I Encuentro de Crítica Danzaria

El ejercicio sistemático de la crítica especializada ha desaparecido de los medios de comunicación de la Isla. Salvo algunos, los públicos han visto cómo esta práctica ha quedado casi exclusivamente limitada al comentario cinematográfico propio de los programas televisivos destinados al séptimo arte. De manera alternativa, en blogs personales como Cine Cubano la pupila insomne, del investigador y ensayista Juan Antonio García Borrero, pueden hallarse las valoraciones, debates y confrontaciones que sobre temas de cine hacen las voces más autorizadas (y no pocas veces polémicas) en la materia. [+]


¿Qué le falta a la trova?

La fiesta de la trova avileña es escenario importante para los jóvenes artistas del país. De esta Isla brota la canción en forma de guitarras y voz. Son conscientes de que la canción de autor es compañía eterna del proceso revolucionario cubano, de la concientización de las masas, de la unidad del pueblo en tiempos de crisis. Trovándote es, plataforma promocional, pero le falta algo. [+]


¿Quién le pone el cascabel a la cultura?

Tratar de hallarle solución a un conflicto, es parte de apostar por una propuesta de vida mejor. Tratar de encontrar mejores soluciones al problema de la promoción cultural, es un dolor de cabeza. No es lejano a nuestro día a día, las miles de maneras que un ciudadano común, tiene que agenciarse para estar informado de alguna actividad cultural en Ciego de Ávila. Por muchos esfuerzos que hagamos en saber, siempre estaremos “detrás del palo” en buen cubano. Si de algo hoy podemos hablar, es de la desinformación de la población en cualquier materia, y en el tema de la cultura mucho más. No es distante de nuestras conversaciones, cuanto le falta por desarrollarse la provincia en este aspecto. La cultura, las políticas culturales, la falta de promoción, las estrategias de comunicación y las agendas culturales a favor de la mayoría, son constantes debates a cualquier nivel ciudadano. Entonces, cabe cuestionar a quienes son responsables y a las estrategias institucionales diseñadas que conllevan a la desinformación de la población. No es posible que algo tan básico como las carteleras, estén deshabilitadas de una propuesta atrayente, diversa y dinámica. Además de que su formato sea tan poco creativo y si la factura requerida, muchas veces parecidas a cualquier cartel que se haga por “esfuerzo propio” y, alejadas del gusto estético que se supone que tengan dichos centros que generan acciones culturales. Por otra parte, las actividades presentadas, no están en coherencia con el horario en el que un mayor público pueda asistir. Esto, sin contar con las escasas concepciones de promoción que se tienen, pues, en disímiles ocasiones, nadie se entera de nada. Si algo debiéramos enjuiciar, es el presupuesto designado a la promoción institucional en contradicción con el dinero “al corriente” que poseen los promotores por cuenta propia, si así le nombrásemos. Es cuestión de dinero, señalan muchos de los programadores y promotores de las principales instituciones de la cultura en la provincia. Ante una época agitada y, cargada de disímiles opciones, no es una vía, seguir con las tradicionales formas de hacer promoción. Si promover, es de alguna manera, dar vida; entonces nuestras estrategias están muertas. No es posible que un evento territorial, por solo citar a algún municipio, carezca de la promoción necesaria, si en las condiciones geográficas, somos una provincia pequeña. No es justa la manera en que subordinamos a la espontaneidad el trabajo que debiera ser planificado e intencionado. Otra de las cuestiones que más afectan, y por supuesto, hacen longevos los conflictos manidos de la promoción, son la falta de prioridad. Esto debería ser preocupación persistente desde la institución interesada en que equis o más cual actividad, tenga una finalidad digna; y no solo eso, sino una valoración post eventual, que la mayoría de las veces se queda en papeles y no en la “agenda de los errores por resolver”. Esto es, por nombrar otros demonios que asechan a que la vida cultural de una provincia sea relevante. “Me dijeron que fulano tomó tal decisión, que cambió tal cosa, pero aún no lo ha notificado de manera oficial, y ahora no sé qué hacer porque eso estaba en el plan anual” o, “Anunciaron tal concierto, pero se tendrá que cambiar y solo queda medio día para que la población lo sepa”.  Pareciera no importarle a nadie la palabra sistematicidad y tiempo. Pareciera también que la población tiene dotes de adivina y, sabe todo lo que va a pasar. Recuerdo cuando se me perdió mi gatico, el único que he tenido. Avisé a todos mis amigos de su pérdida, llamé por teléfono a todos mis conocidos, puse pequeños carteles en la calle, no fui a la televisión porque se trataba de un gato, pero dediqué tiempo en aquello que me importaba. ¿Acaso la promoción le importa a alguien? ¿Hacemos todo lo que está en nuestras manos institucionales para que la información llegue tal cual? No lo creo, y salvando las sensibilidades de cualquiera, la realidad dicta otra cosa. Las reuniones reiteradas nos delatan, nada nuevo, ni renovador está ocurriendo en nuestros departamentos de Comunicación. No respetamos de manera consciente a la población ávida de informaciones completas. Nuestras actividades cada vez más son para el gremio, para la élite y en el peor de los casos, para la nada. Aquel día que se me perdió el gato, lo lloré. Nunca lo pude recuperar. Prometí que si volvía a tener alguno le pondría un cascabel. Tendría que sonar para no perder ningún detalle suyo, para que no se fuera de mi alcance, para saber que hacía. Lo hacemos con nuestras propiedades, con aquellas cosas que nos importa marcamos territorios. Me queda esa pregunta en la mesa ¿quién le pone el cascabel a la cultura?


Arte, públicos, mercado

Fuente: Periódico Trabajadores

A estas alturas, difícilmente un artista pueda vivir de espaldas al mercado, asumiéndolo con su significado más abarcador. Desde que el arte dejó de ser privilegio casi exclusivo de las élites, desde que su acceso se “democratizó”, las relaciones entre el público y la obra de arte (especialmente en algunas expresiones) suelen estar mediadas por alguna relación mercantil, directa o indirectamente, en mayor o menor medida. El caso es que el arte integra un entramado marcado, necesariamente, por estas ligaduras, que están en la base misma de la organización social, independientemente del proyecto político y económico que la sustente. [+]


La cultura cubana y “el rasguño en la piedra”

-¿Quién es ella? ¿Danay qué…?

Cuatro nominaciones a los Premios Grammy Latino 2017 consiguió la rapera cubana Danay Suárez y todavía para muchos su nombre pasa desapercibido. Otro grupo de músicos e intérpretes cubanas —junto a la saxofonista canadiense Jane Bunette— concursaron recién por el Grammy americano en la categoría de Jazz Latino, bajo el nombre de Maqueque. Y lo mismo: ¿Maqueque?, ¿qué es eso?…

 

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Reivindicar a Cuba ¡¿otra vez?!

No sé si escribir estas líneas como quiero, me siento tentada a hacerlo de dos maneras. Veremos si al final me sale de la manera más clara y sin afectar las sensibilidades de nadie. Me es necesario hacer estas reflexiones. Cuba es un país rico en costumbres y tradiciones, y sobre todo en el abanico musical que le es característico.

 

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Necesitamos despertar el espíritu

Antes la cicuta y la hoguera callaron a los insumisos. Ahora menos sangrienta y más peligrosa imágenes y sonidos tratan de adormecer el espíritu.1 Así nos advierte Graziella Pogolotti el peligro que representa en la contemporaneidad el flujo de imágenes audiovisuales que desborda nuestro entorno. Sí, peligro en tanto la recepción pasiva con que aceptamos los mensajes trasmitidos. [+]


Todavía no Somos Familia

Durante mucho tiempo la televisión cubana pareciera sin combustible para crear un programa con la capacidad de paralizar a los hogares del país frente a la pequeña pantalla en las noches del sábado. Pese a varios intentos, la mejor opción al término del Noticiero (o incluso antes) es ahora la fuga hacia otro tipo de consumo audiovisual, basado, en la mayoría de los casos, en preferencias individuales.

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¿aTRAPados en la modernidad?

«¿Trap?». ¿Así le dicen al trapeador ahora, a la trapishopping? Justo eso parece preguntarse, por la expresión de extrañeza que adquiere su arrugado rostro, el chofer que se muestra incapaz de nombrar lo que su almendrón va «vociferando» a «todo volumen» por las calles de La Habana. ¿Qué edad tendrá? ¿60, 70? Por ahí debe andar quien transporta a los pasajeros que con tal de llegar a algún lejano lugar han decidido «autoprovocarse» una migraña o adelantar desde bien temprano en la mañana el momento de discoteca, y quienes miramos con asombro al improvisado musicalizador, porque al menos en apariencia la lista (es decir, la música que se escucha) no va con el billete. De cualquier modo, no son bolerones lo que se apodera del éter, sino un estilo que, según afirman los que saben, surgió en Estados Unidos desde el pasado siglo, aunque es justo ahora cuando se ha hecho sentir en Iberoamérica y otras partes del mundo. [+]


La política de la promoción literaria

La mayor ganancia de la primera mención que recibí en el Premio David de poesía en el año 2012 fue el efecto rebote. Comencé a formar parte del grupo de creadores literarios de Cienfuegos, un miembro discretísimo, debo acotar, y así aparecieron oportunidades indecibles, sobre todo para despertar esa manía narrativa de lo inverosímil —o real maravilloso según Carpentier— que a uno le pasa.

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