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La vigencia de la obra y el pensamiento de José Martí en los jóvenes con Yosuam Palacios

Licenciado en Derecho por la Universidad de La Habana en el año 2011, Yosuam Palacios Ortega descubrió a José Martí siendo muy joven, desde entonces es un ferviente apasionado de la obra y el pensamiento del más universal de todos los cubanos. A finales de la década del 2000 se incorpora al Movimiento Juvenil Martiano y desde noviembre del 2012 es su Presidente Nacional.

Del pensamiento y la obra martianos ¿qué te sedujo que has dedicado la mayor parte de tu vida  a su estudio?

Yo creo que el humanismo de Martí, su ética —aunque, por supuesto, en esos primeros años no sabía lo que era la ética, ni podía interpretar la ética martiana—, pero esos valores que Martí nos va trasmitiendo desde sus propias lecturas, desde sus propias enseñanzas; ese humanismo que despierta su propia vida, eso lógicamente seduce. Martí es un hombre de justicia, un hombre de derecho, es un hombre que nos está trasmitiendo las armas, nos pone las herramientas en las manos para vencer la gran crisis humanística. Eso me sedujo de Martí, esa condición que él propiamente tiene para apasionar, para enamorar, para seducir, precisamente, y amar la vida, amar la belleza, amar lo autóctono.

Hablabas de Martí y de Justicia, y como el Apóstol estudiaste Derecho… ¿casualidad o inspiración martiana?

Creo que ambas, porque en principio no quería estudiar Derecho, terminé el preuniversitario y estaba muy centrado en estudiar Pedagogía, en ser maestro, pero el impulso familiar me llevó a mirar en el Derecho un mundo también muy interesante y al que podía llegar; eso tuvo que ver, pero creo que el catalizador, sin saber que Martí había estudiado Derecho —de que se había graduado de Licenciado en Derecho Civil y Canónico por la Universidad de Zaragoza—, por los conocimientos de la vida y la obra de Martí, sino por —y es la mística martiana, son enlaces invisibles, enlaces que van tejiendo el alma de la Patria, pero también el alma de un ser humano— una revelación de ese Martí abogado, de ese Martí jurista, de ese Martí que había dicho en algún momento que la Justicia había que ponerla tan alto como las palmas porque eran novias que escuchan, yo dije: «Bueno, pues qué bien estudiar Derecho», porque estudió Derecho Martí, porque estudió derecho Mella, porque estudió Derecho Fidel, pues yo también tengo que estudiar Derecho. Creo que esa inspiración martiana, esa inspiración histórica que tiene una continuidad que llega a nuestro Comandante en Jefe, por poner estas figuras paradigmáticas, y la casualidad de un cambio, repentino quizás, pero con algo de pensamiento en ese debate interno de estudiar Pedagogía o Derecho.

¿Crees que entre los jóvenes hay un conocimiento a fondo de la obra martiana?

Creo que los jóvenes cubanos conocen a Martí, es una generalidad que la juventud cubana sabe cuando hablamos de Martí de quién estamos hablando; primero porque se identifica con la imagen de Martí, muchas veces con su imagen clásica, una imagen de un Martí políticamente maduro, de un Martí ya en la última etapa de su vida física, en la que está organizando la Guerra Necesaria, está fundando un partido; sin embargo, esa otra imagen del Martí joven es una de las grandes deficiencias que quizás tenemos, no tenemos al Martí joven, no lo vemos, ni siquiera desde el punto de vista artístico vemos a un Martí joven. Yo creo que hay que hacer mucho con el Martí joven. Creo que sí, que se conoce a Martí, que se sabe nació el 28 de enero, que cayó en combate el 19 de mayo, pero ese conocimiento profundo, el conocimiento que va a las junturas de su pensamiento, que nos hace verlo como alguien contemporáneo, como alguien cercano y vigente falta. La conexión con esa vigencia de Martí nos ha hecho entender que todavía estamos distantes de que la juventud nuestra conozca de verdad a José Martí, es un reto, un reto incluso desde los propios ámbitos en los que la juventud se desenvuelve; hay organizaciones que tienen esa misión de promover a Martí, ahora el cómo hacerlo también implica y determina en muchos casos que ese conocimiento sea mayor o menor.

¿Qué es el Movimiento Juvenil Martiano?

Es uno de los movimientos juveniles que dentro del sistema de influencias de la Unión de Jóvenes Comunistas hoy tenemos en Cuba. Es un movimiento que existe desde el año 1989, fundado un 28 de enero, va a cumplir 27 años; tiene como misión fundamental promover en los niños, adolescentes y jóvenes el estudio, la investigación y la divulgación de la vida, la obra y el pensamiento de Martí y a su vez el conocimiento de nuestra historia.

Existen varias organizaciones e instituciones que también se dedican al estudio, la promoción y divulgación de la obra de José Martí, por ejemplo, la Sociedad Cultural José Martí, la Oficina del Programa Martiano, entre otras, ¿qué distingue al Movimiento Juvenil Martiano de estas otras instituciones?

Primero, su condición juvenil, no quiere decir que las instituciones no tengan jóvenes, porque de hecho todas las demás instituciones tienen en el Movimiento a un aliado fundamental para el trabajo con los jóvenes, con los niños, los adolescentes. Distingue al Movimiento sus proyectos; la manera en que hoy intentamos llegar precisamente a nuestros jóvenes con la idea martiana, con el pensamiento de Martí; por supuesto, en un trabajo muy articulado, muy vinculado con el quehacer —también en la promoción de la vida y la obra del Apóstol— del resto de las instituciones; de la propia Oficina como rectora del Programa Martiano en Cuba; del Centro de Estudios Martianos que es un centro para estudiar e investigar a Martí; de la Sociedad que tiene un trabajo comunitario muy importante y de  los museos que también tienen esa condición de reflejar al Maestro.

Te vinculas al Movimiento Juvenil Martiano en tu natal Habana y en el año 2009 te seleccionan para dirigirlo a escala provincial, después te desempeñas como vicepresidente nacional hasta que ya pasas a asumir la Presidencia Nacional del Movimiento a finales del año 2012, lo que te permite hablar con muchísima propiedad, ¿qué importancia le concedes al Movimiento Juvenil Martiano en la actualidad?

Una importancia tremenda, es extraordinario lo importante que resulta hoy el quehacer del Movimiento, sobre todo por su contenido ideológico, cultural; porque la guerra que hoy tenemos es la más fuerte de todas las que se nos está haciendo, es una guerra de pensamiento, una batalla cultural y en ese sentido el Movimiento cuenta con herramientas para llevar adelante esta batalla, vencerla desde el pensamiento; apertrechados con las ideas de Martí, que es fundamental. Martí es la salvación de la nación y como salvación de Cuba, como salvación de nuestra América, como salvación de la humanidad que un grupo de jóvenes en nuestro país tenga como misión promover a Martí y tocar las puertas con Martí, eso es fundamental, es necesario; desde esa esencia el Movimiento tiene muchísimo que hacer.

Hablas de la actual coyuntura histórica… ¿qué retos consideras que tiene el Movimiento Juvenil Martiano actualmente?

Un movimiento que tiene constantemente que adecuarse al momento presente, que tiene que encontrarse a sí mismo todos los días para descubrir en la diversidad de jóvenes que tenemos la manera en que podemos conectarlos con Martí. No puede ser un Movimiento donde prime el formalismo, donde todo esté preestablecido o venga encartonado. Tiene que ser un Movimiento alegre, profundo, hermoso; que sea atractivo, que se conecte de verdad con los jóvenes, lo mismo haciendo una acampada martiana que escalando una elevación que tiene un valor histórico en el país; reeditando una ruta por momentos significativos de nuestra historia o llevando adelante un espacio de diálogo, de debate o sencillamente manteniendo cada vez con más belleza y con más profundidad los Seminarios Juveniles de Estudios Martianos, que tienen una tradición de cuarenta y tres años.

Como parte de tu labor de divulgación y promoción de la ética martiana, organizas y coordinas un espacio de debate: Diálogo de generaciones, que reflexiona en torno a los retos que imponen las nuevas generaciones, cuéntame sobre este espacio, sobre qué trata, cuáles son las experiencias que has vivido allí.

Este es un espacio que surge en el seno del Movimiento a partir de una idea del Dr. Armando Hart Dávalos, quien es a su vez Presiente de Honor del Movimiento Juvenil Martiano, él le pidió al Movimiento y a la juventud en sentido general que se dialogara pero con una condición, que todas las generaciones de cubanos lo hicieran, sin exclusión de ninguna, partiendo de esa idea martiana de unir para vencer y no divide y vencerás. Diálogo de generaciones ha sido un proyecto que desde el 2013, todos los meses de manera sistemática, convoca a ese encuentro donde debatimos temas de actualidad, temas de interés para los jóvenes; temas polémicos de la vida cultural, política, social, económica, de la Nación. El diálogo ha servido para contribuir a esa necesidad que tiene hoy la juventud cubana de debatir, de dialogar, de tener espacios donde el pensamiento prime, donde la reflexión esté presente, con un momento de filosofía importante. Es un proyecto que ya nos ha traído experiencias muy positivas y se ha extendido por todo el país, pues el Diálogo… se realiza en todas las provincias de Cuba, coordinado desde el Movimiento, con la frecuencia que en cada provincia se disponga. Ha llegado a centros educacionales, laborales, a comunidades. Es un diálogo que ha asumido también un proyecto del Movimiento Juvenil Martiano llamado Cuba en mi mochila, donde nos vamos por todo el país a debatir a partir de una interrogante: ¿qué guardarías de Cuba en tu mochila? Y un poco los valores de la Nación, la historia de Cuba, la construcción del socialismo en Cuba son los temas que en estos espacios, desde la cosmovisión martiana, el Movimiento ha venido impulsando.

Desde hace ya algún tiempo además de desempeñarte como el Presidente del Movimiento Juvenil Martiano, también asumes la dirección de la emblemática Fragua Martiana, cuéntame sobre esta experiencia, ¿qué significado tiene para ti?

Tiene un significado tremendo estar en un lugar donde físicamente estuvo Martí, tiene un valor agregado, no es algo abstracto, es algo que está ahí presente, hay una mística increíble en ese rincón martiano de la Fragua; viendo y palpando los restos de la cantera de San Lázaro, donde él padeció el dolor infinito del presidio. Estar en un lugar, que es un museo hoy, el Museo Fragua Martiana —que entra en su año 65—, en un lugar donde se enseña a leer a Martí, a cercarnos a Martí; en un lugar donde los clubes patrióticos Amigos de Martí tienen una razón de ser, donde los estudiantes universitarios también encuentran en ese vínculo con la investigación y con el Seminario Juvenil de Estudios Martianos un lugar importante. La Fragua se ha convertido en una institución que promueve la cultura martiana. Llevar las riendas de esa institución emblemática —muy pequeña en estructura pero que tiene un significado enorme— para mí resulta una gran responsabilidad.

Es común verte en eventos nacionales e internacionales, también en un aula, por ejemplo, de una escuela primaria del municipio capitalino de Centro Habana o en la Universidad de La Habana difundiendo la obra de Martí, lo asumes como un sacerdocio… ¿por qué consideras que es importante dar a conocer a Martí?

Porque, insisto, Martí salva; nosotros no debemos estar buscando la salvación —y con respeto de otros… los criterios de otros—, pero considero que la salvación de Cuba, la salvación del cubano, del ser nuestro está ahí, en esa esencia, en ese electivismo que Martí nos enseña; Martí nos dice elijan, elegir para integrar, cuando dice con los pobres de la tierra quiere él su suerte echar, está eligiendo, está tomando un camino; cuando le dice a María Mantilla: «mucha tienda, poca alma, quien lleva mucho adentro necesita poco afuera», nos está trasmitiendo valores con una belleza extraordinaria. Difundir a Martí, tocar las puertas de escuelas, universidades, de las casas… es presentarlo, es difundirlo, es decir aquí hay un camino, no es el definitivo, no es el que todos tienen que elegir pero le presentamos un camino para estar salvados. Yo me sorprendo muchísimo porque se hace comúnmente desde otros puntos de vista, se presentan determinadas creencias en las que nos muestran y nos plantean la salvación, nosotros tenemos que planteárnosla con Martí, es necesario.

¿Consideras que el estudio de la obra martiana ha sido totalmente agotado?

Creo que no, creo que es una fuente inagotable, todavía es mucho lo que hay que seguir descubriendo de Martí. Su vida es intensa, una vida de cuarenta y dos años pero muy intensa; una vida extraordinaria, con una ética trascendental; una vida que costará muchas vidas, una eternidad, descubrirla en su totalidad, hay que seguirlo investigando, hay que seguirlo estudiando, hay que seguirlo trayendo a nuestro presente, no como si Martí fuera un santo, es importante aclararlo, Martí no es un santo, no es un dios; Martí es un hombre de su tiempo y que trascendió al tiempo nuestro y tiene que seguir trascendiendo en la medida que seamos capaces de hacerlo todos los días vigente. Él por si solo es actual y es universal, nos toca a nosotros ser capaces de traerlo y sentarlo a nuestro lado, no como el santo que nos va a bendecir, es el hombre que políticamente, ideológicamente, culturalmente nos ayuda a encontrar el camino del Bien, la idea del Bien.

Casi que me respondías, pero no obstante, a 163 años del nacimiento de Martí, ¿cuán vigente consideras están su obra y su pensamiento?

Mira, vivimos en una república martiana, de eso estoy convencido, desde lo conceptual, desde nuestro aparato político, la democracia en Cuba… vivimos en una república martiana, pero cuando vamos a las junturas de la vida social nos damos cuenta que falta muchísimo de lo que nos pide Martí, de que la ley primera sea el culto de los cubanos y las cubanas a la dignidad plena del ser humano, tenemos que seguir insistiendo en eso, porque la dignidad plena del ser humano en Cuba hay que seguirla cultivando y hay que seguirla manteniendo en esa ley primera, no porque la Constitución lo establezca —que ya de por sí tiene un valor tremendo, la ley suprema de nuestro país, de nuestra República— pero tener a Martí en la propia esencia y en el actuar cotidiano de las cubanas y los cubanos debe ser un reto, es un desafío; a 163 años tenemos que seguirlo afrontando, tenemos que seguirlo llevando a cabo, impulsándolo, fortaleciéndolo para no perdernos, para que nuestra identidad no caiga, para no perder, incluso a la Revolución; es una cosa consustancial: Martí y la Revolución, incluso el socialismo en Cuba.

Conduce: Maurín Delgado

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