Festival Nacional de Hip Hop TRAKEAN2: Espíritu de rap, alma sin género

¬ęYo soy extremadamente marginal. El rap me ense√Ī√≥ a crear una cultura, a amar mi raza, a entender lo que es g√©nero y respetarme como mujer. Me ense√Ī√≥ a escribir poes√≠a con 50 a√Īos. Hoy tengo ya 59 y el rap sigue siendo todo en mi vida. A m√≠ nadie me puede decir t√ļ no puedes cantar, aunque la hegemon√≠a aqu√≠ la tengan los hombres¬Ľ; as√≠, con su experiencia de vida y una afirmaci√≥n categ√≥rica abri√≥ Luz de Cuba (Luz Cristina Despaigne Garrido) la primera sesi√≥n de debates del octavo festival nacional de hip hop TRAKEAN2, que desarroll√≥ la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS) de Camag√ľey entre los d√≠as 17 y 21 de marzo.

Los raperos, que momentos antes improvisaron una rumba porque no pudieron resistirse el influjo r√≠tmico de los tambores en reposo, all√≠, en sala de videos y conferencias de la AHS, detuvieron la percusi√≥n y los movimientos de caderas cuando Murumba (Eliecer Velazco), organizador del festival camag√ľeyano, dio el cero para iniciar el debate acerca de las mujeres dentro del movimiento del hip hop.¬†¬†

Cuando las mujeres la echan…

El tema, como dicen popularmente, ¬ęse pinta solo¬Ľ. La necesidad de discutirlo se fundamenta, incluso, desde la representatividad femenina en este Festival donde solo participan tres mujeres de un total de 25 invitados. Esas diferencias cuantitativas, seg√ļn plantearon, se comprueban en otras propuestas similares a TRAKEAN2, en eventos, pe√Īas, conciertos de los que las mujeres o bien quedan marginadas o se auto marginan.

De manera que la problemática de género dentro del movimiento del hip hop pasa por dos lógicas interrelacionadas: primero, la mujer es vista como una advenediza y no se le reconoce su capacidad legítima para emular a los raperos; segundo, y en consecuencia con lo anterior, la mujer se excluye, se aísla y no sale a buscar los espacios que son suyos por derecho.

Ellas hablaron acerca de la desuni√≥n entre las f√©minas que cultivan el rap, de la urgencia de agruparse y formar colaboraciones para dar cuerpo a un movimiento femenino del hip hop que, seg√ļn piensa Yaimel Camps L√≥pez, integrante de Renovaci√≥n Urbana, hoy no existe.

A mi juicio, en tanto persista una segmentaci√≥n sobre el rap y se insista en distinguir entre lo que hacen los hombres y las mujeres, en tanto no se hable de un movimiento de hip hop de manera general y se insista en etiquetar un ¬ęmovimiento de mujeres¬Ľ, mientras el fen√≥meno de las raperas se trate como una singularidad, mientras no se borren determinados horizontes de expectativas tem√°ticas y de cualidades que ponen fronteras al trabajo realizado por las mujeres dentro de esa m√ļsica, pues no se podr√° hablar de equidad verdadera en este √°mbito.

No por leg√≠timo debemos asumir que alguien nos va a regalar este derecho. Hay que conquistarlo, imponerse, demostrar capacidades y, claro est√°, para lograrlo s√≠ se precisa del soporte de un movimiento femenino de rap que a√ļne voluntades y fuerzas dispersas. Entonces, tal vez, s√≠ la segmentaci√≥n sirva como primer paso (y solo como un primer paso, insisto), para llegar a la igualdad absoluta de hombres y mujeres dentro del hip hop.

Por qu√©, si las mujeres hoy pilotan aviones, cortan ca√Īa, presiden naciones tanto o mejor que los hombres, no pueden rapear y bailar breakdance de la misma forma. El breakdance, uno de los cuatro componentes de la cultura del hip hop, amerita de hecho una lectura desde el g√©nero. El t√©rmino b-boy (por break-boy,) se acu√Ī√≥ en los Estados Unidos para referirse a los bailarines de break, ¬Ņy es que acaso las mujeres no lo bailan tambi√©n? Deber√≠a crearse el sustantivo b-girl (en ingl√©s, para respetar el idioma del pa√≠s que dio origen al hip hop) porque la lengua, sea cual sea, tiene que sacudirse el machismo y preferir la inclusi√≥n. Aunque esto es ya una cuesti√≥n meramente nominal, que en la pr√°ctica las mujeres resuelven al probar sus habilidades de bailarinas de break.

Y por suerte, existen algunas como Luz de Cuba, La Fina (Yamay Mej√≠as Hern√°ndez) y Yaimel Camps L√≥pez que reivindican el derecho de la¬† mujer de asumir el hip hop como una filosof√≠a de vida. Por fortuna tambi√©n, las acompa√Īan hombres como El Tanque (Abdel Gonz√°lez Alfonso, integrante de Regimiento Clandestino en Villa Clara) que cree en ellas con una intensidad tremenda: ¬ęUstedes dicen que pasan el doble de trabajo que los hombres, pero cuando las mujeres la echan encima del escenario, la echan el doble tambi√©n. Se ponen en plan estoy plant√° con to¬īmi flow y de aqu√≠ no hay qui√©n me saque. A ver, ¬Ņa qu√© voy a subir yo a un escenario detr√°s de La Fina?¬Ľ

Feminidad y fuerza en un mismo escenario

Los estigmas y prejuicios que rodean a las mujeres del mundo del hip hop impiden en muchas ocasiones que féminas con aptitud para dedicarse al rap se acerquen a este movimiento de forma activa. La forma de vestirse, la lírica de los temas, la gestualidad agresiva propia de este movimiento, conduce a que se formen estereotipos, se confundan conceptos como lo femenino, la femineidad, la identidad de género e incluso la sexualidad y la orientación sexual.

¬ęLas mujeres tratamos de imitar a los hombres raperos, y copiamos as√≠ su gestualidad y la chabacaner√≠a, cuando lo que deber√≠amos hacer es mantenernos en nuestro rollo, ser femeninas. Tampoco se trata de victimizarnos porque somos mujeres, no, es mantener nuestra femineidad y con fuerza¬Ľ, dice Yaimel Camps L√≥pez.

Se√Īores y se√Īoras lectores, he aqu√≠ una verdad de Perogrullo: ni todos los raperos nacieron en un gueto, ni todas las raperas son homosexuales. Los estereotipos ayudan a orientarse, pero son, de manera general, esquemas err√≥neos que no se aplican a la totalidad de los casos que componen un fen√≥meno determinado. Las raperas son madres trabajadoras, amas de casa y artistas.

¬ęEmpec√© a cantar con mi esposo hace dos a√Īos ‚ÄĒcuenta Yaimel Camps. Al principio nos criticaron mucho, pero poco a poco me gan√© el respeto de los hombres. Las mujeres pasamos el doble de trabajo en este g√©nero patriarcal que ya de por s√≠ le cuesta encontrar espacios para sus desarrollo. Yo cant√© incluso estando embarazada y fue una experiencia s√ļper fuerte. De hecho, el √ļltimo disco lo grabamos con nuestro hijo en el estudio. Tengo tres hijos ahora y sigo luchando por el rap¬Ľ.

El rap es guerra

Así se lee en los brazos de Aldo, El B, y todos los raperos lo tienen escrito en su alma. Tal fue el mensaje que terminó por dominar los debates. A la postre, las reflexiones salieron de las diferencias de género para centrarse en las problemáticas que afronta el movimiento, que son las mismas para hombres y mujeres. Luz de Cuba dio una vez más el pie forzado y las discusiones giraron en torno a las carencias y a lo que deben hacer para insertar el hip hop en los circuitos culturales cubanos.

Luz valor√≥ que ¬ęen La Habana, el rap no tiene fuerza; en las provincias, s√≠, pero en la capital no se puede hablar, no ya de un movimiento femenino de rap, sino ni de un movimiento de hip hop de manera general.¬Ľ

OLYMPUS DIGITAL CAMERAA partir de aqu√≠ muchos propusieron soluciones. El Tanque (Abdel Gonz√°lez Alfonso) llam√≥ a colocar la m√ļsica por encima de uno mismo: ¬ęHay que olvidarse de las diferencias personales y celos profesionales para unirse en favor de la reivindicaci√≥n del g√©nero. Hay que dejar de quejarse por no tener espacios, los espacios hay que gan√°rselos haciendo un trabajo con calidad. Nos faltan muchas cosas de afuera, pero tambi√©n nosotros mismos nos bloqueamos. Nuestra m√ļsica podemos promocionarla nosotros, yo comparto mis videos por la aplicaci√≥n Zapya en el parque de Las Villas. Tenemos, por ejemplo, que explotar la capacidad del cubano para bailar. El rap se piensa, se escucha, pero tambi√©n se baila. Tenemos que abandonar el complejo de la jicotea y abrirnos a otros g√©neros.¬Ľ

Aqu√≠ Abdel toc√≥ un punto importante y los cultivadores del hip hop deben hacer un ejercicio de autoan√°lisis para calcular hasta qu√© punto a veces les resulta m√°s c√≥modo adoptar la postura del no hago m√°s porque no me dejan hacer, o parapetarse tras las etiquetas de la marginalidad, la m√ļsica alternativa y underground, tomar as√≠ soluciones facilistas y no salir a luchar por insertar al hip hop en los canales de distribuci√≥n para el consumo cultural.

Raperos-cmg

La Fina (Yamay Mej√≠as Hern√°ndez) cerr√≥ la jornada de debate con un ejemplo que evidencia que aun sin el apoyo del sistema institucional de la cultura, se consigue mover el hip hop por toda la Isla: ¬ęEl proyecto Somos muchos m√°s viaja por las provincias, da conciertos, organiza eventos, todo, sin apoyo institucional. Lo que hay que tener es ganas de hacer las cosas y sentir el rap. ¬Ľ

Fotos: De la autora

 

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  • Un evento que quedar√° para la historia seguramente, muy buena organizaci√≥n, las peleas de gallos fueron magn√≠fica, le devolvieron el alma al parque Cristo, hace falta que regresen los raperos a ese escenario, es lo m√°ximo

    1. Pues s√≠, el evento estuvo de muerte! en el buen sentido claro!jaja. Siempre faltan algunas cositas que se nos van porque el presupuesto es m√≠nimo, pero esta gente del hip hop se las arreglan para hacerlo s√ļper.

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