Frente a los inmovilismos

Buscar el programa estelar del sábado por la noche para la Televisión Cubana es una tentativa difícil en el efervescente contexto que viven nuestros medios de comunicación. La fuerte presencia de los productos audiovisuales foráneos ha reconfigurado los gustos y hábitos de consumo de la población cubana y, por tanto, han abierto nuevos referentes para las comparaciones de lo que estéticamente es más deseable.

El escenario es complejo para quienes tienen el reto de la producci√≥n, aunque las preguntas pueden ser una premisa: ¬ŅQui√©nes se sientan frente a la televisi√≥n el s√°bado por la noche? ¬ŅQu√© le gustar√≠a consumir a nuestro p√ļblico habitual?

El espacio Comunicar TV propuso el tema como pie forzado para incentivar el debate sobre la nueva imagen televisiva en los musicales, a partir de la participación ciudadana.

Si bien es cierto que la parrilla de programaci√≥n de la televisi√≥n nacional cuenta con una extensa gama de productos dise√Īados para los diversos p√ļblicos gen√©ricos y generacionales; tambi√©n es conocida la p√©rdida de seguidores de los musicales del s√°bado por la noche, lo cual no resulta una particularidad de los m√°s j√≥venes.

En este sentido, uno de los participantes, estudiante de primer a√Īo de actuaci√≥n del Instituto Superior de Arte (ISA), expres√≥: ¬ęMi familia ya no se sienta a ver el programa del s√°bado como lo hac√≠amos antes porque no satisface nuestras expectativas. Mis abuelos, por ejemplo, siguen recordando los famosos Partag√°s, Guzm√°n y Sabadazo que a√Īos atr√°s congregaban a todos frente a la televisi√≥n¬Ľ.

Los a√Īos 60 marcaron una pauta en el musical cubano frente a muchos pa√≠ses de Am√©rica Latina; pero los tiempos actuales tienen otras competencias y muchas limitaciones.

Las experiencias recientes de Sonando en Cuba dan lugar a las comparaciones y demandan la existencia de programas con igual factura. Esa es la pretensión de todos, pero la idea no puede llegar a segarnos.

La majestuosidad del programa estuvo respaldada por un elevado financiamiento que nada tiene que ver con el ICRT y que tampoco es comparable con el presupuesto necesario para estar al aire todo un a√Īo.

¬ęNo existen condiciones tecnol√≥gicas que respondan a esas aspiraciones, pese al talento y el incre√≠ble esfuerzo de nuestros directores. La √ļnica forma de presentar una oferta atractiva es con un buen financiamiento. De este modo podremos no solo satisfacer, sino tambi√©n competir¬Ľ, destac√≥ Jorge Luis Pacheco Borrego, asesor de programas musicales especializados.

¬ęEs muy dif√≠cil atrapar todas las tendencias art√≠sticas en un solo espacio y, al mismo tiempo, satisfacer todos los intereses del p√ļblico o tener varias propuestas al un√≠sono. Esto es un fen√≥meno casi m√°gico porque por mucho que se quiera en la pr√°ctica no funciona debido a la capacidad de producci√≥n en cuanto a variantes de opciones¬Ľ, expres√≥ Rudy Mora, director de televisi√≥n.

Pero más que justificaciones por las limitantes económicas o la penetración de exponentes culturales, la idea es generar posibles soluciones que la puedan subvertir.

Ignacio Hernández Benítez, director del gustado espacio Vivir del cuento, abogó por la obligatoriedad de un buen guión que sirva de base y estructura para recrear los talentos. Asimismo, insistió en la necesidad de crear secciones atractivas e interconectadas, la importancia de la figura del conductor como alma del programa y el desarrollo de estrategias comunicativas.

El programa estelar del sábado por la noche necesitará de una filosofía de cambio que regenere el pensamiento creativo y se despegue de los códigos reiterativos y los inmovilismos.

Con tales fines existe un procedimiento para la exposici√≥n de proyectos para la Televisi√≥n Cubana que permitir√° la presentaci√≥n de guiones, historias, argumentos e iniciativas novedosas por parte del p√ļblico, el cual recibir√° una remuneraci√≥n, en caso de ser aceptada su propuesta.

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