El pretexto de los perros de pelea

Tomado de El Caimán Barbudo

Acariciar a un perro desde cachorro es muy importante para él y para su vida, de esas caricias depende su comportamiento.

Yunier Riquenes

 

La novela Historia de amor de una perra de pelea, de Yunier Riquenes García, es un canto a los sentimientos puros de aquellos que, sin culpa alguna, han sido entrenados para matar. Una metáfora para que nos sintamos aludidos todos los que habitamos en un mundo cada vez es más parecido a una selva. Libro bello, con un lenguaje cercano a los niños y con varias enseñanzas a ojos vista.

Es sabido que no siempre obtener un premio significa que la obra lo amerite, pero en este caso, creo que el Regino E. Boti de 2015 está justificado por la candidez, la proximidad, la sencillez y la veracidad de este texto que —más allá de los clichés— nos hace reflexionar.

Escribir para los niños es difícil, por no decir terrorífico, porque es el público más sincero, al que no se puede llegar con rodeos ni engaños. Se es o no se es escritor para niños. Y creo —aunque quizás alguien difiera de mi opinión— que Yunier Riquenes lo es, sobre todo porque escribe desde su propia  infancia, como si sus ojos no hubieran visto mundo, como si el tiempo no hubiera pasado, como si, definitivamente, no quisiera ser una persona mayor. Ya lo vimos en Los cuernos de la luna o No apto para mayores: Riquenes no es un adulto que escribe para niños, sino un pequeño que comparte historias con sus iguales. De ahí su éxito de público.

Pero Historia de amor… no es un libro sólo para los niños, también es una historia válida para adultos de todas las épocas, porque la realidad dice que son los mayores los que eligen, casi siempre, los libros para sus hijos. Entonces Historia de amor… es también un libro para padres, una invitación a la lectura de una historia —felizmente ilustrada por Hanna Chomenko y editada por Carelsy Falcón— que nos hace recordar aquellos libros que nos regalaron antaño, sin los matices del manga o la grandilocuencia de los comics americanos. Un libro sobrio, con una composición sencilla y una entrañable simpatía, que nos hace reír, recordar y no parar hasta que, finalmente, Fiona se nos revela como una romántica empedernida a pesar de haber nacido bull terrier.

Hay que encontrarse allí, recordar cuando fuimos entrenados para matar, para defendernos en el mundo. Como esta perra, muchos hemos tenido que correr en las calles para hacernos fuertes, subir y bajar centenares de veces una escalinata de cien peldaños. Todos hemos tenido que enseñar los dientes y morder, aunque nuestra alma tenga una naturaleza menos violenta. La vida nos convierte en perros de pelea enfrentados siempre en una lucha ineludible por la supervivencia. Es triste, pero cierto, y nuestros niños deben ser advertidos de eso, porque a muchos no les quedarán fuerzas, a otros no les llegará el amor.

En la sociedad nos encontramos a diario historias de infantes con familias disfuncionales, sometidos a todo tipo de violencia, niños con problemas en el desarrollo… Ellos motivan también los temas recurrentes de la literatura de Riquenes: la soledad, la muerte, el miedo, las dudas… el amor. Demostrando que ficción y realidad son vasos comunicantes más allá de tropos y recursos artísticos. La historia de Fiona nos abre una puerta al mundo de las peleas de perros que —como todas las peleas entre animales— son de lo más cruel que pueda verse, pero también es el pretexto de Yunier para decir mil cosas más. Hemos dicho que Riquenes es un niño asomado a los grandes y pequeños problemas de la humanidad. Nos trae esta historia simple, para hacernos volver el rostro hacia algunas realidades que pasan a diario por nuestro lado, las pone sobre el tapete para que no podamos nunca más ser indiferentes.

Aplausos para la Editorial El Mar y la Montaña, de Guantánamo, que nos entrega un libro llamativo, con una portada colorida y una calidad de impresión admirable. Otras veces lo he dicho, trabajos como este dignifican el talento de los escritores. Aplausos a Yunier Riquenes que otra vez nos asalta con su brevedad y concisión para que ni el aburrimiento o la abulia nos hagan abandonarle. Sean bienvenidos Fiona, el Pinto, Leonardo, Claudia y los cientos de perros y perras de pelea que habitan las calles del mundo y que gracias a esta historia de amor no pasarán inadvertidos.

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