Feliz Día de las Madres

Cada hijo debe celebrar todos los días por tener a su madre. Se hace necesario que, con gestos de amor, dulzura, comprensión… la entienda y valore en todas las pruebas que le pone la vida. Amarla y respetarla es vivir por ella.

En Cuba se festeja de manera oficial por todo lo alto, cada segundo domingo de mayo, como D√≠a de las Madres. La primera vez que se celebr√≥ en La Habana fue el 10 de mayo de 1920 con la idea de Francisco Montoto y un grupo de compa√Īeros que se reun√≠an cada noche, en la tertulia del Centro de Instrucci√≥n y Recreo de Santiago de las Vegas, en esta provincia. En 1921 qued√≥ acordado por el Ayuntamiento del municipio de La Habana celebrar anualmente este d√≠a, extendi√©ndose a cada provincia del pa√≠s.

El D√≠a de las Madres se remonta al 12 de mayo de 1907 con la idea de Anna M. Jarvis (hija) en Filadelfia, quien sigui√≥ la iniciativa que tuvo su progenitora Ana Maria Reeves Jarvis quien fund√≥ en varias ciudades de Estados Unidos un d√≠a en honor al esfuerzo de las madres trabajadoras. Dos a√Īos despu√©s de la muerte de Reeves Jarvis, su hija quiso rendirle homenaje y organiz√≥ un d√≠a de la madre. Para esto introdujo campa√Īas activas que se extendieron por los Estados Unidos. Es por ello, que cada a√Īo toma mayor alcance en varias naciones, como un d√≠a de fiesta.

Una madre engrandece cuando un hijo reconoce en ella, su tesón, su amor incansable, su sobreprotección, su lucha constante por verlos crecer con salud y profesionalmente, velar por su alimentación, por su educación… Muchas viven con el orgullo de haber engendrado en su vientre el tesoro más preciado.

Hay una linda leyenda a la que muchos cubanos rinden culto. Asistir a la tumba de Amelia Goyre de Adot (La Milagrosa 1877-1901), situada en el Cementerio de Col√≥n en La Habana es un ritual de muchas madres, mujeres embarazadas‚Ķ de Cuba y el mundo. Le llevan ofrendas, le piden deseos, le ruegan por la salud de alg√ļn familiar, por la concepci√≥n de un hijo etc. con la esperanza de que La Milagrosa les conceda el deseo. Cuentan que la hermosa Amelia muri√≥ el 3 de mayo de 1901, a los 24 a√Īos de edad, tras la complicaci√≥n en el parto de su hijo. Luego de tr√°gico destino, su esposo Vicente Adot Rabell, capit√°n del Ej√©rcito Libertador, visitaba su tumba todos los d√≠as y se quedaba horas habl√°ndole, al retirarse nunca le daba la espalda. El pueblo, al ver este ritual comenz√≥ a seguir sus pasos e intuyeron que sus negocios y riquezas sub√≠an cada vez m√°s tras estas largas horas de estancia en la tumba. Otra de las leyendas comenta que tres a√Īos despu√©s abrieron su tumba y su cuerpo yac√≠a intacto, que el hijo que descansaba en sus pies, estaba ‚ÄĒ entonces‚ÄĒ en sus brazos. Seg√ļn datos investigativos realizados por la revista Bohemia, con el apoyo de trabajadores de la Necr√≥polis de Col√≥n, alegan que no existieron inscripciones del ni√Īo, ni exhumaci√≥n del cuerpo de Amelia, por tanto, no existen datos de que esto sea real. Incluso su esposo nunca entendi√≥ porque personas desconocidas que no eran familiares de Amelia, le llevaban flores a su tumba. Sin dudas esto es parte de nuestras creencias, religiones, folclor e historia.

La Asociación Hermanos Saíz les desea,

FEL√ćZ D√ćA!!!

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