José Martí, un guerrero de todos los tiempos (+ Dossier)

La imagen más habitual de José Martí, Héroe Nacional de Cuba, suele ser la de un poeta, un intelectual, acostumbrado a discursos y escribir, especialmente durante horas de la noche. Algunos hasta han intentado presentarlo como hombre incapaz de soportar las exigencias de una contienda en la manigua. Pero el Apóstol de la Independencia era un verdadero guerrero. ¡Qué nadie lo dude! Durante toda su vida libró guerras, luchas constantes en las que nunca cedió.

Muchos fueron los desaf√≠os que enfrent√≥ durante sus 42 a√Īos de edad, demasiadas las cr√≠ticas y privaciones, lo dolores de diversos tipos, las heridas en el alma, pero sigui√≥ fiel a sus principios. Solo alguien con enorme fortaleza mental y f√≠sica podr√≠a enfrentar tantos molinos, y mantener su alma po√©tica, la pureza de sus ideas y acciones, la confianza en la verdad y el sue√Īo de Patria.

Nos parece verlo¬† encarcelado con apenas 16 a√Īos de edad en las Canteras de San L√°zaro. Desde la madrugada, trabaja y arrastra cadenas y grilletes por un pedregoso camino, excava y desbarata piedras a golpe de pico. Aquello le provoc√≥ lesiones en los tobillos y la cintura, por el roce del grillete. Eso le afect√≥ su caminar y le gener√≥ dolores para toda la vida. Desde muy joven sufri√≥ de lesiones en su piel y de un sarcocele (tumor de test√≠culo, de tipo qu√≠stico), como consecuencia del roce constante de la cadena en el Presidio, del cual fue operado al menos en cuatro ocasiones.

Padeci√≥ tambi√©n sarcoidosis, detonante de otras afecciones del tracto digestivo, respiratorio y cardiovascular. Sufri√≥, adem√°s, laringitis aguda y en m√°s de una ocasi√≥n los m√©dicos le recomendaron reposo absoluto de voz, pero era mayor su voluntad, y respond√≠a: ‚ÄúCuba no puede esperar‚ÄĚ. Ah√≠ est√°n tambi√©n las tristezas del exilio, la lejan√≠a, las incomprensiones de la familia, las tormentas con su esposa Carmen Zayas Baz√°n, la separaci√≥n de su hijo amant√≠simo, los disparos verbales de muchos‚Ķ

A pesar de todo eso y otras lesiones del alma continuó incesante a favor de una Cuba totalmente independiente. En la preparación de la Guerra de 1895, superó con inteligencia y carácter diferencias con grandes jefes militares, como Antonio Maceo.

Su aporte como principal organizador de la Guerra de 1895 es incuestionable, con una visión integradora en cuanto a estrategia y unión de las generaciones participantes. Cada uno de sus discursos previos es fuente de civismo y claridad política. La creación del Partido Revolucionario Cubano y el periódico Patria también favorecieron las posibilidades de éxito.

En esos preparativos y en la concepci√≥n de la lucha demostr√≥ tambi√©n tener un pensamiento militar fruto de an√°lisis de otras experiencias, como la resistencia aborigen a la conquista espa√Īola, las guerras de independencia de Hispanoam√©rica, La Guerra de los Diez A√Īos, la Guerra de Independencia de las Trece Colonias, la Guerra de Secesi√≥n en los Estados Unidos (1861-65), la Guerra Chiquita, el plan G√≥mez-Maceo, la guerra de independencia espa√Īola contra la invasi√≥n napole√≥nica y la guerra franco-prusiana. Se nutri√≥ tambi√©n de conversaciones con patriotas de contiendas anteriores, como M√°ximo G√≥mez, Antonio Maceo y Flor Crombet. Era un estudioso constante.

En su corazón palpitaba el deseo de pelear con los fusiles y las balas, sentir el volcán del campo de batalla. Va sobre su caballo, resuenan los disparos…, pero él sigue de manera impetuosa. Todavía parece cabalgar, con ese coraje indefinible.

Incluso, ahora 126 a√Īos despu√©s de su desaparici√≥n f√≠sica, Mart√≠ contin√ļa siendo un guerrero muy actual. Algunos repiten frases suyas, mencionan su nombre, hasta se atreven a decir c√≥mo actuar√≠a hoy ante determinados hechos, pero la verdad es que nuestro H√©roe Nacional jam√°s traicionar√≠a su amor verdadero a Cuba, su dignidad y antimperialismo. Debemos mantenerlo muy vivo junto a nosotros, palpitante, como parte esencial del coraz√≥n de esta naci√≥n y su pueblo.

 

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Mart√≠ nos ense√Īa el camino del bien

Por Doctor en Ciencias Históricas Pedro Pablo Rodríguez

¬ŅVieron todos en la televisi√≥n los personajes que les echaron la sangre a los bustos de Mart√≠? Hay uno de ellos, que dice que √©l lo hizo porque el otro vino y le dijo que ten√≠a una ‚Äúpinchita‚ÄĚ para ganar dinero. No sabemos cu√°nto.

Estas personas no tienen realmente ni la menor idea de quién es Martí, no lo sienten, no comprenden su dimensión. Solo así se entiende un poco que hagan semejante cosa.

Entonces yo pienso: ¬Ņy c√≥mo es posible que en Cuba, con todo lo que hablamos de Mart√≠ y todo lo que se publica y se hace, pues haya personas que, como esas, no conozcan la obra ni las esencias de Jos√© Mart√≠, no sientan suficiente admiraci√≥n y respeto?

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La política para Martí: Un asunto del alma

Por Lil María Pichs Hernández

Gracias por la invitaci√≥n a este espacio. Deseo comenzar con referencias al texto de Cintio Vitier¬†Jos√© Mart√≠ en la hora actual de Cuba, escrito en 1994, el cual me parece vital para entender fen√≥menos de aquel momento y el presente. El engranaje social no funciona todo lo bien que deber√≠a. La f√≥rmula martiana ‚Äúcon todos y para el bien de todos‚ÄĚ no ha llegado a todos los que tiene que llegar en nuestro pa√≠s, y son, efectivamente, la educaci√≥n y la cultura campos esenciales para revisarnos como pa√≠s.

Es en el campo de la cultura donde Cintio ubica la soluci√≥n a muchos de nuestros problemas. Y, de hecho, hace una comparaci√≥n entre la Campa√Īa de Alfabetizaci√≥n de 1961 y la nueva campa√Īa de alfabetizaci√≥n o de culturizaci√≥n que har√≠a falta entonces en 1994, seg√ļn sus palabras.

Dijo¬†Cintio¬†entonces: ‚ÄúLa campa√Īa de alfabetizaci√≥n martiana que ahora necesitamos, en un pueblo que ya sabe leer y escribir, y que ha alcanzado niveles cient√≠ficos admirables, pero que en su mayor√≠a desconoce m√°s su historia y por lo tanto el argumento de su propia vida, es una campa√Īa de espiritualidad y de conciencia.¬† Hoy nuestro mayor problema espiritual, sin excluir los campos, est√° en las ciudades, y la ignorancia que hay que remediar es de otra especie, es en verdad la ignorancia de s√≠ mismos, de la propia historia, de la propia naturaleza, de la propia alma.‚ÄĚ

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Mart√≠ en nuestros d√≠as, ¬Ņun di√°logo con el pasado?

 

Seg√ļn Gabriela Mistral, Mart√≠ es un cl√°sico sin sombra de vejez. Quien accede a su obra, independientemente de su formaci√≥n acad√©mica, queda seducido por ese verbo proteico, profundamente po√©tico, y portador, a la vez, de los m√°s altos valores humanos. La hondura de su pensamiento, la riqueza de sus reflexiones, motiva al an√°lisis hist√≥rico, filos√≥fico o pol√≠tico. Siendo un hombre de su tiempo¬† en toda la extensi√≥n de la palabra, Mart√≠ es un hombre para todos los tiempos.¬†

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Un Martí para ahora mismo

Por Dr.C Fabio Fern√°ndez Batista

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José Martí, un símbolo en disputa

Por Yasel Toledo Garnache

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