Erian Peña y el precio justo de la palabra

A veces lo encuentro en la calle, suele traerme buenas noticias, me paro en puntas de pie para saludarlo, allá arriba, por donde anda este muchacho tan alto, en sus ensoñaciones.

Hablamos siempre apurados y terminamos gastando media hora en cualquier esquina de la ciudad contándonos los sueños, las carencias, los olvidos, urgencias domésticas, asuntos triviales.

Pocas veces nos ponemos circunspectos y profundos, ni en el chat, cuando le pido datos, o le anuncio presentaciones, algún canje provechoso.

Otras ocasiones, como esta, toca ponernos centrados, colocar la mira en la poesía. Le propongo un trueque: mis preguntas por sus respuestas, y aquí las deja Erian Peña, ganador del premio América Bobia, que otorga Ediciones Vigía, por su cuaderno de poesía, Palabras de canje. Creo que en este intercambio ganan los lectores, y debe ganar el verso.

¿Palabras de canje es un poemario intimista?

Los poemas que lo integran nacieron en diferentes momentos, movidos por circunstancias de alguna manera unificadoras, que hicieron que tiempo después pudiera darle una especie de “cuerpo” al libro

Creo que todo libro, y más la poesía, es una puerta abierta al yo, a las interioridades, al hecho de quitarse la máscara Si vemos al intimismo como la tendencia literaria centrada fundamentalmente en la expresión de los sentimientos y de las emociones más íntimos o la predilección por asuntos de la vida familiar o íntima, podría decirte que hasta ahora no había pensado en eso, ni cuando los escribí.

No está de más decir que esos poemas son yo y mis circunstancias (sociales, económicas, políticas, artísticas). Si nos ponemos a pensar, y a leer, muchos de los poetas de mi generación, la mayoría, incluso los de una o dos antes, han tenido el tema familiar la casa, la madre, la familia gravitando sobre su obra Palabras de canje aborda mi relación con la escritura y cómo esta moldea mi vida. Y como la escritura es un hecho íntimo, al igual que la lectura, aunque el libro ya impreso, no lo sea, sí podríamos decir que estos poemas poseen cierto carácter intimista Aunque ahora la virtualidad y sus plataformas han hecho de lo íntimo, algo público

¿No temes a la exposición del poeta, cuando se incluye en el sujeto lírico al propio autor?

La poesía siempre es un riesgo de mostrarse más allá de lo visible Todos, de alguna manera u otra, temen a la exposición, al hurgado en la intimidad, a la búsqueda del otro En la cotidianidad estamos sometidos a este mismo escarceo. Pero ese riesgo hay que afrontarlo y más cuando decides exponerte Aunque claro, de alguna forma el poeta decide qué mostrar, sin que ello signifique más o menos sinceridad en su palabra. O le hacemos caso a Pessoa cuando escribió que el poeta es un fingidor. / Finge tan completamente/ que hasta finge que es dolor/ el dolor que en verdad siente.

¿Qué deuda tiene el ensayista y el crítico con el poeta?

Las dos primeras ocupan la mayor parte de mi tiempo (y el periodismo, del que muchas veces quisiera exorcizarme, o al menos de buena parte de él, porque no solo de la palabra vive el hombre; justamente de eso va, en buena medida, Palabras de canje).

Ahora mismo creo que no tengo poesía inédita o que no esté en planes de publicación. ¿Deudas? Seguramente en la escritura, en ciertas construcciones, en la utilización de algunas metáforas e imágenes (muchos ensayos, como los de mi admirado Octavio Paz, son pura escritura poética), en la búsqueda de posibilidades, de luces.

En tiempos tan complejos, ¿siguen las palabras teniendo el mismo valor en el canje?

El valor de las palabras, como el tiempo, como la vida misma, es tan cambiable, inestable y circunstancial aunque su sustrato sea perecedero, que muchas veces nos sorprende su capacidad para ponernos en una encrucijada vital, frente al camino que insiste en bifurcarse. Mañana no podemos predecir cuánto valdrá una palabra por la que hoy pagamos un precio que nos pareció justo o, al contrario, totalmente exorbitante. Mañana hoy mismo, no sabría decirte cuál es el valor de canje de una palabra. La cuestión aunque golpeen en tu puerta, como dardos los vientos agoreros es no perder la fe en esa capacidad de las palabras para hacernos mejores cada día.

¿Qué nuevos proyectos te atrapan hoy?

En el tintero electrónico está un libro de cuentos que obtuvo mención en el Premio Celestino y del que he publicado algunos relatos en revistas y antologías. Ha cobrado algo de consistencia y volumen, pero aún no sé qué hacer con él (quizá sea el momento de desprendernos). Un libro de entrevistas y otro de ensayos, con temas relacionados al cine, las artes visuales y la literatura, podrían incluirse entre esos proyectos. Otras múltiples motivaciones, de trabajo, personales, familiares, surcan los días. Espero, Liset, que podamos canjear, quizá por otras mejores, estas pocas palabras. 

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