Internet, entre espejismos y realidades: Desafíos para Cuba (+ Videos y tuit)

El ser humano, jinete y no corcel del destino, impulsa el desarrollo industrial y tecnol√≥gico hasta los l√≠mites de lo impensable. El dominio absoluto de los medios tradicionales es polvo en el camino del olvido. Internet y las nuevas tecnolog√≠as imponen una nueva realidad. ¬ŅTe incluyes o pereces? Esa es la m√°xima en la contemporaneidad de internautas y amantes de lo digital.

La huella de la tecnología asoma por todos lados, como símbolo ubicuo de universalidad con diversos rostros, receptores convertidos en disparadores de información, redes sociales, naciones en hemisferios diferentes a la distancia de un clic, abruman o motivan sonrisas, dividen al planeta en tecnófilos o tecnófobos. Otros, los menos, intentan mantenerse al margen, lo cual resulta casi imposible.

La red de redes es un pa√≠s gigantesco, con miles de millones de usuarios, sitios web y perfiles. El idioma ingl√©s campea, con la mayor cantidad de contenidos, seguido del chino y el espa√Īol. Nadie se queda como estatua frente a los dispositivos. Cada quien recibe y emite informaci√≥n, incluso sin pretenderlo. El simple hobby de compartir fotos, videos, poemas, libros‚Ķ forma una especie de biblioteca borgeana dentro de la pantalla, pero poco depurada. Posicionar los contenidos es cada vez m√°s dif√≠cil, porque la competencia crece, lo mismo desde una oficina en las alturas que desde una PC en la sala de cualquier casa, a lo cual se suman otras particularidades.

Internet estremece los cimientos de los medios tradicionales. Rompe paradigmas de comunicaci√≥n y hace a√Īos termin√≥ con el ‚Äúnosotros hablamos, ustedes escuchan‚ÄĚ. Esos cambios requieren el desarrollo de habilidades. No basta con impulsos, p√°ginas oficiales de medios ni instituciones.

Todo esto forma también una especie de selva digital en lo ideológico, campo de batalla o cancha deportiva moderna, en que los internautas más inteligentes, preparados, intencionales, rápidos y con los recursos materiales indispensables tienen ventaja. Muchas de las estrategias políticas tienen como escenarios principales esas plataformas, con gran influencia en la conciencia de la gente; por eso toda la ética y formación moral y profesional de los ciudadanos será siempre base importante de cualquier comportamiento en las plataformas hipermediales.

Más allá de lo novedoso tecnológicamente, esos espacios virtuales se sustentan en particularidades de las relaciones entre los seres humanos, por lo que varios investigadores, incluidos Samuel Martínez, José Luis Orihuela e Ignacio Ramonet, coinciden en definirlos como comunidades digitales.

Verdaderamente los cibernautas se agrupan seg√ļn gustos, conversan mediante chats y foros e intercambian fotograf√≠as y videos. Con frecuencia, planifican encuentros en espacios f√≠sicos y hasta acciones en beneficio o no de la sociedad.

El carácter empírico o no de internautas y la atracción por el intercambio y la información caracterizan al nuevo entorno. Lo cultural y los recursos tecnológicos influyen en la fuerza que pudiera alcanzarse. Internet constituye un sistema complejo, que no alcanza total autorregulación porque es sensible a la información de medios tradicionales y de la sociedad en general.

Debemos estar conscientes de que suministrar constantemente informaci√≥n personal, incluida la psicol√≥gica, implica muchos riesgos, pues facilitamos nuestra propia manipulaci√≥n con fines econ√≥micos, pol√≠ticos o de otro tipo.¬†Internet es tambi√©n una megaempresa y una plataforma sin precedentes para recopilar datos y lograr grandes impactos en la pol√≠tica y la cultura. Es preocupante que sus hilos sean dirigidos mayormente desde EE. UU. (donde fue creada y permanecen la mayor cantidad de servidores y otros soportes), cuyos gobernantes reconocen el prop√≥sito de terminar con la Revoluci√≥n cubana y destinan cada a√Īo millones de d√≥lares a la subversi√≥n con ese fin, especialmente mediante las redes.

¬ŅCu√°les son las peculiaridades en nuestro pa√≠s? ¬ŅCu√°nto se potencia la participaci√≥n ciudadana en esos espacios? ¬ŅCu√°les son las din√°micas de debate? ¬ŅCu√°nto m√°s podemos aprovechar las particularidades de los blogs y las redes sociales para tomar decisiones y trazar estrategias gubernamentales, para construir entre todos y enriquecer las agendas medi√°ticas y pol√≠ticas? ¬ŅC√≥mo contrarrestar la campa√Īa de descr√©dito e intimidaci√≥n que se impulsa contra Cuba especialmente desde Estados Unidos?

La navegación en el ciberespacio ya forma parte de la cotidianidad de las mayorías aquí. Los niveles de acceso rebasan el 80 % de la población. Las personas se conectan mediante redes wifi, datos móviles, navegación en escuelas, hogares y centros laborales…

Verdaderamente, Internet pudiera contribuir a la construcci√≥n de sociedades m√°s democr√°ticas, como socializadora de experiencias, expresi√≥n de ideas cotidianas y de sentimientos de los pueblos, reveladora de la opini√≥n p√ļblica, especie de imprenta y papel en √©poca digital, en manos de muchos.

Varios internautas exponen sus criterios y refieren su desacuerdo con políticas gubernamentales mediante análisis profundos y pleno conocimiento de las problemáticas o desde el ímpetu, la inconformidad y el propósito de crear caos. Economistas, juristas, cineastas, historiadores del arte, ingenieros, campesinos, amas de casa, literatos… están en esa amalgama emitiendo y recibiendo ideas, informaciones, historias…

Pero cuidado, esa aparente democracia suele ser espejismo, pues esas plataformas y redes tienen sus propios algoritmos de funcionamiento, los cuales suelen privilegiar la hegemonía capitalista, con mayor alcance de sus contenidos. Quienes tengan más dinero poseen también una ventaja indudable con la posibilidad de pagar para que sus publicaciones sean vistas por millones de internautas con las edades preferidas, países y hasta ciudades determinadas. Sin embargo, otros contenidos pueden ser encerrados en burbujas digitales específicas.

Con buscadores como Google pasa similar, al poderse pagar por el posicionamiento web. Así, por ejemplo, un post cualquiera desde otra nación podría ser configurado para que sea visto por millones de personas en diferentes provincias de Cuba, mientras que otro con una visión diferente del suceso podría ser limitado hasta el punto de ser prácticamente invisible.

En la situación de nuestro archipiélago influyen muchos aspectos desfavorables, incluida la deficiente infraestructura. Otra de las desventajas es que el posicionamiento de nuestros sitios web, páginas y perfiles es solamente natural, o sea, fruto del trabajo, por eso resulta fundamental comprender mejor las dinámicas de las diferentes plataformas, conocer su funcionamiento y las maneras de llegar a sectores de internautas más diversos, a partir de lo atractivo de las publicaciones y alternativas sin pagos para rebasar nuestras burbujas, en lo cual las formas creativas y sugerentes son primordiales.

El pa√≠s enfrenta obst√°culos adicionales. Rema desde hace m√°s de medio siglo contra problemas de diversas √≠ndoles y recibe altas dosis de castigo por su herej√≠a revolucionaria. Como parte del bloqueo econ√≥mico, desde 1962 se le prohibi√≥ el acceso a las telecomunicaciones y a equipos de computaci√≥n de cualquier compa√Ī√≠a o subsidiaria estadounidense. Solo a partir de 1996 se permiti√≥ el uso de Internet con fines de penetraci√≥n ideol√≥gica y subversiva, como resultado de la Ley Torricelli. A eso se unen dificultades econ√≥micas para invertir en grandes dimensiones en la tecnolog√≠a y el acceso a la red, m√°s all√° de todos los avances.

Tenemos mucho por hacer. Aqu√≠ ninguna p√°gina o perfil institucional en redes llega, por ejemplo, al mill√≥n de seguidores. A eso sumamos que muchos de esos contenidos suelen lograr d√©bil alcance en otras regiones, y son consumidos casi totalmente por el p√ļblico cubano, aunque resulta justo reconocer las buenas experiencias impulsadas en el sector de la cultura, especialmente durante los meses m√°s recientes, con conciertos¬†online¬†y una presencia m√°s intencional en el mundo hipermedia.

Debemos continuar dise√Īando m√°s y mejores campa√Īas comunicacionales tambi√©n para el exterior, realizar m√°s alianzas con artistas y organizaciones de otras partes del mundo que nos permitan llegar m√°s lejos. Es preciso compartir m√°s contenidos en otros idiomas, adem√°s del espa√Īol, analizar estad√≠sticas y readaptar el trabajo en funci√≥n de lo que queremos, tener en cuenta los horarios m√°s pertinentes para publicar seg√ļn la hora a la que acceden nuestros p√ļblicos‚Ķ En correspondencia con nuestros objetivos, se pueden tener en cuenta otros elementos como sus edades, sexo, ciudad donde residen‚Ķ, informaci√≥n que brindan con facilidad las administraciones de p√°ginas en las redes.

En todo ese contexto la fuerza de los argumentos y las formas atractivas de presentar los contenidos son indispensables. Desafortunadamente, en el caso cubano suelen apreciarse dos bandos opuestos, en el que algunos responden, sobre todo, con ofensas y visiones catastróficas y otros con criterios triunfalistas. Algunos hasta reciben dinero de fondos federales de EE. UU. para lanzar su veneno.

Proyectos gestionados y sustentados econ√≥micamente desde el exterior, incluidos diferentes sitios web con sus correspondientes extensiones en redes sociales, mantienen una activa labor alejados de la √©tica que debe acompa√Īar siempre el ejercicio period√≠stico y comunicacional en general. Empe√Īados en mostrar una Cuba negra, tergiversan la realidad y presentan partes hiperbolizadas en su af√°n de cumplir una agenda impuesta sobre todo desde aquella naci√≥n norte√Īa.

Son muchos los ejemplos de mentiras, ofensas y hasta amenazas en las redes contra l√≠deres, artistas u otros profesionales. Nadie tiene el derecho de asumir ese tipo de actitudes en plataformas digitales, como tampoco en espacios f√≠sicos. La cr√≠tica, el debate o el criterio diferente nunca debieran ser confundidos con la bajeza ni el prop√≥sito de da√Īar.

Poco a poco, deber√°n ser m√°s crecientes las estrategias de participaci√≥n, gobierno y control popular en l√≠nea aqu√≠, lo cual tendr√° que ser acompa√Īado por mayor infraestructura y un pensamiento m√°s distante de lo tradicional.

Las ideas y los modos de hacer deben seguir renov√°ndose, seg√ļn los nuevos retos. El continuar atados, de forma excesiva, a ciertos convencionalismos es negar las nuevas potencialidades. La web y todo lo que implica se unen a viejos desaf√≠os, que exigen pasos seguros, pero valientes. Tampoco se trata de intentar correr, sin tener la base necesaria.

Resulta esencial formar una mayor conciencia cr√≠tica sobre las din√°micas y formas de funcionamiento de las redes sociales, lo cual debe comenzar desde edades tempranas. Nuestros planes de estudios y todo el sistema de ense√Īanza en la naci√≥n debieran tener en cuenta esos elementos.

Conscientes de las campa√Īas realizadas desde esas plataformas en contra del pa√≠s, se necesita un protagonismo siempre creciente de los intelectuales, artistas, maestros, profesores universitarios, m√°steres y doctores en ciencias, periodistas, historiadores‚Ķ, que aporten con sus criterios. Los medios tradicionales, con gran impacto en la sociedad, deben mostrar an√°lisis cada vez m√°s coherentes y desenmascarar con inmediatez los¬†shows¬†que suelen montarse de manera intencionada en esos espacios contra Cuba y algunos de sus hijos.

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Aqu√≠, como en todo el mundo, resulta necesaria la implementaci√≥n de leyes para sancionar conductas en el entorno digital, teniendo en cuenta que las restricciones de las propias redes suelen ser indefinibles en muchos casos o demasiado generales. El hecho de que los comportamientos ocurran en esos espacios no exime a nadie de cumplir la ley en su Naci√≥n‚ÄďEstado. Si bien al principio muchos defendieron el criterio de que el ciberespacio ser√≠a capaz de conformar su propia estructura regulatoria con eficacia, no ha sido as√≠, en cierta medida por las din√°micas de funcionamiento que lo caracterizan.

Desde 1998, el investigador Jack Goldsmith indic√≥ que los problemas legales planteados en Internet son, en esencia, iguales a los presentes en el espacio f√≠sico, los que adem√°s han sido solucionados por el campo jur√≠dico, por lo tanto, el tratamiento no debe ser diferente. En ese sentido, varias naciones tienen sus marcos regulatorios definidos. ¬ŅAcaso se permitir√≠a un crimen, solo porque sea mediante Internet? ¬ŅPor qu√© permitir entonces ofensas, amenazas y ataques a las personas o lo que representan, lo cual podr√≠a provocar da√Īos de diversas √≠ndoles? Cualquier paso en ese sentido debe ser con mucha inteligencia, flexibilidad y fruto de la construcci√≥n de las amplias mayor√≠as.

En las redes pululan los j√≥venes y adolescentes. A los c√≥digos hipermediales se suman tambi√©n los predominantes en esas etapas, elementos importantes a la hora de concebir y compartir contenidos. Algunos internautas reflejan lo personal casi sin l√≠mites, de manera consciente o no, al compartir o consumir im√°genes, m√ļsica, videos‚Ķ, sus momentos o motivos de m√°s alegr√≠a y tristeza, y a la vez suelen segmentarse a partir de esos gustos, amigos en com√ļn y actitudes como en comunidades, a veces con muchas de las mismas personas que comparten en espacios f√≠sicos. Las explicaciones de por qu√© ocurre eso est√°n en las propias din√°micas sociales y en los aspectos generales y particulares de los individuos. Facebook, por ejemplo, para muchos suele convertirse en una especie de barrio digital, con todo lo que eso implica en cuanto a comportamientos, reacciones, opiniones‚Ķ

Resaltamos que los criterios de los ciudadanos en el mundo hipermedial, incluidos no solo los comentarios, deben ser tenidos en cuenta para el desarrollo de políticas en el país o su perfeccionamiento. Es posible continuar incrementando los canales de comunicación entre los diferentes niveles de dirección y los ciudadanos.

Para Cuba, Internet es también la posibilidad de aplastar mentiras y mostrar a internautas de todo el mundo su realidad. Eso no se logra con solo estar. Es importante situarse en la parte superior del iceberg.

Necesitamos articular estrategias a nivel de país con ese objetivo, incluyendo el aporte de la mayor cantidad de personas posible. La izquierda internacional tiene también en las redes una oportunidad tremenda para fortalecer vínculos y trazar caminos de conjunto. Líderes de movimientos sociales y otras personas progresistas de todo el planeta pudieran mantenerse comunicados por esa vía e impulsar más acciones colectivas. Sin dudas, Internet es fuente o reflejo de realidades, pero también de espejismos construidos en correspondencia con objetivos específicos, de lo cual debemos estar conscientes siempre.

 

*Publicado en Cubaperiodistas

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