Fernando Martínez Heredia: Fidel vive

La noche del 25 de noviembre, sesenta a√Īos despu√©s de aquella en que sali√≥ de Tuxpan al frente de la expedici√≥n liberadora, parti√≥ otra vez de viaje Fidel Castro.

Tres a√Īos antes del Granma hab√≠a encabezado una acci√≥n revolucionaria que sorprendi√≥ al pa√≠s por la audacia, valent√≠a y esp√≠ritu de sacrificio de los participantes, y provoc√≥ el rechazo a la org√≠a de cr√≠menes con la que respondi√≥ la dictadura que se hab√≠a implantado en 1952. Pero aquel hecho parec√≠a ir contra lo que se consideraba posible, y ninguna fuerza pol√≠tica lo apoy√≥.

En la soledad de su celda, m√°s solitaria porque Fidel y sus compa√Īeros estaban pr√°cticamente solos, escribi√≥: ‚ÄúLas masas est√°n listas, solo necesitan que se les muestre el camino verdadero‚ÄĚ. Parec√≠a un iluso, pero era un visionario.

Al iniciar la guerra revolucionaria, Fidel abrió la brecha para que lo imposible dejara de serlo y el pueblo se levantara. y le brindó un lugar donde pelear a todo el que quisiera convertir sus ideales en actuación. En junio de 1958, cuando era de vida o muerte que la gran ofensiva enemiga no aplastara a la vanguardia de la Sierra Maestra, le escribió a Celia Sánchez que luchar contra el imperialismo norteamericano iba a convertirse en su destino verdadero.

Otra vez Fidel veía más lejos que nadie, avizoraba, pero ahora con un arma en la mano y una revolución andando.

Honr√≥ cumplidamente la promesa impl√≠cita en aquellas palabras. La vida entera combati√≥ al imperialismo norteamericano, y supo vencerlo, mantenerlo a raya, obligarlo a reconocer el poder y la grandeza moral de la patria cubana. Pero, sobre todo, ense√Ī√≥ a todos los cubanos a ser antimperialistas, a saber que esa es una condici√≥n necesaria para ser cubano, que contra el imperialismo la orden de combatir siempre est√° dada, que como dijo un d√≠a el Che ‚Äďsu compa√Īero del alma‚ÄĒ, no se le puede conceder ni un tantito as√≠. Que esa es una constante permanente de la pol√≠tica revolucionaria.

La soberan√≠a nacional es intangible, nos ense√Ī√≥ Fidel, y no se negocia.

A partir del triunfo, la vanguardia se fue convirtiendo en millones, y la explotaci√≥n del trabajo ajeno, las humillaciones, discriminaciones y desprecios dejaron de ser hechos naturales para convertirse en cr√≠menes. Fidel fue el principal protagonista de la gran revoluci√≥n socialista, que cambi√≥ las vidas, las relaciones sociales, los sue√Īos de la gente y de las familias, las comunidades y la naci√≥n. Para lograrlo se convirti√≥, como para todo lo importante, en el conductor, el educador popular, el l√≠der amado, la pieza maestra del tablero intrincado de la unidad de los revolucionarios y del pueblo.

Hubo que unir en una sola revoluci√≥n al socialismo y la liberaci√≥n nacional. Ahora, para todos, la actuaci√≥n tuvo que consistir, al mismo tiempo, en estudio, trabajo y fusil. Ahora los individuos de vanguardia se eleg√≠an en asambleas y el trabajo realizado era el mayor timbre de honor. En las grandes jornadas nos unimos todos. Fidel fue ‚Äďcomo cantara el poeta‚ÄĒla mira del fusil, y el pueblo todo ‚Äďcomo dijera el Che‚ÄĒse volvi√≥ un Maceo. Y a diferencia de los veh√≠culos corrientes, el carro de la Revoluci√≥n no tiene marcha atr√°s. Fidel dijo de manera tajante, hace m√°s de veinte a√Īos, que en este pa√≠s no volver√° a mandar nunca una nueva clase de ricos.

La nueva y mayor victoria de Fidel fue que el pueblo entero se cambiara a sí mismo y se armara con nuevas cualidades suyas, y la conciencia social confundiera sin temor los nombres de comunista y fidelista. A su sombra, las conquistas se convirtieron en leyes, y las leyes en costumbres.

Un gran historiador peruano, un compa√Īero mariateguista, estaba preocupado por un posible culto a la personalidad de Fidel, pero despu√©s que hizo un recorrido por el pa√≠s me dijo: ‚ÄúAhora lo he comprendido todo. Fidel es un seud√≥nimo colectivo.‚ÄĚ

Fidel fue el mayor impulsor y dirigente del internacionalismo, ese brusco y hermoso crecimiento de las cualidades humanas que le brinda m√°s a quien lo presta que a quien lo recibe. M√°s all√° de las grandes frases ‚Äď‚Äúpor Vietnam estamos dispuestos a dar nuestra propia sangre‚ÄĚ o ‚Äúno queremos construir un para√≠so en la falda de un volc√°n‚ÄĚ‚ÄĒFidel ampli√≥ y desarroll√≥ en muy alto grado el contenido y el alcance de las pr√°cticas y las ideas revolucionarias mundiales mediante el internacionalismo cubano. Apoyo solidario sin exigencias, combatientes, m√©dicos, maestros, t√©cnicos, ejemplo impar de quienes jam√°s dieron lo que les sobraba, paradigma revolucionario, con Fidel siempre al frente, audaz y fraterno,

En 2006, ante una enfermedad muy grave, tom√≥ decisiones que nadie le ped√≠a ni quer√≠a. Fue m√°s grande a√ļn cuan dej√≥ ser, por voluntad propia, el dirigente m√°ximo del Estado y del Partido, la posici√≥n mediante la cual hab√≠a servido al pueblo durante tantos a√Īos. Ya hac√≠a mucho tiempo que su inmenso prestigio hab√≠a trascendido todas las fronteras.

Entonces Fidel se concedió un poco de lo que se había privado conscientemente desde el inicio de su acción revolucionaria: reflexionar tranquilamente, sin la urgencia y la responsabilidad de decidir y actuar de inmediato. El hombre que tuvo que ser soldado para que hubiera libertad y justicia para todos, y ejercer un poder enorme para que el poder estuviera al servicio del proyecto liberador, ahora se convirtió en soldado de las ideas, mientras seguía entregándole al pueblo el poder de su inconmensurable fuerza moral.

Ahora parece, de momento, que ya no est√°, porque se ha ido en una expedici√≥n m√°s larga, m√°s lejos. Pero me atrevo a afirmar que no se sinti√≥ preocupado al partir. Seguramente, afincado en su prodigioso optimismo hist√≥rico, Fidel sab√≠a que su pueblo lo tendr√° siempre por maestro, junto al maestro suyo, Jos√© Mart√≠. Y sabe que, para seguir siempre su magisterio, las hijas y los hijos de este pueblo crear√°n, como hac√≠a √©l, arbitrar√°n soluciones y encontrar√°n y plantear√°n bien los nuevos problemas, como hac√≠a √©l, derrotar√°n los imposibles, como hac√≠a √©l, defender√°n la justicia y la libertad a cualquier costo, como hac√≠a √©l, se sentir√°n parte de la Humanidad que resiste y lucha, como √©l, y so√Īar√°n, como el, el futuro luminoso.

Fidel no ha muerto. No muere, porque lo mantenemos vivo.

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