Learn by heart o presentimientos en espa√Īol. Presentaciones de libros en el Sal√≥n de Mayo

El arte es la voluntad de matar al padre.[1]

Emilio García Wehbi

I Encuentro[2]

La Casa Editorial Tablas-Alarcos presentar√° durante la XXVFeria Internacional del Libro de La Habana sus √ļltimos t√≠tulos publicados. Las presentaciones tuvieron lugar en el Sal√≥n de Mayo, en el Pabell√≥n Cuba, el mi√©rcoles 17 de febrero. Ya es tradici√≥n que este importante sello editorial, especializado en temas de las artes esc√©nicas, organice eventos, presentaciones y cursos en colaboraci√≥n con la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z. Varios de estos t√≠tulos est√°n firmados por dramaturgos y te√≥ricos de amplio reconocimiento internacional. Invitamos a todos los teatristas y amantes del teatro a acompa√Īarnos a este festejo de las artes esc√©nicas en el marco de la XXV Feria Internacional del Libro.

¬†Las presentaciones abrir√°n con un panel en el que tres de los libros ser√°n analizados: Anfibioteatro, del investigador mexicano Alberto Villarreal; Grupo Empresarial Gaviota, obra ganadora del Premio Nacional de Dramaturgia Virgilio Pi√Īera, del dramaturgo Fabi√°n Su√°rez; y H√©ctor Quintero: un comedi√≥grafo sin arrepentimientos de Carlos Espinosa.

 

A las tres de la tarde se presentar√° C√≥mo se comenta una obra de teatro, del investigador espa√Īol Jos√©-Luis Garc√≠a Barrientos, que nos acompa√Īar√° para compartir criterios con los invitados. Finaliza el encuentro, a las cuatro de la tarde, con la presentaci√≥n de Tebas Land, del dramaturgo uruguayo franc√©s Sergio Blanco, quien no solo hablar√° de su obra sino del amplio programa de talleres y funciones que √©l y su hermana, la destacada actriz Roxana Blanco, estar√°n ofreciendo para el p√ļblico habanero durante los d√≠as de la feria.¬†

 

Publicar un texto de Sergio Blanco es m√°s que oportuno, en un momento en el que este dramaturgo se consolida como uno de los autores m√°s importantes de la contemporaneidad. Escribo esto y pienso en la ingenuidad con la que el parricida Mart√≠n Santos, personaje de la obra en cuesti√≥n, le pregunta al escritor: ¬ę¬ŅQu√© quiere decir artista contempor√°neo?¬Ľ: la suspicacia con la que el autor nos coloca ante la vacuidad de los t√©rminos, esos que utilizamos y repetimos todos los d√≠as, y en definitiva, son necesarios para definir un terreno tan subjetivo como el arte.

Tengo un especial interés por la vasta e imprescindible obra de este autor, por lo que invito a los lectores y teatristas a no perderse la oportunidad de intercambiar con el dramaturgo. A propósito de la presentación del texto teatral en la XXV Feria Internacional del Libro de La Habana, intentaré un acercamiento a esta obra, con la premisa de que mis palabras no pueden ser más que un acto de confesión.

 II Ataque[3]

¬†Estaba en tercer a√Īo de Teatrolog√≠a cuando la editora de la p√°gina digital La Jiribilla me encarg√≥ una entrevista a Sergio Blanco, a prop√≥sito de la estancia del dramaturgo en La Habana y con motivo de la publicaci√≥n de su obra Tebas Land. As√≠ que busqu√© informaci√≥n en la web, y se abri√≥ ante m√≠ un universo desconocido hasta ese momento. Aquella entrevista fue memorable, sobre todo, por los trueques entre la realidad y la ficci√≥n que ocurrieron durante el encuentro. Actualmente curso el quinto a√Īo del ISA, y en mi tesis estudio la po√©tica de este dramaturgo.

La presente edición cuenta con un prólogo de José-Luis García Barrientos en el que se ofrecen algunas de las claves fundamentales del texto, un análisis que parte desde la poética de Aristóteles, hasta los presupuestos de la autoficción, género en el que está enmarcada la obra. 

¬†El volumen, editado por Abel Gonz√°lez Melo, cierra con la rese√Īa ¬ęUn espect√°culo para mi caja negra¬Ľ, de Omar Vali√Īo, que ofrece su experiencia como testigo de la puesta en escena de Tebas Land, dirigida por el propio autor y estrenada en Montevideo. Su an√°lisis culmina un libro total, que desde el dise√Īo de la portada a cargo de Idania del R√≠o, la calidad de su impresi√≥n y la hondura del contenido, se convierte a mi juicio en uno de los grandes aciertos editoriales del equipo de Alarcos.

Si dijera que Tebas Land ha reconciliado algunos criterios en pugna que sostenía respecto a varias prácticas del teatro, estaría confesando solo uno de los aspectos que ese texto ha emancipado en mí.

Su autor asume la tierra de Tebas como un lugar que m√°s all√° de la ciudad donde se ubica el mito de Edipo, es un espacio personal donde las cosas son confusas, dif√≠ciles de definir. Sergio Blanco toma este mito para reinventar la historia de un parricida, otro, en una cancha de b√°squetbol enrejada, conceptualizando as√≠ varios universos en un mismo espacio: prisi√≥n/escenario, realidad/ficci√≥n, crimen/simulacro. Recuerdo las palabras de Jos√© Antonio Alegr√≠a durante la primera presentaci√≥n del texto en La Habana cuando dec√≠a: ¬ęla fuerza y la riqueza que tiene el discurso para autoabastecerse, para generar sentido y protegerlo en el futuro, edifica constantemente preguntas sobre su propia ra√≠z¬Ľ.[4]

¬†S, un dramaturgo, es el personaje que anuncia un proyecto de escritura en el que establecer√° un di√°logo real con Mart√≠n Santos, el joven de 21 a√Īos que asesin√≥ a su padre con un tenedor. Para ello, tambi√©n selecciona a un actor, Federico, responsable de caracterizar al asesino en la puesta en escena. En este sistema de personajes, las asociaciones conducir√°n al descubrimiento de un entramado que conecta todo de manera casi m√≠stica.

Las referencias a la novela Los hermanos Karamazov, al padre de Dostoievski y al de Mozart, a Roland Barthes, a los an√°lisis freudianos, a las oraciones b√≠blicas, textos extra√≠dos de Wikipedia, informes policiales y comunicados ministeriales, el Concierto para piano No. 21 de Mozart, junto a la canci√≥n Amada amante de Roberto Carlos, y aWith or without you, de Bono y U2. Todo en el mismo texto, pero no por eso mezclado, sino m√°s bien ¬ęmontado¬Ľ, entendiendo el montaje como la estructuraci√≥n de un relato.

Una dosificaci√≥n perfecta de la informaci√≥n nos conduce hacia las claves sobre este caso ¬ępolicial¬Ľ, hacia la dilucidaci√≥n no solo del crimen, si no del ejercicio de c√≥mo hacer una obra teatral. Jos√©-Luis Garc√≠a Barrientos acota de manera admirable en el pr√≥logo: ¬ęLa ficci√≥n influyendo a la realidad. El teatro corrigiendo a la vida¬Ľ.[5]

Es evidente el car√°cter simb√≥lico de los objetos, como la memoria que permanece despu√©s de los eventos: el rosario de p√©talos de jazm√≠n y de p√©talos de rosas (trucado varias veces por S), la foto en la que aparecen padre e hijo en la playa cuando el chico ten√≠a 10 a√Īos, luego las fotos de la escena del crimen, el disco de Roberto Carlos, los tenis Champions que usan de manera ¬ęcasual¬Ľ asesino y actor, (claro que los del actor son originales y los de Mart√≠n son una copia). Todo esto formula el cuestionamiento de hasta qu√© punto podemos asegurar que algo es cierto o falso. ¬ŅCu√°l es el original y cu√°l es la copia?

Los diálogos entre S y el asesino son representados, para luego ser reconstruidos por el escritor y el actor, en busca de lo que resulta más indicado para cada situación. Los enlaces entre las escenas pueden ser rápidos, inesperados, o muy sutiles, pero siempre con justificaciones ingeniosas desde el punto de vista formal y discursivo.

III Tiros al aro[6]

La multiplicaci√≥n de planos que abordan y resignifican el mismo suceso, objeto o di√°logo, atraviesan la obra siendo una de sus matrices fundamentales. Se crean analog√≠as entre la observaci√≥n de los guardias en la c√°rcel y la mirada curiosa de los espectadores en el teatro, entre lo fantasmag√≥rico de verse representado a uno mismo en escena, y de visitar el cementerio, la reproducci√≥n de la escena del crimen y la representaci√≥n teatral, como si el acto de ¬ęmirar¬Ľ y ¬ęrepresentar¬Ľ cambiara solo por el contexto, pero no en su sentido profundo.

Hay insinuaciones homoeróticas entre S y Martín, una complicidad que el actor asocia con el síndrome de Estocolmo, pero también puede ser leída como la relación amorosa entre el artista y su obra, un teatro deseante,[7] un escritor que desea a su objeto de investigación, en definitiva, su material dramático.

La significaci√≥n de los nombres de estos personajes ofrece nuevas claves para entender la relaci√≥n entre ellos. Mart√≠n significa ¬ęguerrero¬Ľ; Federico, ¬ępacificador¬Ľ, es hermoso pensar que precisamente el actor tiene esta calificaci√≥n, es el que va a traer la paz, el que va a re-vivir, a re-presentar la historia, ya que el arte es un terreno para la reconciliaci√≥n. Sergio significa ¬ęguardi√°n¬Ľ o ¬ęprotector¬Ľ, y es el responsable de escribir/proteger la historia, y llevarla a escena.

Esta es una obra que pudiera contarse √≠ntegramente, y a√ļn as√≠ los lectores/espectadores se sorprender√≠an, porque su genialidad no radica en su f√°bula, ni siquiera en las asociaciones en las que tanto he insistido. Es la dualidad, la superposici√≥n y construcci√≥n de todos los elementos que la integran lo que la hace descollante.

Los tres personajes funcionan como uno. Mart√≠n y Federico son proyecciones de S, el dramaturgo, del mismo modo, √©l est√° ramificado en ellos. Estos √ļltimos tienen una vida que depende y espera por las invenciones de S, un juego de espejos muy bien logrado a nivel t√©cnico, pero que tambi√©n puede mirarse a trav√©s del Misterio de la Sant√≠sima Trinidad, precisamente para conservar el enigma que se desprende de sus relaciones. ¬ŅC√≥mo se puede ser uno y tres al mismo tiempo? ¬ŅC√≥mo pueden habitar tres, dentro de uno? Son personajes que atraviesan un espacio de ficci√≥n, y aunque no pertenecen al mundo real refieren un modelo real, y en este choque, en esta promiscuidad entre ambos universos: realidad/ficci√≥n, entre ambas condiciones material/inmaterial, y entre m√ļltiples referencias y citas hist√≥ricas/mitol√≥gicas/religiosas/autobiogr√°ficas/pict√≥ricas/oper√≠sticas/populares, plasmadas en diferentes soportes, constituyen a los personajes como archivos, como √≠conos que remiten a paradigmas de polos extremos: la b√ļsqueda de un dramaturgo y la realizaci√≥n de un parricida.

Esto permite no solo la relectura de la realidad, provoca una revisi√≥n de la historia, de la mitolog√≠a, y de todo aquello a lo que remite, cuestion√°ndolo desde el juego con la posibilidad. Creo que es ah√≠ donde su teatro y sus personajes adquieren una dimensi√≥n pol√≠tica, pues el juego con la posibilidad instaura un cuestionamiento de la realidad desde el interior de la estructura dramat√ļrgica que nos propone Sergio. Al jugar con los efectos de realidad y ficcionalidad, hace al lector/espectador dudar de lo que entiende o de lo que le est√°n dando por cierto, y por tanto de ¬ęla verdad¬Ľ. Esta duda es acentuada en cada escena, y cuando m√°s cree el lector/espectador que esa versi√≥n que tiene delante es definitiva, resulta que es otra peripecia.

Somos convocados a la b√ļsqueda de una revelaci√≥n, y la construcci√≥n laber√≠ntica y l√ļdica de citas, de pistas falsas y ciertas, conducen hacia el descubrimiento, no de una ¬ęverdad¬Ľ inamovible, o pretendidamente trascendental, puede ser una confesi√≥n, un recuerdo com√ļn. Todo esto es provocado por la activaci√≥n de una memoria colectiva, por la invitaci√≥n a compartir una galer√≠a de referentes, que sin dudas llevan hacia un descubrimiento, y hacen del viaje parte de esa revelaci√≥n que en peque√Īas dosis va apareciendo ante nosotros, no de manera pasiva, pues este acertijo nos involucra, parece construirse y fundarse delante de nosotros, necesita de nuestra inteligencia y sensibilidad para ser posible. Los griegos lo llamaron anagn√≥risis (reconocimiento) y sin el √°nimo de establecer comparaciones, creo que siempre hay una revelaci√≥n, un reconocimiento al final de cada obra de Sergio Blanco.

Volviendo al sentido político, si en obras anteriores como Slaugther, diptiko (vol 1 y 2), Kiev, la intención política formaba parte del discurso de los personajes, a veces de manera cruda y directa, en Tebas Land los personajes son políticos en su misma conformación. La esencia de lo que son, de lo que hicieron o quieren hacer, los convierte en hacedores e interventores de su realidad, incluso cuando esa intervención sea tan definitiva y terrible como la de Martín, tan poética como la del escritor, o tan mediática como la del actor. La revelación también le otorga un sentido religioso a la obra de Sergio Blanco, pero si la dimensión política está sustentada desde el juego con la posibilidad y con la estructura dramática; es el procedimiento para llegar a esa revelación, la manera en que el autor reconstruye el universo referencial, lo que le aporta la condición poética.

Al final de Tebas Land, Mart√≠n debe decidir entre ir a visitar la tumba de su padre o asistir a un ensayo general de la obra que √©l ha inspirado. La despedida del escritor y de este joven supone tambi√©n la diferencia de caminos que esperan a cada uno de ellos. Por distintos que sean, algo los hermana, el arte puede curar, sanar, aliviar. En palabras de Omar Vali√Īo: ¬ęAl final, resultan tres personas transformadas por el arte, en un logrado apunte rom√°ntico¬Ľ.[8]

Cuando el escritor se aleja y ve desde afuera la luz de la tablet reflejada en el rostro de Mart√≠n, dice: ¬ęDe repente pude ver que sus labios se empezaban a mover lentamente. Entonces me di cuenta que estaba leyendo algo. Siempre me qued√© con la duda de saber qu√© ser√≠a. Nunca lo supe¬Ľ.[9]

Inmediatamente despu√©s, aparece Mart√≠n leyendo el √ļnico fragmento que aparece en Tebas Land de la tragedia de S√≥focles. En este, Edipo se presenta ante los ciudadanos de Tebas.

La obra de Sergio Blanco finaliza as√≠ con una contextualizaci√≥n a nivel profundo del mito, sin recurrir a los mecanismos trillados y f√°ciles. La naturaleza humana, sus vicios y destellos, se antojan algo atemporal que escapa a veces a nuestra voluntad y nos supera desde siempre. A lo mejor el arte nos ayuda a lidiar con ese vac√≠o, con lo ef√≠mero de la existencia, y con nuestra peque√Īez ante el Universo.

IV Descanso[10]

Tebas Land es una obra ¬ęreligiosa¬Ľ, su religiosidad consiste en la sublimaci√≥n de los recursos teatrales y narrativos en funci√≥n de contar una historia que se construye/desnuda a s√≠ misma delante de nuestros ojos. El misticismo de sus conexiones es tan exacto que parece casual.

Imaginar a Mart√≠n ante la tumba de su padre, me hace recordar el cad√°ver de mi abuelo, el rosario que llevaba conmigo durante el viaje a mi casa en Holgu√≠n, el que dej√© la ma√Īana en que fui a verlo al hospital, un poco por falta de tiempo, o tal vez por falta de fe. La oraci√≥n que me negu√© a rezar mientras esperaba el permiso para subir a la sala, cuando cre√≠ que hab√≠a llegado a tiempo. La incoherencia del vestido verde esperanza que tra√≠a ese 21 de abril, d√≠a de autopsia, de funeral, de cremaci√≥n, esa tumba a la que no puedo ir porque no existe. Yo me quedo con el teatro, Sergio, no s√© si por necesidad o por resistencia.

Ser√≠a bueno terminar este acto de confesi√≥n con un tema musical, pero ante el silencio que deja en m√≠ la inmensidad, lo inexplicable, de Tebas Land, solo se me ocurre rezar. Se me antoja el Padre Nuestro, lo citar√© en franc√©s, tal y como Mart√≠n se lo hace decir al escritor en una de las √ļltimas escenas, pero ustedes, queridos lectores, pueden musitarlo conmigo en espa√Īol, tal y como lo aprendimos de ni√Īos:

Notre Père, qui es aux Cieux,

que ton nom soit sanctifié,

que ton règne vienne,

que ta volonté soit faite sur la terre comme au ciel.

Donne-nous aujourd¬īhui notre pain de ce jour,

pardonne-nous nos offenses comme nous pardonnons aussi à ceux qui nous ont offensés et ne nous soumets pas à la tentation,

mais délivre-nous du mal.

Amen.[11] 

feria del libro-alarcos

 

[1]Emilio Garc√≠a Wehbi: ¬ęLa po√©tica del disenso. Manifiesto para m√≠ mismo¬Ľ, Revista Tablas, Ediciones Alarcos, La Habana, Cuba, no. 2, 2013, p. 14.

 

[2]Término empleado dentro del primer momento del partido de básquetbol: Primer cuarto.

[3]Término empleado dentro del segundo momento del partido de básquetbol: Segundo cuarto.

[4]Término empleado dentro del segundo momento del partido de básquetbol: Segundo cuarto.

[5]José-Luis García Barrientos: Prólogo de Tebas Land, Ediciones Alarcos, Colección Escenarios del Mundo, La Habana, Cuba, 2014, p. 12.

 

[6]Término empleado dentro del tercer momento del partido de básquetbol: Tercer cuarto.

[7]Federico Iraz√°bal: Pienso este t√©rmino en correspondencia con la definici√≥nque ofrece el investigador respecto a ¬ęcr√≠tica deseante¬Ľ.El mismo sentido de posesi√≥n entre la cr√≠tica y su objeto de (deseo) investigaci√≥n, puede ser aplicado a la relaci√≥n entre director y puesta en escena, dramaturgo y texto teatral, actor y p√ļblico.

[8]Omar Vali√Īo: Ep√≠logo:Un espect√°culo para mi caja negra,Ediciones Alarcos, Colecci√≥n Escenarios del Mundo, La Habana, Cuba, 2014, p. 128.

[9]Sergio Blanco: Tebas Land, Ediciones Alarcos, Colección Escenarios del Mundo, La Habana, Cuba, 2014, p. 123.

[10]T√©rmino empleado dentro del √ļltimo momento del partido de b√°squetbol: Pr√≥rroga.

[11]Sergio Blanco: Tebas Land, Cuarto cuarto, Ediciones Alarcos, Colección Escenarios del Mundo, La Habana, Cuba, 2014, p. 110.

 

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