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John Carlos Ayarde. De la guitarra al tres guantanamero

En las palabras escritas por el investigador guantanamero José Cuenca, al programa que acompañará el próximo concierto de mi entrevistado, aparece la siguiente nota: «John Carlos Ayarde García puede parecer insignificante para el ciudadano común, que se encuentre en la calle con un joven desgarbado, despeinado y hasta cierto punto despistado, y casi siempre va apurado no se sabe adonde. Lo que muchos no sospechan es que en este cuasi adolescente hay un músico que sabe lo que quiere y por ese sendero se encamina con mucho talento».

Graduado de nivel medio en la especialidad de guitarra, en la antigua Escuela Vocacional de Arte de Guantánamo, actualmente se desempeña como guitarrista, tresero y arreglista en varios proyectos. Es a la vez profesor de tres en la recién creada Escuela Profesional de Música Antonia Luisa Cabal. Con él hemos querido dialogar para compartir sus experiencias con los lectores del portal del arte joven cubano.

Eres graduado de guitarrista concertista pero el tres ocupa un lugar importante en tú desempeño. ¿Cómo comienzas el vínculo con este instrumento?

En sexto grado, cursando el nivel elemental, comencé en el taller de música tradicional sobre música de Guantánamo impartido por el profesor Ariel Daudinot interactuando con Frank Portuondo, uno de los estudiantes más sobresalientes en el instrumento. Así inicié mi afición por el tres. El profesor tenía la idea de que yo quedará en el lugar de Frank cuando este culminara el nivel elemental y ahí estuve por un buen tiempo. Luego pasé a nivel medio e hice con el mismo Frank una especie de dúo y fuimos trabajando con arreglos que hicimos para tres y guitarra. Cuando él se va para el Instituto Superior de Arte (ISA), me quedé con algunas partituras de tres para continuar profundizando en el instrumento y al concluir el nivel medio el profesor Ariel habló conmigo y comencé como tresero de su grupo. Esto fue en el 2011 hasta hoy. También toco tres en el grupo Amanecer, del maestro Jesús Fernández, hace aproximadamente año y medio.

Luego de terminar el nivel medio, la agrupación de Ariel y su Mezklan fue la primera donde comenzaste profesionalmente.

No, fue la Orquesta de Guitarras, que se formó en el 2007 y de la que soy fundador. Siendo estudiante de la escuela comencé en ella como segunda guitarra y allí me he mantenido hasta la actualidad. Casualmente, el servicio social me tocó en la propia orquesta. La considero el primer proyecto oficial.

Paula Villalón es una reconocida cantante guantanamera que desde hace más de 25 años, mantiene el espacio Bolereando. Hoy te desempeñas como su guitarrista acompañante y uno de sus arreglistas. Háblame de esta experiencia.

La primera presentación que tuve con Paula no fue directamente en el sentido de que éramos ella y yo. Cuando estaba en primer año de nivel medio había un profesor de violoncello que estaba haciendo el servicio social, Yaisel del Porto, él tenía en la escuela un proyecto, como una especie de septeto que hacía música tradicional. Y yo era el guitarrista de ese grupo. Conoció a Paula e hicimos una presentación en el espacio Bolereando. Como en el Bolereando, el invitado tiene que hacer como se dice ahora un featuring, es decir, interactuar con ella y no solo hacer su presentación. Por ahí fue que comenzó todo, gracias a Yaisel. A partir de ese momento realicé algunos trabajos estando Misael Batistí que era su pianista acompañante y yo hacía, como diríamos, el floreo con la guitarra. Misael tocaba los acordes como tal y yo la melodía, los contra cantos con Paula, y así fue como comencé a trabajar directamente con ella, que se hacía acompañar en ese entonces del piano y la guitarra, hasta que lamentablemente Misael se fue a trabajar fuera de la provincia y me quedé como base armónica del proyecto. Actualmente soy el guitarrista, uno de los arreglistas junto a Adalberto Suarez, Coti, y ahora incorporamos a Lisandra Porto en el piano. También estoy haciendo el contrabajo temporalmente en sustitución de la contrabajista y por ahí va la cosa.

Te desenvuelves en varios proyectos. ¿Cómo hacer música clásica, contemporánea, cubana y universal?

Yo creo que es un poco difícil en el sentido de mantener el trabajo de cada cual, es decir, que cuando vaya hacer un trabajo o hacer un arreglo con Paula no me suene a Zona Franca, y así en el resto de los proyectos. Claro, no va a suceder por el tipo de formato instrumental de cada uno, pero es la concepción. Tratar que no se mezclen los trabajos, que cada cual tenga su sonoridad original, eso es lo que pretendo. En el caso de Zona Franca lo que estamos haciendo ahora que es retomar las tradiciones, o sea, la música tradicional de Guantánamo como el nengón, el changüí, el kiribá, llevándola a un ámbito un poco más contemporáneo, con una sonoridad actual como el rap, que es un género urbano. Se mantiene el tres como el cabecilla para conservar la originalidad en estos géneros, están los teclados que le dan el swing más contemporáneo, el drums y el trabajo como tal que se lleva con los tigres electrónicos, muy utilizados en la música actual. Me parece bastante interesante, y supongo que sea una manera de introducir a los jóvenes en este tipo de géneros, que no los vean tan arcaicos, es decir, si tú le das una sonoridad a la que están más acostumbrados puede ser más fluido para la época actual, para que lo asimilen un poco mejor.

¿Tú futuro como músico, dónde y cómo lo ves, aquí en Guantánamo en otro lugar?

No sé realmente, no sé que decirte.

¿Y tú entrada al ISA?

Me estoy preparando ahora para eso, las pruebas son en enero y me presentaré, en la especialidad de tres.

¿Con quién te preparas para este nuevo salto en tu carrera, a pesar de haber estudiado guitarra clásica?

Con Jorge Iván, que es actualmente profesor del ISA y director de la orquesta de guitarra de esa institución.

Jorge Iván está considerado como uno de los jóvenes que desde la pedagogía ha transitado muy acertadamente, no solo como profesor sino también como instrumentista específicamente en el tres. Háblame de él.

Yo conocí a Jorge Iván en el ISA, precisamente a través de Frank Portuondo. Como persona es excelente, le gusta ayudar. Me ha dado mucho ánimo para presentarme al ISA y como músico es tremendo. Creo que es muy contemporáneo, considero que su formación es bastante interesante. De ser alumno de él aprendería un montón.

Ahora viene el ISA. Eres un músico que tiene muchas potencialidades, te desenvuelves muy bien en el tres, la guitarra, lo que te facilita moverte en varias agrupaciones de diferentes estilos, formatos y géneros.

Bueno, actualmente mi trabajo lo estoy inclinado más hacia Zona Franca. Junto a Carlos Scott, El Niño, estamos produciendo un disco, que supongo este año deba salir. Es como una especie de antología de la música tradicional cubana. Tenemos cierta aspiración con este disco y el anterior, que fue nominado a los premios Cubadisco. Vamos a ver si se da la posibilidad de llevar la agrupación hacia delante ya sea aquí o en La Habana. Este fonograma lo queremos presentar al próximo Cubadisco. Ojalá tengamos suerte. Mi aspiración personal es el ISA, cuando llegue no se que pasará. Por mi mente ahora está salir adelante con Zona Franca, por el trabajo que estoy haciendo. Ese es el proyecto que más me atrapa en estos momentos.

Háblame de tú labor pedagógica en la Escuela Profesional de Música.

Primero no sé si darle las gracias al profesor Manuel Alejandro Barrera, Tuti, por la posibilidad que me dio. Él salió de ahí por cuestiones de trabajo y entré yo. No somos graduados de la escuela de arte para impartir la pedagogía pero creo que es una experiencia más esto de interactuar con alumnos. Cuando estás impartiendo clases y ves las características de los estudiantes, según la particularidad de cada cual, como profesor le prestas más atención, aprendes y mejoras la metodología. No soy tresero de escuela, soy empírico, y amoldé los conocimientos de la guitarra al tres. Eso me ha hecho estudiar mejor el instrumento y es una de las ventajas que me ha dado ser profesor de tres y conocerlo mucho más, por eso quiero entrar al ISA, para perfeccionar más todavía. Hay cosas que las puedo sacar por lógica pero por técnica es diferente. Ese es uno de mis objetivos, erradicar mis dificultades para poder ayudar más a mis alumnos.

¿En el futuro te gustaría dedicarte a la pedagogía a otro nivel?

No quiero ser tan estricto, pero me siento mucho mejor como instrumentista que como pedagogo.

¿Te gustaría tener tu propia agrupación?

No me gustaría ser director. Sí, formar parte de un grupo pero no dirigirlo, a no ser musicalmente pero director como tal no.

Tienes muchos proyectos, muchas inquietudes pero ahora mismo te vas por el grupo Zona Franca, ¿por qué?

Quizás por la comodidad que ellos me han ofrecido, la confianza de soltarme y hacer lo que he aprendido en la escuela como tal; lógicamente, a veces me voy un poco por lo clásico y esa música tiene que ser más comercial y uno tiene que pensar más para el mundo. En este sentido, es en el proyecto donde más cómodo me siento. Creo que la música que estamos haciendo también me ayuda a ampliar más el espectro en cuanto a armonía y en cuanto a ideas. Ellos, los integrantes del grupo, dan sus ideas que son geniales y contemporáneas, y como son buenas uno las desarrolla creando cosas más geniales. De esta manera, sin proponérselo, me han dado muchas oportunidades en cuanto a eso. Paula también me ha dado mucha libertad de crear y desarrollarme en esa faceta de arreglista y de acompañante, pero con Zona Franca me siento más libre y me permite, por ejemplo, en el caso del nuevo disco, destacarme porque no tiene tantas limitaciones como el anterior, el tres canta un poco más, hace sus líneas melódicas, no solo los tumbaos y me siento más libre, más suelto.

¿Qué opinas a cerca del tres y los treseros cubanos?

El tres es un instrumento típicamente cubano, es de aquí. En cuanto a pedagogía, Efraín Amador es quien se ha dedicado a realizar cursos para el tres, libros, a transcrito obras que son de guitarras y las ha adaptado al tres, obras de tres con el acompañamiento de piano o de guitarra, para que tenga su música de cámara como tal, para sacarlo del convencionalismo de lo tradicional, para que vean que el tres en la música clásica también funciona. Fuera de la parte de la pedagogía están Pancho Amat, Cotó, Issac Oviedo, inclusive Efraín tiene descargas de Oviedo que las transcribe y las perfecciona como una obra y hasta de Chito Latamblé, reconocido tresero changüisero, tiene un trabajo súper importante. Ahora, de los más nuevos están Jorge Iván, Frank Portuondo, Maikel, de Trovarroco, es muy buen tresero. Trovarroco ha hecho música clásica adaptada a su formato y también he conocido algunos muchachos contemporáneos conmigo.

Del changüí, que tiene al tres como instrumento esencial, ¿qué opinas?

El changüí se está diseminando de una manera increíble. Es un género que, en cuanto a armonía, es muy primitivo y por ahí mismo se puede trabajar bastante. Esa característica le permite adaptarse a estos tiempos y convertirse en un fenómeno interesante para los jóvenes músicos cubanos y foráneos.

¿Qué te ha aportado la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en lo particular?

De no ser por la AHS no hubiese podido hacer mi primer concierto, a causa de eso tuve unos días bastante nervioso. Hace mucho tiempo que no tocaba solo. Agradezco a la AHS por el empujón que me dio, por hacerme retomar un pedacito de mí como solista.

¿Crees que te queda algo por decir?

No sé, es la primera vez que me hacen una entrevista.

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