Espacio Dialogar, dialogar: Forodebate El 26 de Julio y la m铆stica de la Revoluci贸n cubana

Por: Yasel Toledo Garnache

Como parte del espacio Dialogar, dialogar, que habitualmente realizamos en el Sal贸n de Mayo del Pabell贸n Cuba, convocamos al forodebate El 26 de Julio y la m铆stica de la Revoluci贸n cubana, el cual se realizar谩 este viernes a partir de las 10:00 am.

驴Qu茅 significa verdaderamente evocar aquel hecho y a sus protagonistas? 驴C贸mo el simbolismo del 26, esa fuerza y coraje, sigue acompa帽ando a nuestro pueblo en momentos muy complejos? 驴Cu谩nto conocemos a esos j贸venes que dispararon, so帽aron y muchos hasta murieron? 驴C贸mo aquellos hechos aportaron y est谩n presentes en el universo simb贸lico y el alma de la naci贸n? 驴C贸mo esa m铆stica iniciada mucho antes se ha enriquecido con sucesos del presente?… son algunas de las preguntas que pudieran motivar el intercambio.

En esta ocasi贸n nos acompa帽an como invitados la Doctora en Ciencias Filos贸ficas Yuleidys Gonz谩lez Estrada, quien se desempe帽a como profesora en la Universidad de Granma; la investigadora santiaguera Sahay Fajardo Videaux, y el soci贸logo habanero Alejandro Gum谩 Ru铆z, todos miembros de la secci贸n de Cr铆tica e investigaci贸n de la AHS.

Ya podemos dejar nuestras opiniones e interrogantes en la parte de los comentarios.

Emancipaci贸n, memoria y reconfiguraci贸n en la m铆stica de la Revoluci贸n Cubana

Por: Yuleidys Gonz谩lez Estrada

Parec铆a que el Ap贸stol iba a morir en el a帽o de su centenario, que su memoria se extinguir铆a para siempre, 隆tanta era la afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno, su pueblo es fiel a su recuerdo; hay cubanos que han ca铆do defendiendo sus doctrinas, hay j贸venes que en magn铆fico desagravio vinieron a morir junto a su tumba, a darle su sangre y su vida para que 茅l siga viviendo en el alma de la patria. 隆Cuba, qu茅 ser铆a de ti si hubieras dejado morir a tu Ap贸stol!

Fidel Castro Ruz

A esto, expresado con belleza inexplicable por Fidel, me refiero cuando hablo de la m铆stica de la Revoluci贸n Cubana. S铆, hablo de esa espiritualidad omnipresente que camina con nuestro pueblo haciendo que 鈥搑eligiosos y ateos鈥 sientan cercano y vivo el legado de nuestra ancestralidad rebelde. No creo que nuestra m铆stica tenga explicaci贸n desde las doctrinas teol贸gicas tradicionales ni en las interpretaciones filos贸ficas encartonadas. Somos lo real maravilloso y 鈥揷omo dice Buena Fe鈥 nacimos en el Caribe m谩gico.

En una ocasi贸n conversaba con un amigo cubano radicado en Costa Rica sobre nuestra identidad como pueblo y le preguntaba 驴Qu茅 nos hace diferentes? 驴Qu茅 lazos nos unen tan fuerte a esta gota de esmeralda ce帽ida por los mares?[1] La esencia emancipatoria de nuestra identidad, me contest贸 con esa naturalidad que dan las certezas. Y es cierto, pero esa identidad emancipatoria est谩 nutrida por un universo simb贸lico que el pueblo cubano resguarda en ese espacio terrenal y c贸smico llamado MEMORIA.

Fue esa memoria la savia que nutri贸 a aquellos j贸venes que en 1956 decidieron tomar el cielo por asalto de la mano de Mart铆, ese Misterio que nos acompa帽a, casi sin saber que ellos mismos inspirar铆an a otros m谩s tarde. Es esa memoria la que me hace llorar de emoci贸n cuando canto el Himno nacido en las entra帽as de esta ciudad fecunda de Patria en la que vivo. Es tambi茅n la que me motiva a escribir este texto que nace desde mi profundo sentipensar-actuar de revolucionaria cubana.

Sin 谩nimos de dar una conferencia de historia, quiero retomar la idea de la m铆stica de la Revoluci贸n Cubana como ese universo simb贸lico condicionado por la emancipaci贸n y la memoria. En ese sentido, los hechos del 26 de julio son trascendentales pues devolvieron la esperanza a muchos cubanos y les dotaron de una multiplicidad de s铆mbolos que todav铆a son expresi贸n de nuestra rebeld铆a y resistencia: el nombre del movimiento, la bandera bicolor, el programa de la revoluci贸n, la Marcha del 26 de Julio y la figura renovada de un Mart铆 que ahora se nos mostraba estratega militar y esp铆ritu de la naci贸n.

La lucha llev贸 a la victoria y ella a la necesidad de construir c贸digos para expresar la realidad nueva que la revoluci贸n requer铆a. Los s铆mbolos no fueron construidos solo desde el arte, si bien este los visibiliz贸, los recre贸 y los hizo accesibles para todas y todos. Vinieron de una cosmovisi贸n que defend铆a la igualdad de todas. Expresi贸n de esa cosmovisi贸n fue 鈥損or solo citar un ejemplo鈥 la sustituci贸n del uso de los t茅rminos se帽or o se帽ora por los de compa帽eros/as. Un cambio tan elemental como ese signific贸 una transformaci贸n radical, a la cual no prestamos suficiente atenci贸n, porque pas谩bamos de mirar a las otras como entes externos, a asumirles como colegas de viaje en la tremenda aventura que protagoniz谩bamos.

En esa misma l贸gica de transformaci贸n simb贸lica vinieron los Comit茅s de Defensa de la Revoluci贸n, la Federaci贸n de Mujeres Cubanas y otras organizaciones. Con ellas se impuls贸 una nueva forma de relacionamiento social; una nueva manera de empoderamiento y construcci贸n colectiva. No puedo dejar de mencionar grandes frases como: 鈥溌atria o muerte!鈥, 鈥溌enceremos!鈥, o esa legendaria que contiene todo el llanto y la rabia de Fidel: 鈥淐uando un pueblo en茅rgico y viril llora, la injusticia tiembla鈥.

Pero la memoria tiene sus plazos y la m铆stica, nuestra m铆stica, se reconfigura. Por eso, ser铆a un error pensar que solo est谩 compuesta por los hechos y las frases del pasado. Insisto en que se nutre del d铆a a d铆a, de nuestra creaci贸n individual y colectiva. Hoy el grito de 隆Patria o muerte! se ha convertido en 隆Fuerza Cuba!, 隆Viviremos y Venceremos!; la bandera de la estrella solitaria es tambi茅n una marca-pa铆s que exhibimos con orgullo en nuestros perfiles de facebook y ya no vamos a la plaza el 26 de julio a escuchar a Fidel sino a Santa Ifigenia; ese lugar donde un grano de ma铆z guarda sus restos con una inscripci贸n que solo reza FIDEL, porque no hacen falta, a煤n, m谩s palabras. Depender谩 de nuestra labor con las nuevas generaciones que nunca haga falta a帽adirlas.

Esas peque帽as-grandes cosas integran, a mi juicio, la m铆stica de nuestra Revoluci贸n. Sin embargo, tenemos el enorme desaf铆o de reconocerlas, investigarlas, visibilizarlas, hacerlas carne y sangre de sus m谩s j贸venes protagonistas. 驴芦Qu茅 hacer禄 vuelve a ser la pregunta del momento? Solo si viniera en el sentido leninista. Es decir, solo si apareciera cargada de alternativas. En eso la vanguardia art铆stica joven de este pa铆s tiene mucho que aportar, sobre todo si entendemos que nuestra condici贸n de vanguardia nos la hemos ganado a pensamiento; a pensamiento cr铆tico y comprometido con la justicia social y con el fuego creador que transforma vidas.

 

[1] Fragmento del poema Elogio de un poeta a su isla antillana del poeta guantanamero Ernesto V铆ctor Matute.

CUBAN脥A Y CULTURA DE LA LIBERTAD

Por Sahay Fajardo Videaux

Dialogar sobre la m铆stica de la Revoluci贸n implica como m铆nimo acercarse a la espiritualidad, detr谩s de un fen贸meno cuya naturaleza tempestuosa y trasformadora elige y coloca sus protagonista, y en ocasiones a los hechos, en pedestales aparentemente inalcanzables. As铆 los hombres construyen y destruyen sus altares a trav茅s de la Historia y de acuerdo a su tiempo. En el ejercicio de nuestra doble funci贸n de resultado y elemento constructor, nos corresponde interrogar al pasado, intentar establecer de manera l贸gica y coherente la relaci贸n entre lo ocurrido y lo evitado, para encontrar las constantes que nos hacen lo que somos.

Desde esta perspectiva, me acerco a la dimensi贸n de los hechos acontecidos el 26 de julio de 1953 y sus consecuencias. 驴Por qu茅 una acci贸n que constituy贸, en su momento, un fracaso, es hoy uno de los s铆mbolos m谩s importantes de nuestra Historia? La respuesta m谩s simple y directa es porque triunf贸 la Revoluci贸n de 1959.聽 Lo digo de esta forma con toda intenci贸n, pues sin ignorar el papel de los individuos, me interesa dialogar sobre este fen贸meno como el resultado de una cultura popular de la resistencia. 聽

Ambos hechos fueron posibles en virtud de una profunda conciencia de la Cuban铆a. En ellos se articulan, de manera org谩nica, criterios y valores enraizados en nuestro modo de ser, tales como la vocaci贸n por la soberan铆a y la b煤squeda por la justicia social. De este modo, es posible explicar las razones personales y morales que impidieron al teniente Sarr铆a asesinar o permitir聽聽 el asesinato del joven Fidel, o el asesinato de 鈥渓as Ideas鈥, como lo llamara el propio Sarria. 聽Explicar las casas abiertas para esconder j贸venes, la ayuda que recibieron de los campesinos, de los m茅dicos y enfermeras del Hospital Saturnino Lora, las madres en las calles reclamando por sus hijos, la movilizaci贸n聽 de la sociedad civil para proteger la integridad de estos j贸venes聽 por encima de las implicaciones pol铆ticas, de enfrentarse a una dictadura sangrienta. 聽Explicar, por encima de las razones objetivas y concretas de聽 este momento聽 hist贸rico, tantas manifestaciones聽 de solidaridad y sacrificios, articuladas de manera espont谩nea, para salvaguardar lo que la inteligencia popular聽 asumi贸 como el futuro de la Patria: los J贸venes del Centenario. 聽

Se manifestaba as铆 la cultura cubana 鈥渃omo cultura de la libertad y de la independencia, en virtud de los valores consagrados como lineamientos de la conducta, como recuerdo factual y hasta como leyenda, en un combate sin descanso contra constantes asedios dirigidos siempre a hacer desaparecer la Cuban铆a.鈥[1] 聽聽

[1] Joel james: Alcance de la Cuban铆a, Editorial Oriente, Santiago de cuba, 2001.

 

FERNANDO MART脥NEZ HEREDIA: CLAVES PARA LA REBELD脥A

(Fragmentos)

Mensaje de Fernando Mart铆nez Heredia a los j贸venes durante la clausura del Coloquio: 鈥Con arreglo a esta opini贸n trabajaremos. A 50 a帽os de la revista Pensamiento Cr铆tico鈥

21 de febrero, 2017

鈥淒esde que era muy peque帽o le铆a todo lo que hallaba, y de muchacho la revista Bohemia fue mi escuela pol铆tica. Pero ni so帽aba en que vendr铆a una gran revoluci贸n, que me form贸 y me cambi贸 una y otra vez, y que por ella llegar铆a a ser el director de una revista cubana prestigiosa. Pero nunca esper茅 homenajes, ni cuando 茅ramos centro de tareas hermosas ni cuando pasamos al olvido. A eso me ayudaron Jos茅 Mart铆 y la Revoluci贸n. Ahora, aunque en estos 煤ltimos a帽os los que hicimos la revista nos hemos tenido que ir acostumbrando, me emociona mucho recibir este agasajo. Pero me sobrepongo y contemplo y admiro su sentido profundo. No somos los protagonistas los que un d铆a hicimos Pensamiento Cr铆tico, los j贸venes revolucionarios cubanos comunistas de entonces. Son los j贸venes cubanos revolucionarios, los comunistas de hoy, los que al calor del homenaje, el rescate y el debate pasan la escuela pol铆tica del presente y hacen la vela de armas que requiere el futuro de luchas en las que se empe帽ar谩n y vencer谩n. Ustedes son los protagonistas.鈥

SOCIALISMO

芦Hay muchos m谩s dilemas y problemas. C贸mo combinar cambios y permanencias, relaciones sociales e ideolog铆as que vienen del capitalismo 鈥攜 que son muy capaces de rehacer capitalismo o generarlo鈥 con transformaciones que est谩n destinadas a formar personas diferentes, nuevas, y a producir una sociedad y una cultura nuevas. C贸mo aprovechar, estimular o modificar las motivaciones y actitudes de los individuos 鈥攕in lo cual no habr谩 socialismo鈥, cuando el poder socialista resulta tan abarcador en la econom铆a, la pol铆tica, la formaci贸n y reproducci贸n ideol贸gica y la vida cotidiana de las personas, y tiende a desalentar o impedir las iniciativas de las personas en la medida en que se burocratiza. C贸mo lograr que prevalezca el proyecto sobre el poder 鈥攅l mayor desaf铆o interno a los reg铆menes de transici贸n socialista鈥, cuando, adem谩s de los 谩mbitos que he referido, el poder es responsable de la defensa del pa铆s frente al imperialismo y los enemigos internos, y de las relaciones con los pa铆ses, las empresas y las instituciones internacionales del capitalismo. C贸mo lograr que prevalezca el internacionalismo sobre la raz贸n de Estado.

禄 El socialismo no surge de la evoluci贸n progresiva del capitalismo. Este ha sido creador de premisas econ贸micas, de individualizaci贸n, ideales, sistemas pol铆ticos e ideol贸gicos democr谩ticos, que han permitido postular el comunismo y el socialismo. Pero de su evoluci贸n s贸lo surge m谩s capitalismo. El socialismo es una opci贸n, y s贸lo existir谩 a partir de la voluntad y de la acci贸n que sean capaces de crear nuevas realidades. Es el ejercicio de comportamientos p煤blicos y no p煤blicos de masas organizadas y conscientes que toman el camino de su liberaci贸n total.

(鈥)

禄 La pr谩ctica revolucionaria de los individuos de las clases explotadas y dominadas, ahora en el poder, y de sus organizaciones, debe ser id贸nea para trastornar profundamente las funciones y resultados sociales que hasta aqu铆 ha tenido la actividad humana en la historia. En este proceso debe predominar la tendencia a que cada vez m谩s personas conozcan y dirijan efectivamente los procesos sociales, y sea real y eficaz la participaci贸n pol铆tica de la poblaci贸n. Sin esas condiciones, el proceso perder铆a su naturaleza, y ser铆a imposible que culmine en socialismo y comunismo.

(鈥)

禄 La transici贸n socialista es un proceso de violentaciones sucesivas de las condiciones de la econom铆a, la pol铆tica, la ideolog铆a, lo m谩s radical que le sea posible a la acci贸n consciente y organizada, si ella es capaz de volverse cada vez m谩s masiva y profunda. No se trata de una utop铆a para ma帽ana mismo, sino de una largu铆sima transici贸n. Su objetivo final debe servir de gu铆a y de juez de la procedencia de cada t谩ctica y cada pol铆tica, dado que estas son las que especifican, concretan, sujetan a normas, modos y etapas las situaciones que afectan y mueven a los individuos, las instituciones y sus relaciones. Por tanto, no basta con tener eficiencia o utilidad para ser procedente: es obligatorio sujetarse a principios y a una 茅tica nueva, socialista.

(鈥)

禄 El mayor potencial adverso a su dominaci贸n es la enorme cultura acumulada de experiencias de contiendas sociales y pol铆ticas 鈥攜 de avances obtenidos por la Humanidad鈥, cultura de resistencias y rebeld铆as que fomenta identidades, ideas y conciencia, y deja planteadas inconformidades y exigencias formidables y urgentes. Todo eso favorece la opci贸n de sentir, necesitar, pensar y luchar por avances y creaciones nuevas.禄 (en Autocr铆ticas, un di谩logo al interior de la tradici贸n socialista, volumen de Ruth Cuadernos de Pensamiento Cr铆tico, Ciencias Sociales/Ruth Casa Editorial, La Habana, 2009.)

LOS DILEMAS DE JULIO ANTONIO MELLA

芦Mella tuvo que ser muy rebelde para lograr ser revolucionario, y para seguir si茅ndolo durante su breve vida. Muy poco conocido en su actuaci贸n y sus ideas, su grandeza, sin embargo, ha sido reconocida por todos y ha conmovido a muchos. Mella ha sido ejemplo, herencia yacente, s铆mbolo de revoluci贸n, el l铆der m谩s puro, el sacrificio, el pensamiento m谩s alto. Debemos estudiar la naturaleza, el soporte, el alcance y la eficacia de esas emociones que s铆 comunican, motivan y suman voluntades. Mella est谩 en la vocaci贸n subversiva y en los antiguos gritos que hicimos nuestros los j贸venes un tercio de siglo despu茅s, con las adiciones necesarias; est谩 en los miles de internacionalistas que han sabido trabajar, luchar y morir en cualquier parte del mundo, tuvieran o no en el bolsillo el carn茅 de Mella, Camilo y el Che. Que Julio Antonio Mella contin煤e activo, formando parte del combate en esta hora decisiva de Cuba, depende de nosotros. Si me permiten imaginar a Mella dici茅ndonos s贸lo una frase hoy aqu铆, quiz谩s ser铆a: 鈥淪ean siempre comunistas, pero sin dejar de ser manicatos鈥澛. (En el art铆culo 芦Los dilemas de Julio Antonio Mella禄)

芦No permitan que llegue a haber dos Cubas en la cultura禄

Palabras de agradecimiento pronunciadas el martes 18 de octubre de 2011, durante el acto de entrega del premio Maestro de Juventudes, m谩xima distinci贸n que otorga la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z

芦La cultura es, por su naturaleza, sus fuerzas acumuladas y sus logros, lo que est谩 m谩s cerca de ponerse a la altura de las revoluciones sucesivas, las tareas diferentes y superiores a lo que parece posible y la ambici贸n desmesurada, tres rasgos que son esenciales para que exista el socialismo.

(鈥)

禄 Que los alumnos de todos nosotros 鈥攄e los maestros de hoy鈥, puestos a la tarea de realizar y cumplir, no nos hagan caso en nada que hayamos dicho que pueda estorbarles para cumplir los ideales que estamos compartiendo hoy. Que sientan siempre con su propio coraz贸n, y piensen siempre con cabeza propia. Solo as铆 ser谩n capaces de hacer a Cuba cada vez m谩s libre, m谩s justa y m谩s pr贸spera.禄

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  • AH脥 est谩n sus nombres, los rostros, el dolor en las familias que no olvidan. Cada julio resuenan los disparos con algunas marcas todav铆a en la pared y en el alma de un pueblo. A veces mencionamos el hecho, lo evocamos con palabras, miramos alguna imagen鈥 Ellos deber谩n ser siempre parte de nosotros.

    Es julio, 67 a帽os despu茅s, y alrededor de la Revoluci贸n Cubana gravita una m铆stica, conformada por una serie de sucesos, personas y factores que enriquecen las esencias de la naci贸n y su capacidad para resistir y so帽ar, para encontrar alternativas y seguir adelante, a pesar de la complejidad de las circunstancias.

    El asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de C茅spedes, en Bayamo, es uno de esos acontecimientos con un simbolismo y una fuerza que deber谩 circular permanentemente por nuestras venas.

    Aquel 26 qued贸 marcado para siempre. Eran j贸venes, muchachos como nosotros, llenos de vida y coraje, con plena conciencia de la necesidad de lograr la libertad total de Cuba. Los disparos no eran solo contra los soldados o las edificaciones militares, eran tambi茅n contra las injusticias, la miseria, el analfabetismo, la falta de derechos a la Educaci贸n y la Salud, el fraude electoral, los robos, los secuestros, los asesinatos鈥, que pululaban en la etapa.

    Miles de ni帽os mor铆an por falta de recursos, el 90 por ciento de los que viv铆an en el campo eran devorados por par谩sitos, la mayor铆a de las familias de zonas rurales viv铆an en peores condiciones que los indios que encontr贸 Col贸n, seg煤n palabras del propio Fidel Castro en su alegato de autodefensa La historia me absolver谩, en el cual denunci贸 los principales problemas del pa铆s.

    Dejo de teclear unos minutos, y me recuesto en el espaldar de la silla. Me parece verlos aquel d铆a鈥 Retumba lo que se conocer铆a luego como el Manifiesto del Moncada, el poeta Ra煤l G贸mez Garc铆a lee sus versos Ya estamos en combate鈥 Escucho a Fidel: 芦Compa帽eros: Podr谩n vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, 隆贸iganlo bien, compa帽eros!, de todas maneras el movimiento triunfar谩. Si vencemos ma帽ana, se har谩 m谩s pronto lo que aspir贸 Mart铆. Si ocurriera lo contrario, el gesto servir谩 de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldar谩 en Oriente y en toda la isla. 隆J贸venes del Centenario del Ap贸stol! Como en el 68 y en el 95, aqu铆 en Oriente damos el primer grito de 隆Libertad o muerte!…禄.

    Y m谩s tarde los disparos, la sangre, la persecuci贸n, los asesinatos. Uno lee testimonios, mira fotograf铆as de los cuerpos destrozados, y resulta inevitable estremecerse.

    Muchos de los sobrevivientes en la acci贸n fueron capturados despu茅s, y torturados. A varios les trituraron los test铆culos, les arrancaron la visi贸n鈥 Ah铆 est谩, por ejemplo, Abel Santamar铆a, fiel a sus principios sin importar el dolor. Nos parece observar a su hermana Hayd茅e, a quien le ense帽aron un ojo de 茅l, y la amenazaron con sacarle el otro si ella no hablaba. La joven amorosa, pero corajuda respondi贸 con dignidad que si 茅l no dijo nada, ella tampoco. M谩s tarde le comunicaron: 芦Ya no tienes novio porque te lo hemos matado tambi茅n鈥β. Se lee f谩cil, mas pensemos en el momento, en la tristeza, en aquellas p茅rdidas que desgarraban鈥, pero no hac铆an ceder.

    A otros les inyectaron aire y alcanfor en las venas para matarlos. Nos vienen a la mente las an茅cdotas del joven Andr茅s Garc铆a, atacante al C茅spedes, a quien golpearon hasta hacerlo perder el sentido y luego lo estrangularon con una soga, pero incre铆blemente sobrevivi贸.

    Nos sumergimos otra vez en La historia me absolver谩, un texto que debe ser revisitado por cada generaci贸n, para comprender mejor la dimensi贸n de aquellos sucesos y la altura de Fidel como martiano, revolucionario y cubano.

    En ocasiones repetimos el Moncada de los j贸venes de hoy es este o aquel, tal o m谩s cual responsabilidad, esta o aquella acci贸n, pero ojal谩 tengamos plena conciencia de lo que significa evocar aquel hecho y a sus protagonistas. La Cuba de la actualidad est谩 repleta de retos diferentes, que solo podremos vencer entre todos como una familia enorme a favor del progreso y la vida, con fidelidad a los principios y la belleza.
    El esp铆ritu del 26 de julio nos debe acompa帽ar en cada momento, como factor indispensable para seguir en el camino de la dignidad, incluso cuando el triunfo parezca imposible. Esa decisi贸n, esa fuerza y coraje casi m铆sticos como pueblo, junto a la inteligencia y la unidad, deben seguir llev谩ndonos a nuevos 茅xitos, como lo hizo aquella generaci贸n cinco a帽os, cinco meses y cinco d铆as despu茅s de los asaltos.

    Eso parece un milagro: que un grupo de j贸venes impulsara una guerra de tal dimensi贸n que acabara con un ej茅rcito poderoso, con una tiran铆a apoyada por Estados Unidos鈥, que ellos y todo el pueblo concretaran un proyecto social convertido en referente de valor y solidaridad en el mundo鈥 Eso es tambi茅n y esencialmente Cuba, esa es parte de nuestra m铆stica, de nuestro coraz贸n como naci贸n, de nuestro encanto, con la capacidad para irradiar luz al resto del planeta. La Revoluci贸n desde su inicio es un fen贸meno social, pol铆tico y tambi茅n cultural a nivel internacional, con la belleza suficiente para despertar versos y canciones, m煤sica y bailes.

    El 26 es tambi茅n Fidel, el joven y el apasionado, el revolucionario total que nos confirm贸 la posibilidad de conquistar los sue帽os. Uno piensa en el d铆a, en los sucesos鈥, e inevitablemente nos viene a la mente su altura como l铆der que debe permanecer con nosotros.

    Venimos de ellos, y de aquellos que protagonizaron las diferentes guerras por la independencia. En nuestras mareas est谩n Carlos Manuel de C茅spedes, Francisco Vicente Aguilera, Perucho Figueredo, Antonio Maceo y, por supuesto, Mart铆; est谩n Abel Santamar铆a, el Che, Camilo y los j贸venes del Centenario.

    Es por eso que este es un pueblo con una confianza tremenda en su fuerza, con lealtad a lo que considera valeroso. El 26 de julio jam谩s deber谩 constituir 煤nicamente una fecha ni un acto. Es un s铆mbolo, parte del alma de Cuba y de cada uno de nosotros.

  • Estremecen los hechos y los protagonistas. J贸venes como nosotros, llenos de sue帽os, de ansias de libertad. Ten铆an familia, hijos algunos, pero dejarlo todo, eso es admirable, es el mejor ejemplo para las generaciones venideras. No pelearon por riquezas, lo hicieron por justicia, por equidad. Esa generaci贸n es una constelaci贸n de estrellas que inspira a la juventud de Cuba, as铆 lo vemos los j贸venes, as铆 de m谩gico es el proceso nuestro.
    Ad谩n Presidente de la Asociaci贸n Hermanos Saiz en Granma

    1. Excelente reflexi贸n Ad谩n. Precisamente de eso se trata. Esa generaci贸n debe continuar siendo inspiraci贸n para la juventud cubana, para que sigamos enriqueciendo la m铆stica con la coherencia entre pensamiento y acci贸n.

  • Hola Yuleidys. Me gust贸 mucho tu texto. Creo que esa idea que planteas de reconfigurar la m铆stica revolucionaria en Cuba es clave, y quisiera que profundizaras un poco m谩s en ella.

    1. Buenos d铆as Luis. Muchas gracias por tu solicitud.
      Lo que creo es que la m铆stica de la Revoluci贸n Cubana, si bien mantiene elementos estables, es hist贸rica y , por tanto, se va transformando en la medida en que vamos incorporando nuevos s铆mbolos, nuevos ritos.
      Te pongo un ejemplo que creo ilustra mucho lo que quiero decir.
      En su canci贸n Cita con Angeles Silvio Rodr铆guez coloca una hermosa imagen de los h茅roes como 谩ngeles guardianes de las revoluciones. Esa misma imagen fue reconfigurada y dotada de nuevo sentido en la canci贸n Cabalgando con Fidel de Ra煤l Torres qui茅n los reuni贸 a todos en la ic贸nica Plaza de la Patria para recibir el esp铆ritu del Comandante en jefe. Ya ah铆 los llam贸 «h茅roes de espaldas aladas». Para m铆 esa es la forma en la que se reconfigura la m铆stica.

      1. Excelente ejemplo! Yo coincido contigo en lo que dices en tu texto de que la m铆stica revolucionaria se nutre del d铆a a d铆a de nuestra creaci贸n individual y colectiva. Es decir, solo si continuamos pariendo nuevas rebeld铆as, nuevas resistencias, nuevas creaciones. Eso implica que nos va a llevar siempre a ser un poco inc贸modos, hacia afuera y dentro del pa铆s, pues si es una m铆stica revolucionaria tiene que conducir a transformaciones sociales y personales, que chocar谩n con inercias, incluso por las creadas por nosotros mismos. Creo que la m铆stica es el motorcito que nos hace caminar en una direcci贸n revolucionaria

  • Buenos d铆as a toda la gente buena que ha decidido conectarse esta ma帽ana con la m铆stica de la Revoluci贸n Cubana; tema que fuera propuesto por el grupo de debate de WhatsApp creado para el Congreso de Pensamiento y Premio Memoria Nuestra de las Romer铆as de Mayo y que hoy se mantiene dialogando y aportando ideas.
    Soy Yuleidys Gonz谩lez, al铆as Yula, y me hace muy feliz que la Asociaci贸n haya abrazado esta iniciativa y la haya colocado en uno de sus espacios de pensamiento m谩s reconocido.

  • Fernando Mart铆nez, en esos profundos fragmentos que han sido aqu铆 colocados, coloca una idea que me parece clave: C贸mo lograr que prevalezca el proyecto sobre el poder, a lo que llama «el mayor desaf铆o interno a los reg铆menes de transici贸n socialista» Quisiera que profundizaran en ello, en particular, en c贸mo se desarrolla esta tesis en el pensamiento de Fernando.

  • Se agradece este debate sobre todo porque hace alusi贸n a los s铆mbolos y su capacidad para otorgarle sentido a la realidad. Creo que es uno de los temas a los que hay que prestarle la atenci贸n apropiada. Prefiero aportar a este debate desde la necesidad de reconocer que hay en la simbolog铆a revolucionaria algunos elementos que se han desgastado y otros cuyos c贸digos comunican poco o nada a las generaciones m谩s contempor谩neas a falta de contacto con realidades que se alejan en el tiempo. Por eso creo que se debe entender a la Revoluci贸n como un proceso en transformaci贸n permanente capaz de generar una iconograf铆a y discurso propio en cada generaci贸n y si bien debe haber un tronco com煤n es importante que esos 铆conos y s铆mbolos sean tambi茅n el resultado del accionar de sus portadores porque eso genera sentido de pertenencia y apropiaci贸n coherente. Por otro lado haciendo referencia a lo que plantea Yula se agradece que se piensen los elementos que hoy constituyen la marca pais. Creo que una de las razones por las que ese elemento ha funcionado es porque tiene el trabajo de profesionales formados en la revoluci贸n detr谩s. Probablemente haya quien se cuestione por qu茅 hacer tanto 茅nfasis en est谩s cuestiones que que son de forma cuando es evidente que la revoluci贸n supuso en s铆 misma un proceso emancipatorio, sin embargo el terreno de la disputa de sentidos pasa por la sensorialidad, en la contemporaneidad lo real y evidente tiene que tener est茅tica para que guste y enamore. Muchas veces los procesos m谩s extraordinarios les ha faltado lo est茅tico por no ser considerado esencial y quiz谩s ese ha sido un fallo porque se desconoce as铆 la necesidad humana por encontrar lo bello. Por otro lado el elemento de la conexi贸n discursiva tiene que tener un anclaje en la realidad de las personas La emancipaci贸n pasa por la consciencia y solo desde ese estado se puede pensar un pa铆s que se reinventa constantemente para construirse a s铆 mismo.

    1. Estimados amigos y compa帽eros: soy profesor de Historia e Historiador argentino interesado por la relaci贸n entre Revoluci贸n, historiograf铆a y educaci贸n. Quisiera saber si se han producido trabajos de an谩lisis sobre iconograf铆a y creaci贸n de sentido en el 谩mbito escolar. Para quienes nos acercamos con inter茅s y respeto al proceso cubano el acceso a textos producidos en Cuba a veces es dificultoso. Muy interesante lo que he leido en este espacio de intercambio.

      1. Buenos d铆as Juan Pablo. Sobre ese tema hay un trabajo de Fernando Mart铆nez Heredia que sali贸 en el blog La Tizza. Se llama 5 problemas para investigar la Revoluci贸n Cubana.
        Es un excelente an谩lisis que puedes revisar.

    2. Excelente, Yasmany. Completamente de acuerdo contigo. Precisamente, la Revoluci贸n Cubana es cultural. Cre贸 una nueva est茅tica, entendida 茅sta como ese universo simb贸lico que nos acompa帽a. Esa est茅tica se construye no solo desde lo art铆stico sino tambi茅n desde el ejercicio del poder y la participaci贸n social. Por eso es tan vital este debate. En 茅l nos jugamos el destino de nuestro pa铆s todos los d铆as. De 茅l depende que haya esa coherencia entre el proyecto y el poder de la que nos habla Fernando

      1. existen algunos trabajos al respecto sobre todo relacionado con los foto reportajes que hiciera Ernesto Oca帽a Odio quien registr贸 todo lo acontecido con los j贸venes del Asalto. Y que adem谩s son las m谩s conocidas y difundidas en nuestros libros con fines educativos.

  • Hola, muy interesante los articulos propuestos. Creo que el nacimiento de la m铆stica revolucionaria es un tema sumammente atractivo y del cual aun queda mucho por investigar. La mistica revolucionaria ha estado muy ligada a la figura de Fidel y de ah铆 que, en efecto, haya que repensar la mistica de la revolucion para estos tiempos.
    Hace un tiempo, en un concierto de Silvio (el de frente a Casa de las Americas) que llovi贸 todo el tiempo; en un momento que parec铆a escampar, Silvio cant贸 una canci贸n y en el momento que dijo «agua» (q era el estribillo) rompi贸 a llover de nuevo. Un amigo me dijo algo asi como: «este tipo es lo unico mistico que queda en Cuba» Mas all谩 de coincidir o no con el comentario; la necesidad de renovar la mistica revolucionaria es un tema mas imprescindible de lo que se suele pensar. Un saludo.

    1. Hola hermano, muchas gracias por participar. A veces nos preguntamos si en verdad estamos aportando todo lo que podemos a la m铆stica de nuestro tiempo. 驴Cu谩l es o debe ser en verdad esa m铆stica? Abrazo

      1. Tremendamente profunda tu pregunta Yasel. Va a la mism铆sima esencia de nuestro di谩logo de hoy. C贸mo aportamos. Creo que lo primero es entender que tenemos que involucrarnos con todo y con coherencia.

    2. Yo estuve en ese concierto tambi茅n, fue m谩gico. Creo que la clave est谩 en que esa necesidad sentida de renovar la m铆stica revolucionaria debe llevarnos, m谩s que a se帽alarla o celebrarla contemplativamente, a encarnarla. Yo la he sentido cuando me sum茅 como voluntario a llevarle la comida a los ancianos, y he visto como hemos logrado que se sumen muchos m谩s, la mayor铆a muy j贸venes, gente valios铆sima, sensible y comprometida, que no han dejado que nuestra trabaz贸n objetiva y subjetiva para crear, posterguen sus ganas de hacer. Una de esas trabazones ha sido pensar y actuar como si Fidel agotara la m铆stica de la Revoluci贸n, que nos impide ver el Fidel que llevamos dentro. Tu comentario a colocado cuestiones muy pertinentes.

      1. Coincido en que la pregunta de Yasel es central. Igual con Luis de que hay que encarnar la m铆stica. Me disculpo por no haber podido participar mas en el debate. Estoy trabajando. Un saludo a todos.

  • Querid@s herman@s y foristas, mi nombre es Alejandro Gum谩 Ruiz y me vuelve a honrar y comprometer esta convocatoria de la AHS para pensar las rebeld铆as. Sobre todo porque ya sabemos el «para qu茅» de ese pensamiento, que no es precisamente para conmemorar un aniversario m谩s, sino para atizar los rescoldos revolucionarios en esta Cuba peliaguda de hoy donde al menos dos tonalidades de verde (el del uniforme guerrillero y el de los d贸lares) vuelven a disputarse una franja del arcoiris… en realidad, el arcoiris entero.

    Tratar茅 de ir desarrollando una reflexi贸n que ir茅 colocando por partes.

  • I. La historia que se hace suele rehacerse (o deshacerse) cuando es contada, pensada, sentida. Hemos escuchado m谩s de una vez que el Moncada fue 鈥渆l motor peque帽o que impuls贸 el motor grande de la revoluci贸n鈥, pero esa met谩fora deficitaria se instal贸 en nuestras escuelas, casas, medios y en el sentido com煤n mucho despu茅s del 26 de julio de 1953. Ese es tambi茅n, un relato de los vencedores, que fuimos nosotros esta vez. Pero cuando no se hab铆a vencido, cuando las desventajas eran muchas, cuando los factores de riesgo y las posibilidades de muerte eran enormes, 驴cu谩les eran las 鈥渃ertezas鈥 de triunfar? Subrayo la palabra 鈥渃ertezas鈥 para distinguirla de la 鈥渇e鈥. La m铆stica est谩 hecha 鈥搚 se pone al ruedo鈥 m谩s de fe que de certezas. El 27 de julio de 1953, el 28, el 29, el 30鈥 o el 31 de diciembre de ese a帽o, cuando todos los pa铆ses cubanos comentaban el hecho mientras forcejeaban la distorsi贸n, el silencio c贸mplice y la verdad quemante, 驴a qui茅n se le hubiera ocurrido asociar aquellos asaltos con motor alguno?

    Asombro, admiraci贸n callada y cuestionamientos se entremezclan entre las reacciones suscitadas por el hecho. Cada ca铆do es tambi茅n una madre, un hermano, un pariente que se desgarra y se pregunta: 驴habr谩 valido la pena? 驴Es este el camino? Fidel Castro lleva sobre s铆 el mayor peso de esas y otras preguntas. Entre sus disposiciones est谩 tambi茅n la de contestar a cada una con la vida en la picota.

  • Sahay coloca un pregunta que considero central en esto de la m铆stica revolucionaria: 驴Por qu茅 una acci贸n que constituy贸, en su momento, un fracaso, es hoy uno de los s铆mbolos m谩s importantes de nuestra Historia? Ella lo conecta con la continuidad de la resistencia y la rebeld铆a que sucedi贸 a aquel acontecimiento, y que permite verlo a la luz de esa historia, de esa vocaci贸n continuada de libertad. Yo coincido plenamente, y le a帽ado que quienes protagonizaron aquellos hechos no perdieron la fe en la victoria y en su propia condici贸n revolucionaria, cosa que la figura de Fidel sintetiza enormemente. Es decir, mantuvieron viva su m铆stica revolucionaria, incluso en fracasos posteriores, porque el asalto al Moncada no fue el 煤nico. Por tanto es precisamente esa voluntad de resistir y vencer, de la que nos habla Sahay, lo que ha hecho que el 26 de julio sea hoy una una celebraci贸n patria. Cuando celebramos el 26, estamos celebrando nuestra condici贸n rebelde, nuestra capacidad de resistencia, nuestra fe en la victoria. Creo que es importante que as铆 lo veamos, pues las fechas pol铆ticas tienden a vaciarse de significado. Estoy seguro que profundizando en ese significado con autenticidad, lograremos que se mantenga vivo en las nuevas generaciones.

    1. Coincido contigo Luis Emilio. El art铆culo conecta el hecho con su impacto en la larga duraci貌n e ah矛 lo simb贸lico de este d铆a.
      Hay que trabajar para sacar de los espacios acad茅micos estos aportes. Yo he trabajado en varios niveles de ense帽aza y en los programas de estudio cuando se habla de este hecho se simplifica a los asaltos a los cuarteles y a la historia me absolver脿. No hay una articulaci贸n de este hecho con otros que suceden posteriormente. Le estamos ense帽ado a las nuevas generaciones y pensamiento parcelario y reproductivo. Resaltamos la fecha y no su impacto.

    2. La cubania ha marcado la autenticidad de nuestras luchas. Cada una de ellas a lo largo de la historia, m谩s que acontecimientos pol铆ticos hay sido tambi茅n una Murcia constante por defender formas de hacer aut贸ctonas. las acciones de 26 de julio m谩s hay de su relaci贸n vinculante con varios hechos de la historia anterior y posterior al hecho, representa en esencia esa caracter铆stica de la rebeld铆a propia del Am茅rica, del Caribe y de todos los pueblos colonizados, cuya principal fortaleza el la resistencia a travez de la defensa a utransa de su identidad nacional .

  • Yula interesante texto!creo que es necesario reconfiguarar esa m卯stica. Los nuevos tiempos lo ameritan. Humanizar a estos protagonista y crear nuevas f贸rmulas mucho m谩s atractivas para trasmitir el conocimiento ayudar矛a a valorar nuestra historia, nuestros s铆mbolos.

  • II. La oposici贸n a Batista y al Golpe de Estado configuraban un arco diverso cuyos elementos no pueden homologarse. Todas las 鈥渙posiciones鈥 fueron pol铆ticas (en el sentido legal y encauzado del t茅rmino). Solo la que dise帽贸 y lider贸 Fidel fue 鈥渞evolucionaria鈥. Pero no 鈥渞evolucionaria鈥 en sus efectos inmediatos, sino en aquel lugar al que Mart铆 remit铆a a quienes se preguntaban por las condiciones de la guerra que predicaba: el subsuelo.
    驴Qu茅 cambi贸 el asalto al Cuartel Moncada el 27 de julio de 1953 para llamarle una 鈥渁cci贸n revolucionaria鈥? Cambi贸 los arredros y la orfandad de alternativas, pero, tambi茅n, la ausencia de sismas. Las revoluciones necesitan producir sismas, rupturas, alteraciones, no solo despu茅s que triunfan, sino, sobre todo, cuando no han triunfado.
    El Moncada forz贸 respuestas nuevas a la situaci贸n nacional no porque 鈥渟ugiriera鈥 una, sino porque la represent贸 con sangre. Y cuando hay m谩rtires, las motivaciones y la m铆stica adquieren una dimensi贸n por completo nueva: hay que cumplir con ellos, hay que hacer 煤til su martirio, hay que realizar el ideal que los levant贸 hasta su ca铆da.
    Quisiera proponer una distinci贸n entre 鈥渄errota鈥 y 鈥渇racaso鈥 que me parece importante. Se es derrotado cuando fuerzas adversas a la consecuci贸n de nuestros objetivos logran impedirlos (por multiplicidad de factores, incluido el azar, que no es el caso analizar ahora). Pero fracasamos cuando abandonamos nuestros objetivos.
    Si lo entendemos as铆, a Fidel Castro lo derrotaron muchas veces, pero nunca fracas贸.
    El Moncada fue una derrota militar, y hasta que tuvieron lugar el juicio y el alegato famoso, tambi茅n pol铆tica.
    El mote de 鈥渁venturerismo鈥 y 鈥減utchismo鈥 no provino solo de fuerzas contrarias al programa del Moncada, sino de fuerzas aliadas. Ah铆 est谩n los documentos probatorios del Partido Comunista en la segunda mitad de los 50.
    Lo crucial de la actitud de Fidel 鈥搎ue es lo crucial de las rebeld铆as y la m铆stica que al ser desplegada por ellas las reproduce y proyecta鈥 es su desprecio por 鈥渓as evidencias鈥, por la 鈥済ravedad social鈥, por 鈥渓a l贸gica鈥. Es ese desprecio para m铆, el n煤cleo hereje de su noci贸n de 鈥渟entido del momento hist贸rico鈥.

  • Creo que no solo es necesario la preservaci贸n de la m铆stica revolucionaria a trav茅s de la memoria y los sentimientos. Para mi se hace imprescindible continuar profundizando en la construcci贸n colectiva de la memoria. Reconfigurar los s铆mbolos ahondando en aspectos relegados o poco visibilizados de la 茅pica revolucionaria que enriquecen los referentes simb贸licos a los que acudimos. Crear nuevos sentidos de las luchas libradas dar谩 mayores referentes 茅picos emocionales a las generaciones heterog茅neas que continuamos luchando por construir el socialismo con la rebeld铆a que la Generaci贸n del Centenario asalt贸 el Moncada

    1. Perfectamente de acuerdo. Pero insisto en que la m铆stica de la Revoluci贸n no est谩 solo en la 茅pica . Cuando digo que es hist贸rica lo digo en el sentido marxista que comprende que la historia la hacen las masas. Por eso tod@s tenemos un papel protag贸nico en ese llamado que haces.

  • III. Nada en la lit贸sfera cubana de 1953 indicaba que la estrategia de Fidel fuera correcta. Nada. Por eso hay que desconfiar siempre de los indicadores cient铆ficos. Debemos dise帽ar indicadores morales, indicadores 茅ticos, indicadores de la fe.
    Si a Fidel Castro lo hubieran matado en alguna de las tantas ocasiones propicias que hubo para ello tras el Moncada, si con ese desenlace se hubiese desmembrado y disuelto el movimiento por 茅l inspirado y conducido, si con esa disoluci贸n hubiesen sobrevenido 67 a帽os m谩s de la rep煤blica aquella, 驴estar铆amos juzgando hoy como 鈥渄esacertada鈥 la estrategia de Fidel? 隆Cu谩n mezquinos ser铆amos! La validez de una idea no puede juzgarse por el curso de sus desenlaces sino por sus implicaciones para la liberaci贸n de las personas y las sociedades.
    La pr谩ctica no es, entonces, 鈥渆l criterio valorativo de la verdad鈥, sino su criterio de realizaci贸n. El criterio valorativo de la verdad son siempre sus contenidos.
    Las verdades de la burgues铆a cubana, de las clases medias, y del sentido com煤n de los oprimidos era que tan cerquita de los Estados Unidos, pod铆amos tener un sistema capitalista m谩s o menos desarrollado en sus formas, una constituci贸n m谩s o menos popular como la del 40, una diversidad m谩s o menos desplegada de veh铆culos pol铆ticos para expresar intereses encontrados y diferentes, pero nunca, nunca plantear una subversi贸n del sistema en su conjunto. Eran las verdades de la geopol铆tica y de la econom铆a. 驴C贸mo sobrevivir sin un arreglo con Estados Unidos? y 驴c贸mo lograr ese arreglo si no se comparte la representaci贸n de lo nacional con una clase que sea dominante hacia adentro y dominada hacia afuera? Es decir, 驴c贸mo mantener enga帽ada a la gente y a sus comprensiones hist贸ricas si de pronto 鈥揳l articularse los oprimidos en un nuevo empe帽o redentor que apuntara al conjunto del sistema y vertebrara una respuesta de desquiciamiento total y no de mera 鈥渁dministraci贸n鈥濃 se pierde la posibilidad de presentar los conflictos pol铆ticos entre clases sociales como 鈥減roblemas entre cubanos鈥?
    La verdad de Fidel era otra. No la expres贸 con la Introducci贸n a la Cr铆tica de la Filosof铆a del Derecho de Hegel, de Carlos Marx (鈥渓a teor铆a se convierte en fuerza material si se apodera de las masas鈥); la expres贸 con una saeta que conectaba a todos los oprimidos (鈥渓lamamos pueblo, si de lucha se trata鈥︹), la expres贸 con los datos concretos de la realidad nacional, la expres贸 con sus cualidades carism谩ticas, con una extraordinaria flexibilidad t谩ctica y otra extraordinaria rigidez de principios, y la expres贸 con la disposici贸n a morir por esa verdad, que ha de ser otro de los indicadores para determinar la validez de una idea.

  • IV. Jos茅 Mart铆 鈥搚 no Carlos Marx鈥 fue la fuente ideol贸gica fundamental del Asalto al Moncada. Porque para los revolucionarios cubanos, Jos茅 Mart铆 fue la puerta de entrada un marxismo que fuera revolucionario tambi茅n. As铆 deber铆a seguir siendo. Jos茅 Mart铆 es la 煤nica posibilidad 鈥搚 la mejor鈥 que tiene el marxismo entre nosotros para ser revolucionarios. Ninguno de los j贸venes que fue al Moncada, lo hizo por haberse le铆do El Capital. 鈥淗ay verdades que caben en el ala de un colibr铆鈥, y se comprende tambi茅n desde la fe.
    El magma de las rebeld铆as es la sensibilidad revolucionaria, que va encontrando sus modos de explicarse, fundamentarse e ideologizarse, pero que no puede perder la condici贸n de sensibilidad revolucionaria so pena de perder su poder disruptivo y la capacidad de adecuaci贸n de las pr谩cticas pol铆ticas a los torrentes de su fe. Uno se rebela siempre m谩s con el coraz贸n que con la cabeza, digo 鈥渟iempre m谩s鈥 porque como sabemos las revoluciones para avanzar deben amalgamar ambos 贸rganos en un nuevo impulso hist贸rico. El 鈥渃ora(bro)鈥 o el 鈥渃ere(z贸n)鈥.
    Sin ser revolucionarios, podemos ser brillantes disertadores de Marx, Lenin, Fidel o el Che, pero nunca seremos marxistas, leninistas, fidelistas o guevarianos de veras.
    Ser revolucionarios implica tambi茅n ser rebeldes frente a ellos, porque las condiciones m谩s promisorias para la continuidad y la vinculaci贸n las provee la superaci贸n.
    Fidel pudo realizar el eslogan de 鈥渧erg眉enza contra dinero鈥 del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxos) PPC (O) porque super贸 los l铆mites de actuaci贸n y las escalas que se le fijaban a los dos s铆mbolos de la ecuaci贸n: la verg眉enza y el dinero.
    En ese sentido hay una relaci贸n de continuidad entre la revoluci贸n cubana y la ortodoxia (la de Chib谩s y no la que vino despu茅s de su aldabonazo). Esa relaci贸n de continuidad no habr铆a podido darse si Fidel se hubiera dedicado a sustituir a Chib谩s en el mismo lugar de aquel. Las comprensiones nuevas deben darse instrumentos nuevos.
    Fidel super贸 tambi茅n los d茅ficits de las guerras de independencia decimon贸nicas y de la revoluci贸n del 30, en el sentido de comprender que se debe luchar por granjearle hegemon铆a nueva a las posiciones m谩s radicales y no sumar en concertaciones riesgosas o programas atenuados 鈥減oquitos鈥 de hegemon铆a existentes que pueden servir para avanzar un tramo en cuestiones puntuales pero que resultan insuficientes para desencadenar una crisis irreversible del sistema.
    Si observamos con cuidado, nos daremos cuenta de que Fidel mantuvo su programa impermeable a las alianzas que estableci贸. Es decir, hizo confluir estas 煤ltimas hacia el aprovisionamiento de medios de todo tipo (armamento, espacios de comunicaci贸n para la agitaci贸n pol铆tica, etc.), pero no comparti贸 con nadie incapaz de defenderla hasta la muerte, las pautas de la utop铆a.
    Y desde 1959 hasta hoy Fidel Castro debi贸 superarse a s铆 mismo una y otra vez.
    La mejor forma de vinculaci贸n entre dos procesos, ideas o exponentes revolucionarios es la de la superaci贸n. Luego, 驴c贸mo se vincula la revoluci贸n cubana consigo misma? 驴C贸mo se vincula Fidel con sus asunciones entre nosotros? Si aceptamos que un principio, una idea, una acci贸n humana no son vigentes solo por su contenido 茅tico, sino por la condici贸n de 鈥渋rrealizadas鈥 de las utop铆as que contienen, 驴cu谩nto del Programa del Moncada y de la ejecutoria y el pensamiento de Fidel permanece irrealizado hoy? Y 驴qu茅 otro Programa del Moncada necesitamos? 驴Qu茅 tienen los Lineamientos, la Constituci贸n y el Plan de Desarrollo 2030 de 鈥淧rograma del Moncada鈥? Y 驴qu茅 les falta para serlo?

  • V. En el 鈥渉ombre nuevo鈥 del Che, por ejemplo, no cab铆a la diversidad sexual. Y en no pocos pasajes de su obra, la mujer para Jos茅 Mart铆, deb铆a 鈥渁compa帽ar鈥 al hombre en las tareas de este, deb铆a 鈥渦ngir鈥 la obra con 鈥渓a miel de su cari帽o鈥. 驴Constituye lo anterior una resta a las cualidades rebeldes de uno y otro? De nuevo, 隆cu谩n mezquinos fu茅ramos si as铆 pens谩ramos! Lo que nos recuerdan estos ejemplos que he expuesto es que la mejor continuidad de las rebeld铆as est谩 en su enriquecimiento y superaci贸n. 驴O acaso no se enriquecen, imbrican y superan as铆 mismas las estrategias de dominaci贸n m煤ltiple?
    Y al superarlos a ellos, que es lo que ellos nos piden en su calidad de revolucionarios, nos seguiremos llamando martianos y fidelistas, guevarianos y mellistas. Porque es con ellos y por ellos que debemos seguir ampliando el espacio de las emancipaciones y afilando su quilla.
    Esa es precisamente la convocatoria que nos hace Fernando Mart铆nez Heredia al pedirnos: 鈥淨ue los alumnos de todos nosotros 鈥攄e los maestros de hoy鈥, puestos a la tarea de realizar y cumplir, no nos hagan caso en nada que hayamos dicho que pueda estorbarles para cumplir los ideales que estamos compartiendo hoy. Que sientan siempre con su propio coraz贸n, y piensen siempre con cabeza propia. Solo as铆 ser谩n capaces de hacer a Cuba cada vez m谩s libre, m谩s justa y m谩s pr贸spera.鈥
    Los aut茅nticos continuadores de esos revolucionarios seremos los que los superemos sin dejar de realizarlos, los que los realicemos sin dejar de superarlos.

  • VI. Hoy, cuando las condiciones parecen m谩s precarias para plantearnos la revoluci贸n comunista mundial; ahora que los asedios del imperialismo, las insuficiencias nuestras, las corrupciones, los ejercicios discrecionales y burocratizados de poder, el fracaso que consume a quienes han abandonado sus objetivos, las manos frotadas de quienes gritan 鈥淧atria o Muerte鈥 pero cuya patria es el dinero y la muerte, la que ya pusieron otros鈥 En este contexto dif铆cil y peligroso, con una superficie pol铆tica menos boscosa que antes pero un subsuelo m谩s denso de continuidades revolucionarias, de legados que se filtran silenciosos para acumularse en la densidad de abajo, en la fre谩tica voluntad del pueblo de Cuba (si de lucha se trata) de continuar, obcecado, su aporte a la liberaci贸n de todos los pueblos鈥 Ahora otra vez se yergue Fidel en la Sala de Urgencias, otra vez nos recuerda que es con los humildes, por los humildes y para los humildes, de nuevo llama a los d贸lares por su nombre y los cerca, los acorrala, mientras argumenta la angustia de tener que admitirlos al tiempo que lanza la movilizaci贸n de almas y conciencias socialistas, 煤nica que puede impermeabilizar, de las coyunturas m谩s adversas, el programa de todos, para el bien de todos.
    Ahora, nos recuerda Fidel que la rebeld铆a es el camino m谩s expedito de 鈥渓os vilipendiados鈥 para remontar siglos de vasallaje, para condensar el tiempo en una nueva medida hist贸rica que desajuste los ritmos conocidos del acceso a la justicia y la belleza. Ahora nos recuerda que no es por evoluci贸n hist贸rica o por modernizaciones suced谩neas que este pa铆s ha logrado ser lo que es, y que esta utop铆a libertaria ha logrado hacernos sentir que apenas comenzamos. Ahora nos recuerda que la econom铆a en una revoluci贸n debe medirse 鈥減or lo que pone adentro de la gente鈥. Ahora nos vuelve a convencer de que toda rebeld铆a entra帽a un acto de violencia: sobre el que se rebela porque le sacude las dominaciones que ha internalizado, sobre los modos de sentir y actuar de una 茅poca porque les siembra respuestas nuevas ante las cuales nadie puede eludir posicionarse, y sobre el enemigo, porque lo enfrenta en el 煤nico terreno donde es posible ganarle: no el de la reforma de su ecosistema complejo y una y otra vez redise帽ado, que ofrece canales de drenaje a todas las peque帽as, espor谩dicas, desarticuladas y no del todo subversivas confrontaciones, sino el de la creaci贸n del ecosistema nuevo.
    Embarquemos en el Granma con Fidel otra vez. Opongamos a la procacidad del sargazo y a la cruda bienvenida de los mangles esta fe en los hombres y mujeres, esta fe en nosotros, esta fe en que sabremos conjurar nuestros demonios. Vay谩monos con 茅l: regresemos.

  • Creo que la m铆stica de la Revoluci贸n es uno de los fen贸menos m谩s significativos que podemos abordar en torno a esta fecha, pues el n煤mero «26» alcanz贸 un significado que r谩pidamente trascendi贸 los l铆mites nacionales siendo Movimiento, brazalete, colores, identidad visual que cuando se alza en rojo sobre los muros de la hoy Ciudad Escolar 26 de Julio, lo cual dice mucho a partir del s铆mbolo. Los j贸venes artistas e intelectuales pueden aportar desde la actualidad nuevas miradas sobre la epopeya, crear nuevos sonidos, nuevas obras de la pl谩stica, recrear el relato que ya es obra en s铆, colocarlo en las nuevas tecnolog铆as y aportarle a esa m铆stica, enriquecerla, renovarla. Hace muy pocos a帽os en Santiago volvieron a utilizarse los brazaletes, y eso dice mucho y ratifica que lo «viejo» no est谩 obsoleto si es v谩lido. La m煤sica nos dice que «el 26 es el d铆a m谩s alegre de la historia» y eso tampoco envejece, como no envejecen materiales al estilo de «Los refugiados de la Cueva del Muerto». Nuestros periodistas realizan trabajos con nuevos acercamientos a la efem茅ride, como han hecho los santiagueros Cusc贸 Tarradell, Claudia Gonz谩lez Catal谩n y Dayron Chang, aunque luego no sea posible acceder a algunos de esos trabajos para compartir y debatir con otros j贸venes. Es decir, que en la combinaci贸n entre lo viejo y lo nuevo se pueden generar formas novedosas de seguir enamorando desde el Moncada y con el Moncada. 驴C贸mo enlazar el deber de Mario Mu帽oz en 1953 con el deber de los m茅dicos hoy? A la vanguardia puede quedarle claro, pero lo de hoy tiene que ser m铆stico tambi茅n. 驴Y si el nasobuco fuera en rojo y negro? 驴Y si de Ruta por Cuba encontr谩ramos que all铆 donde hubo combatientes prestos a morir (Artemisa, Col贸n, Encrucijada, Santa Luc铆a, etc.) hay razones para estar orgullosos y otras para estar inconformes, pero todav铆a la gente se motiva para entregar «antes del 26 de julio»? Hay razones, hay elementos, hay m铆stica y debemos ir por m谩s.

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