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La creación musical de los jóvenes en Cuba

Nacido a principios de la década del ochenta del pasado siglo, William Ernesto Roblejo Espinosa ha tenido claro desde su infancia que su existencia estaría signada por la música. Eso explica el por qué ha consagrado tantos años al violín como instrumento para expresarse. Egresado de la Facultad de Música del ISA, hoy podemos encontrarlo en diferentes escenarios de toda Cuba, compartiendo con músicos consagrados, o tal vez, ejecutando creaciones propias junto a la agrupación William Roblejo´s Trío, fundada por él desde el año 2010.

William, cuando a comienzos de la década de los noventa ingresas en la Escuela Elemental de Música Rafael Cabrera, en tu natal provincia de Granma, ¿ya tenías claro que querías dedicarte a la música, en específico al violín, o fue un impulso infantil del momento?

Creo que en aquel momento fue un impulso, aunque me gustaba mucho la música, por supuesto. Lo que no tenía claro era que iba a ser violinista.

Luego te trasladas al capitalino Conservatorio Manuel Saumell. ¿Qué recuerdas de ese tiempo de aprendizaje y cuánto le debe tu actual desempeño como músico a esos años iniciales de formación?

Prácticamente, le debo casi todo. En esa etapa fue muy importante conocer el violín con los profesores que tuve. Cuando llegué a La Habana y fui al Conservatorio del Nivel Elemental de Música tuve como profesora a la maestra María Verdecia, la cual me aportó mucho, me ayudó enormemente. Gracias a ella toco el violín que puedo tocar. (Risas)

A finales de los años noventa matriculaste entonces en el Nivel Medio Superior de Música en el Conservatorio Amadeo Roldán, de donde egresaste en el año 2002. Cuéntame un poco sobre esa experiencia en el Amadeo.

Entrar a esa escuela fue algo fascinante, allí había profesores muy importantes, de la talla del maestro Evelio Tieles, Alfredo Muñoz, entre otros. Fui alumno de Evelio y él le aportó mucho a mi carrera sobre todo en esta etapa de la adolescencia en la cual es muy importante tener a alguien recto, él es un gran violinista además.  

Después de estudiar el violín y de tu experiencia como creador musical, ¿cuántas posibilidades ves que te ofrece ahora el instrumento?

A mí me encanta sobre todo el sonido del violín. Me gusta insertarlo en la música que hago y por supuesto me fascina la música clásica. Las posibilidades son las que conozco, las que aprendí en la escuela mientras estudiaba y siento que ese sonido me llena ese sonido a la hora de interpretar, ya sea música clásica o popular.

Tu formación académica te ha dotado de amplios conocimientos teóricos para ejecutar la llamada música clásica, pero también la popular. ¿Cómo logras integrar uno y otro concepto en tu trabajo cotidiano?

Es muy difícil. La música clásica tiene una manera de interpretarse, y la popular otra. En mi caso, hago más la música fusión, entre jazz, música funky, y resulta complicado llevar las dos a la vez. Sucede que a veces estoy tocando música clásica y se me va algo de música popular, o viceversa. Siempre habrá personas en el mundo entero que conozcan tanto una como la otra, y van a estar atentos a todo lo que suceda ahí.

Una vez graduado realizaste tu servicio social como profesor de violín en el Conservatorio Manuel Saumell. Recientemente te desempeñas como Jefe de la Cátedra de Cuerdas, y profesor de violín del Conservatorio Amadeo Roldán. Cuéntame de esa experiencia docente, ¿es algo coyuntural o piensas continuar como profesor de música?

Al principio, durante mi servicio social lo vi como algo que me tocaba, después lo terminé y dejé de dar clases. Luego, por un llamado del maestro Roberto Chores comienzo a trabajar en el conservatorio, y lo veo como algo muy bueno. A mí me enriquece muchísimo dar clases, pienso que desde que soy profesor, sobre todo en este nivel, he aprendido más. Al mostrarle a los alumnos y decirles cómo deben hacer las cosas, cuando llego a mi casa y estudio, pienso: si yo les dije “esto” así es como yo tengo que mostrárselos.

William, desde inicios de la primera década de este siglo has formado parte de varias agrupaciones. Voy a mencionarte algunas y te pido que brevemente me definas lo que estas han sido para ti: Cuarteto Traza.

Significó el principio de tocar profesionalmente. Fue un inmenso placer interpretar junto a esos grandes amigos, aunque hoy no están aquí, pero tuvieron mucha influencia en mi carrera y en la música que hago.

Cuarteto de Cuerdas Amadeo Roldán

Actualmente toco ahí, es un cuarteto dirigido por el maestro Leonardo Pérez, un gran amigo. Dentro del repertorio incluimos música clásica, latinoamericana, temas de mi autoría y de la del director.

Agrupación de David Torrens.

Él es un gran amigo y un gran músico. Excelente cantautor, aprendí muchísimo en el tiempo que estuve tocando con él. Aprendí cómo “colorear” y cómo acompañar a un cantante.

En el año 2010 creaste tu propia agrupación que denominas William Roblejo´s Trío. ¿Por qué decides fundar tu propio proyecto?

En el año 2009 me llaman para un festival de jazz Artists on the Greens en Trinidad y Tobago, el cual tiene mucha aceptación en torno a los festivales de este género a nivel mundial. Me pidieron que llevara un trío, y me quedé con aquello de poder tener algo parecido a Traza, un formato que incluía dos guitarras, un chelo y un violín. Entonces decidí hacer algo parecido y concebí un trío: bajo, guitarra y violín. Preparé el trío para ese momento pero después cuando llegamos a Cuba nos había gustado la aceptación que tuvo allá, y decidimos crear el proyecto como algo más serio en el 2010.

¿Quiénes integran hoy el trío y qué posibilidades te ofrece este formato para defender y desarrollar tu trabajo?

William: En el bajo, está desde los inicios está Julio César González Ochoa y en la guitarra Roberto Gómez. Son músicos increíbles de los cuales no quisiera deshacerme nunca porque he aprendido mucho. Ellos hacen que yo tenga que ponerme a estudiar todo tipo de música porque son muy buenos y cualquier cosa que yo escriba la van a poder tocar.

También has tenido la posibilidad de grabar con músicos conocidísimos, aquí tengo una lista de ellos: César Portillo de la Luz, Silvio Rodríguez, X Alfonso, Harold López-Nussa. ¿Qué valor tiene esa posibilidad para un joven músico?    

Lo valoro muchísimo, son experiencias inolvidables haber podido grabar con estos artistas y con otros también que aportaron a mi formación. Cuando grabé con Silvio Rodríguez me llamó el maestro Roberto Carcassés, con el cual también he tenido la posibilidad de tocar en varios escenarios, con su proyecto Interactivo, gracias a él me inserté también con estos músicos. Además grabé con otros grandes como el maestro Pablo Milanés, he grabado en discos de David Torrens, de X Alfonso; y con quien considero un hermano, Harold López-Nussa, estudiamos juntos en la escuela Manuel Saumell hasta el ISA.

Has compuesto una decena de obras musicales. Como compositor, ¿cuánto puedes utilizar tu proyecto para desarrollar esa obra?

Como compositor me resulta cómodo poder escribir para este formato, los músicos me apoyan a la hora de escribir, una vez que yo les entrego un tema ellos siempre hacen ajustes, por supuesto para bien. Hay otros formatos más complicados, por ejemplo, cuando escribo para el Cuarteto de Cuerdas me resulta más difícil, pero me gusta esa vertiente de la música y ahí vamos.  

Conductora: Miladys Zamora

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