Fernando Mart√≠nez Heredia: ¬ŅA la mitad del camino?

Tomado de Cubadebate

He sido lector permanente de la obra de Fernando Mart√≠nez Heredia. Recuerdo que el primer libro de su autor√≠a que cay√≥ en mis manos fue ‚ÄúEl corrimiento hacia el rojo‚ÄĚ, obra que me dej√≥ una huella profunda no solo en el plano intelectual, sino en la manera de asumir mi condici√≥n de revolucionario. Qued√© enganchado de tal manera que de inmediato comenc√© a buscar otros textos de este autor, del cual hab√≠a o√≠do mucho, pero que conoc√≠a muy poco, su historia de vida tambi√©n era una especie de acertijo para m√≠, ante tantos y diversos comentarios que hab√≠a escuchado en mi etapa universitaria. Cuando pude profundizar en ella, creci√≥ aun m√°s mi admiraci√≥n hacia √©l.

CONSECUENCIA, creo es la palabra que mejor pudiera definir la vida de Martínez Heredia. Fernando ha sido un ortodoxo de la herejía anticapitalista y contra todas las dominaciones posibles. No creo que sea, como algunos pudieran verlo, un hombre de los 60, que dejó su mayor huella como Director del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana y de la Revista Pensamiento Crítico. Percibo en su actitud posterior -después de cerrado el departamento y la revista-, al no permitir convertirse -ni que lo convirtieran- en un amuleto de museo, sino aferrarse a la utilidad de la virtud, la mayor trascendencia. Fernando ha dejado su impronta en todas las etapas de la Revolución Cubana, porque precisamente ha sido uno de los descollantes hombres de la Revolución. Más que un intelectual revolucionario, ha sido un revolucionario intelectual.

Pude con el tiempo hacerme de otras de las obras de Martínez Heredia como: En el horno de los 90; El ejercicio del pensar; La revolución cubana del 30. Ensayos; Las ideas y la batalla del Che; A viva voz; Si breve y Andando en la Historia. Todos están llenos de marcas y anotaciones, pues se han convertido en referencias a las cuales acudo con regularidad para desarrollar mi trabajo científico. De estos títulos que he mencionado, Andando en la Historia quizás sea uno de los menos conocidos de Fernando y sin embargo, de un valor extraordinario para los que nos dedicamos a la ciencia histórica. Andando en la Historia es un libro de análisis y de profunda reflexión teórica sobre la historia de Cuba en sus distintas etapas.

Nunca pens√≥ el joven que le√≠a y buscaba estos textos de Fernando con gran fascinaci√≥n, que un d√≠a tendr√≠a la oportunidad de conocerlo, establecer una amistad entra√Īable, compartir luchas y desvelos comunes y, mucho menos, llegar a ser el presentador de uno de sus libros. Pero la vida da esos giros incre√≠bles que lo colocan a uno en estas posiciones insospechadas; retadoras y honrosas a la vez.

Como sabemos, la obra de Mart√≠nez Heredia se ha convertido en un referente¬†para el pensamiento de izquierda en nuestro continente y el mundo. Es en nuestro pa√≠s uno de los mayores estudiosos y divulgadores del pensamiento del Che y de Antonio Gramsci, figuras que ocupan un lugar especial en la base de su pensamiento te√≥rico y su praxis revolucionaria. Aunque su infinita modestia hace que en sus libros apenas aparezcan datos de sus resultados investigativos, obras publicadas, premios y reconocimiento obtenidos, sabemos que dar√≠an para varias cuartillas. El t√≠tulo de este libro que hoy presentamos, A la mitad del camino, tiene que ver tambi√©n con esa sencillez y permanente esp√≠ritu creador del autor al considerar que, a pesar de los reci√©n 76 a√Īos cumplidos, apenas ha realizado la mitad de sus anhelos y planes y de todo lo que aun pudiera servir a la Revoluci√≥n, como intelectual org√°nico de la misma que es. Fernando ha tenido que alternar y en mayor parte postergar la realizaci√≥n de sus proyectos de investigaci√≥n, ante la movilizaci√≥n constante a la que es sometido en tareas coyunturales de divulgaci√≥n y promoci√≥n cultural, ese maremagno en el que anda metido hace a√Īos. Rara vez, a pesar de los l√≠mites f√≠sicos que ya le impone la edad, Fernando se niega a alguna encomienda que signifique dialogar, polemizar, trasladar ideas y convicciones, incentivar esa gimnasia imprescindible que es el ejercicio del pensar, del pensar con cabeza propia. Ha ejercido la oralidad con tanta devoci√≥n como la ensay√≠stica. En esa labor, los j√≥venes han sido sus principales interlocutores, pues en ellos ha cifrado las esperanzas fundamentales para el presente y el futuro de la naci√≥n y la revoluci√≥n cubanas.

Por eso, de todos los premios que ha recibido Mart√≠nez Heredia, el que m√°s me complace y estoy seguro que lo ha hecho m√°s feliz, es el de Maestro de Juventudes que otorga la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, organizaci√≥n con la que ha mantenido una hermosa y estrecha relaci√≥n durante a√Īos. ‚ÄúEs imperioso que los j√≥venes no permitan que llegue a haber dos Cubas en la cultura‚ÄĚ, fue la idea fundamental que nos trasmiti√≥ al recibir ese premio y hablar en nombre de los homenajeados en el 2011. Pero en sus palabras ese d√≠a ‚Äďlas cuales aparecen √≠ntegramente en este libro- tambi√©n se√Īal√≥ algo que creo est√° en la clave del por qu√© Fernando ha logrado siempre una conexi√≥n especial con los j√≥venes: ‚ÄúQue los alumnos de todos nosotros ‚Äďde los maestros de hoy- puestos a la tarea de realizar y cumplir, no nos hagan caso en nada que hayamos dicho que pueda estorbarles para cumplir los ideales que estamos compartiendo hoy. Que sientan siempre con su propio coraz√≥n, y piensen con cabeza propia. Solo as√≠ ser√°n capaces de hacer a Cuba cada vez m√°s libre, m√°s justa y m√°s pr√≥spera‚ÄĚ.

Creo que hay que agradecer al Instituto del Libro y la Editorial de Ciencias Sociales que hoy nos permitan contar con esta obra, A la mitad del camino, que recoge parte de lo que ha sido la vida intelectual de Fernando en los √ļltimos a√Īos, convertido en una especie de maestro ambulante tan necesario en nuestro tiempo, llevando su mensaje y su voz a los escenarios m√°s dis√≠miles, tal si fuera una misi√≥n cristiana en pos de la salvaci√≥n del socialismo y la superaci√≥n del horizonte capitalista, esa ‚Äúprehistoria de la humanidad‚ÄĚ.

A la mitad del camino es una especie de calidoscopio: pr√≥logos, presentaciones de libros, intervenciones en eventos acad√©micos y cient√≠ficos, textos publicados en distintos sitios digitales o revistas y peri√≥dicos impresos, homenajes a grandes amigos y entrevistas realizadas al autor. Tambi√©n se incluyen varios textos in√©ditos. Sin embargo, no deja de tener organicidad e intencionalidad. El primer trabajo es un hermoso recuento de la marcha de los lazos amarillos que encabez√≥ nuestro h√©roe Ren√© Gonz√°lez y el presidente de la UNEAC, Miguel Barnet, y que moviliz√≥ a gran parte del pueblo habanero en reclamo por el regreso de Fernando, Ram√≥n, Toni y Gerardo, mientras que el √ļltimo, titulado D√≠as hist√≥ricos. √Čpocas hist√≥ricas, que por fortuna fue publicado en Granma, ya con la alegr√≠a del regreso de los h√©roes a la patria y restablecidas las relaciones diplom√°ticas entre Cuba y los Estados Unidos, es un aldabonazo para aquellos que se confunden o caen en el embeleso a la hora de analizar el nuevo escenario de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba.

Otra de las virtudes del libro es que no requiere un orden de lectura obligado de inicio a fin, pues puede leerse de manera salteada de acuerdo al inter√©s del lector. En cada uno de los textos se devela esa gran capacidad del autor de decir mucho en pocas palabras, remover el pensamiento hasta el nivel del sentido com√ļn, fijar ideas de gran calado y al mismo tiempo mantener una prosa elegante y atractiva. Las presentaciones y pr√≥logos de libros de otros autores resultan formidables para incentivar la lectura de los mismos. Hay muchos libros de calidad en nuestro pa√≠s que yacen dormidos en bibliotecas o librer√≠as por no tener la divulgaci√≥n adecuada.

Como Fernando es muy dif√≠cil encasillar en una ciencia social en particular ‚Äď √©l mismo rechaza esos acartonamientos- prefiere que lo consideren un pensador social ‚Äď hay mucho de historia, pero tambi√©n de politolog√≠a, econom√≠a, filosof√≠a, derecho y sociolog√≠a. Los textos se sumergen en l√≠neas de investigaci√≥n general que han acompa√Īado al autor a lo largo de su trayectoria intelectual: la historia y el presente de Cuba y de Am√©rica Latina y el Caribe, las experiencias de rebeld√≠as y luchas anticapitalistas en el siglo XX y los √≥rdenes posrevolucionarios que permiten al sistema capitalista regenerarse y mantener la hegemon√≠a sobre la base de un mejor consenso. En este √ļltimo aspecto siento que Fernando ha hecho aportes te√≥ricos insoslayables.

Hallo tambi√©n de mucho valor en esta nueva contribuci√≥n de Fernando Mart√≠nez Heredia la incorporaci√≥n de una serie de textos imprescindibles para una historia de la Revoluci√≥n cubana en el poder, que tanta falta nos est√° haciendo a los cubanos, en especial a los m√°s j√≥venes. Al tiempo que contribuye a promocionar textos o materiales audiovisuales de otros autores de la historia de este per√≠odo, Fernando aprovecha para brindarnos su amplio conocimiento sobre estos temas, que han formado parte del objeto de estudio fundamental de sus investigaciones. Tambi√©n nos deleita con su propio testimonio, por ejemplo, de c√≥mo vivi√≥ aquellos d√≠as ‚Äúluminosos y tristes‚ÄĚ de la crisis de octubre de 1962. De ah√≠ que coincida con el prologuista Silvio Correa, cuando se√Īala que ‚Äúsi alg√ļn d√≠a alguien se sintiera tentado a hacer una biograf√≠a de Fernando, A mitad del camino y Si breve, que es su antecedente m√°s inmediato, ser√≠an buenos lugares para empezar‚ÄĚ.

Como no es pretensi√≥n de este presentador hacer alusi√≥n a cada uno de los trabajos que aparecen compilados en este libro, solo quisiera compartir algunas ideas que defiende Fernando y que me parecen de extraordinaria importancia para el pensamiento revolucionario de izquierda y para la Cuba actual. Son ideas que Fernando desliza una y otra vez en sus textos de manera sint√©tica, pero que encierran una gran sabidur√≠a acumulada durante a√Īos de trabajo intelectual y de pr√°ctica revolucionaria en Cuba y en Am√©rica Latina:

‚ÄĘ ‚ÄúLa cultura es, por su naturaleza, sus fuerzas acumuladas y sus logros, lo que est√° m√°s cerca de ponerse a la altura de las revoluciones sucesivas, las tareas diferentes y superiores a lo que parece posible y la ambici√≥n desmesurada, tres rasgos que son esenciales para que exista el socialismo‚ÄĚ.

‚ÄĘ ‚ÄúLas revoluciones son contrarrestadas por sus enemigos, y tambi√©n por elementos que ellas mismas van creando en el curso de su desarrollo, en contra de sus propios objetivos finales, pero sus logros fundamentales son aquellos que despu√©s de plasmarse y practicarse se convierten en los que es normal a los ojos de todos. Por ejemplo cuando ya a nadie se le ocurre pensar que la casa no sea del que vive en ella‚ÄĚ.

‚ÄĘ ‚ÄúComo estamos acostumbrados a honrar y exaltar nuestras revoluciones, resulta dif√≠cil darle la importancia que merece el estudio de las √©pocas en que no hubo revoluciones, y hacerlo cumpliendo las reglas b√°sicas del an√°lisis hist√≥rico. La vida de las sociedades no pueden comprenderse sin conocer las largas etapas de conservaci√≥n y de evoluci√≥n, los pisos de realidades y el contenido de la hegemon√≠a de las clases dominantes y el consenso consiguiente de las mayor√≠as, es decir, el orden vigente y al parecer intangible contra el cual irrumpen retadoras las revoluciones. Estos √ļltimos eventos, tan impactantes y trascendentes, tampoco pueden conocerse bien sin comprender aquellas etapas que los precedieron‚ÄĚ.

‚ÄĘ ‚ÄúLas experiencias, la memoria y los frutos de la conciencia y el conocimiento de la revoluci√≥n que triunf√≥ en 1959 constituyen un referente y una fuerza del socialismo cubano en la situaci√≥n actual. Forman parte de las duras realidades la conversi√≥n en rutinas vac√≠as de una gran parte de las expresiones y conmemoraciones relativas a nuestra historia, y lo peor, el crecimiento de la ignorancia acerca de ella. Frente a esas realidades, el alto nivel de la cultura general y pol√≠tica cubana exige rescatar esa historia y profundizar en su conocimiento, y sobre todo exige que los j√≥venes se apoderen de aquella gesta, con la informaci√≥n mayor, m√°s honesta y mejor que sea posible, que les ayude a asumirla y hacer sus propias valoraciones‚ÄĚ.

‚ÄĘ ‚ÄúLa Revoluci√≥n supo serlo realmente, porque tuvo la audacia, valent√≠a e inteligencia para pretender y lograr lo imposible y cambiar al pueblo de Cuba y al pa√≠s, pero fue factible porque no apel√≥ a la donaci√≥n, sino a abrirle v√≠as de actuaci√≥n y de conciencia al pueblo para que fuera protagonista del proceso‚ÄĚ.

‚ÄĘ ‚ÄúSe enredar√° en sus propios pies y caer√° quien crea que puede hacer cambios revolucionarios con los modos de mandar y obedecer de los reg√≠menes de dominaci√≥n que la humanidad ha padecido, y con las relaciones sociales una y otra vez modernizadas que ha creado y recrea el capitalismo. Porque con esos procedimientos y con la cultura burguesa jam√°s se podr√° avanzar hacia sociedades liberadas y hacia una cultura de liberaciones‚ÄĚ.

‚ÄĘ ‚ÄúEl car√°cter de una Revoluci√≥n no est√° determinado por la medici√≥n de la estructura econ√≥mica de la sociedad, sino por la pr√°ctica revolucionaria. En las condiciones desventajosas de la mayor√≠a de los pa√≠ses del mundo, la transici√≥n socialista y la sociedad a crear est√°n obligadas a ir mucho m√°s all√° de lo que su ‚Äúetapa de desarrollo‚ÄĚ supuestamente les permitir√≠a y a ser superiores a la reproducci√≥n esperable de la vida social: deben realizar simult√°neas y sucesivas revoluciones culturales que las vuelvan invencibles. Es preciso acometer la creaci√≥n de una nueva cultura, que implica una nueva concepci√≥n de la vida, las relaciones entre las personas y el mundo, al mismo tiempo que se cumplen las tareas imprescindibles, inmediatas, urgentes e ineludibles‚ÄĚ.

‚ÄĘ ‚ÄúOpino que tolerar las diversidades constituye una mezquina puesta al d√≠a del autoritarismo, la arbitrariedad y el dogmatismo que tanto da√Īo nos ha hecho. La √ļnica posici√≥n positiva en esta cuesti√≥n es sentir y considerar a la sociedad cubana como un complejo en el cual las diversidades son efectivamente una gran riqueza ‚Äďy no una desgracia o una molestia inevitable-, y a la unidad como un valor muy superior que supimos conquistar entre todos, pero que, como sucede siempre, es una unidad de diversidades y puede albergar tambi√©n concesiones y errores‚ÄĚ.

‚ÄĘ ‚ÄúCuando la voluntad consciente y organizada pelea y logra hacerse masiva, se vuele capaz de fundar otra l√≥gica, que no es la de dos y dos son cuatro, y de crear otro sentido, que llega a torcerle el cuello al sentido com√ļn‚ÄĚ.

Termino mis palabras con las 15 l√≠neas de Fernando dedicadas a Fidel en su 80 cumplea√Īos, incluidas en esta obra, como una manera hermosa de homenajear a nuestro l√≠der hist√≥rico, ahora que ya comenzamos a celebrar sus 90 a√Īos de vida y cuando m√°s necesitamos sembrar su obra y pensamiento en lo m√°s profundo de las mentes y los corazones de los j√≥venes cubanos:

‚ÄúEmpec√© de ‚Äúfidelista‚ÄĚ siendo casi un muchacho. La Revoluci√≥n cubana ha sido para m√≠ la vida y Fidel ha logrado encarnar la revoluci√≥n durante m√°s de medio siglo. He compartido sus posiciones en todas las cuestiones esenciales, y cuando no he estado de acuerdo con √©l lo he seguido tambi√©n. Admiro sin tasa tantas virtudes suyas que no cabr√≠an en quince l√≠neas, y tambi√©n s√© que las personalidades impares no pueden detenerse a limar sus defectos.

Para que el pensamiento pueda servir bien, no puede ser s√ļbdito de nadie. Pero est√° obligado a servir a la justicia social y la libertad humana, a tener cabeza propia y casarse con toda la verdad que alcance a ver. Fidel es un maestro en todas esas cualidades, y m√°s que ning√ļn otro estadista ha tratado de defenderlas frente a las razones de Estado y de pol√≠tica, y frente al poder que se ha visto forzado a ejercer. Cambi√≥ los lauros de pensador famoso por los de educador popular, y por ser motor de que los humildes se apoderaran de la vida, la liberaci√≥n y la cultura. Pero estoy seguro de que vendr√° el d√≠a en que se le estudie como uno de los m√°s grandes pensadores sociales del siglo XX‚ÄĚ.

Notas
El corrimiento hacia el rojo, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2001.
En el horno de los 90, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2005.
El ejercicio del pensar, (Segunda edición), Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2010
La revolución cubana del 30. Ensayos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2007.
Las ideas y la batalla del Che, Editorial de Ciencias Sociales-Ruth Casa Editorial, La Habana, 2010.
A Viva Voz, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2010.
Si breve…, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2010.
Andando en la historia, Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello-Ruth Casa Editorial, La Habana, 2009.
Entre ellos Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas en el 2007 y Premio Nacional de Investigación Cultural 2015.
Fernando Mart√≠nez Heredia, ‚ÄúNo permitan que llegue a ver dos Cubas en la cultura‚ÄĚ, en: A la mitad del camino, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2015, p.7.
Ibídem, p.11.
Silvio Correa, ‚ÄúBrev√≠simas palabras al lector‚ÄĚ, en: Ob.cit, p.2.

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