Hay muchos modos de jugar con la eternidad, cabeza de zanahoria

Est√° desnudo/ mirando a la c√°mara/ sentado en una taza de noche/ tan brillante/ tan blanca. Con los versos del poema ‚ÄúRetrato del artista adolescente‚ÄĚ inicia Luis Rogelio Nogueras (1944-1985) sus andanzas luminosas en la literatura contempor√°nea cubana de la mano de Cabeza de zanahoria, poemario ganador de la primera edici√≥n del Premio David (1967) compartido en su momento fundacional con los versos recogidos en Casa que no exist√≠a, de Lina de Feria.

El jurado del Premio ‚Äďintegrado por los poetas Luis Marr√©, Heberto Padilla y Manuel D√≠az Mart√≠nez‚Äď decidi√≥ justamente premiar de manera compartida los libros de Lina y Nogueras: aunque los poemarios son, de alguna manera, diferentes estil√≠sticamente, hay en ellos un h√°lito generacional com√ļn donde afloran las obsesiones, intereses y temores de una generaci√≥n que comenzaba a manifestarse creativamente en los primeros a√Īos de la Revoluci√≥n cubana.

El acta, respecto al libro de Nogueras, asegura que ‚Äúes notable por su variedad de temas dentro de una unidad formal, su manejo de elementos cultos y su original voz po√©tica, que lo distinguen entre los de su generaci√≥n‚ÄĚ.

Generacionalmente Nogueras (Wichy el Rojo) fue miembro fundador de la primera hornada de El Caim√°n Barbudo, en cuyo manifiesto, firmado por √©l junto a otros creadores bajo el nombre ‚ÄúNos pronunciamos‚ÄĚ, se pueden leer sus siguientes postulados creativos: ‚ÄúConsientes de la profunda militancia, y que los dogmas no han hecho siempre sino frenar el desarrollo de la cultura, alentaremos la investigaci√≥n en todas las esferas sin olvidar que somos hombres de una √©poca, hombres de una revoluci√≥n, hombres de la Revoluci√≥n Socialista de Cuba, y que a ella nos debemos.‚ÄĚ

Cabeza de zanahoria, ‚Äúuno de los libros importantes aparecidos en la Cuba revolucionaria‚ÄĚ, seg√ļn Roberto Fern√°ndez Retamar, se produce en un per√≠odo de auge de la poes√≠a conversacional cubana y su superaci√≥n. Dividido en las secciones: ‚ÄúEn familia‚ÄĚ, ‚ÄúUno se dice‚ÄĚ, ‚ÄúDiscursos, di√°logos‚ÄĚ y ‚ÄúLos hermanos‚ÄĚ, el poemario inicia tem√°ticas y obsesiones que luego Wichy Nogueras retomar√≠a en posteriores libros.

Por ejemplo, ‚ÄúLa muerte del abate Asparagus‚ÄĚ, escrito en una especie de espa√Īol antiguo, recurso l√ļdico usado por Nogueras, aparecer√° despu√©s, ampliado, en El √ļltimo caso del inspector; mientras bajo el t√≠tulo ‚ÄúCumplea√Īos‚ÄĚ encontramos otros poemas en posteriores libros.

La muerte es uno de los temas fundamentales de Cabeza de zanahoria, cuya portada fue dise√Īada por Rolando de Ora√°, pues viene a ser una obsesi√≥n generacional com√ļn en otros libros y autores de la √©poca.

Encontramos, entre otros, el poema referido al fallecimiento del abuelo; bajo el t√≠tulo ‚ÄúDonde declaro que quiz√°s el abuelo se aburra de lo lindo‚ÄĚ escribe: Abuelo duerme su gran sue√Īo/ C√≥mo dura la muerte del abuelo. Mientras en ‚ÄúPoema‚ÄĚ retoma el tema: el cad√°ver enorme del abuelo/ reposando en la mesa entre bastones. ‚ÄúLa infancia y la familia se colocaban en un plano preponderante‚ÄĚ, escribe a prop√≥sito el escritor Guillermo Rodr√≠guez Rivera. ‚ÄúHay en ellos casi un tratamiento testimonial, casi el desnudo relato de una an√©cdota‚ÄĚ, a√Īade el recientemente fallecido profesor universitario.

Adem√°s, como ejemplo de lo anterior, encontramos los versos dedicados a los poetas muertos (muchos de ellos suicidas) en la secci√≥n final del libro como reflejo de esas inquietudes po√©ticas: Horacio Quiroga, Ezequiel Estrada, Atila Joszef, Federico Garc√≠a Lorca, G√©rard de Nerval, Cesare Pavese, Andr√© Breton, Dylan Thomas y C√©sar Vallejo, vienen a ser compa√Īeros de viaje de Nogueras.

El poeta, h√°bil lector, se nutre de otros referentes literarios: el verso citado al inicio de estas l√≠neas es una evidente referencia a la novela de aprendizaje del irland√©s James Joyce, mientras el propio nombre del cuaderno ‚Äďleemos una cita a manera de exergo al inicio del libro‚Äď deriva del t√≠tulo de la novela Poil de Carotte, del franc√©s Jules Renard (1864-1910). Esos hermanos que le acompa√Īan ‚Äúson los que han asumido el destino del arte, el destino de la poes√≠a, los que no se han conformado con el mundo tal cual es, y han decidido, dolorosamente, a√Īadirles algo de s√≠, han preferido entenderlo de otro modo, aunque esa comprensi√≥n distinta les costara la vida‚ÄĚ, a√Īade Rodr√≠guez Rivera en el pr√≥logo a Hay muchas formas de jugar.

Su vida fue de una soledad infinita/ la conjuró colgándose de una cuerda cuando/ el invierno/ se le hizo insoportable, escribe en los versos dedicados al francés Gérard de Nerval.

En el titulado ‚ÄúFederico Garc√≠a Lorca‚ÄĚ leemos: La muerte entra por la puerta dando voces/ yo usted me escondo/ yo usted me cambio el nombre/ yo usted me asombro o hago como que me/ asombro/ del error de las direcciones.

¬†Mientras en ‚ÄúCesare Pavese‚ÄĚ el sujeto po√©tico, en este caso el mismo Nogueras, intenta impedir el suicidio del escritor italiano hasta que finalmente desiste y deja que la historia siga su curso: Pero no/ Yo estoy en mi cuarto y usted est√° en el/ suyo/ Yo no trato de impedir nada/ y usted se toma las pastillas/ Yo dejo su libro en la mesita de noche/ y trato en vano de dormirme/ y viene la muerte y tiene sus ojos.

En el libro de Wichy Nogueras ‚Äďnos dice Rodr√≠guez Rivera‚Äď encontramos ‚Äúla evasi√≥n con respecto a un discurso centralizador mediante el despliegue de la parodia y del ¬ęarte menor¬Ľ. Est√° hasta en esa ¬ępessoniana¬Ľ b√ļsqueda de los heter√≥nimos, de un alter ego que permita escapar de la cadena de hierro ‚Äďpersonal, epocal, estil√≠stica‚Äď que el propio yo impone‚ÄĚ.

Buena parte de la poes√≠a de Cabeza de zanahoria viene a integrarse l√≠ricamente en la situaci√≥n sociopol√≠tica de los convulsos a√Īos 60, nucle√°ndose, adem√°s, en las oficinas de El Caim√°n Barbudo y las cercan√≠as del movimiento de la Nueva Trova. En otros versos titulados, igualmente, ‚ÄúPoema‚ÄĚ leemos: En el golfo/ el ‚ÄúGranma‚ÄĚ avanzaba/ rajando la niebla.

Otros poemas, donde Wichy comparte una fuerte subjetividad y a la presencia del yo como sujeto lírico inalienable, son reflejo de ese evidente compromiso ético/político/social que caracterizó parte de la poesía de entonces.

¬†Por ejemplo, en el siguiente fragmento de ‚ÄúUno se dice‚ÄĚ el entonces joven poeta escribe: Se recibe la noticia: Dean Rusk/ (Rusk quiere decir hijo de perra en ingl√©s)/ amenaza de nuevo a Cuba/ Y uno apura, socr√°tico, el minuto lleno de c√≥lera hasta los bordes/ se calza unas botas que bien pueden conducirlo a uno a paso/ de carga hasta la muerte/ cruza una calle, otra, monta en una guagua/ y se desmonta justo en la segunda escuadra/ del cuarto pelot√≥n de la tercera compa√Ī√≠a de un batall√≥n/de infanter√≠a.

Mientras en ‚ÄúEl bombardeo a la aldea‚ÄĚ, Wichy Nogueras, en clara alusi√≥n a la invasi√≥n estadounidense a Vietnam, escribe: El pueblo estaba junto al r√≠o/ Y despu√©s ya no hubo r√≠o, ni pueblo, ni nada…/ solo unas manchas en la tierra/ como de cal, pero azules.

El escritor e investigador literario Virgilio L√≥pez Lemus, en su art√≠culo ‚ÄúLuis Rogelio Nogueras en la poes√≠a cubana‚ÄĚ, a prop√≥sito de los 70 a√Īos del autor de Las quince mil vidas del caminante, asegura: ‚ÄúEl desarrollo de su poes√≠a en los a√Īos subsiguientes cumpl√≠a a medias con el riguroso conversacionalismo, prosa√≠smo, versolibrismo y otros rasgos consustanciales a la corriente po√©tica predominante. A medias, porque Nogueras abri√≥ su mirada hacia una intimidad y un subjetivismo que probablemente debe de haber aprehendido a partir de su goce de las lecturas de Fernando Pessoa y Jorge Luis Borges, visibles en algunos de sus libros. No desatendi√≥ las formas cl√°sicas, y en sus versos bullen los octos√≠labos y endecas√≠labos‚ÄĚ.

‚ÄúHay que ver en Nogueras su desenfado hacia una poes√≠a como juego, una b√ļsqueda est√©tica en el juego. El homo ludens vence al homo sentimentalis, pero uno y otro se confunden, se encuentran en el poeta‚ÄĚ, a√Īade L√≥pez Lemus.

Luis Rogelio Nogueras es uno de los poetas m√°s originales de la poes√≠a cubana y, adem√°s, de la hispanoamericana; autor de t√≠tulos memorables como El cuarto c√≠rculo, en colaboraci√≥n con Rodr√≠guez Rivera; Y si muero ma√Īana, Imitaci√≥n de la vida (Premio Casa de las Am√©ricas, 1981) y El √ļltimo caso del inspector.

 Nogueras es autor, además, de los guiones de los exitosos filmes El brigadista (1977) y Guardafronteras (1981), ambos dirigidos por Octavio Cortázar. Su obra fue recogida póstumamente en la antología poética Hay muchos modos de jugar, publicada en 2006 por la Editorial Letras Cubanas con prólogo del propio Rodríguez Rivera y selección de Neyda Izquierdo.

Pero Wichy es, adem√°s, el poeta cubano que mejor ha logrado el concepto de poes√≠a como juego, como imitaci√≥n de la realidad, como nos recuerda Virgilio L√≥pez Lemus. Su obra, m√ļltiple, polif√≥nica, l√ļdica, necesaria, se inici√≥ en el √°mbito de la l√≠rica insular con el Premio David en sus d√≠as fundacionales y la posterior publicaci√≥n de Cabeza de zanahoria, hace un poco m√°s de cincuenta a√Īos.

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscripción

Para recibir nuestro boletín ingrese su dirección de correo electrónico

 
ÔĽŅ