La angustia que nos ofrece el destino

Vasily Mendoza P√©rez no se ha propuesto escribir sobre la trascendencia y, sin embargo, en su obra pueden seguirse las se√Īales de lo que es ‚ÄĒo, al menos, de lo que yo considero‚ÄĒ gran literatura. Desde lo breve y lo fragmentario, desde el punto en que su vida lo marc√≥ para ser creador y usar la palabra como una de las sendas para comunicarse con el mundo, Vasily ha hecho una apuesta: abrir las ventanas a otros universos posibles.

¬ŅHasta qu√© punto tu historia de vida sign√≥ las historias que, como autor, estabas destinado a contarle al mundo?

Mi historia personal no solo ha signado la literatura que tramo, sin ella no habría narrativa o poesía posible. He sido un vividor de historias fabulosas, desde mi infancia, pero angustiosas. No he sido un delincuente porque estaba signado para otro destino. Tenía todas las condiciones para serlo. Incluso para haber adquirido una conducta o modo de vida más cercano a lo antisocial.

Hijo de padres divorciados que no supieron manejar esa situación familiar y no cuidaron las consecuencias nefastas de ello, tengo huellas de esa infancia, y son las que van saliendo en lo que escribo. Por ejemplo, hay un cuento, Algo que estorba, donde dos hermanos están fabulándose para matar al padre que es un abusador y que, al parecer, mató a la madre de ambos. Este cuento me surgió el día que estaba escribiendo y mi padre y mi hermano me interrumpían a cada rato y no me dejaban concentrar.

Mi proceso de escritura es muy místico. Necesito silencio y concentración para poder escuchar la voz que me dicta lo que transcribo. Y perder esa conexión me es muy doloroso, incómodo, y como soy irascible por arranques, ya te imaginarás cómo terminó la escena en la vida real. Aunque claro, no matamos a nadie, y mi padre no mató a mi madre. Pero son las cosas, verbigracia, que han ido construyendo mi literatura.

Hay cuentos en los que pareciera que escrib√≠ en clave para las antiguas amantes, casadas, que me le√≠an busc√°ndose en esos escritos. Y se encontraban. Y nos volv√≠amos a encontrar en la realidad y todo era m√°gico. Era, quiz√°s, tan maravilloso como dec√≠a Borges cuando se asombraba de que la realidad copiara a la fantas√≠a. Cuando comenc√© a escribir, bastante en serio, empec√© con la poes√≠a. Ah√≠ s√≠ estaba copiando la realidad tal cual era, y no como argumentos sino como sensaciones, porque era el reflejo exacto de mi mundo emocional. Todos mis miedos, mis reacciones, mis afecciones, ah√≠ estaban hechos versos. Cuando estuve los dos a√Īos de misi√≥n en Venezuela, la poes√≠a vino a salvarme. Y me salv√≥ de todos los colores posibles. Incluso del negro. Y ah√≠ est√° el libro in√©dito, En el pa√≠s de los ruidos, donde estoy yo m√°s lacerado que nunca. Porque esa misi√≥n me demostr√≥ que nuestro coterr√°neo puede ser nuestro peor enemigo fuera de los l√≠mites de la isla. Es lacerante saber que, en ocasiones, es as√≠.

El argumento, entonces, en mis cuentos viene a ser la historia del otro que me lo dicta. Pero las sensaciones, los afectos, las claves secretas y tácitas, son las mías. Sin eso no tendría razón de escribir ficción.

¬ŅEn el oficio de escritor juega alg√ļn papel el destino? ¬ŅEs este un oficio como otro cualquiera o comulga con un tipo de espiritualidad distinta, en estrecha conexi√≥n con el alma de los receptores?

Siempre he cre√≠do en la angustia que nos ofrece el destino. Pero ahora empiezo a dudar de la existencia del destino. Por lo que suponer que uno nace para algo, o est√° destinado para algo, es como creer en el destino. Y si analizas mi historia personal, como te dec√≠a, te dar√°s cuenta de que hab√≠a algo, secreto y taciturno, que me halaba hacia el arte, hacia la v√≠a del bien. Yo soy rocker, fui friki en la √©poca m√°s dura de nuestro pa√≠s. Y viv√≠ cosas sorprendentes. No consum√≠ drogas, pero s√≠ sus sin√≥nimos, porque la m√ļsica rock llega a ser una especie de droga y m√°s a√ļn cuando tratas de enajenarte, de irte de vacaciones de tu maldita familia que no est√° haciendo bien las cosas. Los j√≥venes, por lo general, tenemos la sensaci√≥n o la clara idea de que la familia est√° haciendo mal las cosas en alg√ļn momento de nuestras vidas, y por eso queremos salir un rato a tomar una bocanada de aire. Yo hice muchas cosas en mi adolescencia porque era muy libre. Ten√≠a mucho espacio para m√≠ solo. Por eso pertenecer a una tribu urbana como la de los rockers y hacer m√ļsica rock en una banda me daba cierta felicidad y consuelo. Pero ese no era mi destino, solo parte de mi an√©cdota. Y en eso qued√≥.

Pareciera que, aunque ya no creo tanto en el destino, s√≠ estaba destinado a ser escritor. Incluso ahora, ya m√°s maduro, me doy cuenta de que tengo varias profesiones, pero la que se me da bien, o bastante bien, es la de escribir. De hecho, he tenido relaciones con chicas que nunca me han conocido en persona, pero por los correos y cartas que nos escrib√≠amos ya era capaz de establecer un tipo de relaci√≥n. Es ah√≠ donde la literatura, sea ficci√≥n o no, logra ese acto comunicativo direccional con el que lee: acto que empieza con la actitud del escriba. Ning√ļn escritor escribe sin esa actitud, porque es f√≠sica. Nuestra mano deja de ser la mano de siempre, la mano de comer y afeitarnos, la mano de saludar o de agarrar las cosas. Entonces se convierte en la mano de alguien que escribe. Alguien que comunica. Eso es algo muy poderoso. Poderoso porque consigue varios niveles de comunicaci√≥n. Primero, con el que nos dicta lo que escribimos; luego, con nosotros mismos en una especie de introspecci√≥n; y por √ļltimo, con el lector que siempre tendr√° la √ļltima palabra. Pero no acaba. A su vez, el ciclo se repite, pero a la inversa. El lector interioriza lo que lee y lo vive, y luego se lo dice a otros para que compartan las mismas buenas o malas sensaciones. Es pura espiritualidad, s√≠, claro que s√≠. Es energ√≠a en movimiento. Energ√≠a invisible que empieza y concluye en el ser humano.

Lo fant√°stico, lo mist√©rico, lo sobrenatural forman parte del sistema de sentido de muchas de tus obras, ¬Ņpor qu√© te interesa cruzar la frontera, la cortina, que separa a la realidad de esas otras realidades probables?

Todo se relaciona. Y habría que volver a la importancia de mi historia personal. Nunca he sido conforme con lo que he vivido. Siempre quiero más. Y siempre me ha dolido mi pasado por no darme lo que necesité justo en la medida y momento adecuados. Por eso la fantasía y esos temas que mencionas han sido como la puerta de escape. Mi primera fantasía, y que nunca escribí, era ser invisible e incorpóreo. Para andar por ahí haciendo maldades al mundo, obtener dinero fácil, ver a las muchachas que amaba en sus casas sin que me vieran a mí, y poder hacer muchas cosas más con total omnisciencia. Eso es algo literario, fíjate, si se quiere, es lo que hacemos los escritores, somos invisibles e incorpóreos en un mundo ilusorio que no existe pero del que sabemos absolutamente todo. Quizás no fuimos sus demiurgos, pero es nuestro mundo y así lo sentimos.

Despu√©s, con las lecturas y ese proceso natural de selecci√≥n, fui descartando temas y qued√°ndome con el misterio, con lo sobrenatural. Eran geniales v√≠as de escape. La realidad me gusta, pero esa la reflejo o la trabajo con el pseudoperiodismo que escribo y con el que me gano la vida, tambi√©n. Con 18 a√Īos entr√© a formar parte de A.M.O.R.C. y la cuerda m√≠stica vibr√≥ en m√≠ para siempre. Esa parte genial de la espiritualidad se colm√≥ de alegr√≠as y me hizo el Hombre que soy ahora‚Ķ y que tambi√©n reflejo y ha sido determinante en mis lecturas y escrituras.

Háblame un poco de tu proceso creativo…

cortesía del entrevistado

Mi proceso creativo quiz√°s no se diferencie mucho del tuyo o del de otros artistas. Es el mismo para cualquiera de las manifestaciones art√≠sticas que trabajo. Por ejemplo, la primera cosa es la idea en s√≠ que viene sola y sin pedir permiso. Si es un tema musical, tengo que tener a mano algo para grabar o escribir la melod√≠a. Por suerte, s√© escribir partituras y tengo el m√≥vil con apks para grabar. Si es un cuento o un texto cr√≠tico, siempre a la mano tengo con qu√© escribir o guardar. Nunca confi√© en la memoria. Pero siempre conf√≠o en ese soplo de la primera l√≠nea, en el primer acorde. Y es genial porque me siento como en las nubes. Ya despu√©s, cuando me siento a desarrollar esas ideas es como si me distanciara de m√≠, como si fuera otro y me estuviera viendo hacer el arte que hago. Feliz, vibrante, mon√°rquico. As√≠ termino lo que sea y espero la opini√≥n de mis amigos, los selectos. Una cofrad√≠a de humanos que me soportan y dan muy buenas opiniones. Mi mujer es la primera en opinar, periodista de profesi√≥n, y con una sapiencia exquisita. As√≠ va rodando la obra hasta que pareciera que ya est√° terminada. Y cuando sale al mundo, me doy cuenta de que no puedo con ella. No la soporto. Empiezo a verle miles de defectos y la detesto, para siempre. Por eso no puedo leer mis libros ya publicados, ni mis dibujos, ni la m√ļsica que compongo. Es terrible. Altamente doloroso.

El mundo del teatro forma parte indiscutible de tu realidad como artista, ¬Ņhasta qu√© punto sientes que la comprensi√≥n de la teatralidad ha impactado en el sentido narrativo de tus libros?

Vivir el teatro tanto como aficionado como profesionalmente me ha desarrollado, adem√°s, como ser humano. Yo era un rocker t√≠mido y con mucho que callar, pero el teatro me abri√≥ las puertas del pecho e hizo que salieran una a una mis angustias, mis congojas y hasta las piedras de mis zapatos. Me ha dado no solo el sentido de la espacialidad, todo existe con una funci√≥n determinada en este mundo sino, tambi√©n, el de la humanidad. Somos humanos por una cualidad y no por otra; y con un fin determinado estamos en este mundo y no en otro. Aparte de ello, el teatro me hizo aprender de la t√©cnica sin necesidad de ir a la escuela, ni de pasarme a√Īos estudi√°ndolo. Solo lo viv√≠, y me aliment√©, vest√≠, de ello. Fui muy feliz en el teatro como mismo lo soy gracias a A.M.O.R.C. que tambi√©n dise√Ī√≥ el dibujo de lo que ser√≠a, luego, mi personalidad. Adem√°s, me dio todas las herramientas para que en el futuro me dedicara a escribir cr√≠ticas teatrales, asunto que me fascina.

¬ŅC√≥mo trazas la arquitectura de un libro de relatos?

A veces un libro me surge con la misma fuerza de la primera l√≠nea del primer cuento o parte, as√≠ como el t√≠tulo. Muy raras veces desarrollo el libro con los cuentos ya escritos y reunidos despu√©s. Es un todo en com√ļn que me ayuda a que sea m√°s cerrado el sentido de este. Me ayuda a que, despu√©s, se comprenda mejor lo que quise decir, aunque esto no significa que la idea primigenia se mantenga inamovible durante a√Īos.

Hay libros que he demorado m√°s de ocho a√Īos en publicar desde la primera vez que lo escrib√≠ y han sufrido tantos cambios que ya ni se parecen a la idea inicial; pero son los que m√°s me han dado placer y han quedado m√°s en la memoria de algunos lectores. Alguna que otra vez dibujo el libro que quiero hacer y trato de guiarme por ese plano. As√≠ tambi√©n me funciona. El asunto es que veo al libro de cuentos como un juguete de arme y desarme. En el deseo juvenil de transgredir los l√≠mites, intento romper esquemas como los de un cuento detr√°s del otro aunque, en esencia, sea esa la forma. No creo que exista otra manera de armar un libro de cuentos. Nadie puede poner dos cuentos a la vez, o todos los cuentos a la vez, que no sea uno detr√°s del otro. Es como la pintura. Uno trata de darle riendas sueltas a la imaginaci√≥n o a la musa, pero casi siempre traza un plan, una forma.

El dise√Īo, tanto teatral como editorial, ¬Ņde qu√© manera complementa tu vocaci√≥n como escritor y qu√© comprensi√≥n del universo de la industria del libro te ha ense√Īado?

Me veo menos como dise√Īador. Es as√≠ de sencillo. Es un oficio, una manera digna y profesional de ganarme el dinero y asegurar el futuro. Pero no creo que el dise√Īo haya contaminado mi vocaci√≥n de escritor; m√°s bien a la inversa. Al dise√Īo le hallo correlatos como escritor. Y justifico un trazo o una forma de la manera m√°s conceptual posible, como si con ello estuviese haciendo literatura. Es curioso, pero las cosas ocurren as√≠, a la inversa. No le resto el valor al oficio de dise√Īar, pero tampoco le doy el papel determinante sobre mis otras profesiones.

Al dise√Īar a tus personajes, ¬Ņqu√© recursos empleas? ¬ŅSientes que la Psicolog√≠a te dot√≥ de un set de conocimientos sobre la mente y el alma humana que has podido, despu√©s, verter en tus historias?

Llegu√© a la Psicolog√≠a despu√©s de ser escritor. Y me hice consciente de algunos elementos psicol√≥gicos de mis personajes cuando estaba en la carrera. Nunca lo hice consciente, ni ahora que ya estoy graduado. Son pr√°cticas que uno va adquiriendo de las lecturas que hace. Creo, como dec√≠a Robert L. Stevenson, que los personajes literarios son como cubos de papel. Como cubos de papel que se van armando de personalidad mientras voy corrigiendo las historias. No los trazo. Los veo andar. No les hablo, les permito hablar. A veces, conscientemente, los copio de la realidad o de m√≠ mismo. Y transfiero conocimientos que tengo de otros en ellos y los disfrazo para no descubrir alguna cosa, alg√ļn mensaje secreto que dejo en el cuento. Por lo general se me ocurre la historia, no los personajes. Ellos son parte del escenario. Son las herramientas para transmitir una idea. S√© que suena feo. S√© que pareciera una cosa morbosa, cruel. Pero as√≠ es. No creo que hacerlo de otra forma sea m√°s caritativo solo por parecer m√°s humano. Los personajes de mis historias son peleles que se mueven a mi antojo. Eso s√≠, tienen un basamento personol√≥gico real, basado en m√≠ y, quiz√°s por eso, parecen m√°s psicol√≥gicos o m√°s reales. Pero no dejan de ser cubos de papel.

De tus libros (los in√©ditos, los publicados), ¬Ņcu√°l ha quedado tatuado en tu memoria y por qu√©? Si tuvieran que reconocerte por uno solo de esos libros, por una sola de esas historias, ¬Ņcu√°l elegir√≠as?

Mi primer libro, en el a√Īo 99. Mi primera persona, porque fue Yamil√© Tab√≠o Rodr√≠guez la mujer que me invent√≥ como escritor, la que me ayud√≥ y alent√≥ a armar ese libro de cuentos. Lo mandamos a un concurso y fue mi primer concurso nacional en el que sabore√© la victoria. En ese primer libro estoy yo m√°s al desnudo. Est√°n historias de fantasmas y cosas imaginarias que siempre me fascinaron. Est√°n Borges y Cort√°zar, Bach y Picasso. Ah√≠ est√°n mis otras lecturas y mi deseo de ser querido por los lectores y apreciado como escritor. Asuntos que a√ļn est√°n pendientes. Ah√≠ est√°n mensajes en clave para amantes que tuve y que eran casadas y que no se pod√≠an decir todas las cosas que normalmente uno les dice a las amantes. Era una gran complicidad. Como mi segundo libro, Esquijarosa, que es el apellido de mi segunda novia en la vida, alguien que signific√≥ bastante para m√≠. Y fue como un punto m√°gico porque fue, adem√°s, mi segunda mujer en la vida sexual y eso, aunque nadie lo diga, tiene tanto significado como la primera.

Mirar con ojos cr√≠ticos la obra de otro creador es un ejercicio de riesgo, ¬Ņc√≥mo lo afrontas? ¬ŅCu√°l es la √©tica necesaria a la hora de ejercer la cr√≠tica? ¬ŅPor qu√© hemos colocado en picota la cultura del debate y del disentir?

Siempre tengo una opinión sobre cualquier cosa que veo, oigo o digo. Y expresarlo me es fácil. Los pensamientos con criterios fluyen en mí con soltura y logro hilvanarlos. Prefiero más decir que no equivocarme en el criterio. El ejercicio de la crítica es de puro pensamiento. Y no se trata de ser certeros o de poner la verdad al descubierto; se trata de hacer pensar. Cuando tienes un pensamiento genuino es fácil ser polémico. Así soy. Pienso, pienso, y con ello soy polémico. Lo otro es que no tengo miedo de decir eso que pienso, sea bueno o malo. Pero siempre trato de ser constructivo. De que mi opinión sirva para ver la realidad desde otro punto de vista y que la solución parezca, al menos, más palpable. Esa es la ética que me signa.

Disentir no creo que sea el problema. El problema está en disentir un ateo en medio de una misa religiosa, o un satanista en medio de una reunión cristiana. Ese es el punto que muchos no entienden y quieren hacerse entender como disidentes así por así. Es algo complejo, sin dudas. Se ha puesto ahora mismo en la cima de toda la realidad cubana porque muchos no han sabido dialogar y otros no han sabido hacerse entender. A la fuerza no se logra nada. Lo primero es el respeto. Lo primero es escuchar, pero si yo te digo que no quiero dialogar, es mi derecho. Y mi derecho también es entenderlo y aceptarlo.

¬ŅEs la escritura un oficio solitario? ¬ŅC√≥mo interpretas t√ļ la soledad a la hora de sentarte frente a la potencialidad de la p√°gina en blanco?

Si no hay soledad, no hay arte. Porque el arte comunitario existe porque hay un solo y √ļnico receptor, al menos, la primera vez. Eso somos los artistas, los primeros receptores. Alguien nos escogi√≥ a nosotros para transmitir un mensaje y all√° vamos, a duplicarlo y a transmitir. Pero si estamos en compa√Ī√≠a de seres queridos, de distracciones y esas cosas, quiz√°s no podamos concentrarnos ni recibir bien el mensaje.

Tengo amigos que escriben en la multitud de un parque, pero cuando les pregunto, no son capaces de decirme que está ocurriendo a solo unos pasos de ellos. Por lo tanto, la concentración es esencial y, con ello, la soledad es tanto íntima como exteriorizante. Te puedes aislar del mundo en medio de una multitud aplastante.

En mi carrera de Psicolog√≠a, estudi√© los procesos de concentraci√≥n y pensamiento, y estaba m√°s que claro que nadie pod√≠a hacer m√°s de dos cosas al mismo tiempo. Por lo tanto, si es as√≠, cient√≠ficamente: ¬Ņc√≥mo puedo yo hablar con mi novia y, a la vez, escribir un gran cuento? No podr√≠a, jam√°s. Por ello, el arte es un ejercicio en solitario. Incluso en el arte grupal, esa de grupos creativos. Tienes que tener un momento a solas para generar ideas y luego ampliarlas en el colectivo o cambiarlas, mejorarlas, en fin.¬† Siempre la idea base nace en la soledad de uno mismo. Porque es as√≠. Creo yo. No quiero ser absolutista.

¬ŅCu√°les son las principales carencias y excesos, en materia escritural, que acompa√Īa a la literatura que se hace en Cuba, en estos tiempos?

No creo que las principales carencias en materia escritural en Cuba tengan que ver con la censura como algunos predican por ah√≠. Sin ser un especialista en la materia, pienso que la principal barrera est√° en lo material. No todo el mundo tiene 600 hojas en blanco para imprimir su obra y mandarla a un concurso, o un poco menos para enviarla a una editorial. Porque para escribir solo se necesita talento y algo que decir. Y, luego, el espacio para que se haga visible tu obra. Al final, la censura siempre va a existir porque es un mal social que no se deslinda de la moral. Sabemos que la moral tiene que ver con las leyes de la convivencia c√≠vica, con lo establecido por una sociedad y su tiempo. Nadie deber√≠a ir contra ello y despu√©s reclamarle a la censura. Es algo tonto. Porque, de verdad, yo siempre he cre√≠do que no hago nada escribiendo sobre abusadores sexuales de ni√Īos en una sociedad que deplora ese tipo de actitud. Irremediablemente, ser√© vetado o censurado en alguna parte del camino. Entonces, ¬Ņen qu√© sociedad ser√° permitido cualquier tipo de expresi√≥n art√≠stica? ¬ŅPor qu√© pensar que ese tipo de actitud solo se tiene en Cuba cuando la historia del arte universal est√° plagada de actos censurados desde Raphael hasta The Beatles? Y a√ļn hoy. Fuera de Cuba, ¬Ņcu√°ntos artistas no han sido vetados por otros por diferentes motivos? La lista es enorme. Lo triste es que solo los ca√Īones se enfilen hacia Cuba y su Revoluci√≥n. No creo que la censura sea un mal necesario. No. Es deplorable. Pero orinar contra el ventilador me parece est√ļpido. Y m√°s a√ļn cuando despu√©s se arma una campa√Īa para defenderlo. ¬ŅAlguien tiene derecho a orinar contra el ventilador? Por otra parte creo que, si alg√ļn lugar de este mundo es consecuente ahora con el di√°logo entre el artista y el Estado, es en Cuba. Stephen King nunca me ha dicho que se ha reunido con los dirigentes del Congreso que √©l mismo eligi√≥ para decirles alguna inquietud social o pol√≠tica que tenga; y nosotros lo hacemos a cada rato desde una asamblea de la UNEAC o de la AHS. Eso es leg√≠timo. Es un logro de esta Revoluci√≥n.

Ahora bien, que haya artistas que no pertenezcan a ninguna de estar organizaciones y necesiten un espacio de di√°logo, es otra cosa. Bien justa y leg√≠tima. Pero no tiene que ser a la fuerza. El di√°logo para que sea di√°logo tiene que partir del consenso de ambas partes; si no, es imposici√≥n. El Estado cubano: ¬Ņtiene la obligaci√≥n de dialogar con todos los habitantes de la isla? S√≠, lo creo, pero tambi√©n tiene el derecho de no dialogar, porque si no estar√≠a siendo esclavizado por una parte de una poblaci√≥n que quiere di√°logo, que quiere otra cosa. Es algo complejo que merece m√°s de un an√°lisis. Por el momento, yo he tramado mi literatura hasta donde he querido. He escrito lo que pienso y lo he publicado. Nunca he escrito algo que no sienta. La censura nunca me ha tocado un pelo porque mi arte sigue siendo libre y soberano como mi bandera.

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