Estrofa Nueva, el reto de la permanencia

Sumar 17 años de permanencia en la cartelera cultural de Ciego de Ávila se dice más fácil de lo que se hace y es por eso que Estrofa Nueva, Encuentro Nacional de Intelectuales y Artistas que cada enero trae luz a la memoria de José Martí, no ha renunciado a la posibilidad de ser, incluso bajo los términos impuestos por una pandemia y la secuela inmediata de “confinar” el arte a la pantalla de un celular o a una computadora.

En esta oportunidad no hubo conferencias, presentaciones de libros, ni diálogo cara a cara, sino que el espacio virtual fue escenario para el disfrute y el homenaje, porque a estas alturas ha quedado claro que son preferibles las redes sociales, y los aplausos y emociones en forma de likes o emojis antes que la abulia y el silencio.

De esa certeza se han hecho eco los muchachos de la filial avileña de la Asociación Hermanos Saíz en los últimos meses, al mantener una ofertar cultural estable cuando muchas instituciones pusieron en pausa sus propuestas. Ahora tampoco hicieron concesiones a la posibilidad de que Estrofa Nueva fuera vacío y olvido.

Con antelación se diseñó el programa, se improvisó el set, se convocaron a artistas e investigadores del terruño, y el día 26 de enero echó andar la maquinaria, que durante tres días devolvió sonrisas, gracias a la cadencia de la poesía y el lirismo de la música, que fueron fusión dulcísima accesible desde el perfil en Facebook de la AHS y su canal en Youtube.

A los que saben querer propuso poemas infantiles del Apóstol y obras audiovisuales animadas, inspiradas en cuentos, entre ellos, El camarón encantado, y Deudores de su legado se adentró en los aportes de los investigadores Odalis Sánchez, secretaria ejecutiva de la Sociedad Cultural José Martí en la provincia, Eddy Naranjo, profesor en la Universidad Máximo Gómez Báez, y el historiador José Martín Suárez.

Por su parte, Con Martí en el pensamiento sirvió para revisitar artículos de trascendencia para la cultura cubana, y Traduciendo en melodía fue el espacio reservado para la trova, al estilo de cantautores como Eduardo Sosa y Leonardo García.

Soy el amor, soy el verso regaló versos sencillos y poemas musicalizados por diferentes artistas, entre ellos, el popular Oscar Sánchez y su versión de Los dos príncipes, y La figura martiana a través del lente expuso materiales audiovisuales que desentrañaron la figura del héroe desde diversas perspectivas y elementos cinematográficos.

Para el final quedó reservado un maratón de arte que tuvo como protagonistas a los escritores Roberto Carlos de Armas, Arlen Regueiro Mas, actores de la compañía Polichinela y la música de la agrupación Motivos Personales.

Lo cierto es que al Apóstol se le deben todos los honores aunque no sea 28 de enero, pero si además el arte sirve de elogio a su memoria y realza esta fecha en el calendario, debiéramos estar satisfechos. Por eso Estrofa Nueva siempre deja el regusto de la alegría al margen de cualquier contratiempo, mientras confirma que su permanencia no es fruto de la casualidad, sino de la búsqueda constante de nuevas maneras de hacer y pensar el arte.

Mirar en retrospectiva su devenir implica reconocer que no siempre los planes se concretaron a plenitud y que han sido muchas las veces en las que el presupuesto ha limitado el alcance y la nómina de invitados. En el año 2016 se hablaba de sillas vacías y de un evento que se “cocinaba” en su propia salsa de organizadores e invitados, mientras que en 2018 se reescribía bajo el influjo de la renovación. Desde entonces la buena vibra no ha faltado y así lo demuestra la excepcionalidad de esta edición.

Entre los invitados que en los últimos años han prestigiado el certamen están Anisley Díaz Boloy, Martha Acosta Álvarez, Rubiel Labarta, Evelyn Queipo, Yandrey Lay, los trovadores Axel Milanés, Eduardo Sosa y Oscar Sánchez, quienes junto a creadores del patio como Arlen Regueiro Mas, José Rolando Rivero, Heriberto Machado Galiana, Eduardo Pino, Masiel Mateo y Santa Massiel Rueda han configurado el espíritu de socialización del arte joven ya inherente a la cita. 

A estas alturas hay consenso en que Estrofa Nueva es un certamen necesario no porque regresa cada enero, sino porque es otro pretexto para hablar en presente de Martí, y ese privilegio bien vale cualquier esfuerzo. Que el compromiso de 17 años de trabajo sea impulso y no desgaste es aspiración compartida y, desde este lado del escenario (o pantalla), solo podemos aplaudir y ensanchar las expectativas.

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