Intentando ser bohemio en Ciego de Ávila

Más apretado que el beso de un muñeco, estaba el café Kcharrito la noche del sábado 4 de enero en Ciego de Ávila. Ostentoso de ser la única oferta gastronómica con algunos aires de cultura bohemia en la capital provincial. Como si en esta no existiesen otras instituciones para brindar ofertas e intentar reunir, desde el seno de tan enriquecedoras opciones, a la población avileña.

Al arribo de un grupo de personas que esperaban pasar su noche del primer fin de semana del año en el patio de la UNEAC, aquel pequeño cacharrito, que mide aproximadamente tres metros de profundidad por dos y medio de ancho, era la única alternativa. 

La UNEAC, con un bar en pleno funcionamiento y buen abastecimiento, con todas sus luces apagadas recibiendo el nuevo año. La ACAA, con años de planificación y construcción, prefiere no hacer ostentos de sus planes que tiran de la línea del tiempo como si fuese un chicle, por no hablar de un café literario, idea transparente o inexistente de instituciones como el Centro Provincial del Libro, la Biblioteca Provincial Roberto Rivas Fraga y Ediciones Ávila, de eso, para qué hablar. Los atrevidos particulares son la única oferta.

Toda la bohemia de Ciego de Ávila en aquellos tres por tres. Desarrollado en un garaje donde apenas pudo aparcar un Lada, se acumuló con inicial falta de voluntad, todo aquel que cuando las escasas ofertas de áreas limpias de reggaetón de la provincia cierran, no encuentran algo menos concurrido. Amigos que no esperaban encontrarse esa noche, conocidos que nunca hubiesen coincidido en un kilómetro a la redonda, pudieron bridar o simplemente verse las caras. Algo bueno trae todo mal, qué se puede decir.

Cuando años atrás este aromático local abrió sus puertas fue la esperanza de que floreciesen otros del mismo o parecido estilo, y fuimos bendecidos. Surgió una casa del té, y otro el cual, realmente no sé si en el período que duró, dio tiempo a conocerse por un nombre; eso sí, todos de esfuerzo cuentapropista. El tiempo pasó y fue cruel, La Casa del Té cerró, ese tercero, pereció; y no soy quien para juzgar o culpar a una mala administración o al desfavorecimiento aportado por aquellas instituciones estatales que se dijo deberían servir de abastecimiento para estos emprendedores negocios, pero el único sobreviviente ha subido sus precios, al menos tres veces desde su apertura.

Supongo que la AHS no puede hacerse cargo ni llevar en sus hombros tal peso, estamos acostumbrados ya, que sea esta Organización no Gubernamental quien dé a ratos algo interesante al quehacer de los noctámbulos avileños. Con el decrecimiento y finado de algunos de sus eventos, como Semana de Arte Contemporáneo, el empobrecimiento de las opciones seguirá, en contra de nuestros deseos, en un aumento sustancial; cada vez son menos quienes apuestan por establecimientos de tales cualidades.

Debido al temprano horario de cese de servicios del Kcharrito, visitar discotecas o irse a dormir eran las siguientes opciones. El Patio de Artex fue entonces uno de los diversos caminos, que, para contaminar nuestros oídos, acatamos. Entre los locales repa de la provincia, que se identifican con temas como “…champán, champán, borracha…” e intérpretes como “El Chulo” se encuentran este establecimiento, en el cual, entre “col y col” puedes escuchar música bailable cubana. Y no digo: “no llegues a disfrutar al fondo de una botella de Havana Club”, pero por favor, quiero elegir, que no sea porque carezco de opciones. No quiero vivir la imposibilidad de sentirme bohemio en Ciego de Ávila.

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