Experiencia AHS en XXIII Romerías

Arribar a las tres décadas de vida es sinónimo de madurez, responsabilidad. Toda una etapa de cambio que los miembros —noveles y experimentados— de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín valorizan en su justa medida. 

En esta provincia, segunda con mayor membresía, la organización de jóvenes escritores y artistas cubanos se abre paso y le toma el pulso al arte de las nuevas generaciones. Así lo ratifican sus integrantes más nuevos como la joven asociada Yanelis Martínez,  periodista y  profesora de la Universidad de Holguín Oscar Lucero.

Para ella, «la  AHS  siguen manteniendo sus preceptos originarios y, a la vez, vive una etapa de maduración, en especial, a la hora de encauzar los proyectos de los jóvenes, quienes, en definitiva, somos los responsables fundamentales de la creación.»

Al interrogarla sobre las bondades al integrarse a esta «gran familia» afirma, «muchos jóvenes artistas, que no son membresía, me cuestionan , ¿qué te puede aportar ser miembro? Sí, te puede aportar, y mucho. Creo que falta el convencimiento y, más que ello, demostrar cuánto puede hacer la Asociación para impulsar tu obra.»

Dicen que con los treinta se perciben con mayor claridad los aciertos y desaciertos. Por esta razón, Diana Rosa Segreo, vicepresidenta de la AHS, nos aclara que «tenemos un catálogo de excelencia funcionando en todo el país. Igualmente, estrenaremos muy pronto nuestra sede en un punto neurálgico de la ciudad como la Plaza de la Marqueta.»

«Realmente, los 30 son una edad de madurez, pero no significan un período de estancamiento. Somos una institución protagónica en la cultura cubana, una de las principales herramientas del Ministerio de Cultura para asegurar, en materia de calidad y promoción, el arte joven. Estamos llevando la voz cantante desde la creación, al igual que la Uneac con sus propias características.»

La mirada renovadora de la Asociación se complementa con la experiencia de sus «hijos» mayores, esos que hoy ya no pertenece a sus «filas» por motivos de edad, pero le profesan mucha identidad y compromiso. Entre ellos, el  promotor musical Danilo Guerrero agradece haber disfrutado esa «locura maravillosa» que es la AHS. «Me siento parte de cada joven que canta, de cada artista de la plástica que ponga su corazón en un lienzo, de cada joven creador dispuesto a asumir posiciones de avanzada.»    

Y es que entender a la Asociación como una organización más, sería abrazar la ingenuidad. Con sus méritos y deudas aglutina a los defensores del arte de vanguardia, refleja la identidad del cubano y permite la expresión de los jóvenes desde la manera más sublime que es el arte. Por sus células, tres generaciones de cubanos han hecho historia. Sus frutos refrendan en buena lid la frase martiana que apuesta por «la utilidad de la virtud».

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