Jos√© Luis Estrada: «Un tipo eminentemente feliz»

Me hubiera encantado entrevistarlo en persona, tomarnos un café, verlo reír con la sonrisa amplia que le imagino. Tutearlo desde el minuto uno, porque hay una calidez en su trato, que ni el chat a kilómetros puede enfriar. Me hubiera gustado abrazarlo al terminar la conversación. Pero las confesiones de José Luis Estrada Betancourt, el tunero, el periodista, el autor, el multipremiado entrevistador de las estrellas, me llegaron vía email. Me he divertido, emocionado, llenado de orgullo por alguien a quien quiero llamar amigo, mientras leía su historia de vida, el testimonio del azar y la vocación, del talento y la entrega, de la buena energía y la calidad humana, que ahora les entrego.

¬ŅQu√© remembranzas guardas de Las Tunas?

Guardo en un lugar muy custodiado de mi memoria las reuniones familiares de los domingos, presididas por mi abuela, la Ni√Īa, y su hermana Gloria, quienes se hac√≠an rodear de sus hijos, nueras, nietos, parientes lejanos y cercanos… Nunca m√°s he visto juntos tantas botellas de cervezas metidas en tanques colmados de bloques de hielo que parec√≠an un trozo de la Ant√°rtida y tantos carneros colgando de una mata de ciruela, puercos chillando ante el presentimiento de la √ļltima hora, gallinas azoradas presagiando el peligro.

Adoraba ba√Īarme en el aguacero, perderme en el ‚Äúbosque‚ÄĚ que se extend√≠a detr√°s de las casas de la cuadra; jugar ajedrez, convertirme en los personajes principales de las aventuras de turno, ir al cine, pasarme horas montado en lo que fuera con tal de zambullirme en la playa La llanita (Puerto Padre); seguir el rodeo en la Feria, practicar esgrima; estar entre los privilegiados que en el cine-teatro Tunas fueron testigos de los conciertos de Estela Raval y los Cinco Latinos, del grupo vietnamita Flor de Loto, de la mexicana Mar√≠a de Lourdes, antes de que le robaran su sombrero de mariachi y los botines…; aprenderme tres acordes de la guitarra con Bertica Maestre con los que cantaba un mill√≥n de rancheras y cl√°sicos de la trova tradicional‚Ķ

foto tomada del perfil de facebook de jose luis estrada

Ahora mismo le har√≠a un monumento a la Casa de Cultura Tomasa Varona donde me perfeccion√© como bailador popular. Pueden tirarme lo que sea: lo mismo un danz√≥n o un mambo, que un chachach√° o una cumbia. ¬°Y si es un casino, ap√°rtate! Le har√≠a otro a la comparsa Zabala y a la conga Mau Mau, al Dancing Lights (discoteca), a la Fonoteca en los altos de la Fuente de las Antillas, de la Longa, donde beb√≠a menta y, lejos del tapaboca de Juana (‚Äúcuando usted trabaje…‚ÄĚ), fumaba con total libertad. Tambi√©n a El Cornito, la querida guarida de El Cucalamb√©, de los bamb√ļes y de los tuneros que se dejaron arrebatar la tradici√≥n de hacer sus picnics los fines de semanas, en el lugar m√°s espl√©ndido de la √°rida naturaleza tunera.

No obstante, la maravilla mayor para m√≠ fue el IPU Luis Urquiza Jorge. Mis compa√Īeros de entonces, mis hermanos de hoy, consiguieron el milagro de engendrar la amistad que no se desti√Īe, que no cree en distancias ni en a√Īos que pasan, que no filtra atendiendo a posibilidades econ√≥micas o estatus social. Inventaron un calor persistente que no entiende de vendavales ni fr√≠os.

¬ŅEl ni√Īo Jos√© Luis so√Īaba con escribir o con grandes inventos y ecuaciones?

El ni√Īo Jos√© Luis qued√≥ fascinado primero con el mundo de los n√ļmeros. Era excitante ver un problema matem√°tico y que la soluci√≥n se fuera dibujando en mi mente a medida que avanzaba en la lectura. Me encantaba que me mandaran a la pizarra a resolver los ejercicios y explicarlos para toda el aula. Mi casa se pasaba todo el tiempo llena de mis compa√Īeros a quienes repasaba una y otra vez. Ellos adoraban los batidos que le tumbaban a mi mam√°. Dec√≠an que yo siempre les salvaba la vida. Todav√≠a me lo dicen cuando me encuentran por la calle y me abrazan.

Siempre fui un ni√Īo muy aplicado. Todo se me pegaba en el aula con tremenda facilidad y despu√©s no necesitaba volver a la libreta para recordar un paso, un dato, una explicaci√≥n de un fen√≥meno… Me fascinaba la escuela, sin embargo, no era muy consciente de esa capacidad para aprender. Me percat√© en el IPU Luis Urquiza Jorge, cuando me encontr√©, de repente en aquel grupo 1, donde reunieron a los primeros 50 estudiantes del municipio. Estaban todas las papeletas para que el experimento resultara insoportable, pero me encontr√© con las personas m√°s nobles, humanas, solidarias, integrales, que exist√≠an en todo Tunas, y luego divertidas, tan aut√©nticamente j√≥venes. Imagino que para los profesores haya sido un dolor de cabeza entrar al grupo 6 pero las clases en el 1 eran tan espl√©ndidas…

foto tomada del perfil de facebook de jose luis estrada

En el preuniversitario tuve los mejores profesores del mundo. Este 2020 se cumplen 35 a√Īos de que nos gradu√°ramos y todav√≠a recuerdo sus nombres, sus rostros, sus clases. La gram√°tica que me ense√Ī√≥ la profe Maribel es la que me ha acompa√Īado hasta hoy, con la que me he defendido ‚Äúa la cara‚ÄĚ. Te aseguro que el profe Denys jam√°s eligi√≥ mis composiciones para leerlas en voz alta como hac√≠a con las genialidades que escrib√≠a mi socia Gisela Paredes para que los dem√°s aprendi√©ramos.

Imagin√© que ser√≠a cient√≠fico, ingeniero, abogado, economista… mas el Periodismo no clasific√≥ ni en la √ļltima casilla. Confieso que, lleno de vanidad, me propuse elegir una carrera que fuera dif√≠cil de alcanzar. Era consciente de que hab√≠a nacido para ser maestro, pero, pobre de m√≠, pensaba que merec√≠a algo superior y desde√Ī√© la profesi√≥n m√°s hermosa y esencial del universo.

En una actitud autosuficiente, cuando las pruebas de ingreso eran para casos excepcionales (entonces se otorgaban seg√ļn los resultados acad√©micos), me decid√≠ por las √ļnicas que exig√≠an requisitos casi extraordinarios, las llamadas ‚ÄúNucleares‚ÄĚ, impulsado adem√°s por el convencimiento que siempre tuve de que har√≠a la universidad fuera de Cuba. As√≠ me vi viajando para Bulgaria con el prop√≥sito de convertirme en uno de los ingenieros f√≠sico nucleares que desde la Ciudad Nuclear de Juragu√° transformar√≠an a Cuba en un pa√≠s poderosamente desarrollado.

Son Bulgaria y la Universidad de Sof√≠a amores distantes, ¬Ņcu√°les son los motivos de ese ‚Äúenamoramiento‚ÄĚ?

foto tomada del perfil de facebook de jose luis estrada

Parece que es imposible rememorar y no idealizar el pasado. Pero creo que, si pusiera en una balanza las felicidades y los momentos tristes, amargos, abundaron m√°s las risas que los llantos. No obstante, fui v√≠ctima del miedo. Es cierto que el miedo paraliza. Lograba disimularlo, cubri√©ndome con m√°scaras, pero ah√≠ estaba: vivo. No me atrevo a imaginar qu√© hubiera pasado conmigo si algunos de mis compa√Īeros en la Preparatoria hubieran convencido al decano de la Facultad haci√©ndole ver que alguien como yo no era digno de representar a la Revoluci√≥n cubana en el extranjero. ¬ŅC√≥mo habr√≠a enfrentado a mis padres, a mi familia, a mis vecinos, a mis compa√Īeros? ¬ŅQu√© har√≠an con tanto orgullo? No s√©… Imagino que solo se enterar√°n de este hecho que me marc√≥ para siempre, que pisote√≥ mi inocencia, si leen esta entrevista…

No har√© la historia. Solo te dir√© que el miedo me sac√≥ todas las l√°grimas que hab√≠an acumulado mis ojos. Y mencionar√© un nombre: Gladys Nexys Mart√≠nez, la gordita del aula que estaba protagonizando ella misma, en carne propia, todas las escenas de la Ofelia de Una novia para David, mas dej√≥ a un lado su mal de amores para contarles a mis profesores b√ļlgaros por qu√© su alumno con T√≠tulo de Oro de pronto se negaba a participar en las celebraciones por el 24 de Mayo, Deniat na Slavianskata pismenost i cultura (el D√≠a de la Escritura y la Cultura Eslavas). Ellos se pusieron en sus 13. O yo o ninguno.

¬ŅPor qu√© me enamor√© perdidamente de Bulgaria? Porque lo que hab√≠a conocido hasta esa fecha era, por decirlo de una manera, una ‚Äúcaricatura‚ÄĚ de la felicidad. Mi incre√≠ble profesora de idioma b√ļlgaro, Zdravka Georguieva, lo predijo: ‚ÄúCuando llegues a Bulgaria todos te amar√°n. Mi pa√≠s se pondr√° a tus pies‚ÄĚ. ¬°Palabra santa! ¬ŅQu√© les atra√≠a de m√≠? Imagino que les llamaba mucho la atenci√≥n encontrar en aquel contexto un negro que hablara su lengua con una fluidez tremenda y, bueno… uno tiene su simpat√≠a personal, la verdad (risas).

No, en serio, creo fue haber descubierto la libertad. No la sensaci√≥n de libertad, sino la certeza de la libertad. Me refiero a la libertad personal, no a otra; a soltar amarras, a respirar el aire a todo pulm√≥n, a vivir como si cada d√≠a fuera el √ļltimo. Ellos, los b√ļlgaros y las b√ļlgaras, me echaron a perder.

foto tomada del perfil de facebook de jose luis estrada

Supe por tus estados de Facebook que fuiste el primer negro de tu Alma Mater ¬Ņc√≥mo fue esa vivencia? ¬Ņdram√°tica, divertida, rara?

Divertida, divertid√≠sima. ¬°Una mosca dentro de la leche! Ese era yo en aquel auditorio. El primer d√≠a de clases llegu√© un poco cortado y todos me miraban con disimulo. Al segundo, ya andaba repartiendo besos como buen cubano y como si nos conoci√©ramos de toda una vida. Algunos aprovecharon la cercan√≠a para rozarme el brazo con las yemas de los dedos para luego revisar si se les hab√≠an manchado. A otros les dio por evaluar la consistencia de mis pasas… Tu juro que el filin fue inmediato. En Bulgaria dej√© a mi otra gran familia.

Suele pensarse que las personas son √≥ptimas o talentosas en un solo √°mbito del conocimiento. As√≠, ser bueno en las Humanidades, excluye las habilidades para las Ciencias Exactas, sin embargo, transitaste de la Ingenier√≠a al Periodismo. ¬ŅC√≥mo y por qu√©?

La vida. El regreso de Bulgaria fue traum√°tico para m√≠. La ca√≠da del campo socialista me oblig√≥ a dejar aquella tierra sin poderme despedir. Todo me tom√≥ por sorpresa. Cre√≠ que, en quinto a√Īo, avanzando ya en la tesis, terminar√≠a all√≠ mi carrera… Nada sucedi√≥ como lo prev√≠.¬†

foto tomada del perfil de facebook de jose luis estrada

A mi regreso tom√© una decisi√≥n: me quedar√≠a en La Habana, la √ļnica ciudad de Cuba donde consideraba que pod√≠a seguir siendo feliz. El sue√Īo de Juragu√° hab√≠a muerto para m√≠. Permanec√≠a intacto el amor por Las Tunas, pero mi esp√≠ritu se hab√≠a ensanchado tanto que necesitaba de teatros, cines, conciertos, pe√Īas…, y solo la capital pod√≠a saciar ese enorme apetito…

Por el a√Īo 91, 92, comenzaba a vislumbrarse un serio problema que luego se agudizar√≠a: la escasez de profesores. En un tiempo en que era obligatorio para los graduados universitarios retornar a su lugar de origen, dar a un paso al frente para sumarme a los que dar√≠an clases en secundaria b√°sica posibilit√≥ que me librara de que me aplicaran dicha resoluci√≥n. Y fue as√≠ como me volv√≠ a conectar con la profesi√≥n de mi vida: el magisterio.

De mi madre hered√©, para bien o para mal, un sentido de la responsabilidad, una pasi√≥n y un compromiso por cada proyecto que emprendo, que mi entrega se torna algo enfermiza. As√≠ ha sido con todo: cuando amo, amo. Y con el amor no tengo l√≠mites. No me importa si la otra parte se percata y se aprovecha de mi ‚Äúdebilidad‚ÄĚ. Estoy incapacitado para darme a medias.

De poco val√≠a que un profesor se ausentara de la escuela, porque los muchachos sab√≠an que con ‚Äúel F√≠sico‚ÄĚ no hab√≠a turnos de clases perdidos. Daba lo mismo que tocara Matem√°tica, Espa√Īol, Qu√≠mica, Ingl√©s…, de s√©ptimo, octavo o noveno, que estuviera libre o en otra aula. Ah√≠ me aparec√≠a lleno de tiza de la cabeza a los pies, haciendo de esos 45 minutos un show (yo creo que Fidel se inspir√≥ en m√≠ para idear a los Profesores Generales Integrales). Porque, adem√°s, ten√≠a un control absoluto sobre la escuela. Ah√≠ est√°n muchos de esos alumnos entre mis amigos de Facebook. Si les preguntas dir√°n que no miento: que me ten√≠an ‚Äúterror‚ÄĚ y me amaban. A cada rato les da por sacarme las l√°grimas, me agradecen por esa obsesi√≥n m√≠a de convertirlos en hombres y mujeres de bien.

Pero las personas como yo, que se levantan a las seis de la ma√Īana y llegan primero a la escuela para limpiar sus tres plantas cuando el esposo de la compa√Īera encargada de la limpieza recibe tratamiento de hemodi√°lisis, o se toman muy en serio eso de ser Gu√≠a Base, de preparar muchachos para concursos nacionales y que con el primer lugar consigan elegir la carrera de sus sue√Īos…, cuando se decepcionan son como el burro negado de Van Van, que ni a palo sube. A m√≠ me pas√≥ alrededor del a√Īo 2000, justo en el momento en que, vencido el per√≠odo especial, los medios de comunicaci√≥n se sintieron en condiciones de retornar a la normalidad, solo que una buena parte de los periodistas hac√≠a rato que hab√≠an decidido buscar otros horizontes.

Fue una gran amiga, Ana Mar√≠a Garc√≠a Salvador, extraordinaria profesora de Historia, quien me habl√≥ del Diplomado de Periodismo en el Instituto Internacional de Periodismo Jos√© Mart√≠: un curso emergente e intenso dirigido a egresados universitarios que, de aprobar los ex√°menes de aptitud, se formar√≠an en un a√Īo. Cuando quiso embullarme para que juntos nos present√°ramos, me negu√© de plano. ‚ÄúMija, si yo no s√© ni escribir una oraci√≥n compuesta‚ÄĚ, le dije para que me dejara tranquilo. ‚ÄúAdem√°s, jam√°s me ha pasado por la mente ser periodista‚ÄĚ, prosegu√≠ con mis argumentos, pero no entendi√≥. Cuando vine a ver, el 64 fue pasando cada una de las rondas eliminatorias hasta que mi nombre apareci√≥ en uno de los dos primeros grupos que protagonizaron esa experiencia, que luego tendr√≠a dos o tres ediciones m√°s.

foto tomada del perfil de facebook de jose luis estrada

Cuando recib√≠ la primera clase con el profe Luis Sexto qued√© fascinado. ¬ŅD√≥nde hab√≠a estado el periodismo que jam√°s me hab√≠a fijado en √©l? ¬ŅC√≥mo hasta ese momento le hab√≠a mirado fijo a los ojos para saber que otro amor verdadero tocaba a mi puerta? Desde el principio esta profesi√≥n me conquist√≥. Y se lo debo a esos profesores, verdaderos ‚Äúmonstruos‚ÄĚ; lo m√°s grande: Jos√© ‚ÄúPepe‚ÄĚ Alejandro Rodr√≠guez, Manuel Gonz√°lez Bello, Ariel Terrero, V√≠ctor Joaqu√≠n Ortega, Julio Garc√≠a Luis, Antonio Molt√≥, Herminia S√°nchez, Isabel Moya, Caridad Carrobello, Toni Prada, Dixie Edith. Ellos son los primeros culpables.

Me esforc√© mucho, tambi√©n debo decirlo. Recuerdo que a mi grupo le correspondi√≥, desde el primer d√≠a, hacer pr√°cticas en las ma√Īanas y recibir clases en las tardes. Empezamos el recorrido por prensa escrita, pero ¬Ņqui√©n encuentra un alma period√≠stica en un peri√≥dico a las nueve, diez de la ma√Īana? Ni siquiera a las 12 m. Me quej√©, y fui a dar a la Agencia de Informaci√≥n Nacional (AIN), hoy Agencia Cubana de Noticias (ACN), siento que como un castigo, y result√≥ un regalo. Aprend√≠ a escribir notas informativas de hasta lo ‚Äúinnoticiable‚ÄĚ. Quer√≠a estar en todas partes, cubrirlo todo. Tremendo entrenamiento. Luego vino Radio Reloj, otra etapa que me marc√≥. Me dio la s√≠ntesis.

Juventud Rebelde era para m√≠ lo inalcanzable. Tanto que ni siquiera me imagin√© en el medio que considero el reino del periodismo cubano. No fui uno de esos alumnos sobresalientes del Diplomado, m√°s bien cre√≠ por momentos que los profesores no notaban mi existencia. Por tanto, te confieso que jam√°s esper√© terminar en la ‚Äúpecera‚ÄĚ (redacci√≥n de promiscuidad total delimitada por cristales). Estaba feliz imagin√°ndome en la AIN o Reloj, pero el destino lo tiene todo muy bien planeado. ¬†¬†¬†

¬ŅEl Periodismo es para ti un modo de vida o un medio de vida?

Vivo para el periodismo desde que se instal√≥ con firmeza en todos mis poros. Le dedico 48 horas al d√≠a. Me desvela pensando en la entrevista que tendr√© ma√Īana, en la palabra con la cual intentar√© atrapar al lector como si se tratara del n√©ctar irresistible con el cual las plantas carn√≠voras hipnotizan a los insectos. Yo no quiero ‚Äútrag√°rmelos‚ÄĚ, pero s√≠ que busquen mi nombre en las p√°ginas del peri√≥dico cada d√≠a, que me lean y hasta que decidan escribirme, ser mis nuevos amigos.

foto tomada del perfil de facebook de jose luis estrada

Las entrevistas son un g√©nero en el que se te descubre c√≥modo, resuelto, y pese a que te acercas a grandes de la escena o del arte en general, no eres presa del ‚Äúefecto halo‚ÄĚ o las peculiaridades de los entrevistados, ¬Ņcu√°l es la f√≥rmula para conectar con ellos?

Disfrutar del placer de una buena conversaci√≥n. Creo que fue Ch√©jov quien, comparando a los libros con la conversaci√≥n, dijo que los primeros son las notas, y la segunda, el canto. Pero para mantener una buena conversaci√≥n hay que saber respetar y escuchar. Interesarse en verdad por lo que te est√°n contando. Solo as√≠ compartir√°n, a coraz√≥n abierto, lo que sienten o piensan, y se establecer√° esa esencial empat√≠a cuando est√©n convencidos de que eres alguien seguro, √©tico, cuando est√©n convencidos de que lo cuidar√°s, de que te transformar√°s en ‚Äútumba‚ÄĚ si fuese necesario.

Si algo he tenido muy claro es que en las entrevistas que hago no soy el protagonista y mucho menos me interesa que el lector perciba un supuesto elevado nivel intelectual ni que note cuán vasta puede ser mi cultura. Para mí lo más importante es tener la humildad de mostrarme como un propiciador de la abundante virtud de los otros. Que sean ellos quienes tejan la historia, con sus satisfacciones, sus frustraciones, sus ansias.

¡Por supuesto que me preparo bien! Pero cuando tengo a mi entrevistado al frente jamás me verás leyendo una guía, más interesado en la próxima pregunta que le voy a soltar que en lo que me están diciendo. Y es justo en ese instante cuando se deja escapar la gran historia. ¡Ocurre con tanta frecuencia! A veces ni siquiera lo dejan que concluya una idea.

Me parece que en otra vida debo haber sido algo así como un confesor (lo que sin dudas me ayuda hoy) pero sin confesionario de por medio, que no juzgaba ni castigaba.

collage de fotos tomadas del perfil de facebook de jose luis estrada

La cr√≠tica de arte es casi siempre un tema espinoso. Hay quienes claman porque se haga y quienes exclaman cuando se hace, ¬Ņcu√°l ha sido tu experiencia?

Resulta complicado ejercer la cr√≠tica, m√°xime en un pa√≠s donde se le tiene fobia. Da lo mismo el campo en que se mueva. En el caso del arte, los creadores abogan por ella hasta que los afecta. Entonces se acusa el an√°lisis de ser superficial, de no haberse acercado al proceso creativo, de no reconocer el esfuerzo con el que se ha realizado la obra en tiempos de tantas carencias‚Ķ ¬ŅExistir√° alg√ļn creador que est√© consciente de que su obra tiene fallos y que adem√°s lo reconozca?

¬ŅEs necesaria la cr√≠tica de arte? Vital. Y ser√° m√°s en la medida en que sigamos asistiendo a una banalizaci√≥n del arte cada vez m√°s creciente y est√© menos de moda un pensamiento complejo. Pero no basta con ser periodista cultural para expresar un juicio de valor con argumentos. La academia no ofrece las herramientas que se requieren para llevar adelante una tarea que exige responsabilidad.

En mis inicios, con esas ganas de comerme al mundo, hubo ocasiones en la cuales tal vez se me fue un poquito la mano. O al menos eso pensaron quienes me estuvieron llamando por tel√©fono para decirme: ‚ÄúTe salvas que vives en Cuba, porque en otro pa√≠s hubieras amanecido con la boca llena de hormigas‚ÄĚ. Desde entonces me mido un poquito m√°s (risas).

El Periodismo Cultural bien hecho supone conocimiento plural y casi enciclop√©dico ¬Ņc√≥mo logras prepararte, sedimentar toda la informaci√≥n para abordar las distintas expresiones art√≠sticas?

Leyendo lo que me cae a la mano, viendo lo que me gusta y lo que me recomiendan, intentando mantener una vida cultural bien activa, lo que no siempre logro conseguir porque el diarismo representa una rutina productiva verdaderamente fuerte, sobre todo cuando quieres que en cada edición aparezca, como mínimo, un trabajo digno. Es lo que menos se puede hacer en un país con una cultura tan poderosa.

A ver, seamos claros: yo soy el tipo m√°s ‚Äúcojo‚ÄĚ que existe sobre la faz de la tierra. Hay tantas lagunas en m√≠ que si todas esas ‚Äúaguas‚ÄĚ se unen se va a desbordar mi r√≠o de desconocimiento. Posiblemente ‚Äúustedes son unos corte y pega‚ÄĚ sea la frase m√°s exacta que encontraron algunos profesionales del periodismo para definirnos a los ‚Äúreorientados‚ÄĚ, lo cual se traduce, en el argot popular de Las Tunas como: ‚Äúustedes son unos caraepapas‚ÄĚ, y quiz√° ten√≠an raz√≥n. En m√≠ no est√° ese conocimiento enciclop√©dico al cual te refieres. Por eso me cuido mucho de abordar manifestaciones art√≠sticas que siento m√°s lejanas, al menos desde la cr√≠tica de arte. Lo que te aseguro es que amo mi profesi√≥n e intento ser digno de ella todo el tiempo.¬† ¬†

Hay en tu trabajo un evidente apasionamiento por el ballet, ¬Ņqu√© lo motiva y nutre?

foto tomada del perfil de facebook de jose luis estrada

Nunca me fue dif√≠cil entender esa expresi√≥n tantas veces utilizada de que la cultura es escudo y espada de la naci√≥n (aunque en nuestros medios lo olviden con frecuencia cuando esa es la primera p√°gina que ‚Äúse va del aire‚ÄĚ a la hora de los ajustes, cuando casi nunca constituye un titular de portada o de nuestros noticiarios, etc√©tera.). Porque la naci√≥n, la patria, a ‚Äúpeque√Īa‚ÄĚ escala termina siendo uno mismo. Y a m√≠, desde que he tenido uso de raz√≥n, la cultura me ha salvado, me ha hecho feliz, me ha dado fuerza para resistir, me ha llenado de esperanzas.

La toma de La Habana por este tunero en los ya lejanos a√Īos 90 fue dura, dolorosa. Y aunque los guajiros somos fuertes, como dicen mis queridos ‚Äúhabaneros‚ÄĚ, no escasearon los per√≠odos en que pens√© rendirme y regresar al calor de mi hogar, a la protecci√≥n de mi Juana, esa madre a la que tengo un altar, obstinado de dormir en parques, de ‚Äúvelar‚ÄĚ muertos ajenos en funerarias, de tandas especiales en el cine Yara, de alquileres de los que me desalojaban sin previo aviso… Entonces decid√≠a ir a la sala Garc√≠a Lorca del Gran Teatro de La Habana por √ļltima vez, solo que el que sal√≠a nada ten√≠a que ver con el tipo abatido que entraba. Este Jos√© Luis se llenaba de tanta energ√≠a, de tanta belleza, de tanta fuerza interior que pod√≠a venir la fiera que √©l la estaba esperando.

Claro, lejos andaba de imaginarme que mi vida tomar√≠a este rumbo. Cuando en JR demostr√© ‚Äúque serv√≠a para algo‚ÄĚ y creyeron no solo que pod√≠a escribir de temas culturales sino adem√°s intentar encaminar esa Redacci√≥n Cultural que privilegiaron firmas como √Āngel Tom√°s, Emilio Sur√≠, Leonardo Padura, Soledad Cruz, Rufo Caballero, Joel del R√≠o, Magda Resik, Tania Cordero, Joaqu√≠n Borges-Triana…, me acerqu√© al Ballet Nacional de Cuba ansioso por contar una historia llena de gloria de cara al escenario y tras bambalinas. Y de paso, darle las gracias.

Sobre esto has escrito y publicado dos libros, ¬Ņc√≥mo fue esta experiencia de involucrarte en procesos editoriales no peri√≥dicos y con otras rutinas productivas y tempos? ¬ŅHay alg√ļn libro en progreso?

Excitante. Quiz√° a m√≠ no se me hubiera ocurrido nunca esa idea. Respeto tanto a los escritores. Las entrevistas que recoge De la semilla al fruto. La compa√Ī√≠a, vieron la luz primero en mi querido Juventud Rebelde, aunque muchas de ellas aparecieron aqu√≠ enriquecidas con confesiones que por cuestiones de espacio no pudieron salir en el diario. Por tanto, no fueron escritas pensando que llegar√≠an a conformar un libro.

foto tomada del perfil de facebook de jose luis estrada

La idea comenz√≥ a adue√Īarse de m√≠ despu√©s que publiqu√© mi di√°logo con Jos√© Manuel Carre√Īo, gracias al cual me lleg√≥ un correo de un muy joven lector holguinero, Jorge Santiago. En su mensaje, este amigo me hac√≠a part√≠cipe de la gran satisfacci√≥n que hab√≠a sentido leyendo la historia de ese notable bailar√≠n cubano. Casi me rog√≥ que le mandara las anteriores, y despu√©s de un tiempo me envi√≥ otro correo suyo donde me aseguraba que los lectores merec√≠an conocer de cerca el fabuloso quehacer de la agrupaci√≥n danzaria m√°s importante de Cuba a trav√©s de las voces de quienes la sustentan.

As√≠ naci√≥ De la semilla al fruto. La compa√Ī√≠a (por ese t√≠tulo se extravi√≥ entre los estantes de la imprenta dedicados a textos de agricultura, a pesar de que en su portada aparecen unas fabulosas piernas fotografiadas por Nancy Reyes, que comienzan en unos blanqu√≠simos tut√ļs). Fue un proyecto con pr√≥logo del irrepetible Rufo Caballero que me sonroja, aunque sea dif√≠cil notarlo.

El libro fue acogido con entusiasmo por la Casa Editora Abril y la Editora Juventud Rebelde para luego echar una larga siesta en el almac√©n del peri√≥dico que no termina hasta hoy. Ah√≠ est√° todav√≠a rendido ese libro que me llena de orgullo y que se propuso tasar los primeros sesenta a√Īos de una de las instituciones culturales m√°s prestigiosas de Cuba y el mundo: nuestro Ballet Nacional.

Como si no hubiera sido suficiente mi tributo a la Alonso y su Compa√Ī√≠a, regres√© a atreverme con El mundo baila en La Habana. Se lo debo nuevamente a esos amigos, muchos, que no han dejado de estimularme. Cuando le cont√© a una de ellos, Teresa Plaza, que en De la semilla… no hab√≠a logrado publicar todas las entrevistas que hab√≠a conseguido realizar a no pocas de las principales estrellas del ballet mundial me pregunt√≥: ‚Äú¬ŅY por qu√© no lo haces? ¬ŅQu√© esperas?‚ÄĚ, y me mostr√≥ un posible camino: Log√≠stica del Arte y su director Enrique Mart√≠nez, Quique.

Gracias a esa empresa espa√Īola, al dise√Īador estrella Jorge M√©ndez Calas que permiti√≥ que pusiera a volar mi imaginaci√≥n, a la respetada editora Ana Mar√≠a Mu√Īoz Bachs, a la genial correctora Marvelis Artigas, al superamable pr√≥logo de Eduardo Heras Le√≥n, a las fotograf√≠as m√°s art√≠sticas del universo, a Iris Gorostola que me impuls√≥ a querer m√°s, a so√Īar sin freno…, result√≥ un libro hermos√≠simo, una obrita de arte. ¬°Hasta con afiche sali√≥!

El mundo baila en La Habana me dej√≥ la satisfacci√≥n de que el √ļnico d√≠a en que se pudo vender en moneda nacional, el de la presentaci√≥n en medio de una de las ediciones del Festival Internacional de Ballet de La Habana, parec√≠a que se estaba regalando carne de res. El Museo Nacional de la Danza no alcanz√≥ para reunir a tantas personas. ¬ŅPodr√° sentir un escritor felicidad mayor? A veces me lo encuentro en alguna que otra librer√≠a de moneda ‚Äúsemidura‚ÄĚ (juro que no recib√≠ por √©l ni un medio picado por la mitad), lo tomo en mis manos y me emociono por lo que consegu√≠. Las vendedoras que ni siquiera han curioseado mirando las solapas donde destaca una foto m√≠a (ese d√≠a estaba bello), no logran entender a fe de qu√© saltan mis l√°grimas. Entonces me las seco, lo vuelvo a colocar en su estante y sigo mi camino.¬†

Tengo muchos libros en mente. De entrevistas todos, en tanto me lleno de coraje para ver si se me da la narrativa.

tomada del perfil de facebook de jose luis estrada

¬ŅC√≥mo ha sido tu experiencia laboral en Juventud Rebelde? ¬ŅEs este medio tu zona de confort?

El mejor lugar que pude so√Īar para realizarme profesionalmente y sentirme pleno como ser humano. Mi otra casa. Puedo considerarlo mi zona de confort pues all√≠ me siento c√≥modo, libre, como si anduviera descalzo ba√Ī√°ndome otra vez en el aguacero. Pero yo me exijo infinitamente. Para m√≠ no hay diferencia entre un texto para las ediciones de martes a viernes mientras te reservas y otro para el buscado dominical, nuestra propuesta de lujo. Me creo en serio que estoy llevando adelante la labor que merece la rotunda cultura cubana, mostrando a sus principales hacedores: los consagrados y los que hoy la sostienen y mantienen en un sitial de honor.¬† ¬†

Tu talento ha sido reconocido en concursos nacionales. ¬ŅQu√© sabor dejan premios como el «26 de Julio»?

Uno muy dulce. Pienso que todo el que env√≠a una obra a concurso es porque considera que se ganar√° el premio. Evidentemente la mayor√≠a de las personas est√° equivocada o el jurado es incapaz de apreciarla en su justa medida. Tengo la corazonada de que poseo el r√©cord de ser el periodista m√°s ‚Äúmencionado‚ÄĚ de la prensa cubana. Por un buen tiempo dej√© de enviar al concurso y este a√Īo regres√©. Fue un doblete. Yo tambi√©n considero que he madurado mucho.

¬ŅQu√© opini√≥n te merece la joven vanguardia art√≠stica cubana?

¡Qué país el nuestro para tener talentos! ¡Qué manera de haber escritores y artistas tan admirables como jóvenes! Verdaderos virtuosos capaces de imponerse en cualquier escenario del mundo. La Asociación Hermanos Saíz posee una fuerza brutal como organización. Lo más importante es que sus miembros creen en ella, confían en ella. Es una lástima que en las escuelas de arte, por ejemplo, no se conozca suficientemente su importantísimo papel. Esos muchachos podrían hacerla más poderosa, porque eso de que en la unión está la fuerza, no falla. No obstante, aunque podría ser más numerosa, no existen dudas de que se trata de una vanguardia viva, rigurosa, que apuesta por la belleza.

foto tomada del perfil de facebook de jose luis estrada

Superar 50 a√Īos implica para algunos hacer un inventario de sus logros vitales, ¬Ņcu√°les integrar√≠an tu lista?

He sido un tipo eminentemente feliz. Un gozador de la vida. He vivido con intensidad m√°xima cada segundo. Cada paso ha sido dado desde el amor. Esa es una gran suerte.

Por favor, define en frases breves lo que representan para ti estas palabras:

  • Cuba: mi amante m√°s fiel.
  • Cultura: el alma, la energ√≠a, mi salvaci√≥n.
  • Ballet: mi paseo por las nubes.
  • Familia: ¬°me gan√© la loter√≠a!: as√≠ fue como me la ped√≠.
  • Amigos: Mis piernas, mis brazos, mi pecho… la luz.
  • Escribir: la felicidad.

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  • Excelente entrevista, Jos√© Luis Estrada Betancourt es un ser humano excepcional, el que ga dedicado gran parte de su vida a la promoci√≥n del arte joven, a la AHS, sugiero desde mi modesta opini√≥n que se le debiera honrar con la condici√≥n de Miembro de Honor de esta organizaci√≥n

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