Forodebate: Problemas actuales de la cultura cubana. El desafío de la emancipación

¬ŅCultura es sin√≥nimo de creaci√≥n art√≠stico-literaria? ¬ŅTenemos pol√≠tica cultural? ¬ŅLas instituciones representan a los artistas e intelectuales? ¬ŅEst√°n avanzando los valores conservadores en Cuba? ¬ŅQu√© expresiones est√°n teniendo en el campo art√≠stico-literario? ¬ŅC√≥mo hacer nuestra pol√≠tica cultural m√°s √ļtil para el avance del socialismo? ¬ŅQu√© papel debe jugar la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en este empe√Īo?

Sobre estas preguntas y otras estaremos interactuando con la historiadora Mildred de la Torre y el trovador y uno de los vicepresidentes de la AHS Rey Montalvo Vasallo. La cita es el 6 de mayo desde las 10:00 a.m. en el Portal del Arte Joven Cubano, sitio web de la Asociación Hermanos Saíz.

Cultura v/s cultura

Por Rey Montalvo Vasallo

Tambi√©n la cultura es un instrumento de dominaci√≥n. El ser humano pasional, aun cuando intenta la objetividad, reacciona influenciado por sentimientos y estados de √°nimo, de ah√≠ que el lenguaje de la m√ļsica, la danza, el teatro, la pintura, la literatura, sea el m√°s efectivo transmisor de ideas y valores. El arte puede emancipar o consumir a los pueblos, es un medio para la comunicaci√≥n y un modo de traducir lo cotidiano en emociones.

La cultura define y expresa imaginarios, representaciones, modos de vida y pr√°cticas sociales. No existe una √ļnica cultura en Cuba, y ese ha sido el desaf√≠o fundamental de aquella cultura nueva, la que intent√≥ contrastar los dogmas de la cultura establecida.

La Cuba del presente vive inmersa en el eterno combate entra culturas: una que aliena, que esclaviza (porque sin cultura tampoco hay esclavitud posible), y la otra que pretende liberar.

¬ŅCu√°l es el lugar de la cultura nueva hoy?, esa es la cuesti√≥n. ¬ŅEst√° en la vanguardia, nos representa como pa√≠s, la defienden las instituciones, la socializan los medios de comunicaci√≥n, o est√° en la resistencia, en la voluntad de algunos que se imponen al burocratismo, a lo que nos dictan como imposible, a los sentidos comunes de una realidad que parece inmutable?

¬ŅQu√© cultura es due√Īa de lo banal, del sensacionalismo, de las postales de una sociedad consumista, vulgar, machista, homof√≥bica, mis√≥gina?

He preferido hablar de culturas, en plural, y quizás de problema en singular: el reto de este tiempo es transitarlo consciente de esa dicotomía entre saberes. La Asociación Hermanos Saíz (AHS), por ejemplo, será efectiva en la defensa de una cultura nueva en tanto contribuya a socializar el arte que funda y no el que reproduce la ecuación de un mercado occidental que aliena.

La tendencia a universalizar lo f√°cil y edulcorado va m√°s all√° de una seguridad de √©xito. El mensaje de vivir despreocupados, por ejemplo, que transmiten algunos hits del momento, cuando transciende al sujeto receptor y se convierte en una representaci√≥n colectiva, sustenta una √©lite de poder que aspira a permanecer en √©l, mientras el pueblo se convierte en p√ļblico, ap√°tico de responsabilidades sociales y de las transformaciones que necesita su entorno.

La AHS (una organizaci√≥n de creadores con representantes y no jefes) existe para defender una cultura inconforme de lo obvio, de la que son voceros los artistas que erigen un universo sensitivo y extraordinario donde el p√ļblico logre mirarse por dentro y saltar al mundo a descubrirle las luces y los parches.

Es imperativo que la política cultural cubana no se divorcie de la voluntad y esencia del proceso revolucionario, tiene que resignificar lo valioso en medio de la inevitable disputa entre culturas. Es imperativo que la práctica de las instituciones y organizaciones no se divorcie de la política cultural establecida, y que estas sean consecuentes entre lo que llaman vanguardia y lo que defienden como tal. 

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Las políticas nacen y se nutren de las realidades concretas

Por Mildred de la Torre Molina

  • 1- ¬ŅCultura es sin√≥nimo de creaci√≥n art√≠stico-literaria?

Esta pregunta tiene m√ļltiples respuestas, como conceptos existen sobre cultura. Recu√©rdese que su origen es antropol√≥gico. Lo interesante del asunto es la persistencia del criterio, a la altura de nuestros tiempos actuales, de que la cultura tiene un car√°cter reduccionista en tanto solo se expresa o es potestativa de la creaci√≥n art√≠stica y literaria. Semejante criterio no solo resulta acultural sino tambi√©n discriminatorio. Acultural porque no todo lo que se produce, en esa esfera, es creaci√≥n, entendida esta en su valor universal, ni tampoco siempre expresa los valores de su tiempo y mucho menos constituye un referente √ļnico para conocer, aprehender y crear, apreciado esto √ļltimo como concreci√≥n y punto de partida para la renovaci√≥n constante del arte y la literatura.¬† Discriminatorio porque excluye a otras disciplinas, tales como la Educaci√≥n y las Ciencias sociales y human√≠sticas y las cient√≠ficas en general. Pero, sobre todo, al resto del mundo espiritual con sus creencias, h√°bitos, costumbres, tradiciones, lenguajes, aspiraciones, ideolog√≠as, etc. La cultura es el universo de los seres humanos en el que se asienta el pasado, el presente y el futuro. Sin ella no hay vida, no hay sentido de existencia. Apreciar la creaci√≥n art√≠stica y literaria como parte de la cultura o como expresi√≥n de ella es dignificarla, siempre y cuando muestre los valores espirituales de su tiempo e incite a la gestaci√≥n del futuro. En fin, la cultura es siempre trascendencia y de ella no escapa la creaci√≥n art√≠stica y literaria. La banalidad, la bisuter√≠a, la vulgaridad, el mal decir, entre otras cuestiones, quedar√°n como lo execrable de una √©poca determinada. Eso es acultura.

La discriminación también se aprecia en las relaciones interpersonales. No pocos artistas y escritores se opusieron al ingreso en la UNEAC de los científicos sociales que poseían obras escritas por entender que ellos poseían otras asociaciones; y lo peor, que el oficio del escritor solo es potestativo de la literatura de ficción y de la crítica literaria. Como concesión se le otorgaba a los traductores y editores. Por suerte, la dirección de la UNEAC no estuvo conforme con semejantes criterios y facilitó nuestro ingreso. Así lo demuestra la existencia de la Sección de Literatura histórico social en la Asociación de escritores y artistas.

Hay otro aspecto insoslayable. Me refiero al intrusismo profesional sin respeto al conocimiento especializado. Lo mismo se habla de historia, econom√≠a, sociolog√≠a, m√ļsica, literatura, etc., en los medios de divulgaci√≥n o en los eventos cient√≠ficos sin conocimiento puntual. Ese es un problema √©tico en detrimento del desarrollo de los saberes culturales. No existen normas para evitarlo.

  • 2- ¬ŅPuede hablarse de una pol√≠tica cultural en Cuba?

Existen las pol√≠ticas culturales desde la existencia del estado-naci√≥n en Cuba hasta los d√≠as presentes. Durante la rep√ļblica burguesa hubo las encomiables gestiones de Jos√© Mar√≠a Chac√≥n y Calvo y Ra√ļl Roa, por solo mencionar los m√°s relevantes promotores gubernamentales. Hay una literatura reveladora de ese particular, de la autor√≠a de Graziella Pogolotti, Malena Balboa, Jorgelina Guzm√°n Mor√©, Danay Ramos, Ricardo Quiza, Norma Su√°rez, Dayana M√ļrguia,¬† y otros. Hay m√ļltiples autores que, de forma tangencial, lo han evidenciado cuando se refieren a autores, tendencias y obras espec√≠ficas. Al respecto existe una excelente literatura indicadora de los esfuerzos realizados, en ese campo espec√≠fico, por el movimiento intelectual hasta 1959. Bien puede afirmarse que la institucionalizaci√≥n del quehacer cultural, en sus diferentes niveles de expresi√≥n, est√° presente en los proyectos de quienes ejercieron el noble oficio del arte y la escritura. La sociabilidad y el asociacionismo de aquellos largos y complejos a√Īos as√≠ lo ponen de manifiesto, m√°s all√° de los malignos y empobrecidos prop√≥sitos de los gobernantes de turno. La creaci√≥n cultural, apreciada en su sentido m√°s amplio, no solo debe conocerse por sus valores epistemol√≥gicos, sino tambi√©n por sus aportes al desarrollo de una progresiva conciencia cr√≠tica generadora, entre otras cuestiones, del movimiento liberador actual. La pobreza no genera la emancipaci√≥n, esta es obra de la cultura pol√≠tica. Cuba es poseedora de un extraordinario legado cultural merecedor de socializaciones masivas, docentes y acad√©micas. Bien honrados estamos de esa realidad aunque no siempre somos capaces de transmitirla.

Resulta interesante destacar la existencia, en estos momentos, de opiniones sobre la existencia o no de pol√≠ticas culturales antes de 1959. Por lo que he expresado, ahora y en otras oportunidades, defiendo su existencia se√Īalando sus valores, limitaciones y deficiencias. Ello conforma una herencia imposible de ignorar. Por otra parte, tambi√©n se cuestiona el car√°cter plural de nuestras pol√≠ticas culturales. Creo que he dejado esclarecida mi posici√≥n al respecto. La unidad y cohesi√≥n de nuestras fuerzas pol√≠ticas y gubernamentales no contradice dicha pluralidad, por el contrario, la enriquece. A continuaci√≥n insisto sobre el tema.

Desde el triunfo revolucionario hasta nuestros d√≠as hay pol√≠ticas culturales en Cuba. Hablo en plural porque han existido las de las instituciones tales como el CNC, el Mincult, la Casa de las Am√©ricas, el ICAIC, la Biblioteca Nacional Jos√© Mart√≠, La UPEC, la UNEAC y la AHS, que han trazado sus respectivas pol√≠ticas, y tambi√©n hay diferentes etapas, divergentes y convergentes, que se corresponden con la polisemia social e ideo-pol√≠tica del proceso revolucionario. Esto es algo digno de an√°lisis aunque existen estudios sustentadores de la existencia de dicha pluralidad. A la altura de este tiempo los problemas confrontados con la aplicaci√≥n de la pol√≠tica del sector no son los heredados de la rep√ļblica burguesa sino los inherentes al proceso revolucionario, salvo aquellos que responden a nuestra formaci√≥n ancestral. Pero creo que para entenderlos no hay que recurrir solamente a la comunidad primitiva, a la plantaci√≥n esclavista ni al capitalismo deformado de la rep√ļblica neocolonizada por el imperialismo sino a las mentalidades generadas por el colonialismo cultural contempor√°neo, entre otras muchas causas. Debemos asumir la historia para cultivarnos en conocimientos creadores y no para justificar nuestros errores. Pese a sus imperfecciones, apreciadas por momentos o etapas, la Pol√≠tica Cultural se corresponde con los principios emancipadores de la revoluci√≥n. No pueden negarse sus logros con la educaci√≥n, la creaci√≥n art√≠stica y literaria, la sociabilidad, la divulgaci√≥n masiva, la investigaci√≥n, entre otros. Como obra humana tiene exigencias propias de su tiempo y ello implica su perfeccionamiento continuo mediante la cr√≠tica y la auto-cr√≠tica y el di√°logo continuo con el pueblo que es y debe ser su principal receptor. Debates y an√°lisis e imbricaci√≥n continua con los problemas neur√°lgicos de la sociedad constituyen los caminos para el perfeccionamiento de las pol√≠ticas del sector.

  • 3- ¬ŅLas instituciones representan a los artistas e intelectuales?

S√© que hay un debate intenso sobre ese particular, al menos en el seno de los √ļltimos congresos de la UNEAC y de la AHS. No quiero repetir lo conocido. Insisto solamente en la necesidad de que sea el movimiento intelectual el generador de las instituciones y no a la inversa. Surgen por la necesidad de aunar el esfuerzo de los creadores en beneficio de la sociedad y no como una acci√≥n m√°s para garantizar la unidad de los mismos. Deben ser escenarios de discusi√≥n, an√°lisis, confrontaci√≥n de ideas y conocimientos e incubaci√≥n de proyectos colectivos e individuales, de respaldo y socializaci√≥n¬† a la obra creadora, entre otras muchas acciones. Deben nacer y crearse seg√ļn los intereses de los intelectuales en correspondencia con los del pa√≠s.

  • 4- ¬ŅEst√°n avanzando los valores conservadores en Cuba?¬ŅQu√© expresiones est√°n teniendo en el campo art√≠stico-literario?

Resulta interesante la pregunta sobre el conservadurismo. Me alegra que se hable de tan importante asunto porque, aunque parezca contradictorio, revela lo que hemos avanzado en la aceptaci√≥n o entendimiento del car√°cter polis√©mico de nuestra realidad social. Al fin entendemos que no existen uniformidades ideo-culturales, problem√°tica presente en las equivocadas pol√≠ticas de las primeras d√©cadas de la Revoluci√≥n. S√≠, hay fundamentalismo, aunque no puedo afirmar que sea una caracter√≠stica de la creaci√≥n art√≠stica y literaria. Esta, por lo general, en Cuba, generalmente se ha caracterizado por su liberalismo e independencia de los c√°nones tradicionales. Ese conservadurismo devenido en quietismo social constituye un flagelo necesitado de enfrentamiento por todas las fuerzas intelectuales del pa√≠s. M√°s bien puedo afirmar que no aprecio una ofensiva, salvo en algunas realizaciones del teatro, el cine, las artes pl√°sticas y las ciencias sociales, capaz de desconstruir las manifestaciones homof√≥bicas, racistas, sexistas y de apoyo a los a√Īejos roles familiares. Ese conservadurismo, repito, se expresa sutilmente cuando intenta detener el avance de las ideas y cuestiona la liberaci√≥n de los pensamientos a tenor del supuesto respeto hacia el tradicional discurso, sea pol√≠tico o cultural. Es la eterna lucha de contrarios, la incesante pugna entre lo viejo que no quiere morir y lo nuevo que aspira a movilizar ideas renovadoras. Hay que andar aprisa para que ese odioso inmovilismo solo sea recuerdo y no presente y futuro.

  • 5- ¬ŅC√≥mo hacer nuestra pol√≠tica cultural m√°s √ļtil para el avance del socialismo?

La pen√ļltima pregunta est√° relacionada con lo anterior. Creo que nuestras pol√≠ticas culturales no solo deben dirigirse hacia el desarrollo o desenvolvimiento de la creaci√≥n art√≠stica y literaria sino tambi√©n hacia la promoci√≥n de acciones cultas e inteligentes contra los flagelos sociales tales como la homofobia, el racismo, la misoginia, la violencia en sus m√ļltiples manifestaciones, las contradicciones sociales, la bisuter√≠a mental, las adicciones, el machismo, en fin todo aquello que obstaculiza la renovaci√≥n social y cultural. Debo insistir sobre la necesidad de que las pol√≠ticas culturales se nutrieran m√°s de los resultados de las investigaciones culturales, econ√≥micas, demogr√°ficas, sociales e hist√≥ricas para propiciar acciones mejor fundamentadas contra los mencionados flagelos. Insisto, perdonen la redundancia, cuando las pol√≠ticas culturales tengan en cuenta las miradas cient√≠ficas se podr√° convenir que comienzan a acercarse a lo que el pa√≠s necesita de ellas como pol√≠ticas sociales.

Otra cuesti√≥n, relacionada con lo expresado, es la imperiosa necesidad de mejorar la pol√≠tica de selecci√≥n de los cuadros sobre la base de la formaci√≥n docente y acad√©mica y del conocimiento de las especificidades del √°rea y lugar donde desarrollen sus actividades. ¬†Las pol√≠ticas nacen y se nutren de las realidades concretas. Las exigencias no se imponen, existen y hay que darles respuestas. Por eso es importante el di√°logo, el debate participativo e inteligente con todos para que todos se sientan partes indisolubles de las soluciones. No tenemos un di√°logo cultural inclusivo sino elitista. ¬ŅHasta d√≥nde las pol√≠ticas culturales han contribuido al mejoramiento humano? Las respuestas quedan pendientes de nuevas profundizaciones. Estoy convencida que s√≠, pero es necesario ahondar m√°s en nuestras deficiencias que en los logros, en lo que nos falta por hacer que en lo que hemos hecho. El asunto es fascinante y requiere de otros an√°lisis.

  • 6- ¬ŅQu√© papel debe jugar la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en este empe√Īo?

La AHS tiene un papel determinante en lo anteriormente apuntado. Sus espacios de debate tienen prestigio por sus contenidos cultos e inteligentes. He podido apreciar algo que admiro y es su independencia del resto de la institucionalidad de la cultura. Todo cuanto hace, nace de ella misma sin tutelaje externo, al menos es lo que devela su actuaci√≥n. Debe mantener su autocton√≠a reflejando los pensamientos j√≥venes frescos y continuadores de lo mejor de la creaci√≥n cultural. Ella en s√≠, sin padrinazgos y parientes cercanos, como parte de una sociedad requerida a√ļn de reformulaciones continuas.¬† Vigilantes siempre, sin matices represores, de todo lo que pueda detener el progreso social, la libertad creativa, y la materializaci√≥n de los pensamientos nobles y justos. La AHS debe ser siempre una esperanza hecha realidad para suerte de los que no traicionamos los sue√Īos eternos.

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  • Saludos a todos, gracias por la invitaci√≥n a este foro, una oportunidad para socializar criterios y sobre todo para el aprendizaje. Antes de comenzar, me gustar√≠a invitarlos tambi√©n a leer un texto de Fernando Mart√≠nez Heredia del a√Īo 2011, con total vigencia hoy. Les paso el enlace.

    https://culturayresistenciablog.wordpress.com/2018/11/02/no-permitan-que-llegue-a-haber-dos-cubas-en-la-cultura-por-fernando-martinez-heredia/

  • ¬ŅQu√© papel debe jugar la AHS en el empe√Īo de hacer que la pol√≠tica cultural del pa√≠s avance por el camino del socialismo?
    Hola, cada una de las preguntas que motivan hoy el debate pueden provocar de manera independiente un an√°lisis de horas. Sin entrar en la definici√≥n de conceptos sobre cultura que han abordados avezados especialistas de los estudios culturales, no tiene discusi√≥n que esta abarca mucho m√°s que la creaci√≥n art√≠stico-literaria. Aunque tenemos actualmente espacios televisivos fijos enmarcados en la secci√≥n de ‚Äúnoticias culturales‚ÄĚ donde se refuerza diariamente la idea de que la cultura son las creaciones de los artistas o las actividades que realizan instructores de arte o trabajadores de la cultura en las comunidades.
    Respecto a las pol√≠ticas culturales de las instituciones, durante los √ļltimos 62 a√Īos, han tenido sus aciertos y desaciertos, pero responden a momentos hist√≥ricos concretos. En el √ļltimo balance realizado sobre el cumplimiento de los acuerdos del 3er Congreso, en la provincia, se expres√≥ de manera contundente que las instituciones no est√°n para ponerles trabas burocr√°ticas a los artistas, pues su raz√≥n de ser son los artistas, ellas est√°n para apoyarlos en la creaci√≥n y en la promoci√≥n de sus obras.
    Referido al trabajo de la Asociaci√≥n coincido con la idea de que en la AHS no hay jefes sino representantes que promueven la creaci√≥n de sus asociados. Considero que juega un papel fundamental en la promoci√≥n de la obra de los j√≥venes artistas que se inician en la carrera, aunque para ser fiel representante de esa juventud, debe mantenerse abierta a nuevas ideas, conceptos y maneras de hacer. De esta forma no solo ser√° atractiva a los m√ļsicos, artistas visuales, esc√©nicos sino a los investigadores, cuyo aporte es fundamental pero no siempre apreciado en su justa manera.

    1. Estoy de acuerdo con el comentario. Los medios de comunicaci√≥n no contribuyen al esclarecimiento del concepto de cultura en tanto definen ‚Äúlas culturales‚ÄĚ a trav√©s de las actividades del sector y de las obras art√≠sticas y literarias. Noticias referentes a la cultura ocupan otros espacios tales como el otorgamiento de premios, presentaciones de libros, eventos, etc no patrocinados por el Mincult Insisto que las instituciones comunitarias deben representar las culturas espec√≠ficas de la comunidad. Np puede existir homogeneidad en detrimento de la polisemia cultural del pa√≠s. Gracias por tan acertado comentariodo con el

      1. Nuestra organizaci√≥n es nuestra, en todo el amplio sentido de la frase. Somos su miembros sus decisiones, sus art√≠fices su principales cr√≠ticos cuando algo debe ser mejorado. En ese sentido cohincido con los criterios expresados en este debate. La organizaci√≥n debe seguir trabajando como hasta ahora, no descuidar su misi√≥n social y propiciar que los espacios generados por en el seno de sus filiales provinciales tengan impacto en la sociedad. Las iniciativas de las diferentes manifestaciones deben surgir desde creatividad de los artista escritores e investigadores, pero debe ser dirigida a un p√ļblico heterog√©neo. Considero que este principio es medular en aras de garantizar la perdurabilidad y el crecimiento de nuestro AHS.

    2. Liset, estoy de acuerdo con lo que dices.
      Empezando por el final, la AHS tiene que ser una organizaci√≥n viva, y eso significa exactamente estar abierta a nuevas ideas; lo tiene todo para serlo. Cada a√Īo entran a la asociaci√≥n nuevos miembros y con ellos tambi√©n otros √≠mpetus, energ√≠a que viene a renovar las pr√°cticas establecidas, los sentidos comunes, los imaginarios construidos hasta entonces. La cuesti√≥n est√°, en ajustar las nociones de la organizaci√≥n para que los nuevos aires no se diluyan o se estrellen contra el muro de lo ‚Äúimposible‚ÄĚ o ‚Äúinadecuado‚ÄĚ.
      Una organización desconectada entre sus partes, nunca podrá tener representantes que representen, ni miembros que se sientan verdaderamente miembros. Ahí está un reto.
      Los j√≥venes, hay que decirlo, generamos sospecha en muchos √°mbitos. En el di√°logo con las instituciones culturales, a veces, tambi√©n media ese recelo o peor a√ļn, la subestimaci√≥n. Muchas trabas burocr√°ticas esconden la indiferencia hacia la AHS de algunos decisores. Contra eso, tambi√©n hay que luchar.

      1. Hola Rey, seguimos en sinton√≠a con el papel que debe jugar la AHS para que contin√ļe siendo atractiva a los j√≥venes artistas e investigadores. Respecto a estos √ļltimos, todav√≠a contin√ļa siendo un reto que profesores de las universidades y centros de estudios se acerquen a la Asociaci√≥n. Aunque reconozco y felicito las acciones realizadas en el √ļltimo a√Īo, desde la Direcci√≥n Nacional, para fortalecer el trabajo de la secci√≥n de Cr√≠tica e Investigaci√≥n.
        Considero que mientras mayor cohesión se logre entre todos los miembros y los representantes de la AHS mejor la Asociación podrá cumplir con sus objetivos de trabajo.

  • La definici√≥n de la cultura como totalidad, que piensa tanto el universo de la simbolizaci√≥n, sus relaciones con lo concreto, y su realizaci√≥n en las relaciones sociales que genera, es muy pr√≥xima a la definici√≥n de lo socio-cultural. Siendo la definici√≥n espec√≠fica de la cultura referida a lo simb√≥lico, una concepci√≥n m√°s precisa de lo cultural, como existencia particular y distinta a lo social.
    La cultura rebasa las funciones estéticas, cognoscitiva, comunicativas, recreativas, etc. y toca aspectos esenciales en el proceso de formación integral del hombre en tanto cumple una decisiva función en el establecimiento de principios ideológicos y morales y el enriquecimiento de la vida espiritual.
    Cultura en su acepción más amplia es una forma integral de vida, con una dimensión simbólica construida social, histórica y selectivamente, que se concretan en las relaciones entre personas, entre comunidades, y con la naturaleza. La dimensión concreta de la cultura está conformada por hábitos, prácticas, objetos y relaciones. Existe no como algo estático sino como un proceso de reproducción permanente de sí misma.

  • Hola. Excelentes textos de Rey y Mildred. Agradecido de est√°s contribuciones. Mi comentario es para ambos, aunque directamente a cuestiones colocadas por Mildred. Me parece atinado hablar de pol√≠ticas culturales. Y reconocerlas en las pol√≠ticas concretas de las distintas instituciones y asociaciones. Ahora, que es lo que cohesiona todo esto? Y ah√≠ inevitablemente hay que hablar del papel del Estado cubano en general, y del Ministerio de Cultura en particular. En ese contexto comienzan a identificarse lagunas y distorsiones en la pol√≠tica cultural realmente existente. Entre los principios declarados y las realidades sociales e institucionales. Eso tiene que ver con muchos factores, pero creo que tambi√©n con los deficits a la hora de llevar los principios de la pol√≠tica a las pol√≠ticas y programas y pautas organizativas concretos del sistema cultural, de forma integral y transparente. Es decir, tenemos principios por un lado, los cuales han Sido bastante difundidos y en general bastante aceptados, pero su traducci√≥n a las pol√≠ticas concretas tienen un margen de discrecionalidad y dispersi√≥n muy alto. Y eso tambi√©n conspira contra el logro de la coherencia entre las pol√≠ticas y las realidades. Tal vez el programa de desarrollo del Ministerio hasta el 2030 y la pol√≠tica de perfeccionamiento que se est√° llevando a cabo contribuya a superar este escenario, pero intuyo que no lo suficiente. Quisiera escuchar sus opiniones la respecto

    1. Ciertamente, lo he expresado en mi texto, las realidades construyen las pol√≠ticas. Cuando esto no sucede se torna en pr√°cticas aculturales banales, burocr√°ticas e inconvicentes para la sociedad a la que va dirigida. De ah{i el teque, la banalidad y el irrespeto a la inteligencia del pueblo. Las pol√≠ticas deben trazar y cumplir las estrategias vanguardistas de la sociedad. Son sentido com√ļn y futuro.

      1. Mildred, me encanta que hayas inclu√≠do al «teque» junto a la banalidad como parte de aquellos fen√≥menos que significan un irrespeto a la inteligencia del pueblo. El teque, como discurso vac√≠o, repetici√≥n de principios o consignas pol√≠ticas para cumplir con lo «esperado» social o institucionalmente, tambi√©n lo hace. Y habitualmente no lo incluimos entre los fen√≥menos de manifestaci√≥n de la banalidad cultural. Tal vez por el criterio predominante que identifica la cultura exclusivamente con lo art√≠stico-literario. En este sentido, celebro una frase muy aguda de tu texto: la emancipacion no sera un resultado de la pobreza, sino de la cultura politica

    2. Luis, la Revolución cubana de 1959 es, en primer lugar, una revolución cultural; ya sabemos que cultura no es solo creación artística-literaria, tampoco me refiero aquí solo a su dimensión cognitiva. Una cultura es el ADN de una sociedad, son sus representaciones, sus prácticas; son las motivaciones de los sujetos, sus aspiraciones. La cultura es la ética de un proceso.
      Hace m√°s de 60 a√Īos, cuando la revoluci√≥n lleg√≥ al Estado, Cuba plante√≥ una lucha de poderes entre el pasado y presente para construir un futuro distinto, una cultura para arrancar los estilos preconcebidos de vida, las modos de entender y manifestarse en la realidad; para desmitificar las costumbres y las supuestas buenas pr√°cticas basadas en leyes dominadoras, fiscalizadoras de un sujeto funcional que entiende al capitalismo como √ļnica realidad posible.
      Por eso no comparto el término de seudocultura ni acultura, lo que hace inmutable, inevitable e infranqueable al capitalismo, es también una cultura; la cultura de la revolución llegó para emancipar al sujeto de aquella otra cultura presentada como universal e inamovible.

      1. Excelente comentario, te felicito e incito a que sigas profundizando en el tema, gracias por tus sabias reflexiones.

  • La interrogante con la cual se introduce el foro, si la cultura es o no sin√≥nimo de creaci√≥n art√≠stico-literaria, ha venido, digamos que ‚Äėpersigui√©ndonos‚Äô, a muchos de los que un d√≠a estudiamos Periodismo y pretendimos especializarnos en el llamado sector de la cultura en los medios de comunicaci√≥n nuestros, y que se asienta en la pol√©mica, que tambi√©n discut√≠amos en las aulas, de lo que es cultura, de lo que se considera cultura. Cuando analizamos lo que se entiende por Periodismo Cultural, vemos que en dis√≠miles ocasiones se circunscribe de forma √ļnica al quehacer de lo art√≠stico-literario, pero realmente va m√°s all√°; as√≠ de diverso es el concepto de cultura, diversa ha de ser la tipolog√≠a de Periodismo que trata el tema, capaz de rozar con la Antropolog√≠a y la Sociolog√≠a, desde la interacci√≥n con las costumbres, las pr√°cticas sociales, las normas de comportamiento y actuaci√≥n, la vestimenta, la religi√≥n, etc…
    Y yo creo que es vital que nosotros entendamos esto, por nuestra responsabilidad social formativa, instructiva, educativa… para con quienes nos leen, escuchan o ven.

  • Me alegro alegra mucho que hayan puesto este tema a debate, creo que conectando con el tema de ayer es muy √ļtil para entender el rol de la cultura en el socialismo y c√≥mo podemos entenderla en la lucha por la emancipaci√≥n como √ļnica meta posible. Creo que es una ganancia que desde este sitio se supere la noci√≥n que reduce a la cultura a los art√≠stico literario y que por el contrario se entienda como un sistema de relaciones en el cual se reproducen la vida material y espiritual de los seres humanos, por tanto habr√≠a que comprender sus contextos y sus modos de vida. Creo que en la socializaci√≥n de la cultura son fundamentales los medios de comunicaci√≥n por lo que tambi√©n a ellos hay que dedicarles un apartado en este debate. Me gustar√≠a plantear algunas interrogantes
    ¬ŅHa evolucionado la pol√≠tica cultural cubana hacia un patr√≥n de pol√≠tica p√ļblica en el que converjan los intereses nacionales y las necesidades expresivas de los creadores en su concepci√≥n m√°s amplia?¬ŅCu√°nto participan los ciudadanos en su ejecuci√≥n?
    ¬ŅTienen igual representaci√≥n y reconocimiento las manifestaciones populares que la cultura art√≠stico literaria ?
    Respecto a nuestros medios ¬ŅC√≥mo evitar la reproducci√≥n de l√≥gicas excluyentes o discriminatorias del discurso televisivo (humor√≠stico)?
    ¬ŅHay una representaci√≥n equilibrada entre las ciudades y los campos cubanos? ¬ŅQu√© pasa con la cultura rural cubana? ¬ŅDeber√≠an estar todos los medios nacionales en la capital del pais?

    1. Tus preguntas son esenciales para el establecimiento de un debate abierto y sistemático con todos los sectores del país, Sobre ese particular me he referido en el texto de mi intervención de hoy. Las políticas tienen que orientarse hacia las partes más sensibles de la sociedad o no cumplen con sus objetivos fundacionales. Si los que dirigen no comprenden o desconocen la espiritualidad del país no se logra esbozar la estrategia requerida para el desarrollo del país. Gracias por tu comentario

      1. Gracias por la respuesta creo que hay que sensibilizar mucho a las instituciones en sus relación con las comunidades pues muchas veces se hacen grandes esfuerzos por generar cambios en cuanto a patrones de consumo y conducta en los grupos sociales y se desconocennkas dinámicas que articulan sus procederes. Por otra parte conectando un poco con lo que decía Rey es importante que las políticas tengan la participación de las personas para que su ejecución sea efectiva. Y pensando en los desafíos vuelvo sobre el campo cubano porque creo que está falta de investigación. En este sentido ha habido una descapitalización del capital simbólico que sostenía una parte importante de las tradiciones campesinas cubanas, si bien es cierto que el país ha ido urbanizándose, no hay creo que haya hoy una política para reconocer y socializar los valores que poseen las personas que permanecen en las áreas rurales. Lo peor de eso es el impacto ya que no se genera en el apartado simbólico motivación para permanecer allí y eso tiene consecuencias pues la negación de un espacio de representación de sus modos de vida los hace querer incorporarse a la cultura urbana, es natural. Y muchas veces la representación que hay del campesino es maniquea, estática y folklorozada, todos estos elementos tienen consecuencias que redundan en la despoblación del campo y por supuesto en la vida económica del país. Por lo que atender y representar adecuadamente a este sector resolvería importantes problemas del país, en la medida que los sacaría del ostracismo al que han quedado relegados. Para poner un ejemplo de lo que digo hay un radio documental de un realizador a del municipio de Segundo Frente que aborda la de manera singular la controversia entre gorras y sombreros en esa localidad, lo cual es mucho más profundo pues es una controversia entre lo nuevo y lo viejo, entre lo moderno y lo caduco y es también si se quiere una negación de la tradición. Creo que de ese mismo.modo pueden desaparecer importantes prácticas culturales por no ser atendidas adecuadamente.

      2. ‚Äú(…) dentro de la Revoluci√≥n, todo; contra la Revoluci√≥n, nada (…)‚ÄĚ es lo que me viene a la mente cuando se habla de pol√≠tica cultural en Cuba. Y es que verdaderamente este discurso de Fidel, Palabras a los Intelectuales, vino, digamos que a pautear lo que despu√©s ser√≠a la pol√≠tica cultural cubana de los primeros a√Īos revolucionarios, cuya esencia, por supuesto, se mantiene hasta hoy; una pol√≠tica cultural inclusiva, capaz de propiciar la participaci√≥n de nuestro pueblo en los procesos culturales y su acceso al arte cubano y universal, en aras de garantizar tambi√©n su libertad intelectual, en lo que desempe√Ī√≥ una labor clave la campa√Īa de alfabetizaci√≥n.
        Con el imperativo de que todo cambie, para que todo siga como est√°, la pol√≠tica cultural cubana, siempre revolucionaria, debe adaptarse todos los d√≠as a los tiempos que corren, estar en constante evoluci√≥n, sin perder los valores inici√°ticos, la justa medida, tener presente que la cultura es el escudo y espada de la naci√≥n, y que ella es lo primero que hay que salvar. Y en ese reto la AHS ha de desempe√Īar una labor clave, por el hecho de agrupar a la joven vanguardia art√≠stica cubana, que armada de la historia trae a colaci√≥n nuevas ideas, nuevas formas de hacer.
        A partir de esto, asimismo est√° el empe√Īo del sistema institucional para dirigirla, orientarla, controlarla y ejecutarla.

    2. Hola muchas gracias por los textos, pues logran despertar nuevamente el debate en esta jornada. Hablar de pol√≠tica cultural supone siempre un reto pues tomando en cuenta la propia g√©nesis del proceso revolucionario cubano como proceso social y ‚Äúcultural‚ÄĚ ha incidido directamente en un tema tan medular para la naci√≥n como es la pol√≠tica cultural. No pocos han abordado, sin embargo a pesar de los aciertos, considero falta mayor aprehensi√≥n a la pol√≠tica cultural de una buena parte de la sociedad cubana a fin de comprender la funci√≥n social de determinadas instituciones que deben marcar una pauta. La cultura nos determina y nos hace libres, por lo que las pol√≠ticas culturales deben tener una coherencia que puedan ser palpables, medibles desde la pr√°ctica. Partiendo esencialmente del papel de los intelectuales, artistas, instituciones culturales as√≠ como de la incorporaci√≥n de otros sectores de la sociedad; de modo que la representaci√≥n social de lo esencial en las pol√≠ticas culturales no se asociase √ļnicamente con el sector art√≠stico cultural del pa√≠s. Considero debe continuar trabaj√°ndose en ese sentido para lograr una cohesi√≥n. La incorporaci√≥n de un grupo de actores sociales con un desempe√Īo desde lo activo urge para nutrir este andamiaje que nos distinguir√° por siempre como naci√≥n y aportar√° indiscutiblemente a la consolidaci√≥n de nuestra sociedad.

    3. Yasmany que bueno que traes estos temas, sobre todo porque se relacionan con dos conceptos esenciales en este debate: Cultura y Emancipación. Solo quiero hacer una reflexión sobre un aspecto que transversaliza todas tus preguntas: El patriarcado.
      Todo lo que has relacionado obedece, de un modo u otro a los mandatos de la cultura patriarcal; misma que durante siglos nos ha impuesto – mediante diferentes agentes socializadores- un paradigma universal de lo humano con el que no se corresponden las personas diversas (por su clase, generaci√≥n, g√©nero, raza, √©tnia, ubicaci√≥n geogr√°fica etc.) Comprender esto, as√≠ como el entramado simb√≥lico que genera en nosotr@s mism@s no solo en los «decisores», es trascendental si realmente queremos vencer esos desaf√≠os que has planteado como preguntas y de las cuales, estoy segura, ya ten√≠as las respuestas.

      1. Gracias yula, creo que si tienes razón habrá que empezar por ahí bpara desmontar toda dominación no exclusión.

    4. Yasmany, gracias a ti por colocar el tema y por responderme llegué a pensar que mis comentarios no estaban siendo visibles, jajaja.
      Ahora en serio, ese desmontaje es bien complejo porque tiene que partir del cambio que nos vamos gestionando como individuos sociales. Es decir, «S√© el cambio que quieres ver» tiene que dejar de ser consigna para pulovers y carteles.

    5. Considero que el tema de la manifestaciones populares v/s manifestaciones art√≠sticos literarios constituye una pol√©mica antag√≥nicoa. A lo largo de los a√Īos la primera ha perdurado por su fuerza y capacidad de trasmici√≥n generacional. La masividad es otro elemento que ha inclu√≠do en su supervivencia en el panarama cultural cubano. Pero desde el punto de vista de la visibilidad en los medio oficiales queda mucho por ganar. Las manifestaciones art√≠sticas ha tenido mayor reconocimiento, aunque en los √ļltimos a√Īos la labor de innumerables investigadores, consientes de su misi√≥n de salvaguardar lo m√°s genuino de nuestra identidad, han contribuido a revertir est√° situaci√≥n. Siempre aliento la posibilidad de seguir generando espacios para la visibilidad de todo el espectro cultural y art√≠stico cubano, sin discriminaciones ni conservadurismos reduccionistas y lacivos.

  • Hola! Desde Villa Clara me escribe Alejandro Castro, asociado de Critica e Investigaci√≥n de la AHS, que no tendr√° la oportunidad de colocar sus comentarios por aqu√≠ en este momento. Pero me lo env√≠o con antelaci√≥n para compartirse los en su nombre. Aqu√≠ les va: «Entre los problemas actuales de la cultura cubana, uno de los principales es el de la legitimaci√≥n. No todas las propuestas logran encontrar espacio ni todas las que encuentran espacio son de buena calidad. Por ejemplo, uno de los terrenos m√°s duros es el de las artes visuales, donde el buen arte no consigue escenarios de legitimaci√≥n que logre hacer rentable la producci√≥n de los artistas ya que estos s√≠ necesitan vender para seguir creando. En materia de concursos literarios o de otro tipo, existen formas de legitimaci√≥n que muchos discutimos. Son problemas que hay que atender ya, porque provocan sospechas y desinter√©s por parte de quienes intentan crear.»

  • ¬ŅTenemos pol√≠tica cultural?

    Las políticas culturales han ido evolucionando con el correr del tiempo, siguiendo la evolución experimentada por el concepto de cultura, que hoy en día abarca, además de las artes y las letras, un campo mucho más vasto: los modos de vida, las formas de convivencia, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.
    En un principio, las políticas culturales se estructuraron entorno a una realidad interestatal, centrada en la cooperación cultural internacional, y poco a poco fueron tomando en consideración una problemática cultural intraestatal.
    Las políticas culturales apuntan actualmente a preservar y promover la diversidad cultural en todas sus formas, tanto tradicionales como contemporáneas. Estas políticas se basan en un dispositivo jurídico elaborado por la UNESCO e interesan al conjunto del Sector de la Cultura. Así, la UNESCO apoya a los Estados Miembros en la tarea de revisar y actualizar sus políticas culturales con un doble propósito: en primer lugar, desarrollar el sector cultural, tratando de satisfacer concretamente las necesidades existentes en materia de legislación, formación de administradores culturales y gestión de los recursos culturales; y, en segundo lugar, lograr que la cultura ocupe el puesto que le corresponde en todas las políticas de desarrollo, y más concretamente en las relativas a la educación, la ciencia, la comunicación, la salud, el medio ambiente y el turismo.
    Entre las actividades m√°s notorias relacionadas con el sector cultural cabe mencionar: el fortalecimiento de las bases metodol√≥gicas y cient√≠ficas de las pol√≠ticas culturales, gracias a la organizaci√≥n de talleres subregionales como el dedicado a las dimensiones cl√°sicas del desarrollola econ√≥mica, la ecol√≥gica y la social se ha venido a a√Īadir una cuarta, la cultural, consider√°ndose adem√°s que la diversidad en el √°mbito de la cultura constituye hoy en d√≠a un elemento din√°mico colectivo de nuestras sociedades.
    Para hacer alusión a la evolución de la Política Cultural en Cuba no es justo partir desde el período revolucionario y obviar todo el proceso del pensamiento cultural cubano que se gestó con las ideas de algunos intelectuales cubanos desde el siglo XIX.
    Cuatro siglos de explotaci√≥n colonial (XVI, XVII, XVIII y XIX) contribuyeron a la formaci√≥n y consolidaci√≥n de una conciencia nacional, as√≠ como a la expresi√≥n cultural de ese proceso de identificaci√≥n del pueblo cubano. Cultura de la Colonia, como la ha llamado Jos√© Antonio Portuondo, s√≠ntesis de una √©poca de expresi√≥n y de las luchas de un pueblo por alcanzar su soberan√≠a e independencia, es la expresi√≥n superestructura de aquel nacionalismo creciente y es la esencia de las creaciones art√≠sticas y literarias de esos a√Īos.
    Frustrados de los nobles prop√≥sitos independentistas en la intervenci√≥n norteamericana en 1898, m√°s de 50 a√Īos de explotaci√≥n Neocolonial llenaron la historia de la seudo rep√ļblica, desde 1902 hasta 1958. Cuba cambi√≥ de due√Īo y la situaci√≥n econ√≥mica, pol√≠tica y social en que vivi√≥, a la vez que oprimi√≥ m√°s a nuestro pueblo, profundiz√≥ en muchos la conciencia patri√≥tica y su expresi√≥n cultural. Una cultura de la Neocolonia, a trav√©s de la cual pueden distinguirse los nuevos m√©todos de opresi√≥n y los reprimidos deseos independentistas y patri√≥ticos de muchas generaciones de cubanos, que lucharon y cayeron en el combate por liberar a nuestro pa√≠s de los m√°s de 450 a√Īos de explotaci√≥n colonial, es la situaci√≥n que precede a toda la obra revolucionaria a partir de 1959.
    Al triunfar la revolución es lógico que se produjera un vuelco en las concepciones sobre la política cultural desde lo institucional. La política cultural cubana en todos sus momentos dentro del proceso revolucionario ha tenido sus altas y sus bajas respecto a la aplicación de sus estrategias, pero lo cierto es que ella está respaldada por principios básicos que se mantienen vigente en cada momento: La igualdad de posibilidades para todo el que tenga talento y estudie y el acceso a la Cultura para las grandes masas y su preparación ante mensajes culturales cada vez más complejos.
    La génesis de la Política Cultural en Cuba se remonta a las varias jornadas de debate entre el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y una representación de la intelectualidad cubana cuyo escenario fue la Biblioteca Nacional José Martí. A partir de ese momento se regiría los destinos del arte y la literatura de la naciente Revolución.
    Valorado en su justa y real dimensión, ese discurso, que es conocido como Palabras a los intelectuales, resulta un documento programático de incuestionable alcance y trascendencia, por sentar pautas insoslayables, tanto para su tiempo como para el tiempo por venir, relacionadas con el desarrollo del arte y la cultura y el papel del Estado en dicho proceso.
    Con palabras a los intelectuales, la Revoluci√≥n cubana atesoraba una gu√≠a, un camino, una br√ļjula, que le permitir√≠a sentar las bases estrat√©gicas de una pol√≠tica cultural encaminada a ennoblecer al ser humano en su indisoluble relaci√≥n con la sociedad y a defender los mas altos valores identitario de la naci√≥n.
    Entre los avances m√°s significativos de la Revoluci√≥n se pueden destacar el estudio de las ra√≠ces culturales, el reconocimiento de sus valores, el desarrollo de √©stos y la investigaci√≥n del folklore, la fundaci√≥n de organismos, instituciones y agrupaciones culturales, la organizaci√≥n del Sistema de Ense√Īanza del arte y la creaci√≥n de escuelas formadoras de instructores, un creciente movimiento editorial que da posibilidades al pueblo de conocer la variedad y riqueza de la cultura cubana y universal.
    Hoy en d√≠a se hace hincapi√© no solo en los logros alcanzados sino tambi√©n en los retos a enfrentar en la pol√≠tica cultural. La mayor urgencia es en relaci√≥n con las transformaciones de algunos aspectos sobre pol√≠tica cultural aplicados durante varios a√Īos y c√≥mo dichas formulaciones son llevadas a la pr√°ctica.
    Otra cuestión, ampliamente polémica, está relacionada con el empobrecimiento del gusto estético por parte de varios sectores de la población, además de la promoción de productos culturales mal facturados y de dudosa calidad. Enfrentar dicha situación se hace cada vez más difícil en el contexto actual, debido a la diversificación de actores y de medios de producción y distribución alternativos.

  • Otra cuesti√≥n, ampliamente pol√©mica, est√° relacionada con el empobrecimiento del gusto est√©tico por parte de varios sectores de la poblaci√≥n, adem√°s de la promoci√≥n de productos culturales mal facturados y de dudosa calidad. Enfrentar dicha situaci√≥n se hace cada vez m√°s dif√≠cil en el contexto actual, debido a la diversificaci√≥n de actores y de medios de producci√≥n y distribuci√≥n alternativos..En este sentido, urge encontrar un modelo actualizado para el trabajo comunitario, as√≠ como la necesidad de hacer llegar las pol√≠ticas culturales a cualquier actor-productor. Igualmente, la introducci√≥n de transformaciones en la prensa y la cr√≠tica especializada para su comunicaci√≥n con los p√ļblicos; mantener las ganancias monetarias en el sector cultural y racionalizar al m√°ximo el gigantesco aparato burocr√°tico.

    1. Yohana, el gusto se construye. Quiz√°s eso le falta a nuestros medios de comunicaci√≥n e instituciones culturales: plantearse el objetivo de crear un p√ļblico cr√≠tico, capaz de discernir lo que es valioso. M√°s que promover el arte de vanguardia, es importante que los receptores tengan las herramientas para reconocerlo por s√≠ mismo.
      No se trata de imponer una est√©tica puntual, los receptores tienen que identificar, por ejemplo, el enga√Īo de una voz afinada por las m√°quinas que hacen cantar a cualquiera, reconocer la falta de creaci√≥n y originalidad de una obra.
      En un sentido amplio la sociedad se enriquece con estos nuevos individuos pensantes y críticos; cuando la postura activa ante el arte se naturaliza, transforma el modo del sujeto para asumir la vida.
      Gracias por el comentario.

      1. Excelente respuesta Rey. Se trata, como refiere la agenda feminista cubana propuesta por Galfisa del instituto de Filosofía, de formar espectadores/as avisados y avesados capaces de discernir en una propuesta cuándo nos están hablando desde un discurso de dominación y también capaces de ir conformando su gusto estético sobre la base del universo simbólico emancipatorio que producen muchas generaciones de artistas.
        De igual modo es importante producir y difundir ese discurso y en eso los artístas tenemos un papel protagónico.

  • Rey Buenos d√≠as. Me da mucho gusto leer un texto tuyo, teniendo en cuenta que por lo general los m√ļsicos, como t√ļ que eres trovador activo, no se detienen a reflexionar o teorizar sobre los procesos y fen√≥menos de la cultura. Quisiera saber desde tu posici√≥n hoy de decisor y m√ļsico, c√≥mo defiendes esa m√ļsica de vanguardia y qu√© haces para discernir esa cultura nueva de la que hablas, sin ning√ļn √°pice de sesacionalismo o facilismo?

    1. Buenos días. Aprovecho esta muy oportuna intervención de Heidy para incluir algunas apreciaciones sobre el tema que estamos debatiendo Hoy y Siempre.
      Estamos dialogando sobre la relación cultura-emancipación-políticas culturales y Рcomo apunta Heidy- en este diálogo es indispensable situar el análisis sobre las/os creadores.
      Es bastante frecuente, lamentablemente frecuente, que nuestros artistas de la m√ļsica, el teatro, la danza no se involucren en los debates te√≥ricos sobre las problem√°ticas de nuestra realidad. En ese sentido, muchos ponen como pretexto que su objetivo es el arte por el arte y que, por tanto, lo relativo a otros aspectos, que no por ser pol√≠ticos o econ√≥micos dejan de ser culturales, les son indiferentes.
      En este punto es v√°lido recordar ese refran que nos se√Īala que «el que solo sabe de lo suyo, ni de lo suyo sabe». De ah√≠ la importancia de que los artistas nutran su cosmovisi√≥n a trav√©s de la reflexi√≥n te√≥rica, pues ella implica tomar posici√≥n frente a uno u otro enfoque y desde ah√≠ construir un lugar de enunciaci√≥n que, a trav√©s de la coherencia entre obra-sentipensar-actuar, tribute a creaci√≥n de una cultura verdaderamente emancipatoria; cultura que tiene que ser visceralmente antimperialista y antipatriarcal pero tambi√©n propositiva de nuevos s√≠mbolos y significados.
      Finalmente, también quiero agradecer a Rey Montalvo por su texto. Considero que su participación en este foro cumple una doble función. 1 La de motivar este debate y 2. La de mostrarnos, con su propio hacer reflexivo, lo que debe distinguir a la AHS

    2. Heidy, uno es la suma de sus aprendizajes, aquí también escribe el trovador, y en el escenario también canta un apasionado de la sociología. Quizás la carrera me inyectó ese interés por reflexionar, quitarle un poco el tamiz al contexto.
      Cuando uno asume la responsabilidad de estar al frente de procesos, en primer lugar, tiene que ser muy cuidadoso con la subjetividad propia. Entiendo que soy vicepresidente de la AHS, no solo de los asociados que prefiero, o de los trovadores.
      Creo que un artista, para ser consecuente a esa cultura nueva, tiene que esculpir lo com√ļn, ser un inconforme de lo obvio. Toda su obra debe ser una b√ļsqueda, un intento por encontrar y revelar el otro lado de las cosas, por aportar algo nuevo. Partiendo de ese principio, en la AHS trabajamos por reconstruir el cat√°logo de miembros, primero para conectarnos todos, y a partir de ah√≠ discutir sobre lo que significa ser un artista de vanguardia.
      Particularmente, me asustan las consignas, cuando una esencia llega a eso casi siempre es el principio de su fracaso. Por eso la organización busca potenciar el debate sobre las culturas, también para que los propios artistas nos miremos por dentro, afilemos nuestros egos, seamos capaces de ser autocríticos con nuestro trabajo, y entender la necesidad de convertirnos en la punta de lanza de las transformaciones que necesita nuestra sociedad.
      En ning√ļn caso me siento decisor, en la AHS trabajamos como equipo y cada idea se discute (no imaginas cu√°nto) en la Direcci√≥n Nacional, integrada por 13 artistas e intelectuales electos en el Congreso, y en el Consejo Nacional conformado por esta Direcci√≥n y los presidentes de la AHS en cada provincia.
      El primer paso para escapar del facilismo y el sensacionalismo es aprender a reconocerlo, y en ese ejercicio estamos de todos los días e invitamos a que cada asociado participe de él. De lo contrario, sería más cómoda la posición de jerarquizar lo que nosotros entendiéramos por valioso, cuando ni siquiera la sociedad lo entiende muy bien.
      Gracias por la pregunta y por participar.

  • Un tema complejo pero necesario y urgente. La cultura cubana es por tradici√≥n, por historia, cultura de la resistencia, de la resilencia, de la la libertad. Toda politica debe estar a tono con esos valores sin ingenuidad con la sabiduria pupular y el conocimiento de nuestros intelectuales. Toda politica debe ser reflejo fiel de esta conunicaci√≥n.

  • La cultura, en tanto proceso de conversi√≥n del hombre en sujeto del movimiento hist√≥rico, presupone la formaci√≥n del individuo como personalidad integral y su existencia como ser social. Esta abstracci√≥n se concreta en una existencia de cada hombre marcada por su tr√°nsito por diferentes grupos de pertenencia, caracterizados por distintos fines, composici√≥n y niveles de organizaci√≥n, establecidos a su vez en contextos sociales y ambientales particulares.

    La relaci√≥n sociedad-grupo-individuo, a nivel de la comunidad, se concreta en el hecho de que cada individuo recibe la cultura a trav√©s de su realidad m√°s inmediata y, a la vez, ofrece su desempe√Īo social, mediante el cual devuelve su reflejo particular de los sistemas sociales en que est√° inmerso, al tiempo que act√ļa sobre su hacer cotidiano y perspectivo. De ah√≠ que la comunidad haya constitu√≠do un escenario inevitable y trascendente en el devenir hist√≥rico del hombre.

    La atenci√≥n de que hoy es objeto la comunidad, que se nos hab√≠a quedado en los textos con el ep√≠teto de primitiva, no podemos entenderla ajena a la crisis de una concepci√≥n del desarrollo reducida a la evoluci√≥n lineal de ciertas naciones y sociedades, sustentada en un proceso de industrializaci√≥n progresiva, consumo de masas y monetarizaci√≥n de la actividad humana, que no s√≥lo se ha mitificado para muchos, sino que ha terminado por demostrar su naturaleza etnoc√©ntrica y mecanicista, su pretensi√≥n de ideolog√≠a homogeneizante,y un terrible costo verificable en la alienaci√≥n del hombre y en la progresiva destrucci√≥n de m√ļltiples formas productivas, societales y de representaci√≥n.

    El proceso globalizador al que asistimos y sus ingredientes económicos, políticos y culturales, junto a los modos en que se abre camino, ha acentuado la alerta ante los peligros de una cultura consumista y uniformizante que le sirve de plataforma esencial, que, amparada en los medios masivos, en el crecimiento de la industria del ocio y la conversión de la cultura en espectáculo, atenta contra la supervivencia de otras culturas, contra la creatividad, la pertenencia y el compromiso, corroborando la importancia de abrirle camino expedito a la singularidad de cada cultura, como bastión fundamental para el trazado de modelos propios, ajustados a potencialidades y necesidades, y asentados en una absoluta libertad, proceso donde la comunidad se convierte en un escenario de batalla de primer orden por el vivir y el ser, y en un medio para ampliar, fortalecer y diversificar la acción de los pueblos en aras de garantizar la consumación de sus proyectos de futuro.

    Ese modelo propio tiene que pasar necesariamente por la cultura, ser resultado, quehacer y proyecto de ella, de ah√≠ que sus caminos pasen por la integraci√≥n de la cultura y el desarrollo, en una dimensi√≥n que, a nuestro juicio, supera el de hacer de la primera una dimensi√≥n de √©ste √ļltimo -aunque estamos conscientes del extraordinario avance que representa para nuestros d√≠as la dimensi√≥n cultural del desarrollo y sus propuestas, as√≠ como lo mucho que desde ella podr√≠a avanzarse en este terreno-. Hablamos de una integraci√≥n capaz de articular el ser particular de cada pueblo, su visi√≥n de futuro, sus capacidades y potencialidades, sus representaciones y su dominio pleno de su entorno social, econ√≥mico y natural en un programa que, desde la robustez de su propiedad, pueda incorporar cuanto √ļtil le sea nacido de la humanidad.

    No se trata de integrar la cultura al desarrollo, ni el desarrollo a la cultura; se trata de ubicar el punto de destino en el mejoramiento, en el crecimiento integral y armónico del hombre y la sociedad, de garantizar el desenvolvimiento pleno de las capacidades y potencialidades del ser humano; se trata de llegar a él desde el hombre en su contexto socio-histórico y natural, con el hombre proyectando, haciendo y evaluando sus resultados, lo que supone una ampliación de sus niveles de participación, desde programas capaces de propiciar una acción sostenida y sistemática.

    Un modelo y un futuro propios no pueden construirse ajenos a la comunidad, ese escenario donde se producen, recrean y renuevan las esencias del ser humano y donde se construyen, expresan y transforman sus representaciones de sí y del entorno en que se desenvuelve su existencia.

  • La cultura y sus particularidades ser√° siempre un mar de retos, especialmente para quienes la defendemos y amamos desde la sinceridad y la pasi√≥n. Existe una confluencia enorme que la enriquece y a la vez pone en riesgo diversos elementos.
    Solemos pedir mucho a los medios de comunicaci√≥n, y as√≠ debe ser. Tienen una responsabilidad enorme. Nosotros podemos tambi√©n crear otras plataformas propias e incrementar el alcance de las que tenemos. Esta edici√≥n del Memoria Nuestra confirma el talento de j√≥venes investigadores en el pa√≠s y su capacidad de coordinaci√≥n. Podemos elaborar propyectos, propuestas concretas para enriquecer esos medios desde nosotros mismos. Una de las fortalezas enormes de la Asociaci√≥n es la diversidad, la confluencia de artistas visuales, m√ļsicos, investigadores, promotores, actores, directores esc√©nicos…, lo cual podemos aprovechar mucho m√°s.
    Como organización hacemos esfuerzos en la legitimación de jóvenes creadores, pero con la contribución de cada uno de nosotros los resultados pueden ser mayores. Tenemos el reto permanente de ser una verdadera vanguardia artística, lo cual nos debe convertir siempre en un ser vivo enorme con el empuje de sus miembros como una familia grande, fuerte e inteligente, capaz de saltar, correr, criticar con fuerza, jamás dormir y también enamorar.
    La AHS, creada en octubre de 1986, constituye mucho más que una organización o tres letras. Simboliza los anhelos, un sentimiento, el valor creativo, el deseo de crecer y también la solidaridad y colaboración que debe existir entre sus miembros.
    Debemos tener siempre retos enormes y jam√°s detenernos.
    Creo que hoy son preguntas esenciales tambi√©n: ¬ŅCu√°l es la pol√≠tica o las pol√≠ticas culturales que queremos? ¬ŅCu√°l es la AHS que queremos todos? ¬ŅC√≥mo puede aportar cada uno de nosotros en esos objetivos?

    1. Yasel, quiero aprovechar tu cometario para compartir una idea de Fernando Martínez Heredia, Maestro de Juventudes.
      ‚ÄúEl avance real del socialismo en Cuba depender√° en gran medida del afianzamiento y la expansi√≥n en el seno del pueblo de una cultura determinada, anticapitalista y creadora a la vez de goces, nuevas necesidades y educaci√≥n‚ÄĚ
      Un abrazo

  • Es innegable el papel de la AHS como promotora de la verdadera cultura (esa q emancipa, libera)Pero todav√≠a quedan muchos retos …Asumir la cultura como proceso, pensado desde la investigaci√≥n, la cr√≠tica y la educaci√≥n. La vinculaci√≥n necesaria de la AHS con otras instituciones culturales y centros educacionales.Potenciar el trabajo de la organizaci√≥n desde adentro,logrando la integraci√≥n plena entre los asociados y la casa.Hacer que la casa llegue a todos los miembros y a su vez los miembros vean en ella el espacio de debate,encuentro e intercambio que nutra su propia obra.
    M√°s el reto m√°s importante es y seguir√° siendo crear desde el pensamiento.

    1. Ana, quisiera dialogar un poco a partir de lo que dices.
      Aunque por muchos a√Īos la AHS ha sido identificada como una instituci√≥n cultural, ese es un imaginario que no comparto. La Asociaci√≥n, es el arte joven reunido, son los propios artistas defendiendo su creaci√≥n.
      Esa es una fortaleza que a veces no se entiende por parte de los propios artistas. Tenemos la posibilidad de ser aut√≥nomos, somos los due√Īos de nuestros propios eventos, tenemos sedes en todo el pa√≠s (Casa del Joven Creador, nunca mejor colocado un nombre). Las instituciones culturales se deben a nosotros, as√≠ lo dec√≠a el presidente en el pasado Congreso de la Uneac.
      ¬ŅQu√© nos falta? Organizaci√≥n, sin dudas, sentido de pertenencia con la propia organizaci√≥n. Aprender a trabajar como generaci√≥n. Voluntad de fundar.
      Gracias por el comentario.

  • Las comunidades rurales tienen diferencias en relaci√≥n con la vida en la ciudad, por su situaci√≥n geogr√°fica, las condiciones f√≠sicas de existencia, las tradiciones m√°s arraigadas. Esto tiende a favorecer una tendencia conservadora en las formas de vida y trabajo, al ser portadores de un sistema de tradiciones, por lo que en ocasiones se hace m√°s complejo el desarrollo de proyectos para su transformaci√≥n..La b√ļsqueda de nuevas alternativas las cuales contribuyan a recuperar los niveles de desarrollo, mejorar los ingresos y la calidad de vida de quienes trabajan la tierra, hasta lograrla permanencia de la poblaci√≥n en el campo, constituye un objetivo a cumplir en las comunidades cubanas. .En el contexto actual cubano, se lucha para transformar la comunidad rural, revalorizar el trabajo agr√≠cola y ampliar la expectativa de vida de la poblaci√≥n. Se busca realizar transformaciones sociales y culturales para impulsar el desarrollo, en primer lugar humano y local. La respuesta sociocultural dirigida al fomento del bienestar del campesino a partir de sus potencialidades en la promoci√≥n de actividades que propicien sentido de pertenencia, rescate de la memoria hist√≥rica, de las tradiciones y costumbres en la comunidad constituyen el componente espiritual necesario para impulsar los planes para el desarrollo econ√≥mico de la comunidad.

    1. Esto que has dicho B√°rbara, es fundamental. Porque apunta a superar el urbanocentrismo que tanto da√Īo nos ha hecho y nos hace. Solo quer√≠a anotar eso. Saludos

  • Hola a todos. Bien pol√©micas las cuestiones abordadas hoy en el forodebate a las que me sumo desde mi humilde opini√≥n y conocimiento. Quisiera hacer una llamado a la reflexi√≥n en relaci√≥n a lo que se entiende como cultura y como arte. Muchos ya han aborddo la cultura como concepto amplio, abarcador donde Mildrey hace una buena enumeraci√≥n de lo que la compone, costumbres, modos de vida, entre otros, a lo que me gustar√≠a incluir la educaci√≥n. La cultura es una condici√≥n del hombre que lo caracteriza y representa en cualquier latitud. Por su parte el arte es uno de los elementos que compone esa cultura que constituye un necesario medio de expresi√≥n social con valores √©tico, est√©ticos, filos√≥ficos, humanistas, entre otros. Mi postura es: los artistas, particularizando en los j√≥venes que integran la AHS, son profesionales del arte que desde su creaci√≥n, pr√°cticas o actividades tienen la responsabilidad de preservar, enriquecer y compartir la cultura que nos distingue. El artista, adem√°s de creador es un important√≠simo promotor cultural y en ese sentido se proyectan de manera intencionada o no las instituciones culturales de nuestro pa√≠s. Es ah√≠ donde debemos tomar conciencia desde nuestra postura art√≠stica e intelecutal,k as√≠ como individual y colectiva, del fin cultural del arte.

  • Hola, muy interesante ambos textos, coincido plenamente. Yo quer√≠a comentar el problema de cierca cultura pol√≠tica antite√≥rica (porque antiintelectual ser√≠a otra cosa), que nos atraviesa tambi√©n como proceso. La AHS, la UNEAC, los centros de investigaci√≥n social, las universidades, etc, son espacios en los que realmente se apropia y se reproduce por lo general una visi√≥n profunda y radical del proceso de construcci√≥n de la nueva sociedad, con su multiplicidad de problem√°ticas. Pero al mismo tiempo estos espacios se vulven a veces compartimientos estancos, donde lo que se maneja y se debate no trasciende fuera, donde las preocupaciones se presentan hacia afuera como «esas cosas de culturosos, de intelecutales», «esa gente rara ah√≠, que le encanta buscarle la quinta pata al gato». Recuerdo muchas veces debatir de cuestiones en la unversidad con cuadros de la UJC y decirnos que el problema era que la universidad era un microclima, y que las cosas que ah√≠ se dec√≠an eran medio exc√©ntricas porque a los j√≥venes de ning√ļn otro lugar se le ocurr√≠an. Y percibir y sentir en carne propia lo mal visto que est√° en determinados espacios la reflexi√≥n, la alusi√≥n misma al marxismo, o la cultura cr√≠ticaen general, y el culto a la superficialidad, la defensa a ultranza y acr√≠tica de lo popular (lo popular idealizado, fetichizado). Y creo que ese ambiente antite√≥rico (que por otro lado es una debilidad ideol√≥gica de larga data en el movimiento comunista tradicional del siglo XX, el cual solo reconoc√≠a a aquelos intelectuales «duros», probados mil veces en las batallas) es uno de los mayores obst√°culos para las tareas sociales de nuestras organizaciones e instituciones, y para la propia inserci√≥n nuestra como elementos activos del proceso, como revolucionarios que somos exactamente iguales a quien siembra la tierra o a quien funde los metales.

    1. Muy bueno lo que expresas. Entre los muchos prejuicios que padecemos est√°n los de subestimar la sabidur√≠a popular y a los trabajadores no intelectuales y creernos los representantes de las √ļnicas verdades del mundo. Tambi√©n est√°n los que piensan que los √ļnicos creadores son los productores de bienes materiales, que las revoluciones son obra de las acciones armadas y que el pensamiento es abstracci√≥n o cultura del deleite, etc. Debemos debatir mucho al respecto. Gracias por tu comentario

    2. Cierto lo que dices, Iram√≠s. Creo que el problema que describes exige esfuerzos en una doble direcci√≥n: un mayor reconocimiento de la sociedad y las instituciones hacia nuestra labor, y su gran utilidad, y un mejor trabajo nuestro por traducir nuestras ideas hacia p√ļblicos cada vez m√°s amplios, sin caer en simplificaciones nefastas.

  • Hola , buenos d√≠as a todos. Un placer poder sumarme a una nueva jornada de debate.
    Entiendo a la cultura, así como a las otras formas de la producción espiritual, en estrecha relación con las prácticas económicas y sus formas políticas. Lenin decía que la política es la expresión concentrada de la economía y, forzando un poco, pudiéramos decir que la cultura es la expresión concentrada de las relaciones sociales de un pueblo.
    Concuerdo plenamente con Rey en que la cultura cubana, como todo corpus en proceso de construcción permanente, ha asimilado diversas concepciones. Por eso junto a una cultura de la emancipación hemos cargado también con una cultura de la sumisión y todavía hoy pugnan en el proceso de negociación constante al que esta sometido desde lo simbólico nuestro proyecto de nación.
    No podemos olvidar que la cultura tiene tambi√©n un fuerte componente clasista, algo q a veces en el caso de Cuba tendemos a obviar. Pero lo cierto es que aqu√≠ existe burgues√≠a y peque√Īa burgues√≠a, que nunca dejaron totalmente de existir, porque nunca superamos el modo capitalista de producci√≥n que las sustenta. El Estado sustituyo al capitalista individual, pero sigui√≥ actuando como un capitalista general, sin modificar el modo de producci√≥n, eso es un problema q ninguna experiencia socialista hasta ahora ha resuelto y q genera m√ļltiples y candentes problemas al interior de las sociedades. S√≥lo la gran burgues√≠a, asociada a la propiedad de los grandes medios de producci√≥n, fue completamente extirpada.
    El problema radica en la pque√Īa y mediana burgues√≠a adquieren su car√°cter no s√≥lo por su posici√≥n en la estructura de producci√≥n, sino que encarnan imaginarios, formas de pensamiento que resultan especialmente dif√≠ciles de extirpar. As√≠, vemos como una y otra vez reaparecen en el socialismo, con nuevos ropajes, las viejas formas culturales burgueses. En la burocracia estatal, especialmente, llegan a ganar tanta fuerza que en un momento pueden incluso llegar a presentarlas como formas socialistas, as√≠ pas√≥ en la URSS.
    Entonces, creo que para el análisis del problema de la cultura en Cuba debemos partir del hecho de que no hemos superado las relaciones capitalistas y que por ende estas forman parte del imaginario cultural de la nación, en pugna con las nuevas formas que desde la lógica socialista se intentan imponer.
    Para decirlo con otras palabras: a las nuevas lógicas que comenzaron a imponerse a partir de la transformación revolucionaria de 1959 se le contraponen las formas heredadas del pasado, que encuentran su reafirmación constante en las formas ideológicas provenientes de los Estados Unidos y que, abierta o solapadamente, están al servicio de una agenda clara: la restauración capitalista en Cuba.

    1. Un asunto importante dentro de este tema constituye el hecho de lo Legítimo.Qué legitimamos ,quién legitima,dónde?
      Las sinergias que deben lograrse entre actores sociales como la escuela, los medios de comunicación y el arte constituyen retos importantes en la realidad cubana. De qué modo podemos construir un gusto si desde las aulas a muy temprano no existe un ejercicio de pensamiento crítico. Y luego ocurre un desfase en lo que se posiciona en los diferentes medios.
      Unido a un desigual enfoque informativo que permita visualizar la cultura del país en un medio tan importante como la televisión en cuestiones de legitimidad.

    2. Muy bueno lo que expresas. Entre los muchos prejuicios que padecemos est√°n los de subestimar la sabidur√≠a popular y a los trabajadores no intelectuales y creernos los representantes de las √ļnicas verdades del mundo. Tambi√©n est√°n los que piensan que los √ļnicos creadores son los productores de bienes materiales, que las revoluciones son obra de las acciones armadas y que el pensamiento es abstracci√≥n o cultura del deleite, etc. Debemos debatir mucho al respecto. Gracias por tu comentario

    3. Creo que tu comentario no forma parte de este tipo de debate. Si el proceso revolucionario cubano no hubiese cambiado las estructuras socio econ√≥micas b√°sicas del capitalismo hubiese sido imposible la realizaci√≥n de pol√≠ticas sociales tendentes al desarrollo educacional y art√≠stico y literario del pa√≠s, por solo mencionar algunos aspectos. No somos el mismo pa√≠s de los a√Īos republicanos. Si todav√≠a fu√©ramos capitalistas, los gobiernos norteamericanos no hubiesen mantenido el bloqueo contra nuestro pa√≠s. Es absurdo se√Īalar la prevalencia de las relaciones de producci√≥n capitalista en Cuba. Incito al debate sobre este asunto.

      1. Profesora, con todo el respeto, yo creo que si forma parte del debate. Es lógico que la revolución representó un gran cambio, pero es también innegable que no hemos podido superar muchas relaciones y prácticas capitalistas. No es un problema sólo de Cuba ni me lo he sacado del sombrero, ya varios críticos han apuntado esto para otras experiencias socialistas, empezando por el Che en su análisis del socialismo soviético. Son parte de las contradicciones que implica tener que construir el socialismo en una sociedad atrasada, con escaso desarrollo de las fuerzas productivas. La práctica demostró que la socializacion de los medios de producción no bastaba para llegar al socialismo.
        Considero que un análisis cabal de los problemas de nuestra cultura tiene que venir también por entender como inciden en ella y en los imaginarios que la componen las contradicciones económicas y sociales de nuestra práctica.

      2. La √©tica capitalista manifiesta su hegemon√≠a desde la religi√≥n, la divisi√≥n social del trabajo, los rituales falsos, la crianza familiar. Todos son temas que ata√Īen a la cultura, es cierto que es demasiado amplio para debatir, pero comparto esencialmente el comentario de Jose. Tampoco somos el pa√≠s de la Reforma Agraria, tampoco somos el pa√≠s de las Casas de Cultura. Tambi√©n hemos sido el pa√≠s de Sonando en Cuba, el pa√≠s de R√°pido y furioso, el pa√≠s ‚Äúno contrato negras en mi nuevo negocio‚ÄĚ. Quiz√°s esas sean lecciones para el futuro.
        Gracias por participar.

  • Otro elemento importante es el papel de los medios entorno a la cultura.
    Los medios de comunicación de masas también son productores culturales que informan, entretienen, educan e, incluso, manipulan la orientación de la opinión de la población. Pueden ser expresión de una cultura o de muchas expresiones culturales diferenciadas entre sí Ayudan a difundir un conjunto de símbolos, íconos e imágenes respecto de la vida social y de la comprensión de su historia y su desarrollo.
    La promoci√≥n de productos culturales de calidad requiere de los medios para dar a conocer lo que se crea o se va a crear por las v√≠as de la informaci√≥n p√ļblica, facilitando explicaciones claras que inciten al p√ļblico a participar en el goce est√©tico de la obra de arte.
    Este pensamiento: ‚Äúfacilitando explicaciones claras‚ÄĚ no debe confundirse ni .interpretarse en mensajes f√°ciles ni banales como en la actualidad ocurre, .deben ser claros y objetivos. En la mayor√≠a de los medios existe un .pensamiento profesional pero no art√≠stico-cultural, adem√°s no se profundiza en los hechos y productos culturales que son de gran alcance para p√ļblicos diversos. Estos hechos vistos desde la perspectiva de proceso, no se debe pensar como una mera reiteraci√≥n sino como un antes en la producci√≥n, el durante en la promoci√≥n y el despu√©s en resultados e impactos.
    Por otra parte, en reiteradas ocasiones y escenarios se ha mencionado el papel
    que desempe√Īa la cr√≠tica especializada en los medios de comunicaci√≥n, tanto
    para orientar como para formar p√ļblicos. Desde hace a√Īos existe un marcado reclamo por lograr mayores
    espacios en los medios de comunicación tradicionales, que de
    manera regular brinden una opción de información y aprendizaje
    respecto a las diferentes manifestaciones artísticas que conocemos.
    Y es a su vez una demanda la formación de especialistas capaces
    de desarrollar el ejercicio de la crítica en los diferentes territorios del
    país. Ante la permanente demanda de más crítica artístico-literaria,
    conviene reconocer su instrumentación expresada en distintos
    niveles: Uno, muy inmediato, se despliega en la prensa diaria. Por su
    fuerza de movilización y la propia necesidad de contar con estos
    espacios críticos, que manifiestan los creadores y consumidores de
    productos artísticos, se siente bastante su carencia cuando se
    observan contracciones drásticas en la salida de periódicos, revistas,
    carteleras, programaciones radiales y televisivas dedicadas a este
    fin u otros soportes. Ello hace olvidar ‚Äďcomo s√≠ntoma de ausencia
    cr√≠tica‚Äď otros niveles en que la misma tambi√©n se ejerce.

    1. En qué medida se inserta la identidad local en las diferentes políticas culturales institucionales, ya que en fin de cuentass contribuyen éstas a la actualización de una política Nacional.

      1. Yudenis: tu pregunta muestra un vac√≠o en el esbozo y desarrollo de las pol√≠ticas culturales. Lo que he podido apreciar es que hay ausencia de la problem√°tica identitaria en las mismas. Las investigaciones marchan por un lado y las pol√≠ticas por otro. Algo de eso hablo en mi texto. Lo que se dice de ‚Äúautonom√≠a comunitaria‚ÄĚ sigue siendo una utop√≠a y desconozco las causas de su falta de concreci√≥n.

  • Hola, celebro y agradezco las interrogantes que constituyen el punto de partida para el debate.
    Ciertamente es necesario someter a an√°lisis las m√ļltiples nociones sobre cultura, porque de las representaciones que de los procesos culturales tengan todos los actores que en ellos participan depender√° entonces su ejecuci√≥n y participaci√≥n.
    Pero creo que nos corresponde ayudar a redefinir las concepciones, si se quedan cortas en su alcance, del gobierno y los medios de comunicación porque finalmente son estas las que se instauran en el imaginario de los ciudadanos e influyen en la sociedad.
    Y sobre la participación ciudadana en los procesos culturales mis preguntas son: cómo deben ser, más allá de dicursos, la participación de los ciudadanos en el campo cultural.
    Participan los ciudadanos, digamos com√ļnes, en la construcci√≥n de las pol√≠ticas p√ļblicas de cultura. Qu√© espacios hay creados para garantizar esta participaci√≥n?
    Cierto es que se ha extendido la banalidad, y otros males en el campo cultural entendido solo como lo artístico literario, me pregunto cómo la intención de revertir este hecho y jerarquizar lo valioso puede estar conduciendo a una nueva dicotomía entre la alta y baja cultura que pueda estar excluyendo prácticas culturales emergentes resultado de la multiculturalidad, que ahora mismo se consideren ajenas a la identidad cubana, extranjerizantes, ejemplos de enajenación y como resultado de estas visiones pueden verse deslegitimadas y sus practicantes y cultores estigmatizados o descalifidos.
    Sobre el tema de los conservadurismos y fundamentalismos creo que van ganando terreno en amplios sectores de la sociedad cubana si bien en el campo de la producción cultural no han impuesto sus visiones reduccionistas. Pero ojo, en el campo de la recepción y la distribución sí. Cada vez es más frecuente advertir cuestionamientos y hasta censuras parciales obras de arte y productos culturales por su atentado contra la moral, las buenas costumbres y los valores de la sociedad cubanas.
    No todos los circuitos de producción, por otro lado, podemos controlarlos hoy que los ciudadanos pueden generar contenidos al margen de las instituciones culturales oficialmente reconocidas.
    De la misma manera creo que demoramos en generar un debate sobre conservadurismos y fundamentalismos y sus adalides y fieles acceden a posiciones de poder y creo, han logrado imponerse en no pocas oportunidades incluso ante cuestiones de Estado.
    Tampoco podemos separar la relaci√≥n entre cultura, en sus m√ļltiples acepciones y educaci√≥n. No solo la ense√Īanza art√≠stica sino la educaci√≥n para formar ciudadanos cr√≠ticos y cultos, y aqu√≠ vendr√≠a la pregunta ¬Ņqu√© considerar como sujeto culto? C√≥mo atajar las visiones reducidas en este sentido que excluyen las perspectivas que no se ajustan al √°mbito del arte y la literatura?

    1. Daynet, resalt√≥ de tu comentario dos cosas que me parecen fundamentales: una, que no podemos seguir se√Īalando los problemas de los medios y las instituciones con relaci√≥n a la pol√≠tica cultural, que debemos vernos como actores de esto, como sujetos que podemos ser parte de la soluci√≥n, desde nuestras funciones y capacidades como artistas e intelectuales, en di√°logo con estos medios e instituciones, y al interior de ellas. Lo segundo es que ciertamente (y ten√≠a previsto un comentario sobre el tema), la lucha contra la «banalidad» puede hacerse tambi√©n desde posiciones conservadoras. Porque, como en todo, vamos a tener distintas visiones sobre lo que es nocivo y lo que no lo es en t√©rminos culturales. De ah√≠ lo que se comentaba de los problemas asociados a la aplicaci√≥n del Decreto 349. En conclusi√≥n, esto ser√° siempre una disputa de sentidos, y tenemos que vernos como parte de ella. En ese sentido, como actriz de la pol√≠tica cultural que es, la AHS debiera construir y consensuar mucho m√°s sus criterios en torno a las manifestaciones culturales a combatir y superar por otras que se consideren m√°s revolucionarias. Al interior de nuestra Asociaci√≥n, no necesariamente estamos de acuerdo tampoco.

  • Para ampliar un poco m√°s lo q con anterioridad he publicado y a la vez integrar otros aspectos abordados por Mildred comparto con ustedes esta otra idea. La cultura cubana es el «qu√©» de nuestro debate en el d√≠a de hoy, entenderla y caracterizarla es lo que, como naci√≥n, debemos conocer todos. Ah√≠ debemos llegar con nuestro actuar diario en relaci√≥n a la producci√≥n ar√≠stica e intelectual. El «c√≥mo» de ese camino est√° en el trabajo personal del artista y las insitituciones educativas y culturales de nuestro pa√≠s donde la pol√≠tica cultural establece las pautas para transitar de manera segura hacia esa cultura cubana que representamos, estableciendo los l√≠mites para no caer en resultados art√≠sticos degradantes e incoherentes con el modelo de pa√≠s al que se aspira.

  • Siempre hay opiniones encontradas sobre el hecho de si, s√≠ o no, las instituciones culturales cubanas representan a los artistas e intelectuales. Pero ciertamente se ha visto, y como dijo una vez nuestro Presidente, resulta inaceptable que no se comprenda que las instituciones culturales existen por y para los creadores y su obra, no a la inversa. La problem√°tica, en ocasiones, se asienta en los cuadros de las mismas, en su inadecuada formaci√≥n y preparaci√≥n, selecci√≥n e idoneidad, elementos que contribuyen al desconocimiento de las especificidades de promoci√≥n y gesti√≥n cultural, y a la insensibilidad y falta de comprensi√≥n del papel social de la cultura.

  • Hola, no puedo ocultar mi orgullo por rencontrar desde aqu√≠ a la profesora Mildred de la Torre, la tercera camag√ľeyana que recibe el Premio Nacional de Historia. Cada debate es un manantial de ideas, y de pistas para nuevos intercambios que deber√≠an promoverse tambi√©n despu√©s de las Romer√≠as de Mayo. En una ocasi√≥n le pregunt√© acerca de la Historia que es la m√°s avanzada de nuestras ciencias sociales, aunque parad√≥jicamente pierde terreno en el inter√©s de la poblaci√≥n. Ahora le pregunto, ¬Ņcu√°l pol√≠tica cultural puede ser la acertada para ganar ese terreno? Un abrazo desde el Camag√ľey de nuestro querer.

    1. Gracias por tu alegr√≠a camag√ľeyana, que es la m√≠a tambi√©n. Evidentemente la historia no est√° incluida en las pol√≠ticas culturales, solo la creaci√≥n art√≠stica y literaria, en su sentido literal y no puro. No hay se√Īales de esa inclusi√≥n en tanto se adultera en los medios y se permite que en determinadas obras se le irrespete. Se utiliza indebidamente en los discursos pol√≠ticos y no pocas veces se le utiliza como recreaci√≥n para argumentar ideas a la vez que se falsifica su identidad. Estamos agotados de hablar sobre el asunto. Es un problema √©tico digno de an√°lisis renovados. Saludos.

  • Nos anima el inter√©s de ser m√°s √ļtiles y de consolidar un di√°logo sistem√°tico, fecundo y propoditivo con la vanguardia pol√≠tica y otras instancias del gobierno y de la sociedad civil. Queremos contribuir con mayor inteligencia y responsabilidad al continuo mejoramiento y puesta en pr√°ctica de nuestra pol√≠tica cultural y de aquellas √°reas que se interrelacionan de modo indispensable con la cultura, como la educaci√≥n, las ciencias sociales y los medios de comunicaci√≥n. Debemos continuar participando en el debate cr√≠tico y revolucionario , que es hoy mas necesario que nunca. La experiencia y la capacidad de an√°lisis de lod miembros dde la AHS pueden hacer contribuciones √ļtiles en este momento hist√≥rico

  • Hola compa√Īer@s,

    Quisiera comenzar mi intervenci√≥n en este interesante debate con el pedido de Fernando Mart√≠nez Heredia, que Rey Montalvo manej√≥ en su texto inicial, de ‚Äúluchar por impedir la conversi√≥n del pueblo en p√ļblico‚ÄĚ. Esta idea-s√≠ntesis, planteada como una convocatoria y un desaf√≠o pol√≠tico, se nutre de estudios culturales que dan cuenta de la prevalencia del consumo sobre la producci√≥n en la vida cotidiana de cubanas y cubanos. En realidad, es el consumo ‚Äúinconsciente y acr√≠tico‚ÄĚ lo que prevalece sobre la producci√≥n ‚Äúconsciente‚ÄĚ, porque la producci√≥n cultural es tan incesante e inevitable en su car√°cter de masas como el consumo. Por tanto, aqu√≠ es importante abandonar referentes abstra√≠dos de la(s) realidad(es) y de pretensi√≥n universalizante y preguntarnos ¬Ņcu√°l producci√≥n? ¬Ņqu√© consumo?
    Llamo la atenci√≥n sobre lo que entiendo que Fernando Mart√≠nez Heredia nos ped√≠a con su idea-s√≠ntesis. Escuchamos con frecuencia abogar por la ‚Äúconstituci√≥n de sujetos‚ÄĚ (decir ‚Äúsujetos cr√≠ticos‚ÄĚ es una redundancia) pero estos llamados adolecen del mismo verticalismo que lastra el desarrollo cultural del socialismo entre nosotros. Pareciera que son las instituciones establecidas, las organizaciones sociales, los dirigentes pol√≠ticos o algunos otros ‚Äúautorizados‚ÄĚ los que tienen el mandato y la posibilidad de constituir tales sujetos. Pero queda expuesta enseguida una debilidad conceptual: si el sujeto es el ente del que proviene la acci√≥n, este no puede ser resultado de una acci√≥n que est√© fuera de s√≠ pues entonces ser√≠a objeto. Ello quiere decir que los sujetos se ‚Äúautoconstituyen‚ÄĚ, no son el producto agraciado de una intervenci√≥n, por loable que sea.
    Esta comprensi√≥n implica un cambio radical de las pr√°cticas culturales (que son siempre pr√°cticas pol√≠ticas) pues ya la tarea de las instituciones, los artistas, los intelectuales de profesi√≥n (recordemos la distinci√≥n gramsciana) y otros actores no puede ser ‚Äúir al pueblo‚ÄĚ, ‚Äúeducar al pueblo‚ÄĚ, ‚Äúformar al sujeto popular‚ÄĚ, ‚Äúfomentar el acceso‚ÄĚ y otros corolarios de este tipo que acusan una relaci√≥n cosificada, miope e insuficiente ante los tremendos desaf√≠os culturales del socialismo. Si el sujeto se ‚Äúautoconstituye‚ÄĚ y si no lo hace de una vez para siempre, esto significa que el papel del Estado ha de ser el de facilitador de los instrumentos para que esa autoconstituci√≥n subjetiva tenga lugar, sabiendo que ese proceso implicar√° un reto para s√≠ mismo en cuanto Estado.
    Es decir, en la transici√≥n socialista, cuando se han abolido los √°mbitos jur√≠dicos, pol√≠ticos, econ√≥micos y sociales fundamentales (subrayo ‚Äúfundamentales‚ÄĚ) de la diferencia y lucha de clases, estas √ļltimas se vuelven cr√≥nicas y latentes en la cultura, √°mbito en que se transfiguran y desde donde pujan de formas renovadas por espacios en el coraz√≥n y cerebro de las personas, pero tambi√©n en los n√ļcleos de funcionamiento de la sociedad, en los imaginarios de las pr√°cticas pol√≠ticas.
    A esa autoconstituci√≥n como sujetos de la emancipaci√≥n socialista nos llamaba Fernando cuando opon√≠a las nociones de pueblo y p√ļblico, pero tambi√©n cuando al entreg√°rsele el premio ‚ÄúMaestro de Juventudes‚ÄĚ utilizaba el agasajo para exigirnos evitar que llegara a haber ‚Äúdos Cubas en la cultura‚ÄĚ.
    La cultura burguesa no es una creaci√≥n acabada que podemos ‚Äútransmitir‚ÄĚ los que bregamos por la creaci√≥n de una persona y sociedad nuevas (l√©ase anticapitalistas y no capitralistas). La cultura burguesa ‚Äúse crea y recrea‚ÄĚ constantemente y esa actividad no ata√Īe solo a la burgues√≠a. El dato de todos los seres humanos al nacer es el del capital. No es posible socializarnos fuera de su cultura mercantil, donde valemos en tanto reproducimos de forma ampliada la relaci√≥n social mercantilizada. De ah√≠ que debamos comprendernos transidos de capitalismo.
    La tarea fundamental de una cultura socialista, comunista, no es la fabricaci√≥n de ‚Äúpaquetes‚ÄĚ, ‚Äúmochilas‚ÄĚ o ‚Äúc√°psulas‚ÄĚ ‚Äúalternativas‚ÄĚ que se administran para curar o inmunizar. La tarea de la cultura socialista y comunista es la de proveer las condiciones para autoproducirnos como ‚Äúseres pensantes y no conducidos‚ÄĚ, como quer√≠a Mella.
    Pol√≠tica cultural que no sirva para esto √ļltimo, no sirve esencialmente en cuanto pol√≠tica cultural del socialismo. Lo primero que debe plantearse una pol√≠tica cultural (y todo ejercicio de la pol√≠tica) es su participaci√≥n en el proceso de autoconstituci√≥n subjetiva. En la medida en que el sujeto popular se fortalezca y desarrolle, retar√° las formas de hacer pol√≠tica y en la medida en que el control popular sobre todos los procesos de la vida socialista crezca, ese reto se resolver√° en favor del acendramiento del car√°cter revolucionario de la pol√≠tica.
    Quisiera manifestar que a mi juicio ‚Äúlo execrable‚ÄĚ forma parte de la cultura. Ella no es un√≠voca y no podemos tachar por ‚Äúaculturales‚ÄĚ sus corrientes regresivas, retardatarias, conservadoras, discriminatorias, opresoras o banales. En este sentido no coincido del todo con Mildred. Por esto es que Gramsci se planteaba en la funci√≥n cr√≠tica una tarea indispensable para la articulaci√≥n de un frente cultural socialista. Es cultural todo lo execrable porque de lo contrario ¬Ņc√≥mo es posible que lo execrable convoque y seduzca a tantos? Como dice Rey Montalvo, debemos dar la pelea dentro de la cultura misma, pero distinguiendo siempre bien y claramente al menos dos l√≠neas que se han disputado el poder en la historia: una cultura de la emancipaci√≥n humana de todas las dominaciones (la relaci√≥n capital-trabajo es apenas una de estas dominaciones, pero hay m√°s) vs una cultura de la opresi√≥n, el vasallaje y el sometimiento (aqu√≠ repito el par√©ntesis anterior).
    Esta lidia no la ganaremos sin una comprensi√≥n ‚Äúhistorizada‚ÄĚ de los usos de la cultura que se ha convertido en este siglo XXI en un poderoso instrumento del oscurantismo y la sumisi√≥n. Echar mano a los mejores acumulados de nuestras culturas populares, fraguadas (a la vez) bajo el fardo del colonialismo y sobre el √°pice de las luchas por la liberaci√≥n nacional y social, debe ir de la mano de la cr√≠tica constante de esas culturas populares, de todo lo que en ellas huela a opresi√≥n, a dominaci√≥n. ‚ÄúLo cubano‚ÄĚ, adem√°s de ‚Äúuna fiesta innombrable‚ÄĚ tiene todav√≠a muchos grilletes que inutilizar.
    No lo lograremos tampoco sin la reproducci√≥n ampliada de la revoluci√≥n que en muchos frentes ha dejado de hacerse y hoy solo ‚Äúse administra‚ÄĚ. Las conquistas, tanto para la cultura que esa revoluci√≥n franque√≥ como para sus instrumentos de poder popular, solo pueden evitar que su destino sean los museos, si nos proponemos todos los d√≠as ser revolucionarios comunistas y si colocamos en el carril de ese prop√≥sito nuestras actividades cotidianas y el peque√Īo ejercicio de poder que desplegamos en ellas.

    1. Excelente, merece ser publicado como un artículo. En general propongo que la AHS publique estos foros (sus textos y también los comentarios) en una de sus revistas impresas

      1. Es una muy buena idea, lo importante es sacar estos debates de los √°mbitos acad√©micos o formales; lograr que se discuta en la mesa de un hogar, en los parques, porque el sentido com√ļn nos juega en contra.

    2. Te agradezco tu comentario culto y atinado. La pol√≠tica cultural impuesta desde la burocracia est√° identificada con el colonialismo cultural. De lo que se trata no es de ‚Äúcultivar‚ÄĚ sino de desarrollar adecuadamente los valores culturales y para ello hay que identificarlos, conocerlos. La cultura no se impone. Eso es sabido pero en la pr√°ctica no siempre se comprende. S√≠, no me supe expresar adecuadamente, existe la cultura de la barbarie, de la destrucci√≥n, del ostracismo, etc Me contradigo cuando hablo de la lucha de contrarios, lo que quise defender es a la cultura de la emancipaci√≥n y los t√©rminos no fueron felices. Gracias, saludos

    3. Verdades que comparto totalmente. Gracias por la reflexión, y me permito recalcar dos párrafos.

      «Pareciera que son las instituciones establecidas, las organizaciones sociales, los dirigentes pol√≠ticos o algunos otros ‚Äúautorizados‚ÄĚ los que tienen el mandato y la posibilidad de constituir tales sujetos. Pero queda expuesta enseguida una debilidad conceptual: si el sujeto es el ente del que proviene la acci√≥n, este no puede ser resultado de una acci√≥n que est√© fuera de s√≠ pues entonces ser√≠a objeto. Ello quiere decir que los sujetos se ‚Äúautoconstituyen‚ÄĚ, no son el producto agraciado de una intervenci√≥n, por loable que sea».
      «La tarea fundamental de una cultura socialista, comunista, no es la fabricaci√≥n de ‚Äúpaquetes‚ÄĚ, ‚Äúmochilas‚ÄĚ o ‚Äúc√°psulas‚ÄĚ ‚Äúalternativas‚ÄĚ que se administran para curar o inmunizar. La tarea de la cultura socialista y comunista es la de proveer las condiciones para autoproducirnos como -seres pensantes y no conducidos-«

  • El arte, por su naturaleza, no puede ser reducido a f√≥rmulas. Si aspiramos a un arte vivo, aut√©ntico, que aborde conflictos y contradicciones, que nos compulse y enriquezca, desde la AHS tendremos que hacer mucho m√°s por proteger y estimular el talento, combatir el facilismo, el acomodamiento y la mediocridad, promover genuinas propuestas art√≠sticas, incentivar la originalidad, solucionar las carencias y debilidades en el ejercicio de la cr√≠tica y poner por encima de todo los valores de la cultura. Debemos recuperar y alentar en el seno de nuestras Asociaciones y Filiales, de manera sistem√°tica, el an√°lisis y debate de la producci√≥n art√≠stica y literaria con m√°ximo rigor y una consecuente evaluaci√≥n de su recepci√≥n por los p√ļblicos. La calidad debe ser una divisa permanente en todo lo que se proponga nuestra organizaci√≥n. La pol√≠tica cultural de la Revoluci√≥n, que apost√≥
    desde su gestación por la democratización del acceso a la cultura, la defensa de la identidad nacional y del patrimonio, ha tenido siempre en cuenta la participación de los intelectuales y artistas. Intervenir en el desarrollo de esa política, por
    definici√≥n martiana y fidelista, nos sit√ļa en el plano de escuchar y ser escuchados, de ser coherentes y responsables en el di√°logo y de alertar a tiempo sobre cualquier obst√°culo que se interponga en la consecuci√≥n de sus objetivos principales.

  • El arte, por su naturaleza, no puede ser reducido a f√≥rmulas. Si aspiramos a un arte vivo, aut√©ntico, que aborde conflictos y contradicciones, que nos compulse y enriquezca, tendremos que hacer mucho m√°s por proteger y estimular el talento, combatir el facilismo, el acomodamiento y la mediocridad, promover genuinas propuestas art√≠sticas, incentivar la originalidad, solucionar las carencias y debilidades en el ejercicio de la cr√≠tica y poner por encima de todo los valores de la cultura. Debemos recuperar y alentar en el seno de nuestras Asociaciones y Filiales, de manera sistem√°tica, el an√°lisis y debate de la producci√≥n art√≠stica y literaria con m√°ximo rigor y una consecuente evaluaci√≥n de su recepci√≥n por los p√ļblicos. La calidad debe ser una divisa permanente en todo lo que se proponga nuestra organizaci√≥n. La pol√≠tica cultural de la Revoluci√≥n, que apost√≥
    desde su gestación por la democratización del acceso a la cultura, la defensa de la identidad nacional y del patrimonio, ha tenido siempre en cuenta la participación de los intelectuales y artistas. Intervenir en el desarrollo de esa política, por
    definici√≥n martiana y fidelista, nos sit√ļa en el plano de escuchar y ser escuchados, de ser coherentes y responsables en el di√°logo y de alertar a tiempo sobre cualquier obst√°culo que se interponga en la consecuci√≥n de sus objetivos principales.

  • La pol√≠tica cultural de la Revoluci√≥n, que apost√≥
    desde su gestación por la democratización del acceso a la cultura, la defensa de la identidad nacional y del patrimonio, ha tenido siempre en cuenta la participación de los intelectuales y artistas. Intervenir en el desarrollo de esa política, por
    definici√≥n martiana y fidelista, nos sit√ļa en el plano de escuchar y ser escuchados, de ser coherentes y responsables en el di√°logo y de alertar a tiempo sobre cualquier obst√°culo que se interponga en la consecuci√≥n de sus objetivos principales.

  • Hola. Miro con honda preocupaci√≥n la implementaci√≥n de pr√°cticas de larga data en un contexto que no deber√≠a resultarle propicio: la creencia de la existencia de una cultura cubana cuyo canon se limita a reproducir solo aquellas «figuras» culturales que son significativas para la Cuba A de Jos√© Luciano Franco, o sea los centros azucareros y su hinterland. La pr√°ctica de pensar la cultura cubana en clave construida desde La Habana en exclusos es chocante con respecto a los principios de descentralizaci√≥n e inclusi√≥n propios de una pr√°ctica y pol√≠tica cultural socialista. ¬ŅEl efecto m√°s nocivo de esta pr√°ctica? La p√©rdida de importantes bolsones culturales a lo largo y ancho del pa√≠s al promoverse una cultura nacional que se aleja de la pr√°ctica local y suele venir encajonada desde la capital. La p√©rdida de tradiciones centenarias ha sido uno de nuestros mayores errores en la pol√≠tica cultural. ¬ŅNo es acaso Cuba tambi√©n el chang√ľ√≠, las pr√°cticas culturales de los remanentes de las cada vez m√°s disueltas comunidades indocubanas, las procesiones de Semana Mayor camag√ľeyanas y trinitarias o los paseos en barca por las bah√≠as de las im√°genes de la Virgen del Cobre? Esto no significa la renuncia de nuestros valores culturales comunes como naci√≥n; sino la aceptaci√≥n, asimilaci√≥n y promoci√≥n de aquellas culturas regionales que conforman el diverso horizonte de nuestro panorama nacional. Es la hora de aceptar que la protecci√≥n de las pr√°cticas religiosas hist√≥ricas de nuestras comunidades ha de formar parte de nuestra pol√≠tica cultural: han desaparecido o est√°n en riesgo de hacerlo importantes pr√°cticas culturales relacionadas con la fe cat√≥lica, los remanentes del espiritismo indocubano y las pr√°cticas culturales afrocubanas no yorubas. Cuba es tambi√©n vod√ļ haitiano, colonos norteamericanos asentados en el norte de las provincias centro-orientales y emigrantes caribe√Īos venidos como braceros. ¬ŅCu√°l es el sentido de construir pueblos como el llamado «Holand√©s» en los cayos avile√Īos cuando a menos de 100 km de all√≠ se erosiona el patrimonio construido de las comunidades norteamericanas que desarrollaron una cultura del c√≠trico y peublos t√≠picos? ¬ŅNo ha llegado ya la hora de que la educaci√≥n termine por aceptar en nuestras clases de geograf√≠a la existencia de cuatro regiones hist√≥ricas, culturales y socioecon√≥micas en nuestro pa√≠s en vez de reproducir patrones de ense√Īanza que datan del tiempo de la rep√ļblica y distan de la investigaci√≥n desarrollada en las ciencias sociales desde el per√≠odo revolucionario? Cuba es un solo cuerpo conformado por miembros muy diversos que cada d√≠a parecen m√°s infectados por esta especie de epidemia que ha convertido nuestra riqueza cultural nacional en una uniforme y desagradable caricatura que nos empobrece y financia con el dinero del contribuyente de todas las Cubas la erosi√≥n de nuestras identidades regionales. Muchas Gracias.

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