La familia que duele

Conversación con Elaine Vilar Madruga sobre El framboyán de las despedidas.

La joven escritora Elaine Vilar Madruga (La Habana, 1989) vuelve a sorprender. Se trata de su nueva novela El framboy√°n de las despedidas, proyecto de libro que fue financiado por La Real Embajada de Noruega en Cuba. Aunque dirigida al p√ļblico m√°s joven, la obra ofrece un panorama de personajes, realidades y conflictos que ata√Īen a cualquier lector. La autora ahonda, a trav√©s de sus tramas y protagonistas, una de las problem√°ticas vigentes en la Cuba de hoy: la familia y la emigraci√≥n. Los fen√≥menos ‚ÄĒtan complejos y dolorosos‚ÄĒ que subyacen tras estos escenarios, son los pilares que sostienen esta historia de rupturas y regresos. Novela de extrema sensibilidad, que puede vivenciarse a trav√©s de una ni√Īa ‚ÄĒpersonaje principal‚ÄĒ, la cual no dejar√° de asombrar por sus an√°lisis, cuestionamientos y conducta a ratos irreverente, otros perspicaz y tierna.

¬ęEn toda mi escritura aparecen fragmentos de la persona que soy y esta novela no es la excepci√≥n¬Ľ, as√≠ confiesa la creadora de El framboy√°n de las despedidas, libro de gran acierto, sobre todo por su capacidad de conmover, lograr que podamos reconocernos en sus trances y, lo m√°s importante, de incitar a la reflexi√≥n, abordando cuestiones muy dif√≠ciles del contexto cubano de estos tiempos.

Una historia escrita para todos los cubanos

La Real Embajada de Noruega en Cuba acaba de patrocinar un nuevo libro de tu autor√≠a. ¬ŅCu√©ntame c√≥mo nace la idea de esta nueva novela? ¬ŅQu√© puede encontrar el p√ļblico lector entre estas p√°ginas?

Te confieso, Milho, que desde hac√≠a mucho tiempo me interesaba escribir un libro para ni√Īos que hablara de uno de los tantos fragmentos de la realidad cubana‚Ķ Sucede que a veces las ganas est√°n ah√≠, pero uno pospone la escritura, se concentra en otros proyectos m√°s urgentes temporalmente hablando, y abandona los esbozos de personajes y cap√≠tulos en algunas gavetas de la memoria. O encauza la idea hacia otros g√©neros. En sentido general, algo muy semejante me hab√≠a sucedido porque Cuba ‚ÄĒquiero decir, Cuba como personaje, como esencia, como pilar y sustancia‚ÄĒ ya hab√≠a aparecido en varios de mis libros, fundamentalmente los de teatro (quiz√°s porque la costura de la teatralidad me permit√≠a dar un cuerpo s√≥lido al concepto, o pura man√≠a de dramaturga, ¬Ņc√≥mo saber?, ¬Ņc√≥mo discernir a estas alturas?). No soy de esas autoras que conf√≠a demasiado en el reciclaje, en repetir temas una y otra vez, es cierto; sin embargo, Cuba volvi√≥ a obsesionarme, a latir, a buscar una brecha de salida en mi escritura y fue entonces que naci√≥ El framboy√°n de las despedidas.

Luego era cuesti√≥n solo de organizar el material dram√°tico, de encontrar un acercamiento a esa realidad que te comentaba de la forma m√°s org√°nica posible, sin hacer concesiones, sin disfrazar. Porque yo quer√≠a, s√≠, que fuera un libro para ni√Īos, pero que los adultos pudieran tambi√©n asomarse a sus p√°ginas y sentir que tambi√©n les habla a ellos, as√≠ que tuve que buscar registros medios, registros comunes en el laberinto de pensamientos y escrituras que siempre existen en la mente de un creador. En realidad, no fue dif√≠cil. El texto se orquest√≥ solo. Y se escribi√≥ de manera fluida. Creo que deseaba mucho llevarlo a cabo porque, cuando esto me sucede, apenas siento el esfuerzo mental y f√≠sico de su concreci√≥n, y s√≠ la alegr√≠a de la escena finalizada, del ejercicio del oficio, de compartir con algunos lectores los breves fragmentos que quise probar.

Me hablabas de lectores en tu pregunta, Milho. No s√© qu√© podr√°n ellos encontrar en mi novela. Advierto que yo, como escritora, solo preveo, no predigo. Ahora, ¬Ņqu√© quisiera que vieran en mi libro?: una historia escrita para todos los cubanos, para todos los cubanos que se encuentren en las diferentes orillas del mundo. Como ver√°s, el prop√≥sito no es que sea precisamente √©pico, pero para m√≠ est√° escrito en letras capitales.

Aunque en tu faena escritural abordas g√©neros como la poes√≠a, el teatro, el trabajo period√≠stico, la narrativa dirigida a adultos, tambi√©n a ni√Īos y j√≥venes, ¬Ņpor qu√© has apostado otra vez por este √ļltimo?

No es cuesti√≥n de elegir, simplemente sucede que el libro ‚ÄĒla idea‚ÄĒ llega con un empaque determinado, con su orfebrer√≠a, su dimensi√≥n, su arquitectura secreta. No ser√≠a v√°lido ampararme en buscas gen√©ricas que no correspondan al texto en cuesti√≥n: es, y eso lo vale todo. De cualquier manera, escribo m√°s literatura para ni√Īos y j√≥venes de lo que el p√ļblico supone. Por lo com√ļn, no son libros f√°ciles, me debato en la b√ļsqueda del lenguaje, de los escenarios, en unir las piezas disueltas del puzzle inicial de la idea. Ahora mismo, al menos tres de mis √ļltimos libros est√°n dirigidos al sector joven de los lectores (aclaro nuevamente, sin excluir a los adultos, ¬Ņpor qu√© habr√≠a que hacerlo?, la literatura lo es en toda su excepci√≥n de verbo y forma, y no deber√≠a ser definida por rangos de edades). No hay apuesta en eso, la verdad, Milho. Para m√≠ ni siquiera es decisi√≥n. Por ejemplo, s√© que cuando escribo literatura infantil o juvenil suelo divertirme mucho, y re√≠r, hay cierto gozo (luminoso) en el hecho de dibujar las palabras. Creo que la vida de un escritor se remite al hecho de poder caminar en diferentes sendas de escritura con la coherencia necesaria para saber que todos los caminos conducen a un mismo punto, y que se marcha por ellos con un mismo objetivo.

La familia que duele

La familia es un referente en casi toda tu obra. En El framboyán de las despedidas este tópico asume un rol fundamental…

Cierto, lo es, tanto en la vida literaria como en la experiencia de la realidad. Como tantos otros j√≥venes cubanos, yo, por ejemplo, tengo veintiocho a√Īos y a√ļn vivo con mi abuela y mi mam√°. Es un proceso que ha atravesado a muchas generaciones nacidas en la Isla y que, por tanto, permite ganancias y desaf√≠os al mismo tiempo. Para m√≠, en la escritura, el tema del ancestro, de los muertos venerables es esencial (y me refiero no solo al ancestro de sangre, al gen√©tico, sino tambi√©n espiritual). La familia, a mi entender, es una de las columnas vertebrales de mi creaci√≥n, al menos hasta el d√≠a de hoy (quiz√°s existan otros caminos en el futuro, es algo imprevisible). Pero la familia, en El framboy√°n de las despedidas, viene a ser otra: es el tronco escindido, el n√ļcleo separado por la emigraci√≥n, es la familia que sostiene sus lazos con tiras de sangre y pellejo. Es la familia que duele. Ten√≠a que ser de esa manera, aunque la esperanza, s√≠, existe en mi obra, y tambi√©n el regreso, la infinita posibilidad del regreso. Pero aun as√≠, es un retorno que lleva un costo, una exposici√≥n equivalente, una p√©rdida de las historias, del tiempo a compartir juntos. Y ah√≠ est√° el dolor. Ah√≠ subyace. Y tambi√©n una de las tantas esquirlas de una verdad grande como un templo, bab√©lica.

Hay una dedicación especial a tu abuelo al inicio del libro…

Escrituralmente tiene un motivo: el abuelo es la columna que sostiene al texto, es el eje de referencias, es el personaje acompa√Īante (una estructura que, ahora lo medito, ya hab√≠a empleado en Promesas de la Tierra Rota, mi novela publicada en Cuba primero, en Espa√Īa recientemente; solo que la arquitectura concebida en Promesas‚Ķ obedec√≠a, s√≠, a otras leyes de g√©neros y pensamiento). En mis libros, ver√°s, los abuelos y los ni√Īos siempre mantienen relaciones especiales, de complicidad, de secretos compartidos; quiz√°s sean reflejo de mi infancia sustentada por dos abuelos maravillosos. La realidad, la verdad de uno, siempre se cuela en las historias. Y esa realidad, que penetra lo textual siempre, tambi√©n me movi√≥ a escribir sobre mi propio abuelo, a dedicarle el libro. Claro: el tapiz propio de la narrativa de la novela oculta o disimula nuestra propia historia bajo la apariencia de ficci√≥n, y es natural, es prudente no hacer una calcoman√≠a de los propios sentimientos, es prudente no calcar la vida. Creo que a mi abuelo, que ya no se encuentra en el reino de este mundo, le habr√≠a gustado este libro, Milho, porque √©l sent√≠a un amor inconmensurable por Cuba, por su historia, sus dolores y alegr√≠as.

Algunos autores atribuyen vivencias y rasgos personol√≥gicos propios a sus personajes, sus historias, ¬Ņcu√°nto de Elaine Vilar Madruga hay en esta novela, en sus personajes?

En toda mi escritura aparecen fragmentos de la persona que soy y esta novela no es la excepci√≥n, por supuesto. Pero, como te dec√≠a, no me alienta calcar la realidad (al menos no el reflejo exacto de la realidad), no me enciende, no me anima la autobiograf√≠a. Creo que hay m√°s de interesante para la escritura fuera de m√≠, que en la b√ļsqueda de filones dentro, aunque de vez en cuando emerjan, por supuesto, pedazos de mi naturaleza.

El framboy√°n de las despedidas, por ejemplo, se ciment√≥ en las biograf√≠as de muchas personas que me rodean y que son entra√Īables para mi coraz√≥n: amigos, familiares, incluso conocidos. En su escritura, no existe el puro empirismo de la historia que se cuenta y ya, sino tambi√©n un poco de investigaci√≥n, muchas conversaciones, muchos secretos confiados, mucha esperanza en un resurgimiento. Y eso no es m√≠o, Milho, le pertenece a otros: de ellos es el cr√©dito de la realidad y la experiencia.

Hablar de mi orilla

Un escritor enfrenta siempre diversos retos, responsabilidades, miedos, inquietudes, a la hora de enfrentarse a la escritura de un nuevo libro. En tu caso personal y refiri√©ndome a El Framboy√°n de las despedidas, ¬Ņcu√°les han sido?

Creo que el libro ‚ÄĒsu escritura, su idea central‚ÄĒ ya era un reto suficientemente grande. O sea, yo quer√≠a hablar de Cuba, de la comunidad de emigrados, de la Isla que respira en varias orillas del mundo. Pero tambi√©n quer√≠a hablar de mi orilla, de mi pedazo de tierra, de los que se quedan. Esencialmente, buscaba resumir bastantes a√Īos de la historia de mi pa√≠s y verlos desde los ojos de una ni√Īa, desde la biograf√≠a particular de una familia. Quer√≠a que predominara, por encima del tema, la idea de que el amor nos salva como especie, como naci√≥n, como signo de identidad. Entender√°s que la culpa no es del tema, ni meramente de la escritura, sino de la dimensi√≥n de la idea. Al final, el escritor es la criatura m√°s incapaz para hablar de sus propios aciertos o errores, pero s√© que en este libro fue depositada mi responsabilidad creativa para con Cuba, de la mejor manera en que supe hacerlo.

¬ŅQu√© esperas ‚ÄĒcomo autora‚ÄĒ de esta novela?

Que sea un hijo feliz, ¬Ņqu√© otra cosa desearle? Que encuentre, en su posterior camino editorial, buenos lectores, buenas manos que acunen su historia y corazones que escuchen. Quiero publicarla pronto, s√≠, porque su tiempo es el ahora. Pero espero. Hay cierto encanto en la paciencia, en la guarda paciente (y a la vez de latido, de movimiento, de erosi√≥n) de un proyecto.

¬ŅCu√°l sabor ha dejado haber escrito esta nueva historia? ¬ŅQu√© te ha aportado como mujer y escritora?

Es dif√≠cil contestar, Milho. S√© que he escrito una historia para mi familia y para otras muchas familias. Y eso me basta. No es cuesti√≥n de sencillez, ¬Ņpero qu√© m√°s se necesita? Mis costos y mis ganancias ‚ÄĒcomo mujer y autora‚ÄĒ son siempre los mismos: yo renazco con la escritura de cada uno de mis libros, inauguro mi vida en ellos, y sigo siendo yo, es evidente, pero existe un fragmento de ese ser ‚ÄĒalgo √≠nfimo, ver√°s‚ÄĒ que se trasmuta. Y en esa transmutaci√≥n es que erijo mi felicidad.

Mi mirada sobre una realidad

¬ŅPodr√≠as ‚ÄĒbrevemente al menos‚ÄĒ comentar/exponer alguna raz√≥n por la cual tu novela deber√≠a ser le√≠da?

M√°s que nada, esta es una novela que no le grita al lector por qu√© deber√≠a ‚ÄĒo no‚ÄĒ pensar de una manera. En ese silencio, que no es mutismo, es que se forja la historia. El lector es amable, entender√° por qu√© no digo, Milho. Nunca me ha gustado ‚Äúvender‚ÄĚ mi libro bajo esl√≥ganes que prediquen algo as√≠ como: ‚Äúesta es la novela que podr√≠a cambiar su vida‚ÄĚ. S√© que ella no cambiar√° nada, ni lo busca, ni le importa. Pero s√≠ es una novela, lector, que busca hablar contigo, de ti, cerca. Es mi mirada sobre una realidad. Y en ella, s√≠, hay metamorfosis, no semejante a aquella que convierte oruga en mariposa, a Gregorio Samsa en artr√≥podo, a la ceniza en f√©nix. Es una metamorfosis que subyace, que quiz√°s pase inadvertida, lector, para cualquiera‚Ķ excepto para tus ojos.

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  • Cada entrevista que he le√≠do de Elaine es una suerte de promesa para un joven autor como yo. Espero que el El Framboy√°n de las despedidas pueda ver pronto la luz. Felicidades!!!

  • Magn√≠fica autora. Me encant√≥ su entrevista. He le√≠do su obra y siempre me quedo con ganas de m√°s. ¬ŅCu√°ndo se publica el libro del que habla en la entrevista? Creo que es necesario tener ese libro.

  • Muchas gracias a Milho Montenegro por esta entrevista. Y gracias tambi√©n a √©l por siempre mantenerse en contacto con la literatura joven de nuestra naci√≥n.

  • Gracias a Elaine Vilar, a Yessica Arteaga y a la AHS por permitirme este espacio en la promocion de lo mas valioso de nuestra hornada literaria mas emergente.

    Mi abrazo,

    Milho

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