Hasta romperme un pulmón me trovo y Polito conmigo (+ audios y fotos)

Aunque nunca he tenido la real intención de hacerlo, recuerdo haber cantado, más de mil veces, la canción de aquella telenovela sin igual que entonaba: «Pintaré mi pelo de marrón…», aunque sí fumé hasta romperme un pulmón esa tarde. La tarde que Polito Ibáñez estremeció el suelo lírico en el patio del Hotel Rueda 1920 en Ciego de Ávila. Junto a nosotros, por primera vez en la historia de Trovándote, el autor de un hito de nuestra infancia y de algunos, su adolescencia, vino a trovarse.

Polito Ibañez. Trovándote 2020. en Patio del Hotel Rueda/Fotos: Celia Molina Sánchez

Carlos Ibáñez es un cantautor desde el alma, excelente y amable persona. «Fui evaluado, en mis inicios, por Marta Campos, recuerdo que ella decía, a mí me gusta Carlitos, así me llamo, decidí cambiarme a Polito porque había muchos Carlos, Carlos Varela, Carlos Marx, ¡Yo quería distinguirme! Marta me evaluó y me dio el máximo, quizás por eso estoy hoy aquí. Hay algo que a mí me gusta mucho y es cuando alguien me dice: ¡Yo te escucho desde chiquito! y eso me lo dijo una muchacha aquí hoy, primero me recuerda la cantidad de años que tengo, luego me rebosa la alegría de saber que alguien ha crecido con mi música.»

Las canciones no solo cuentan historias, ellas tienen su historia, la basura tiene historia, cuenta Polito que «si, la canción fue inspirada en un amigo mío que era gerente, tras una investigación, no le encontraron nada, hasta que revisaron su basura, ahí encontraron lo suficiente.» La tarde fue de recuerdos, más de una canción fue asistida por su público, por sus amigos y los excelentes músicos con los que colaboró disimiles piezas. Quien tiene amigos, tiene un pueblo, en este caso, una orquesta.

Polito Ibáñez junto a Livan Tartabull/Fotos: Celia Molina Sánchez

El saxofonista avileño Livan Tartabull, quien alguna vez formó grupo con el cantautor, fue uno de tantos que asistieron el enriquecimiento armónico de las canciones de Ibáñez. Hueso o como lo bautizase Polito Ibáñez, “el príncipe del güiro”, todo un personaje, desempeñó junto a Tartabull un entretenido interludio. Reto a aquel que pueda decirme, ha escuchado un solo, guerra de saxofón y güiro…

William Martínez, guitarra eléctrica y Yordankis Sánchez, cajón, acompañaron más de un tema del autor como el que alude a sus años de preuniversitario y adolescente «Fantasmas». Y la intervención sin igual de quien ha robado el show del festival, Jorgito Kamankola.

Polito rememora sobre viejos tiempos «cuando hice «Doble juego», en aquellos tiempos en que las personan iban a ver mis conciertos y se la pasaban de lado a lado, mirando a todas partes, tomando cerveza, hasta llegar la canción del final, era la única que todo el mundo se sabía; fue por allá mi primera vez en Ciego de Ávila. Este concierto a mi parecer, es mejor, porque no siempre tienes la oportunidad de que tu público sean cantautores, artistas apreciando tu obra. Hoy de hecho, he tocado guitarra, yo ya no sabía lo que era eso.»

De izquierda a derecha. William Martínez, Polito Ibáñez y Yordankis Sánchez/Fotos: Celia Molina Sánchez

La tarde vistió de sus más viejas interpretaciones «Papeles», «Números» y «¿Dónde estarás?», como señora coqueta, e intercambió pasarela con los estrenos «Chica Bombillo»…

… «Imagino» y «El cuerpo enfermo y el alma sufre», temas de su nuevo álbum en proceso de masterización, por ahora el nombre sujeto a cambios «No sucede nada» y el inevitable final de un «Doble juego», como en los viejos tiempos.

Cierre con los invitados de Trovándote coreando Doble Juego/Fotos: Celia Molina Sánchez

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscripción

Para recibir nuestro boletín ingrese su dirección de correo electrónico