El sol como quimera

De las artes que debaten su pertinencia en las Becas de Creación de la AHS, la música es una de las que, una vez con el producto en las manos, el artista desplaza su resultado con mayor facilidad. Para los compositores la Ignacio Villa es la oportunidad de grabar su creación, de documentar su arte y además, lanzar una provocación a los académicos anclados en la tradicional música más pura. Conversando con Ernesto Oliva, pianista y compositor, descubrimos sus métodos para desde la academia transgredir un producto musical.

Las Becas de la Asociación que son entregadas a los músicos tienen una alta demanda, en tanto, le otorgan la posibilidad, algunas, de grabar un fonograma bajo sellos discográficos como Colibrí o la EGREM. ¿Cómo valoras la importancia de esta oportunidad para los jóvenes? ¿Funciona para ti como una tentativa a la que entregarse?

Sí, funciona como una tentativa súper extraordinaria. Si verdaderamente se descubriese el gran número de jóvenes compositores y autores que existen en el país, y cada uno tuviera el conocimiento total de lo que nos brinda a los jóvenes músicos esta beca, creo no alcanzaría al jurado una semana para revisar todas las obras. Creo que así pasa un poco también con la beca Conmutaciones, que es para un lenguaje más clásico. La Beca Ignacio Villa tiene una integridad un poco más popular, que fue en lo que me basé para el proyecto Son pa´… y eso creo le otorga un matiz más interesante a los que apuestan por la experimentación con nuestras raíces.

Si tuvieras que hablar del ambiente musical en la Cuba contemporánea que te influye, ¿cuáles serían tus principales tópicos para lograr tener una mirada caracterizadora, grosso modo, de los principales representantes que vemos en tu obra?

Los músicos siempre partimos de muchas influencias de nuestros antepasados. Hoy, con la variedad de géneros que existen en el país, es difícil catalogar alguna determinada. En mi caso, yo no soy jazzista, soy atrevido para tocar la música popular, aunque en lo que a mí respecta, siempre ha habido un peso más grande de la música académica, de la música clásica. Entonces, mi música la trato de encerrar como un híbrido entre esas corrientes: la música popular y la música de concierto. Por lo tanto, hay una gama de influencias muy grande: el danzón, el son, la contradanza, el changüí, que en parte es de donde yo vengo, el nengón; todo esto ligado a las técnicas contemporáneas del siglo xx de la música de concierto. Es lo que trato de llevar a la Beca Ignacio Villa de música popular con el proyecto Son pa´…

¿Cuáles son tus intereses como músico? ¿Tienes alguna quimera que llevó tu obra a optar en la Beca? ¿Posees alguna especial inspiración que te mantiene creando?

Yo me inicié estudiando piano, él es para mí como la voz con que defiendo lo que hago. El proceso creativo surgió después, yo pienso que cualquier persona tiene un instinto creador por dentro. Mi creación llega de la serie de influencias que te comentaba al principio. No creo que haya una inspiración así para crear, hay una anécdota del compositor Igor Stravinsky que dice: bueno, si existe musa, que me coja trabajando. No creo que exista algo más que esa pasión por crear, por decir. Me imagino, como le debe pasar a cualquier compositor, en el futuro voy a ir evolucionando mi circunstancia, mis experiencias personales, mi estado de vida y sobre todo el medio que me rodea, donde esté. No tengo quimera; mi sol.

La Beca de creación Ignacio Villa tiene como uno de sus principales objetivos apoyar el desarrollo de la experimentación en los jóvenes músicos. ¿Cómo te insertas en esa idea motriz? Háblanos del proyecto por el que obtuviste la beca.

El objetivo es el desarrollo del trabajo de los jóvenes compositores, pero creo que aún nos estamos quedando cortos. Uno de los temas por los cuales abogué en el Congreso de la Asociación Hermanos Saíz pasado fue por la falta de conocimiento que tienen principalmente los compositores en el ISA sobre la promoción de su obra. Empezamos a promover una vez que sentimos la necesidad de cierto presupuesto para este trabajo, y para vivir.

Para mí estos premios, la Beca Conmutaciones y la Ignacio Villa, son las más importantes en cuestiones de promoción, lo que nos queda es exigirle a los compositores que se interesen por ellas.

Son pa´… es un formato de cuatro personas: piano, contrabajo y dos sets de percusión, que en ningún momento se le resta protagonismo a ningún instrumento. Cada uno tiene una labor importante de acuerdo al trabajo de Cámara, en el cual utilizo el lenguaje popular, pero trabajado a las características de la música de concierto. Tengo pensado además del formato, tener un espacio para un invitado de solista, bien puede ser voz o un instrumento. En este caso, lo que presenté fue un trabajo con un violinista y una cantante. Deben ser diez temas, pienso dejar uno o dos espacios para piano solo.

La formación académica en los músicos ha sido una de las cuestiones neurálgicas en las reuniones de la dirección de la AHS con sus miembros. ¿Consideras imprescindible este paso para lograr un producto artístico de calidad? ¿Cómo ha sido en tu caso particular?

Mi formación es académica. La Asociación Hermanos Saíz es el cazatalentos que tenemos en el país. Y hay que seguir haciendo ese trabajo, aunque requiera ir de puerta en puerta.

La formación de los asociados está en dependencia de lo que se exija en la Beca. Aunque considero que es más bien subjetivo, por eso se trata que el jurado no tenga una visión única: que esté la trova, el jazz, la música popular, y por eso es más abierta que la Conmutaciones.

Para ganar la Ignacio Villa no tienes que ser un músico de academia, el talento es innato y hoy está comprobado que hay «músicos de calle», más interesantes que los de la academia, o viceversa.    

Hoy con la beca ganada, y los proyectos futuros que seguro fueron incentivados por ella, en alguna medida. ¿Tienes alguna propuesta que esté maquinando tu creación compositiva?

Este proyecto de Son pa´… surgió como un «ven tu…» para los trabajos de la escuela, tanto así, que estas obras que había arreglado para violín y piano, tuve que hacerlas para contrabajo y percusión luego. De manera que, muchos me dijeron que por qué no mandaba el proyecto a la Beca.

Trabajo en la música de los proyectos de los estudiantes de danza: coreografía, performance, espectáculo. Es algo que siempre me ha gustado hacer: la música en vivo. Me mantengo como profesor de la ENA y quisiera ver el fruto de Son pa´…, experimentarlo.

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