隆 Y comenz贸 el Celestino!
Por: Liset Prego
Con una amplia programaci贸n a trav茅s de distintas plataformas digitales comenz贸 la vig茅simo segunda edici贸n del Premio Celestino de Cuento. El certamen que convoca la secci贸n de literatura de la AHS en Holgu铆n y su sello editorial La Luz, est谩 dedicado este a帽o al aniversario 35 de la Asociaci贸n y al centenario de Augusto Monterroso.
Con la presentaci贸n del jurado, los narradores Dazra Nova, Rafael de 脕guila y Emerio Medina oficialmente se abre el concurso al que enviaron sus textos m谩s de 50 narradores de todo el pa铆s. Mientras el jurado delibera, en las redes se comparten contenidos audiovisuales de lecturas, paneles, presentaciones de libros, talleres relacionados con la narrativa de ficci贸n, el microrrelato, la vida y obra de Monterroso y muestras del trabajo de los miembros de la secci贸n de literatura de Holgu铆n.
Entre las novedades editoriales de La Luz llegar谩n: Sexo Chatarra, de Mar铆a Liliana Celorrio; Cuando te llamas princesa, de Enrique P茅rez D铆az; Una brizna de tiempo, Rafael de 脕guila,聽 La casa de los gatos perdidos, de Liset Prego, y Fauces, de Lourdes Mazorra.
Las editoriales Caja China y 脕cana estar谩n presentando Camomila y otros relatos, compilaci贸n de los finalistas y el ganador del concurso internacional de minicuentos El Dinosaurio, y La mujer del 煤ltimo show, de Lourdes Gonz谩lez.
Bajo el nombre Colecci贸n La Brevedad se comparten tambi茅n relatos en audio de escritores de diferentes provincias.
Otra novedad ser谩 el Taller de T茅cnicas Narrativas Contar con La Luz que desde Telegram permitir谩 intercambiar nociones sobre la construcci贸n textual y lecturas de los talleristas, as铆 como trova, con el invitado Rey Montalvo.
El 18 de junio se dar谩 a conocer el premiado en este Celestino, desde las redes sociales de Ediciones La Luz y desde el Portal del Arte Joven Cubano.
鈥︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹
Las lecciones de Monterroso
Por: Liset Prego
No hace falta ser un lector muy sagaz para notar la profusi贸n de animales en los textos de Augusto Monterroso. Estas criaturas no son atrezo en las narraciones, toman los roles protag贸nicos con organicidad, y vuelcan en sus desdichas o peripecias toda la voluntad edificante del autor.
Escritos de este modo los textos se transforman en un espejo burlesco que no refleja al lector, pero quiz谩s s铆 a su alter ego animal personificado. Aunque el propio Monterroso insist铆a en que no hab铆a en su literatura un af谩n moralizante, es imposible no encontrar en sus sarc谩sticas letras, pautas morales, desaf铆os existenciales resueltos con la sapiencia del fabulista, o magnificados para hacerlos notar.
脡l mismo dijo:
鈥溾i alguien quiere extraer de ellos alguna moraleja, est谩 en su derecho y puede hacerlo. Corregir las malas costumbres de la gente es una tarea demasiado f谩cil que hay que dejar a las autoridades. El escritor debe ocuparse de lo verdaderamente arduo: el buen uso del gerundio, por ejemplo, o de la preposici贸n a, que se acostumbra emplear mal. Yo me gano la vida corrigiendo esta mala costumbre鈥.
Otra obviedad que emerge de la lectura de este autor es su af谩n perfeccionista, el cuidado de no permitirse ning煤n exceso, la precisi贸n, tanto que, parafraseando al genio, asegur贸 que no escrib铆a, correg铆a. Noten si le preocupaba la exactitud de sus palabras, de las estructuras. Era un perseguidor de la sintaxis precisa, una virtud valios铆sima en su ramo, debo decir.
Augusto Monterroso, apuesta por el no ser, 茅l, que no fue mexicano, ni hondure帽o, ni guatemalteco, sino todo a un mismo tiempo. El escritor de brevedades m谩s ilustre, quiz谩s, de las letras hispanas, cree que un libro es un zool贸gico de defectos humanos. Un bestiario de aquello que no teme cuestionar en sus cong茅neres y que atribuye a los animales, sin importar si el pacto t谩cito entre el lector y la f谩bula adjudica tal o m谩s cual rasgo a cada criatura. Monterroso subvierte el acuerdo, lo renueva, cada animal puede ser cualquier cosa y servir de instrumento en sus relatos.
Los disfraces de bestia con los que viste Monterroso a sus personajes son el pretexto para enunciar atributos humanos, conflictos propios de la especie, y cada uno viene adem谩s envueltos cuidadosamente en iron铆a. La nueva f谩bula donde establece el di谩logo con criaturas del mundo animal reconstruyendo una convenci贸n que basa en la parodia, en el absurdo, suele tener la misma naturaleza moralizante que es com煤n en el g茅nero, pero de una manera inesperada.
Los animales parlantes, en la obra de Augusto Monterroso, vuelven a la literatura para adultos, de la que hab铆an sido cort茅smente relegados, como cosa de textos fant谩sticos y literatura para ni帽os.
En el art铆culo 芦Augusto Monterroso y el arte del devenir animal禄, de Iv谩n Aguirre, el investigador puntualiza que:
鈥淓n primera instancia est谩n los animales que representan humanos, aquellos que son m谩s signos ret贸ricos que un ente de ficci贸n con personalidad o rasgos vitales suficientemente desarrollados en la trama. Animales como la oveja negra, el conejo, el le贸n y las moscas que representan algo espec铆fico, aunque no sea lo que corresponde en el mundo de la f谩bula y la mitolog铆a popular. Luego est谩n los animales testigo, como la jirafa relativista, que sirven de testigo no-humano ante la ridiculez o absurdo del hombre en su comportamiento destructivo. Y finalmente los animales que est谩n en un proceso err贸neo de devenir animal a partir de cambiar o negar su naturaleza: La rana quer铆a ser una rana aut茅ntica, La mosca que so帽aba que era un 谩guila y el perro que deseaba ser un humano鈥.聽
Todo puede ser representado por un animal, cada concepto con el que nos alecciona, o sacude, para decirnos, 鈥渕iren, qu茅 tontos hemos sido鈥, aunque 茅l mismo rechace que sea esta su voluntad. Aqu铆 tipo y arquetipo est谩n retratados y el lector puede escoger qu茅 traje usar, si ser谩 le贸n o conejo, oveja o dinosaurio, rana o mono, porque est谩n dados as铆 principios 茅ticos, perfiles psicol贸gicos, supuestos est茅ticos, concepciones sociopol铆ticas, y la filosof铆a vital del artista.
Leyendo a Monterroso puedes re铆r socarronamente, reflexionar, comparar con tus conocidos a tal o m谩s cual personaje, a la manera del mono que quer铆a ser escritor sat铆rico. Siembra dudas, planta cara a la hipocres铆a, la desaf铆a abiertamente, as铆 que ya no importa si alguien lo crey贸 un 茅mulo de Esopo. Si alguien quiere vivir bajo sus c贸digos, ser谩 una mejor persona, si quiere disfrutar de su prosa y tomar de ella un patr贸n de la redacci贸n adecuada, ser谩 un mejor lector o escritor, o ambos. Cumple as铆 el autor de 芦El dinosaurio禄 su prop贸sito declarado y el que escap贸 a su intenci贸n y dom贸 el esp铆ritu de sus relatos, aut贸nomos una vez que el p煤blico se adue帽贸 de ellos.
Porque a煤n sin quererlo, cien a帽os despu茅s y pese a su oposici贸n, la f谩bula todav铆a est谩 all铆.
鈥︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹
Celebraci贸n de la memoria: Las fauces, de Lourdes Mazorra
Por: Adalberto Santos
M煤ltiples son los caminos de la exploraci贸n interior. Senderos que pueden conducir a la realizaci贸n personal o la debacle del yo. Y al comienzo de cada uno de ellos abandonamos algo y cargamos con las expectativas e incertidumbres que el desandar pueda depararnos. Ante nosotros, cada d铆a se abre, como una boca inmensa y pre帽ada de inc贸gnitas, donde el destino se inscribe a golpe de paso, y en cuyo umbral nos detenemos, a veces que con temor, ante la niebla que frente a nosotros extiende el devenir.

Lourdes Mazorra, creo poder afirmarlo, conoce este temor, y frente a la perspectiva del camino ha decidido detenerse y traducir para nosotros, desde la alegor铆a que es Las fauces, m煤ltiples situaciones y personajes que exploran desde la autorrealizaci贸n hasta la a帽oranza del amor, todos ellos transcritos desde lo que parece ser el recuerdo brumoso de vidas pasadas. La prosa de Mazorra llega as铆 pues, envuelta en una brumosa incertidumbre donde cada historia, cada personaje se mueve en el escorzo de un paisaje interior relatado con lentos y difuminados trazos: una vieja vitrina, que representa el legado y permanencia de lo familiar, se vuelve leitmotiv de una historia de fantasmas; una foto antigua rememora los pasajes de un amor que fue, o un a帽ejo hotel, que acaso existe o no, se vuelve escenario de una pasi贸n repetida contra el fondo de una ciudad que existi贸 alguna vez. Todo llegando con la torcida certeza del recuerdo.

Lourdes Mazorra, quiero creer, se declara pues 芦silenciosa espectadora禄. No desarma con mano experta o atrevida las palabras, no propone situaciones l铆mites y alucinantes, no ejercita una din谩mica narrativa de v茅rtigo: su manera de contar es cauta y queda, reverente de dioses y diablillos tutelares, desde un Abelardo Castillo hasta un (casi inevitable) Garc铆a M谩rquez. Dicho as铆, de pronto, parecer铆a lectura aburrida, pongamos por caso para un millennial transgresor. Lejos de ello. La lectura, pues, de Las fauces, es un ejercicio de detenimiento y solaz ante la inevitable vor谩gine de la vida. Es un llamarse a la evocaci贸n como ejercicio de saneamiento y paz ante el excesivo acumulo de signos, muchos de ellos confusos y triviales al uso. Es tambi茅n la posibilidad de repensar, aun desde la imaginaci贸n y lo simb贸lico aquello que consideramos valioso o no, desde una vocaci贸n serena, como quien acude al favor de la memoria frente a las esas m煤ltiples fauces que el vivir pareciera extender hacia nosotros.
鈥︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹
芦Decamer贸nicos. Cuentos aislados禄 para sobrevivir a la peste de este siglo
Por: Liset Prego
Nuclearse alrededor de la literatura, conspirar en su nombre y en pro de la belleza, puede ser ingenuo, algo fuera de este tiempo, pero ellos insisten. Trece a帽os hay entre el nacimiento de la primera y la 煤ltima de estas voces narrativas holguineras que se re煤nen como homenaje a la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z, en su aniversario 35.
Diez miembros de la secci贸n de literatura de Holgu铆n que persisten en el af谩n del cuentero, obcecados en relatar, por encima de la abulia, de la alienaci贸n, de la paranoia, unen sus cuentos breves, escritos sin prisa, sin la urgencia de su generaci贸n o generaciones, pues hay entre ellos un puente que une lo anal贸gico y lo ontog茅nicamente digital.

Se encuentran aqu铆 contenidos frente a la cuartilla, diciendo solo lo preciso. Una virtud parece la de intentar que las palabras sean el sost茅n de la cordura en estos d铆as.
Como en el Decamer贸n de Giovanni Bocaccio, esperan su turno para contar, e invitan a leer como un refugio ante la enfermedad que asola afuera, proponen confiados la compa帽铆a segura del libro.
Decamer贸nicos II, es un segundo intento por juntar a una decena de autores en medio de la pandemia por Covid-19. La primera vez fue un podcast con igual voluntad, donde difer铆an las ciudades de origen de los escritores.
En el n煤mero 39 de la colecci贸n Analekta, la misma donde Delf铆n Pratts y Lina de Feria dejaron reposar sus versos, confiados en que los soportes no son la verdadera medida del texto, llegan al papel impreso, algunos por primera vez, acogidos en el amparo f茅rtil de La Luz, que pone el foco ahora sobre estos cuentos aislados.
Idania Salazar, Andr茅s Cabrera, Miguel Montero, Armando Ochoa, Norge Luis Labrada, Luis Alfonso Lofforte, Elizabeth Soto, Lilian Sarmiento, Susel Leg贸n y Erian Pe帽a examinan la condici贸n humana, la otredad disfrazada de lo heterog茅neo para sorprendernos en su rareza. Catan sometimientos, violencias, miran con distancia prudencial a la locura alucinante, atestiguan cr铆menes pasionales o pasiones criminales, contemplan el milagro de la luz y la sombra; saben de la literatura y su artesan铆a, indagan en el eterno conflicto del ser y la apariencia, de la norma y lo que la desborda. Se asoman al pozo que es cada historia, y ahondan con sarcasmo o ternura, con miedo o en la zozobra que no alcanza a medir las honduras de la palabra.
Los j贸venes narradores no quieren que la peste moderna los detenga. Quieren contar, a toda costa, y en la distancia, re煤nen sus relatos. Sus voces se distinguen, ritmos, referentes, estilos que empiezan a cuajar, a parecer m谩s propios, tanteos, ensayos, cavilaciones, siempre en busca de la s铆ntesis, un juego con la poes铆a es este modo de narrar. Son disc铆pulos de Monterroso quien, cien a帽os despu茅s, los insta a apostar por la brevedad, los reta a sobrevivirle en un mundo perfecto pero confuso.
鈥︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹
La casa de los gatos perdidos
Por: Rub茅n Rodr铆guez
Me da mucha satisfacci贸n presentar este libro, a cuya autora me une una relaci贸n profesional y afectiva. Tambi茅n porque he estado cerca durante su concepci贸n y realizaci贸n. La casa de los gatos perdidos, 贸pera prima de la escritora y periodista Liset Prego, no es solo un canto de amor a los animales, sino un llamado a la diversidad, la tolerancia y la aceptaci贸n.
A trav茅s de una familia peculiar, monoparental, la de Ricardo y su hija Ana, se presenta una decena de relatos: las historias de los felinos que van adoptando sucesivamente.

Y con cada gato que llega o se va, nos queda la presentaci贸n y resoluci贸n de un conflicto. Porque, utilizando el antiguo recurso de la f谩bula, Liset Prego caracteriza en sus protagonistas animales a la sociedad humana.
Del mismo modo, el barrio deviene c谩psula donde est谩n representadas actitudes, virtudes y prejuicios humanos, corporizados en el vecindario. Lo cual supone el matiz cr铆tico intr铆nseco que contienen varias de las historias, pero renunciando al didactismo, las obviedades y el paternalismo, que suelen lastrar a algunos textos escritos para ni帽os.
Luego de la presentaci贸n simple donde se declara el amor incondicional de esta familia por sus mascotas, se desgranan los relatos 鈥搉o siempre felices鈥 donde se alternan diversos tonos, incluso aquellos referidos a un desenlace dram谩tico, resuelto con delicadeza por la autora.

Fluidez, amenidad, ritmo, armon铆a y sencillez, sin renunciar a la elegancia del lenguaje, caracterizan 鈥揹esde el punto de vista formal鈥 a este cuaderno, que cuenta con un valor agregado: las estupendas ilustraciones de Dagnae Tom谩s, prolijas y ricas en detalles e ideales para colorear.
Vale se帽alar que la gr谩fica ha captado la esencia de las historias y personajes, con gran sensibilidad y constituye un complemento perfecto. Se logra as铆 la deseada simbiosis entre texto e ilustraci贸n, que considero indispensable en un libro destinado a los m谩s peque帽os.
Me resta solamente recomendar la lectura de La casa de los gatos perdidos, primer libro de Liset Prego. Y como s茅 por experiencia que 芦libro llama libro禄 y ya comenz贸 la temporada cicl贸nica, esperemos que lluevan otras obras de Liset Prego. Precisamente, sobre ciclones trata el proyecto en que trabaja actualmente. Habr谩 que evacuar a los gatos perdidos, digo yo鈥
鈥︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹
La mujer del 煤ltimo show
Por: Mariela Varona
La Editorial 脕cana de Camag眉ey acaba de poner a nuestra disposici贸n La mujer del 煤ltimo show, un libro de Lourdes Gonz谩lez Herrero con pr贸logo de su editor, el Premio Nacional de Literatura Luis 脕lvarez 脕lvarez.
De entrada les aviso que es un libro de cuentos inquietantes. Para transitar por ellos siempre habr谩 dos opciones. La habitual es recomendable: leer un cuento cada vez, impregnarse de su atm贸sfera, saborear y detenerse en las ideas m谩s felices o en las m谩s provocadoras. Pero mi opci贸n, y la que sin duda usar谩n otros lectores, tambi茅n es v谩lida: leer sin parar las ciento treinta y seis p谩ginas donde caben once relatos y caer en trance.
El libro abre con un relato noir, titulado 芦Claroscuro禄. En 茅l, un enano muy cin茅filo se entromete entre un ladr贸n y su v铆ctima, y la obsesi贸n por el cine negro cl谩sico lo transfigura. El cuento resulta hilarante porque ni el ladr贸n, ni la anciana objeto del robo representan con eficacia sus roles en la historia. Dir铆ase que son actores de teatro que no han logrado aprenderse el guion de la obra, y es por eso que el enano determina adue帽arse del papel protag贸nico.

A lo largo del libro encontramos dos cuentos m谩s donde aparece el g茅nero negro, pero narrados en claves muy diferentes. 芦Blackmail (Chantaje)禄 es una historia de desamor fugaz y demoledora entre un presidiario y una mujer borracha que baila sola en un bar. La potencia de esta singular pieza narrativa estremece y duele como un latigazo. 芦Las manos rojas禄, en cambio, es un di谩logo entre dos personajes masculinos 鈥攗no joven, otro viejo鈥 tratando de esclarecer si uno de ellos cometi贸 o no un asesinato. Los dos hombres se muestran tan simples y empecinados que me remiten a los personajes de Rulfo.
En el libro hay tres relatos que exploran la relaci贸n del escritor con la literatura y de esta con la vida. 芦Sobre el uso de las armas de fuego禄 es un di谩logo entre un autor y su personaje. El Narrador discute 鈥攏o amigablemente鈥 con su personaje Benigno Pi帽贸n, un tipo obsesionado con poseer un arma. En 芦Naturaleza muerta禄 un escritor que no ha vivido lucha por encontrar dentro de s铆 la pasi贸n necesaria para narrar la pulsi贸n sexual, que cree le garantizar谩 el 茅xito. Por su parte, en 芦D铆as de lectura禄 Un hombre racionaliza las etapas de lectura de un libro que le resulta a la vez fascinante y agotador, y entabla una relaci贸n imaginaria con el escritor y su fotograf铆a de solapa.
Entre estos dos cuerpos 鈥攅l relato noir y la reflexi贸n sobre la escritura鈥 hallamos tres textos que no tienen un denominador com煤n en cuanto a g茅nero, tema o estilo, pero sirven como pausa generosa para la densidad de los que ya coment茅. Uno de ellos es el tercer relato del volumen, titulado 芦La gran soir茅e禄, donde se cuentan los divertidos avatares de un grupo de amigos 鈥渃olados鈥 en una fiesta s煤per fastuosa que deriva en org铆a. Quien conoce a Lourdes Gonz谩lez puede imaginarla leyendo este cuento en p煤blico y escuchar perfectamente las risas del auditorio.
La sexta historia es la 煤nica donde Lourdes renuncia a la atemporalidad de los otros diez relatos y trabaja a partir de un personaje real: la viuda del cosmonauta Yuri Gagarin. En 芦La trascendencia seg煤n V.G.禄 la anciana Valentina Gori谩cheva escribe una carta donde pone su pasado y el de su marido en su justo lugar. Cuando reflexiona sobre la fama, el valor, la trascendencia, y c贸mo esos conceptos pueden torcer para siempre el destino de una familia, veo el poder de la prosa de Lourdes Gonz谩lez puesto en funci贸n de reivindicar a todo un universo de esposas olvidadas.
En el octavo puesto cae el relato que da t铆tulo al libro: 芦La mujer del 煤ltimo show禄. Se trata de una mujer transg茅nero llamada Francisco, quien canta en un cabaret de mala muerte y, entre su amiga Ivys y una paloma que cuida con obsesi贸n, sue帽a con ser actriz e intenta darle sentido a su vida. En este cuento hermoso y lleno de delicadeza siento palpitar, junto al oficio narrativo, el enorme talento po茅tico de Lourdes, que nada tiene que ver con el uso de frases o giros po茅ticos, sino con la intensidad con la que va tejiendo el relato hasta dejarlo descansar, como si la paloma de Francisco se quedara dormida.
Entonces, al final, el libro desemboca en dos cuentos muy inquietantes, como si Lourdes Gonz谩lez o su editor no quisieran que los lectores terminen de le茅rselo y se vayan tranquilamente a dormir.聽聽聽

Se trata de 芦Una boutique en el desierto禄 y 芦Una situaci贸n horrorosa y exultante, aviesa禄. En el primero, narrado en primera persona por un ser que vive solo y miserable en el desierto, su existencia cambia cuando descubre que alguien ha construido como por arte de magia una tienda lujosa para compradores inexistentes. No se sabe si es una alucinaci贸n o la superposici贸n de realidades que generan los mundos paralelos, pero funciona perfectamente como una provocadora met谩fora de la realidad.
En el 煤ltimo, un grupo humano se enfrenta a otro que le resulta extra帽o, ajeno. No se sabe qui茅nes son ni de d贸nde llegaron, y el miedo al Otro, a lo desconocido, va convirtiendo tanto al grupo aut贸ctono como al invasor en enemigos mortales. Las estrategias que sugieren los personajes para deshacerse del problema son un muestrario de lo peor de eso que llamamos 鈥渉umanidad鈥.
Estos dos 煤ltimos cuentos transpiran una atm贸sfera muy a lo Bradbury que, mientras leemos, sugieren un futuro dist贸pico y alucinante. Pero m谩s tarde el lector toma conciencia de que esas historias pueden suceder ahora, hoy, y nadie puede negar que hayan sucedido en alg煤n pasado y que podr铆an suceder en un futuro inmediato. Porque est谩n creadas con la conciencia de lo que el ser humano puede construir o destruir, y son met谩foras poderosas del mundo que habitamos ahora mismo.
Es indudable que Cort谩zar ten铆a raz贸n cuando afirmaba que 芦el resultado de la batalla entre la vida y la expresi贸n de la vida es el cuento mismo, una s铆ntesis viviente a la vez que una vida sintetizada, algo as铆 como un temblor de agua dentro de un cristal, una fugacidad en una permanencia禄. Tambi茅n tiene raz贸n Jos茅 Luis Serrano cuando afirma en la nota de contracubierta que en este libro 芦La realidad es distorsionada y recompuesta mediante estrategias narrativas que sacan a la luz las estructuras deformes de lo cotidiano禄.
Y despu茅s de invitarlos a la lectura, mejor hago silencio. Y no cualquier silencio, sino el que pone Lourdes Gonz谩lez en el 煤ltimo cuento de su libro: 芦un silencio de paisaje chino con largas hojas afiladas contra un cielo sin nubes禄.聽
鈥︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹
Sexo chatarra: las provocaciones de Mar铆a
Por: Mariela Varona
Un t铆tulo como este es una provocaci贸n. Porque, 驴puede el sexo ser tan ef铆mero, t贸xico y f谩cil de consumir como las hamburguesas con papas fritas? 驴Puede algo que se ingiere o consume ser irresistible o inevitable para el degustador, y tener luego consecuencias catastr贸ficas? Este libro de Mar铆a Liliana Celorrio intenta probar que s铆: el sexo 鈥攐 m谩s bien el universo er贸tico de ciertos personajes鈥 puede moverse entre circunstancias alevosas.
Pero debemos poner atenci贸n en la segunda parte del t铆tulo: no es solo Sexo chatarra, es tambi茅n Los perfectos cr铆menes del coraz贸n. Porque la pulsi贸n del sexo, en los seres humanos, estar铆a mutilada si la raz贸n 鈥攐 el coraz贸n, como quiera llam谩rsele鈥 no alentara los m谩s temibles y arrebatados proyectos. Entre la naturaleza desnuda del sexo y las trampas de la raz贸n, entonces, podemos apostar que anda este libro.
Desde la cubierta, una mujer bocabajo, crucificada en una cama, comienza tambi茅n a provocar a los lectores. Lo mismo puede tratarse de una mujer rendida y feliz, que termin贸 exhausta despu茅s de una noche de placer, que una mujer violada, golpeada, inconsciente o muerta despu茅s de servir de objeto a alg煤n crimen pasional. La fotograf铆a de Lianet Mart铆nez parece concebida ex profeso para ilustrar este libro. Despu茅s de contemplar a la mujer de la cubierta, el lector puede intuir que cuando comience a transitar por el desfile de historias que van desde el j煤bilo hasta el horror, quedar谩 atrapado sin remedio en la provocativa marea de Mar铆a Liliana Celorrio.
Esta mujer hace una broma desde la dedicatoria: 芦Dedico estos cuentos a sus protagonistas: mis amantes. A los que vendr谩n, los espero en el pr贸ximo libro禄. Pero sus protagonistas, casi sin excepci贸n, son mujeres. Mar铆a Liliana indica con sutileza que los hombres que figuran como partenaires en estos relatos al menos pueden vanagloriarse de algo, porque contribuyeron a la gestaci贸n de extraordinarios personajes femeninos. Quienes tenemos la suerte de conocer a la Celorrio personalmente sabemos que el humor ilumina su vida y su literatura.

Las mujeres que pueblan los cuentos de Sexo chatarra se parecen a ella hasta cierto punto. Porque ella ha sido muchas mujeres al mismo tiempo, y el desenfado de contar historias centradas en sus avatares amorosos es proverbial desde Mujeres en la cervecera. Ese es el t铆tulo del libro de cuentos que dio a su autora un merecid铆simo Premio de la Cr铆tica en el a帽o 2005 y oblig贸 a la ciudad letrada de Cuba a poner sus ojos en ella para siempre. Pero Mar铆a Liliana no siempre escribe desde la mujer que es, sino tambi茅n desde las mujeres que podr铆a ser. Sus personajes femeninos son, incluso, las mujeres en que temer铆a convertirse y aquellas que fueron palideciendo en su interior hasta disolverse.
Fui testigo del placer que dio a Luis Yuseff editar este libro. Mas no fue placer de complacencia o comodidad, todo lo contrario. Luis Yuseff necesita los retos para ser feliz. Y el reto de contener en un solo volumen el torrente magn铆fico de la prosa de Mar铆a Liliana val铆a la pena. Creo que para Ediciones La Luz en pleno, este libro fue tambi茅n un reto y un placer tremendos. Porque una mujer como la Celorrio no solo trae consigo al cat谩logo de la editorial un nombre y su prestigio: participar en su historia personal es una forma de trascendencia.聽聽
Quien tenga miedo a las palabras fuertes, que se indigne y cierre el libro. Que se ofenda y cierre el libro tambi茅n quien tenga miedo de encontrarse con el sexo en todas sus variantes: emergente, feliz, ocasional, frustrante, amoroso, rid铆culo, agotador, apasionado, sucio, animal, extasiado, con violencia. Quienes sigan sin miedo la mano de Mar铆a Liliana Celorrio encontrar谩n el temblor de la rabia, el desamor, la soledad y la desidia entre las s谩banas de los matrimonios desdichados y las mujeres ad煤lteras. Pero encontrar谩n tambi茅n canciones y regocijos, confidencias entre amigas, madres fieras protegiendo a sus cachorros, p铆caros gestos de la intimidad, en fin, la poes铆a en medio de la sordidez humana.
鈥︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹
Un libro debe ser un regalo
Por: Enrique P茅rez D铆az
El gato,
s贸lo el gato
apareci贸 completo
y orgulloso:
naci贸 completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.
Pablo Neruda
Imag铆nense una casa que no es igual a ninguna otra y de la cual salen maullidos a cada rato y, en el silencio de la noche, bajo la luna llena, se pueden ver, de repente, las peculiares siluetas de unas gr谩ciles figuras que, sobre el tejado, los aleros o en la cornisa de un ventanal, escapan furtivas hacia los mayores misterios de la oscuridad.
En el d铆a, volver谩 a ser una casa normal en apariencia, aunque en verdad tampoco se parezca a ninguna, pues la casa de los gatos perdidos siempre ha sido y ser谩 el mejor puerto seguro para aquellos mininos que, despreciados por el mundo, all铆 busquen cobija contra el maltrato, la incomprensi贸n y la desidia de los humanos.
Ana y su padre Ricardo son dos personas muy especiales. Por suerte para los felinos ellos no son de los humanos prejuiciosos que les atribuyen a los gatos todo tipo de defectos y enfermedades que ha consagrado la tradici贸n popular. Verdaderos defensores de la especie, son seres sensibles que abogan por ayudar a los pobres animalitos que encuentran desvalidos por las calles.
驴Alguna vez te has puesto a pensar cuanto maltrato puede recibir un callejero? 驴Acaso has pensado que los callejeros eligieron esa forma de vida por simple vocaci贸n? 驴Podr谩 ser agradable para una criatura viva de cualquier edad 鈥攄esde la m谩s tierna a la m谩s avanzada鈥 vagar por calles y calles en busca de un mendrugo, evadiendo pedradas o palizas, h煤medo de lluvia, sediento bajo un sol inclemente, sobre un asfalto grasiento y sin sentir la cobija de una mano que se tienda a su paso por el mundo?
Lamentablemente hay muchos callejeros en todas las ciudades, pues el nacimiento indiscriminado de especies aquellas que se han convertido en dom茅sticas, la irresponsabilidad de quienes un d铆a los compraron y los avatares de la existencia suelen crear situaciones de indefensi贸n que favorecen que muchas criaturas queden en el desamparo m谩s terrible.
Sobre tema tan actual parece sensibilizarnos un libro singular, escrito por una de estas personas sensibles que todav铆a en el mundo abundan: se trata de La casa de los gatos perdidos, de la periodista Liset Adela Prego, publicado recientemente por la Ediciones La Luz, de la AHS, en Holgu铆n.
Con edici贸n del poeta Luis Yuseff, dise帽o de Roberto R谩ez, ilustraciones de Dagnae Tom谩s, diagramaci贸n de Norge Luis Labrada y correcci贸n de Mariela Varona, este sencillo volumen nos confirma una vez m谩s la excelencia editorial de esta casa que, entre sus frentes m谩s notables, cuenta con la esmerada edici贸n de textos para los ni帽os.

De manera sencilla, coloquial, cual si estuviera conversando con nosotros, la autora nos va desgranando las venturas y desventuras de toda una serie de personajes gatunos que se presentan en La casa de los gatos perdidos y van dejando su huella en el cari帽o y a帽oranza de sus moradores humanos. Nadie es due帽o. Nadie es amo. Liset reivindica a la especie desde la propia redenci贸n que significa para alguien 鈥攜 de eso saben mucho los gatos鈥 elegir su camino, sus propios pasos en la vida. Justamente por ello, estos gatos son itinerantes, eligen su albedr铆o y acuden a la casa cuando requieren de ella y luego, un buen d铆a, desaparecen sin m谩s, dej谩ndonos 煤nicamente su sombra, que se va lejos, bajo el cielo estrellado de una noche cualquiera.
Por eso el pacto entre especies que se da entre padre e hija y los gatos itinerantes nos confirma que quien desea ayudar, nada exige al despose铆do, que las buenas acciones no esperan recompensa y que el amor, el verdadero y solidario amor, lleva en s铆 mismo su propia d谩diva.
Bienvenido este tipo de libros que puedan mostrar a la infancia los m谩s aut茅nticos valores de la vida y la convivencia entre quienes habitamos el planeta.
En un mundo donde a veces un ni帽o es m谩s feliz acariciando un celular que el suave pelaje sedoso de un gatico o un perro, hacen falta libros tan sensibles y sinceros como esta obra que nos llama a la reflexi贸n.
Sobre el desfile de gatos, pues evidentemente la autora es una amante de ellos pues los retratos de Pimienta, Lilita, Fiona, Shakespeare, Susana, Garabato, Tito, Feici y Tuiti, Socrates, Zafira, Cosme, Macusa e Itza nos dejan con deseos de conocerlos.
La levedad de sus pasos en el hogar que los acoge, la timidez de su mirada huidiza, o el ronroneo que acompa帽a nuestro sue帽o, son im谩genes que se nos quedan grabadas en la retina y adentro, muy adentro del alma, all谩, donde 煤nico pueden resguardarse los mejores sentimientos, los m谩s grandes sue帽os, donde en verdad, florece la esperanza.
鈥︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹︹
Una reina que se llama Princesa
Por: Kenia Leyva
聽Cuando te llamas Princesa, todos piensan que tu vida es color de rosa, que el mundo gira alrededor de tus deseos, pero en este caso, en esta historia, no es as铆. Enrique P茅rez D铆az con sutileza, imaginaci贸n e ingeniosidad, nos teje una narraci贸n en la que los conflictos familiares, generacionales y afectivos, son enmascarados desde un focalizador ni帽o, donde la percepci贸n de la realidad es dibujada desde la ficci贸n y la b煤squeda continua del amor.

Es loable destacar c贸mo la esencia de estas historias, fluye paralela a nuestra identidad. Cada personaje, sus vidas, es Cuba, un pueblo mestizo, rebelde, trabajador y que sue帽a. Al leer las p谩ginas de este libro, viene a la memoria el poema 芦Balada de los dos abuelos禄, de Nicol谩s Guill茅n. C贸mo la irreverencia, gallard铆a, optimismo de estas abuelas y sus antepasados, crean en Princesa un temperamento fuerte, pero sin impedirle so帽ar en grande y ver la vida en todo el esplendor de sus colores y matices.
Estamos en presencia de un libro objeto de arte, con una factura visual apreciable. Una propuesta que se disfruta por su frescura y narraci贸n fluida. Logra como prop贸sito mayor una complicidad con cada personaje, el lector puede visualizarlos, verlos moverse, gesticular, escuchar sus voces, memorizar frases inscritas en la oralidad del cubano.
Cuando te llamas Princesa, es un canto al amor a la igualdad, a la importancia de la familia, y sobre todo a la esperanza y a la capacidad de so帽ar como recurso indispensable para entrar en un reino donde lo imposible siempre ser谩 realidad, donde la fantas铆a es boleto necesario para viajar por la vida.
Ediciones La Luz apuesta una vez m谩s por una publicaci贸n, que no solo dar谩 grandes satisfacciones al autor, sino a esta editorial que al igual que el personaje de este libro, busca incesante la belleza y no deja de so帽ar a pesar del tiempo y las adversidades.

Este sitio se reserva el derecho de la publicaci贸n de los comentarios. No se har谩n visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que est茅n fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.