La suerte de unas botas rojas

Este fin de semana terminó la temporada de exhibición de la obra Botas Rojas, una adaptación del cuento El Gato con Botas, de Charles Perrault, realizada por el grupo de Teatro Gaviota. La versión y la puesta en escena está dirigida por Elena Navarro, quien además es actriz titiritera.

Después de esta breve ubicación en contexto se preguntará usted qué de novedoso puede tener esta conocidísima obra llevada al teatro. De igual manera pensaba yo y buena me la llevé cuando empezó la función y vi derroche de creatividad y armonía de un verdadero espectáculo teatral.

Como es costumbre en este grupo es minimalista su escenografía y la puesta toda integra no solo a títeres sino a titiriteros y público, nada queda fuera de la atmósfera que ellos crean.

Acuden a técnicas milenarias como las sombras chinescas y a otras tan contemporáneas como convertir a los titiriteros en actores, en ayudantes, en «resolvedores» de problemas que supuestamente les tocan a los personajes principales.

Los movimientos escenográficos, los cambios de locaciones se integran de manera coherente al discurso, no como algo más, sino como una parte del todo, no hay que mirar al títere que baila en una esquina para no ver cómo se prepara el próximo escenario, esa organización, esa conversación, es parte de la puesta, son pequeños puntos de giro que marcan nuevos inicios, nuevas rutas para sus protagonistas.

Estos actores son verdaderos realizadores de arte porque sortean dificultades que pueden surgir en escena, como la rotura de un títere, una música que se extiende más de lo necesario o cualquier otro elemento que pueda generar ruido, sin que el público sienta ruptura o desencaje en la obra.

Utilizan símbolos como el color de las botas, el rojo, que invoca la creatividad, la valentía, la energía, la astucia, todos estos adjetivos que califican al verdadero protagonista: el gato. Cada vez que tiene un problema que resolver éste se toca con una de sus botas la cabeza como estableciendo esa gran conexión, como cuando te llega esa energía foránea que logra mover tu pensamiento.

Muy buena obra que funciona para todos, no importa la edad, no importa el nivel cultural, al final todos nos llevamos el mensaje de que es importante luchar por lo que queremos, de que actuar con inteligencia más que con fuerza te lleva a la victoria y que el amor es indispensable para la vida.

«Este grupo de teatro es mi amigo», como ellos mismos piden en su catálogo de presentación, y qué amigo!!!!

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