El perpetuo retorno de Celestino (+ video)

Celestino cumple 21 años. Sobrevive aún el ingenuo, primitivo escritor, pese a las nubes rotas sobre su cabeza, pese al descrédito de los que no entienden las palabras tatuadas sobre la piel del árbol, pese a las hachas que talan la frase, el tronco, el mundo particular. Celestino se ha hecho adulto cambiando de nombre. Ha sido Luis, Marvelys, Rubén, Ariel, Evelyn, Martha, Alcides, Marcel, Rafael, Abel, Lourdes.

Celestino busca un nuevo cuerpo para reencarnar en su destino permanente de sobrevivirle al horror, a la violencia, la muerte, al dolor, de escribir la belleza o al menos intentarlo, de resistirse a la incomprensión del alma insensible que no entiende, porque «la gente no sabe nada del mundo».

Hoy Celestino es dos, se multiplica, una rareza parecida a los eclipses le asiste pues las palabras fueron muy poderosas y necesitaron la duplicidad para sostenerse.

Así lo vieron ellos, el jurado (Rubén Rodríguez, Mariela Varona y Adalberto Santos):

foto luis yuseff
  • Por el bien elegido tono narrativo, la hábil construcción de personajes, el empleo coherente de las técnicas narrativas, la lograda unidad entre los relatos que componen el cuaderno, la selección del narrador y el uso eficaz de la ironía y el sarcasmo como recursos expresivos, se entrega Premio Celestino de Cuento al libro Boustrophilia, presentado bajo el seudónimo de Santiago Sánchez y perteneciente a Roberto Ráez Ávila.
  • Por las bien logradas atmósferas, ostensible oficio literario con evidente dominio de las técnicas narrativas, solidez y densidad de las anécdotas, valores formales de los textos y el manejo sutil de conceptos que devienen hilo conductor dentro de la estructura del libro, a pesar de su diversidad temática y mestizaje de géneros, se otorga Premio Celestino de Cuento al libro La Improvisación, presentado bajo el seudónimo Pepe y perteneciente a Elaine Vilar Madruga.
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Además decidieron entregar Mención, a partir de la estructura elegida para hilvanar un cuaderno de relatos atendible formalmente, por el interés en los tópicos, contundencia de las anécdotas y ostensible oficio literario, al cuaderno Habitaciones de violencia, presentado bajo el seudónimo de Rojo y correspondiente a Yadira López Jaramillo, de La Habana.

Siempre habrá quien diga: « ¡Pobre Celestino! Escribiendo. Escribiendo sin cesar…», pero nosotros sabremos que en su obcecada resistencia la joven literatura y la cubana renace cada año.

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